sábado, febrero 24, 2007
Fox-Pasta de Conchos, negligencia criminal
Jenaro Villamil
Proceso
21 de febrero de 2007
México, D.F., 20 de febrero (apro).- “Yo pensaba que Vicente Fox era un delincuente electoral, ahora me doy cuenta que es un vulgar delincuente”, confió a Proceso, Javier González Garza, coordinador del PRD en la Cámara de Diputados. Unos minutos antes, los representantes del Frente Amplio Democrático habían anunciado en el Senado que presentarán una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República por la confesión abierta del exmandatario en la que asume su abierta participación en el proceso electoral del 2006 para “desquitarse” de Andrés Manuel López Obrador.
Dos días antes, el gobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira, declaró con todas sus letras que el expresidente lo presionó para responsabilizar a “inocentes” de los terribles sucesos ocurridos hace un año exactamente en la mina Pasta de Conchos. Por lo menos, la negligencia criminal de las autoridades de la Secretaría del Trabajo y de la propia empresa, perteneciente al Grupo Minero México, de Germán Larrea, provocó la muerte de 65 trabajadores.
Ahora, las declaraciones de Moreira, más las dos denuncias que tanto el PRI como el PRD plantean aprobar en el Congreso para que la PGR investigue al expresidente Vicente Fox perfilan un auténtico escándalo político transexenal.
Las cosas no están fáciles para el exmandatario, pero mucho menos para su sucesor Felipe Calderón y menos para Eduardo Medina Mora, actual procurador general de la República, que también formó parte del gabinete anterior como titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
En el caso de Pasta de Conchos no ha sido sólo el gobernador Moreira el que ha encabezado las denuncias. El obispo Raúl Vera ha demostrado una valentía inusual entre los jerarcas actuales de la Iglesia católica denunciando la actuación de la empresa minera, y las omisiones y complicidades de las autoridades federales.
Algunos legisladores del PAN han tratado de responder al nuevo escándalo acusando a Moreira de querer “medrar” con la tragedia de los familiares y reorientar la atención hacia Napoleón Gómez Urrutia, el desacreditado líder sindical de los mineros que, si bien tiene fama de corrupto, por lo menos no ha podido ser responsabilizado directamente de los sucesos en Pasta de Conchos.
El exsecretario de Gobernación, Santiago Creel, actual coordinador de los senadores de Acción Nacional, advirtió que si Moreira no aprueba sus dichos puede ser sujeto a juicio político. Su excontrincante en la gubernatura de Coahuila y actual presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño, también acusó de mentiroso a Moreira y le reprochó que no hubiera denunciado antes.
Sin embargo, la airada reacción de los panistas y el sospechoso silencio de la PGR no podrán evitar que los dichos y los hechos de Vicente Fox se transformen en el peor pasivo político para la actual administración de Felipe Calderón.
El caso de Pasta de Conchos se trata de la peor tragedia ocurrida en los últimos 25 años en México en el ámbito laboral y amenaza con convertirse en un boomerang político-judicial.
La propia Procuraduría estatal ha definido el caso como “homicidio culposo” y señaló 4 líneas de investigación que tienden a responsabilizar tanto al Grupo México como las autoridades de la Secretaría del Trabajo:
--La falta de ventilación en la mina que permitió la acumulación de gas que se desprende en la explotación del carbón.
--La falta de polvo inerte. Contra la norma internacional, sólo 47 por ciento de los tramos de avance de la mina estaba polveado.
--La ausencia de metanómetros, aparatos que permiten detectar la concentración de gas metano en el aire.
--Las omisiones, negligencias, falta de atención y responsabilidad de la
Secretaría del Trabajo que no cumplió con su deber jurídico de realizar inspecciones y tomar las medidas necesarias.
A estos hechos que conforman el delito de homicidio culposo, se le suma el cada vez más acreditado conflicto de intereses que involucra a los propietarios de Minera México con el gobierno de Vicente Fox.
Una amplia investigación realizada por el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), organismo vinculado a la Compañía de Jesús, acreditó que los sucesos en la mina de Coahuila fueron la culminación de un sexenio donde se sumaron violaciones a los derechos humanos laborales contra diferentes grupos mineros, tanto en Pasta de Conchos como en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y la mina sonorense de La Caridad, en Nacozari.
Por si fuera poco, el Cereal acreditó que directivos del Grupo México, de Germán Larrea, fueron, al mismo tiempo, comisarios de la Fundación Vamos México, presidida por la otra mitad de la expareja presidencial foxista, Marta Sahagún. No sólo eso. Larrea también tiene un asiento en el Consejo de Administración de Televisa, empresa que le dio una cobertura más que favorable a los intereses de la empresa durante la tragedia de hace un año.
¿Qué responderá Fox a estas acusaciones? ¿Tendremos que esperar a que el expresidente, en su próxima participación como speaker en Washington nos diga con todo cinismo que él sí se “desquitó” también de los mineros muertos?
Email: jenarovi@yahoo.com.mx
Proceso
21 de febrero de 2007
México, D.F., 20 de febrero (apro).- “Yo pensaba que Vicente Fox era un delincuente electoral, ahora me doy cuenta que es un vulgar delincuente”, confió a Proceso, Javier González Garza, coordinador del PRD en la Cámara de Diputados. Unos minutos antes, los representantes del Frente Amplio Democrático habían anunciado en el Senado que presentarán una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República por la confesión abierta del exmandatario en la que asume su abierta participación en el proceso electoral del 2006 para “desquitarse” de Andrés Manuel López Obrador.
Dos días antes, el gobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira, declaró con todas sus letras que el expresidente lo presionó para responsabilizar a “inocentes” de los terribles sucesos ocurridos hace un año exactamente en la mina Pasta de Conchos. Por lo menos, la negligencia criminal de las autoridades de la Secretaría del Trabajo y de la propia empresa, perteneciente al Grupo Minero México, de Germán Larrea, provocó la muerte de 65 trabajadores.
Ahora, las declaraciones de Moreira, más las dos denuncias que tanto el PRI como el PRD plantean aprobar en el Congreso para que la PGR investigue al expresidente Vicente Fox perfilan un auténtico escándalo político transexenal.
Las cosas no están fáciles para el exmandatario, pero mucho menos para su sucesor Felipe Calderón y menos para Eduardo Medina Mora, actual procurador general de la República, que también formó parte del gabinete anterior como titular de la Secretaría de Seguridad Pública.
En el caso de Pasta de Conchos no ha sido sólo el gobernador Moreira el que ha encabezado las denuncias. El obispo Raúl Vera ha demostrado una valentía inusual entre los jerarcas actuales de la Iglesia católica denunciando la actuación de la empresa minera, y las omisiones y complicidades de las autoridades federales.
Algunos legisladores del PAN han tratado de responder al nuevo escándalo acusando a Moreira de querer “medrar” con la tragedia de los familiares y reorientar la atención hacia Napoleón Gómez Urrutia, el desacreditado líder sindical de los mineros que, si bien tiene fama de corrupto, por lo menos no ha podido ser responsabilizado directamente de los sucesos en Pasta de Conchos.
El exsecretario de Gobernación, Santiago Creel, actual coordinador de los senadores de Acción Nacional, advirtió que si Moreira no aprueba sus dichos puede ser sujeto a juicio político. Su excontrincante en la gubernatura de Coahuila y actual presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño, también acusó de mentiroso a Moreira y le reprochó que no hubiera denunciado antes.
Sin embargo, la airada reacción de los panistas y el sospechoso silencio de la PGR no podrán evitar que los dichos y los hechos de Vicente Fox se transformen en el peor pasivo político para la actual administración de Felipe Calderón.
El caso de Pasta de Conchos se trata de la peor tragedia ocurrida en los últimos 25 años en México en el ámbito laboral y amenaza con convertirse en un boomerang político-judicial.
La propia Procuraduría estatal ha definido el caso como “homicidio culposo” y señaló 4 líneas de investigación que tienden a responsabilizar tanto al Grupo México como las autoridades de la Secretaría del Trabajo:
--La falta de ventilación en la mina que permitió la acumulación de gas que se desprende en la explotación del carbón.
--La falta de polvo inerte. Contra la norma internacional, sólo 47 por ciento de los tramos de avance de la mina estaba polveado.
--La ausencia de metanómetros, aparatos que permiten detectar la concentración de gas metano en el aire.
--Las omisiones, negligencias, falta de atención y responsabilidad de la
Secretaría del Trabajo que no cumplió con su deber jurídico de realizar inspecciones y tomar las medidas necesarias.
A estos hechos que conforman el delito de homicidio culposo, se le suma el cada vez más acreditado conflicto de intereses que involucra a los propietarios de Minera México con el gobierno de Vicente Fox.
Una amplia investigación realizada por el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), organismo vinculado a la Compañía de Jesús, acreditó que los sucesos en la mina de Coahuila fueron la culminación de un sexenio donde se sumaron violaciones a los derechos humanos laborales contra diferentes grupos mineros, tanto en Pasta de Conchos como en Lázaro Cárdenas, Michoacán, y la mina sonorense de La Caridad, en Nacozari.
Por si fuera poco, el Cereal acreditó que directivos del Grupo México, de Germán Larrea, fueron, al mismo tiempo, comisarios de la Fundación Vamos México, presidida por la otra mitad de la expareja presidencial foxista, Marta Sahagún. No sólo eso. Larrea también tiene un asiento en el Consejo de Administración de Televisa, empresa que le dio una cobertura más que favorable a los intereses de la empresa durante la tragedia de hace un año.
¿Qué responderá Fox a estas acusaciones? ¿Tendremos que esperar a que el expresidente, en su próxima participación como speaker en Washington nos diga con todo cinismo que él sí se “desquitó” también de los mineros muertos?
Email: jenarovi@yahoo.com.mx
Etiquetas:
caida del muro
martes, febrero 20, 2007
VALLE DE REYES, UN TRIUNFO DE LA SOCIEDAD CIVIL

La revocación del acuerdo que había aprobado
el Plan de Desarrollo Sustentable para la Huasteca,
que incluye Valle de Reyes, por parte del Cabildo de
Santa Catarina es, sin lugar a dudas, un triunfo de
la Sociedad Civil. El Ayuntamiento simplemente cumplió
con su deber al aplicar la ley y anteponer los
intereses colectivos a la voracidad individual. No
obstante, hay que felicitarlo y agradecer lo que
hicieron, no porque hayan cumplido sino, porque lo que
hicieron, en nuestro Estado, es un hecho insólito.
Sin protagonismos ni liderazgos ni Partidos
y, sin vociferaciones ni aspavientos, de manera
ordenada y respetuosa, la sociedad civil regiomontana
se organizó para decir firme y decididamente: NO A
VALLE DE REYES y, una vez más, triunfó. El botín que
significa urbanizar y comerciar ese Valle, despierta
todas las ambiciones. El Cañón de la Huasteca, reserva
de la biosfera del planeta, es un apetitoso bocado al
que los poderosos quieren hincarle el diente. Sin
embargo, hasta hoy y durante 10 años, ha sido la
ciudadanía la que lo ha impedido.
No obstante, debemos seguir alertas. No nos
debemos distraer, seguramente seguirán los embates e
intentonas de los que se sienten dueños del Estado
porque viven en un país en el que el poder económico y
político puede acumularse sin límites. Seguramente, si
así lo hacen, seguirán teniendo que enfrentar la
denuncia y resistencia de una sociedad civil más
informada, crítica y participativa; porque es
precisamente en los movimientos sociales como el que
aglutinó las diversas acciones civiles para salvar a
la Huasteca, donde se forman los nuevos ciudadanos
capaces de imaginar que otro mundo es posible distinto
al en que se cree que el progreso es producir y
consumir sin importar las consecuencias.
¡Felicidades a todos los activistas sociales del
Estado!.
Claudio Tapia Salinas
Etiquetas:
caida del muro
viernes, febrero 16, 2007
¿Fox delincuente?.

REFORMA.
Carmen Aristegui F.
Vicente Fox da pie con sus declaraciones para que se abra una investigación de oficio sobre su influencia en las elecciones del 2006. ¿Intentará además de todo golpear el gobierno de Felipe Calderón?
Vicente Fox no deja de sorprendernos. Parecía insuperable la declaración, hace varias semanas, a la periodista Yuriria Sierra sobre haber ganado dos veces la Presidencia. En el año 2000 él, y en 2006 cuando ganó con su candidato. "Para que te digo que no si, sí", le dijo en una confesión que ratificaba lo ampliamente dicho y sabido sobre la obsesión de Fox por impedir a toda costa -y como finalmente ocurrió- que López Obrador llegara a la Presidencia.
Esta semana en el Kennedy Center (ante 400 sillas ocupadas de 2 mil disponibles según informa Dolia Estévez en El Semanario), Fox reconoció que perdió con el ex jefe de Gobierno en el tema del desafuero pero se desquitó, 18 meses después, con el triunfo de su candidato.
Más allá de simpatía o antipatía por Calderón o López Obrador, estamos frente a la confesión de parte de Vicente Fox de una utilización indebida -¿o ilegal?- de los aparatos políticos y de justicia al alcance de un Presidente -de un país como México- para impedir, por las razones que sean, que un actor central de la contienda prosperara en su cometido.
Se agrega ahora la acusación que hizo el senador Carlos Navarrete a quien fuera secretario particular de Fox, Emilio Goicoechea. Navarrete dice que el 26 de enero de 2006, Goicoechea convocó a empresarios a quienes pidió impedir que ganara López Obrador y les habría preguntado si tenían acceso a periodistas estadounidenses para filtrar información, en poder del Ejecutivo, para afectar su imagen. Goicoechea niega dichas imputaciones. Veremos en qué para este asunto, pero alimenta el reclamo a la actuación del ex Presidente.
La agravante para Fox tiene que ver con que este país votó por él en el año 2000 con la fuerte esperanza de cambiar los ejes de la política para garantizar, entre otras cosas, que las elecciones fueran -como dictan las democracias- espacios de competencia con equidad y transparencia para que se expresara la voluntad de los electores -cualquiera que ésta sea- sin la intromisión de factores, incluso hoy, prohibidos por la ley.
Fox no sólo deshonró sino que abiertamente traicionó ese mandato. La declaración en Washington pinta de cuerpo entero al ex Presidente. Le da pie al PRD para exigirle al IFE una investigación de oficio y de paso, le permite decir a Leonel Cota que esto también pone en evidencia un muy claro acuerdo entre el ex Presidente y el líder del PAN, Manuel Espino, para "hacer más chaparrito al gobierno de Calderón".
Si así fuera, sería el colmo que además de todo, Fox intentara debilitar a Calderón en alianza con Espino y estropeara los frágiles equilibrios que aún quedan en el país después de lo ocurrido en el proceso electoral. La única virtud de la grave crisis por la que México ha atravesado, ha sido la de imprimir urgencia a la necesidad de replantear, en su conjunto, al sistema político mexicano a través de una postergadísima Reforma del Estado, cuya ley acaba de ser aprobada por unanimidad en el Senado en un claro reconocimiento de la clase política de que así como están las cosas nadie va a poder gobernar este país.
Sólo falta que Fox, con lo dicho en Washington, trastoque el panorama. Aunque sin consecuencias para él, el TEPJF ya había reconocido (de forma limitada) el intervencionismo de Fox. En el texto que valida la elección se puede leer: "...esta Sala Superior no pasa por alto que las declaraciones analizadas del Presidente de la República Vicente Fox Quesada, se constituyeron en un riesgo para la validez de los comicios que se califican en esta determinación que, de no haberse debilitado su posible influencia con los diversos actos y circunstancias concurrentes examinados detenidamente, podrían haber representado un elemento mayor para considerarlas determinantes en el resultado final, de haber concurrido otras irregularidades de importancia que quedaran acreditadas".
Se recuerda también que un miembro de ese tribunal llegó a decir que Fox había sido el factor que puso en mayor riesgo la validez de la elección. El punto con Fox ya no es si es irresponsable, torpe o cínico, como ha quedado demostrado, sino si deben y pueden fincársele responsabilidades por su actuación.
Etiquetas:
caida del muro
IFE: UN AÑO DE COMPLICIDAD CON EL VERDE
ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
HABRÁ QUE LLEVARLES un pastel y una velita. Quizá no haya necesidad de gritarles que lo muerdan, pues al parece fueron ellos quienes recibieron la "mordida" desde el inicio de su comprobada complicidad con la "dirigencia" del ¿Partido? Verde Ecologista de México.
Me refiero a los actuales consejeros del Instituto Federal Electoral –Luis Carlos Ugalde y sus muchachos--, quienes violentando todo precepto constitucional sobre la aplicación de la Ley y la impartición de justicia en los plazos y términos claramente previstos, ha retrasado de manera oficiosa, injustificada y evidentemente ilegal el acuerdo que debe significar la pérdida de registro del PVEM como partido político nacional por la comprobable e incontrovertible razón de no contar con militantes.
Como usted recordará, pues aquí se lo reseñé en su oportunidad, el ya añejo 16 de febrero de 2006 fue presentada una queja en contra del seudo partido político que falsamente enarbola la causa verde.
La correspondiente resolución debió haber sido emitida en un término no superior a 40 días, tal como lo prevé el, por inobservado, inútil "Reglamento del Consejo General para la Tramitación de los Procedimientos para el Conocimiento de las Faltas y Aplicación de Sanciones Administrativas Establecidas en el Título Quinto del Libro Quinto del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales" cuya autoría es del propio IFE.
Es el caso que a un año de la presentación del recurso, y 325 días después de que feneciera el plazo de 40 días, todo está estancado.
El tiempo transcurrido y evidencias múltiples contenidas en el expediente orientan a una clara complicidad entre los integrantes del Consejo General y destacados funcionarios del IFE con la espuria cúpula partidista comandada por el tristemente celebre "Niño Verde", prototipo de la mediocridad y escandalosa corrupción reinante en el sistema político mexicano y ejemplo patente de la impunidad de que gozan los poderosos.
Por el bien de la democracia siempre inconclusa en nuestro país, en la palestra está la indispensable sustitución de los consejeros electorales, no obstante que haya múltiples voces cómplices que arguyen que no existe justificación jurídica o sustento alguno para la trascendente medida. Se falta deliberadamente a la verdad. Razones hay de sobra.
Además del escandalosamente amañado proceso electoral federal pasado, constan en múltiples sentencias del Trife graves omisiones, abusos y aún ilegal actuar del IFE. Estas documentales representan la prueba plena que enriquece los argumentos para la destitución de todos los integrantes del incompetente y probadamente corrupto grupo de actuales Consejeros y altos funcionarios del justificadamente cuestionado, muy degradado y absurda insultantemente oneroso órgano de control político paradójicamente enfrentado con quienes en el pasado reciente lo legitimaron.
Para que acabe la corrupción donde debería nacer la transparencia democrática, Ugalde y sus muchachos deben irse. México ya no los aguanta más.
www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com
FRANCISCO RODRÍGUEZ
HABRÁ QUE LLEVARLES un pastel y una velita. Quizá no haya necesidad de gritarles que lo muerdan, pues al parece fueron ellos quienes recibieron la "mordida" desde el inicio de su comprobada complicidad con la "dirigencia" del ¿Partido? Verde Ecologista de México.
Me refiero a los actuales consejeros del Instituto Federal Electoral –Luis Carlos Ugalde y sus muchachos--, quienes violentando todo precepto constitucional sobre la aplicación de la Ley y la impartición de justicia en los plazos y términos claramente previstos, ha retrasado de manera oficiosa, injustificada y evidentemente ilegal el acuerdo que debe significar la pérdida de registro del PVEM como partido político nacional por la comprobable e incontrovertible razón de no contar con militantes.
Como usted recordará, pues aquí se lo reseñé en su oportunidad, el ya añejo 16 de febrero de 2006 fue presentada una queja en contra del seudo partido político que falsamente enarbola la causa verde.
La correspondiente resolución debió haber sido emitida en un término no superior a 40 días, tal como lo prevé el, por inobservado, inútil "Reglamento del Consejo General para la Tramitación de los Procedimientos para el Conocimiento de las Faltas y Aplicación de Sanciones Administrativas Establecidas en el Título Quinto del Libro Quinto del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales" cuya autoría es del propio IFE.
Es el caso que a un año de la presentación del recurso, y 325 días después de que feneciera el plazo de 40 días, todo está estancado.
El tiempo transcurrido y evidencias múltiples contenidas en el expediente orientan a una clara complicidad entre los integrantes del Consejo General y destacados funcionarios del IFE con la espuria cúpula partidista comandada por el tristemente celebre "Niño Verde", prototipo de la mediocridad y escandalosa corrupción reinante en el sistema político mexicano y ejemplo patente de la impunidad de que gozan los poderosos.
Por el bien de la democracia siempre inconclusa en nuestro país, en la palestra está la indispensable sustitución de los consejeros electorales, no obstante que haya múltiples voces cómplices que arguyen que no existe justificación jurídica o sustento alguno para la trascendente medida. Se falta deliberadamente a la verdad. Razones hay de sobra.
Además del escandalosamente amañado proceso electoral federal pasado, constan en múltiples sentencias del Trife graves omisiones, abusos y aún ilegal actuar del IFE. Estas documentales representan la prueba plena que enriquece los argumentos para la destitución de todos los integrantes del incompetente y probadamente corrupto grupo de actuales Consejeros y altos funcionarios del justificadamente cuestionado, muy degradado y absurda insultantemente oneroso órgano de control político paradójicamente enfrentado con quienes en el pasado reciente lo legitimaron.
Para que acabe la corrupción donde debería nacer la transparencia democrática, Ugalde y sus muchachos deben irse. México ya no los aguanta más.
www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com
Etiquetas:
caida del muro
La verdad sea dicha - Programa de AMLO 5
Para quienes no se pueden desvelar.
Etiquetas:
caida del muro
jueves, febrero 15, 2007
Fox, Calderón y las izquierdas
Octavio Rodríguez Araujo
Ante un auditorio medio vacío (o medio lleno, como quiera el lector) hablaron Fox y su señora esposa. La cita fue en Washington. En esa conferencia a mitad de precio, el ex presidente dijo, orondo, que con motivo de El Encino (y el desafuero) perdió, pero "18 meses después me desquité cuando ganó mi candidato", Felipe Calderón.
Confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Si había alguna duda (que, por lo sabido, ignoraron el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación), la confesión de Fox la echa por tierra: quiso sacar de la jugada a López Obrador, a como diera lugar, y lo logró con trampas sin fin en el siguiente año y medio, en un desquite ("vengar una ofensa", dice el diccionario) en el que, en calidad de cómplices, participaron otros muchos actores que por ley tenían que haberse quedado al margen del proceso electoral o actuar con imparcialidad.
No está por demás recordar, como complemento de la confesión de Fox y de su venganza ahora admitida, que él, "su candidato" (que sólo lo fue porque no le quedó más remedio), las repudiadas autoridades del IFE y demás comparsas, reconocieron implícitamente el gran fraude de 2006 por el solo hecho de negarse a que los votos fueran contados en su totalidad.
Para mí, mientras no se pruebe lo contrario, triunfó López Obrador. Que durante el proceso electoral y después cometiera errores, no demerita su triunfo. (¿Quién no comete errores?) Sin embargo, en el presente no faltan los perredistas que, con base en esos errores, quisieran restarle liderazgo en su partido, a pesar de que muchos de ellos fueron beneficiarios de lo que se llamó "el efecto López Obrador". ¿Cuántos, de los ahora senadores y diputados, le deben su silla y honorarios al liderazgo de López Obrador que antes del 2 de julio no sólo no cuestionaban, sino que hasta usaban su foto como parte de su propaganda?
Que Fox y "su candidato", además de seudo izquierdistas que les hicieron el juego en 2006 con el único propósito de llamar la atención (no ser olvidados), continúen atacando al ex candidato perredista no es sorpresa para nadie, pero que lo hagan sus correligionarios es una verdadera insensatez, sinónimo de antropofagia.
Los tiempos que vivimos, y no sólo en México, sugieren la conveniencia de sumar fuerzas entre la amplia y heterogénea izquierda nacional y latinoamericana. Lo que estoy diciendo no tiene nada de original, lo he oído desde hace varias décadas; pero no por muy dicho deja de tener vigencia. La izquierda ha sido derrotada muchas veces por no entender un principio elemental, tan elemental que se ha vuelto lugar común: la unión hace la fuerza. Obviamente me estoy refiriendo a la unión de las izquierdas y no a la de éstas con las corrientes y personas de derecha y de ultraderecha, como han querido entender los partidos Convergencia y del Trabajo en Yucatán y el mismo PRD en otras elecciones pasadas.
La estrategia correcta, y si me equivoco sabré disculparme, es sumar a todas las fuerzas llamadas progresistas en el país, y no restar, como suelen hacer los sectarios y quienes creen poseer el único certificado de revolucionarismo en México para esconder su fracaso personal. Y esto quiere decir, para el PRD, fortalecerse en la unidad y en los principios que -me adelanto a decir- tienen que ser tan amplios como lo exija la heterogénea composición de sus militantes y simpatizantes.
Todo partido electoral competitivo, no me cansaré de decirlo, tiene que ser incluyente, dentro de ciertos límites, si quiere ganar votos: la sociedad mexicana, incluso la llamada progresista, es plural y diferenciada y, en muchos sentidos, conservadora o, por lo menos, temerosa de cambios bruscos y dirigidos a metas y objetivos insuficientemente asumidos por ignorancia, por el peso de la propaganda negativa o por enajenación a los valores de quienes debieran ser sus enemigos y no sus paradigmas de telenovela.
No es muy difícil entender, creo, que el gobierno impuesto de Calderón y sus aliados son los enemigos a vencer, por todo lo que están haciendo y por lo que quieren hacer (véase el excelente artículo de Carlos Fazio del lunes 12 en este diario). Y para lograrlo, o para al menos impedir que aquellos se salgan con la suya y terminen por vender al país, será necesario que las izquierdas, desde el PRD y desde las organizaciones sociales denominadas progresistas, se fundan en una misma lucha (no en una sola organización, aclaro enfáticamente). Cualquiera que lea periódicos sabe que Calderón está haciendo alianzas con todas las fuerzas conservadoras del país. ¿Las izquierdas divididas podrían, en estas circunstancias, contrarrestar esa estrategia del poder fáctico? Imposible.
No basta dejar que Calderón y sus colaboradores, principalmente el "duro" de Gobernación, sigan cometiendo errores para que terminen de desprestigiarse, hay que hacer algo para reconstruir a la izquierda partidaria, para ligarse con la izquierda social que es muy amplia pero también muy dispersa y para aprovechar el liderazgo que todavía tiene López Obrador y que creen haber vencido Fox y Calderón con el fraude electoral.
Si la izquierda mexicana comiera sólo para mantenerse activa y sana, no tendría que recurrir a la antropofagia como medio para saciar su enfermiza glotonería. Debería aprovechar lo que tiene y lo que ha ganado, no para conformarse y dormirse en sus laureles, sino para reconstruirse
y fortalecerse, y así enfrentar los difíciles retos que tiene enfrente.
Ante un auditorio medio vacío (o medio lleno, como quiera el lector) hablaron Fox y su señora esposa. La cita fue en Washington. En esa conferencia a mitad de precio, el ex presidente dijo, orondo, que con motivo de El Encino (y el desafuero) perdió, pero "18 meses después me desquité cuando ganó mi candidato", Felipe Calderón.
Confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Si había alguna duda (que, por lo sabido, ignoraron el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación), la confesión de Fox la echa por tierra: quiso sacar de la jugada a López Obrador, a como diera lugar, y lo logró con trampas sin fin en el siguiente año y medio, en un desquite ("vengar una ofensa", dice el diccionario) en el que, en calidad de cómplices, participaron otros muchos actores que por ley tenían que haberse quedado al margen del proceso electoral o actuar con imparcialidad.
No está por demás recordar, como complemento de la confesión de Fox y de su venganza ahora admitida, que él, "su candidato" (que sólo lo fue porque no le quedó más remedio), las repudiadas autoridades del IFE y demás comparsas, reconocieron implícitamente el gran fraude de 2006 por el solo hecho de negarse a que los votos fueran contados en su totalidad.
Para mí, mientras no se pruebe lo contrario, triunfó López Obrador. Que durante el proceso electoral y después cometiera errores, no demerita su triunfo. (¿Quién no comete errores?) Sin embargo, en el presente no faltan los perredistas que, con base en esos errores, quisieran restarle liderazgo en su partido, a pesar de que muchos de ellos fueron beneficiarios de lo que se llamó "el efecto López Obrador". ¿Cuántos, de los ahora senadores y diputados, le deben su silla y honorarios al liderazgo de López Obrador que antes del 2 de julio no sólo no cuestionaban, sino que hasta usaban su foto como parte de su propaganda?
Que Fox y "su candidato", además de seudo izquierdistas que les hicieron el juego en 2006 con el único propósito de llamar la atención (no ser olvidados), continúen atacando al ex candidato perredista no es sorpresa para nadie, pero que lo hagan sus correligionarios es una verdadera insensatez, sinónimo de antropofagia.
Los tiempos que vivimos, y no sólo en México, sugieren la conveniencia de sumar fuerzas entre la amplia y heterogénea izquierda nacional y latinoamericana. Lo que estoy diciendo no tiene nada de original, lo he oído desde hace varias décadas; pero no por muy dicho deja de tener vigencia. La izquierda ha sido derrotada muchas veces por no entender un principio elemental, tan elemental que se ha vuelto lugar común: la unión hace la fuerza. Obviamente me estoy refiriendo a la unión de las izquierdas y no a la de éstas con las corrientes y personas de derecha y de ultraderecha, como han querido entender los partidos Convergencia y del Trabajo en Yucatán y el mismo PRD en otras elecciones pasadas.
La estrategia correcta, y si me equivoco sabré disculparme, es sumar a todas las fuerzas llamadas progresistas en el país, y no restar, como suelen hacer los sectarios y quienes creen poseer el único certificado de revolucionarismo en México para esconder su fracaso personal. Y esto quiere decir, para el PRD, fortalecerse en la unidad y en los principios que -me adelanto a decir- tienen que ser tan amplios como lo exija la heterogénea composición de sus militantes y simpatizantes.
Todo partido electoral competitivo, no me cansaré de decirlo, tiene que ser incluyente, dentro de ciertos límites, si quiere ganar votos: la sociedad mexicana, incluso la llamada progresista, es plural y diferenciada y, en muchos sentidos, conservadora o, por lo menos, temerosa de cambios bruscos y dirigidos a metas y objetivos insuficientemente asumidos por ignorancia, por el peso de la propaganda negativa o por enajenación a los valores de quienes debieran ser sus enemigos y no sus paradigmas de telenovela.
No es muy difícil entender, creo, que el gobierno impuesto de Calderón y sus aliados son los enemigos a vencer, por todo lo que están haciendo y por lo que quieren hacer (véase el excelente artículo de Carlos Fazio del lunes 12 en este diario). Y para lograrlo, o para al menos impedir que aquellos se salgan con la suya y terminen por vender al país, será necesario que las izquierdas, desde el PRD y desde las organizaciones sociales denominadas progresistas, se fundan en una misma lucha (no en una sola organización, aclaro enfáticamente). Cualquiera que lea periódicos sabe que Calderón está haciendo alianzas con todas las fuerzas conservadoras del país. ¿Las izquierdas divididas podrían, en estas circunstancias, contrarrestar esa estrategia del poder fáctico? Imposible.
No basta dejar que Calderón y sus colaboradores, principalmente el "duro" de Gobernación, sigan cometiendo errores para que terminen de desprestigiarse, hay que hacer algo para reconstruir a la izquierda partidaria, para ligarse con la izquierda social que es muy amplia pero también muy dispersa y para aprovechar el liderazgo que todavía tiene López Obrador y que creen haber vencido Fox y Calderón con el fraude electoral.
Si la izquierda mexicana comiera sólo para mantenerse activa y sana, no tendría que recurrir a la antropofagia como medio para saciar su enfermiza glotonería. Debería aprovechar lo que tiene y lo que ha ganado, no para conformarse y dormirse en sus laureles, sino para reconstruirse
y fortalecerse, y así enfrentar los difíciles retos que tiene enfrente.
Etiquetas:
caida del muro
miércoles, febrero 14, 2007
Dinero
Enrique Galván Ochoa Pinocho
China desplaza a México
Abuchean a Abascal
Di no al redondeo (2)
Para ser un buen mentiroso se necesita tener buena memoria. Ahora que Chentín y la señora Marta anduvieron en Nueva York, dizque haciendo una presentación sobre el tema de la democracia, al esposo de la señora que lleva los pantalones se le olvidó que había negado no una vez, sino 100 veces, que hubiera metido las manos en el desafuero de López Obrador. Decía que el asunto era competencia de los poderes Legislativo y Judicial. Sólo que le falló la memoria y en la llamada urbe de hierro soltó la sopa: reconoció que estuvo metido en el desafuero; perdió el asunto, pero luego se desquitó llevando a la Presidencia a Felipe Calderón. Por cierto, la presentación estaba desierta. Costaba 100 dólares el boleto y poca gente tuvo interés en ir a escuchar a la parejita.
El perjuro
Carlos Abascal, Rosario Green, Alberto Begné y Jacqueline Peschard participaron en el seminario Constitución, democracia y elecciones: la reforma que viene, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Le fue mal al ahora colaborador de Manuel Espino. Sería que era martes 13, para muchos día de mala suerte, pero se llevó abundantes mentadas del respetable. Abascal fue el que juró por Dios que no habría represión en Oaxaca, y ya saben ustedes lo que sucedió.
Esos chinos
Por quinto año consecutivo el déficit comercial de Estados Unidos alcanzó registros sin precedente. China desplazó a México como segundo proveedor del país vecino, no obstante la abundante exportación de petróleo. El déficit con China llegó a 232 mil millones de dólares, con Japón a 88 mil y con México a 64 mil millones. Está en aprietos el gobierno de George W. Bush para equilibrar su comercio con el mundo.
e@Vox Populi
Asunto: el fantasma
Quiero expresar mi rechazo a la visita del Lic. Felipe Calderón a la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, ubicada en la Unidad Plateros. Mi enojo es por las indicaciones que nos dieron previamente las autoridades administrativas: mantener cortinas y ventanas cerradas, no asomarse, no recibir visitas, no salir del piso durante la jornada laboral y portar un distintivo fosforescente para que los guardias presidenciales o el Ejército nos identificaran, además de advertirnos de la presencia de francotiradores. Yo me pregunto: ¿a qué le teme Calderón?
Doctora Maribel A. Orozco López/DF
R: Le teme al fantasma del 2 julio. La percepción de muchos ciudadanos de que su triunfo fue ilícito. Y pensar que todo se hubiera resuelto recontando los votos. México hubiera dado un paso formidable en el camino de la de democracia.
Asunto: el redondeo
Esta vez no te saludo desde Europa: logré obtener una plaza de investigador aquí, en México, así que regresé a la tierra que me vio nacer. Da gusto darse cuenta que la gente comienza a ver a las grandes corporaciones ''altruistas'' con desconfianza. Esos programas de participación en los que le piden a la gente dar dinero directamente a las corporaciones ¬el redondeo¬ son un gran fraude, pues tú donas tu dinero (de buena fe) y ellos lo deducen a sus impuestos. Inclusive, cuando anuncian que de cada peso recabado ellos donarán otro, sigue siendo lo mismo: aportan la cantidad, pero deducen el doble. Lo peor de todo es que juegan con la fibra sentimental de nosotros: la construcción de escuelas, las operaciones de cataratas, etcétera. Y cuando te niegas, la gente de la fila en el súper te ve feo. Pero al igual que Hector Martínez, yo siempre rechazo el mentado redondeo... y he logrado que algunos miembros de mi familia también lo hagan. Como bien dices, esos centavitos le son más útiles al cerillo.
Gabriel Ramírez/DF
R: Estimado Gabriel: bienvenido a tu patria. Estoy de acuerdo contigo en que eso del redondeo es un negocio muy dudoso y es mejor darle nuestros centavitos a los cerillos.
Asunto: chin su ma
El gobierno yunquiano de Juan Manuel Oliva, en Guanajuato, sigue con sus jaladas de cabellos. Ayer acordaron sus secuaces, Alberto Diosdado (secretario de Educación del gobierno local) y Javier Zavala (delegado de la Secretaría de Educación Pública federal en León), que el inglés y el idioma mandarín serán obligatorios en las escuelas públicas del estado. ¿Consideró este trío de jumentos la inversión, infraestructura y capacitación que se requiere para esta puntada? Una cosa por último: ninguno de estos señores sabe una palabra en inglés y mucho menos en chino. Y si los escucharas hablar en español...
Enrique Orozco/Guanajuato
R: Vamos a hacerle una prueba al gobernador a ver si la pasa. ¿Sabrá que quiere decir chin tu ma en mandarín? Si pone mala cara es que sí sabe.
* galvanochoa@yahoo.com * Regístrate en el foro: http://dinero.tv/mexico/index.php *
China desplaza a México
Abuchean a Abascal
Di no al redondeo (2)
Para ser un buen mentiroso se necesita tener buena memoria. Ahora que Chentín y la señora Marta anduvieron en Nueva York, dizque haciendo una presentación sobre el tema de la democracia, al esposo de la señora que lleva los pantalones se le olvidó que había negado no una vez, sino 100 veces, que hubiera metido las manos en el desafuero de López Obrador. Decía que el asunto era competencia de los poderes Legislativo y Judicial. Sólo que le falló la memoria y en la llamada urbe de hierro soltó la sopa: reconoció que estuvo metido en el desafuero; perdió el asunto, pero luego se desquitó llevando a la Presidencia a Felipe Calderón. Por cierto, la presentación estaba desierta. Costaba 100 dólares el boleto y poca gente tuvo interés en ir a escuchar a la parejita.
El perjuro
Carlos Abascal, Rosario Green, Alberto Begné y Jacqueline Peschard participaron en el seminario Constitución, democracia y elecciones: la reforma que viene, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Le fue mal al ahora colaborador de Manuel Espino. Sería que era martes 13, para muchos día de mala suerte, pero se llevó abundantes mentadas del respetable. Abascal fue el que juró por Dios que no habría represión en Oaxaca, y ya saben ustedes lo que sucedió.
Esos chinos
Por quinto año consecutivo el déficit comercial de Estados Unidos alcanzó registros sin precedente. China desplazó a México como segundo proveedor del país vecino, no obstante la abundante exportación de petróleo. El déficit con China llegó a 232 mil millones de dólares, con Japón a 88 mil y con México a 64 mil millones. Está en aprietos el gobierno de George W. Bush para equilibrar su comercio con el mundo.
e@Vox Populi
Asunto: el fantasma
Quiero expresar mi rechazo a la visita del Lic. Felipe Calderón a la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, ubicada en la Unidad Plateros. Mi enojo es por las indicaciones que nos dieron previamente las autoridades administrativas: mantener cortinas y ventanas cerradas, no asomarse, no recibir visitas, no salir del piso durante la jornada laboral y portar un distintivo fosforescente para que los guardias presidenciales o el Ejército nos identificaran, además de advertirnos de la presencia de francotiradores. Yo me pregunto: ¿a qué le teme Calderón?
Doctora Maribel A. Orozco López/DF
R: Le teme al fantasma del 2 julio. La percepción de muchos ciudadanos de que su triunfo fue ilícito. Y pensar que todo se hubiera resuelto recontando los votos. México hubiera dado un paso formidable en el camino de la de democracia.
Asunto: el redondeo
Esta vez no te saludo desde Europa: logré obtener una plaza de investigador aquí, en México, así que regresé a la tierra que me vio nacer. Da gusto darse cuenta que la gente comienza a ver a las grandes corporaciones ''altruistas'' con desconfianza. Esos programas de participación en los que le piden a la gente dar dinero directamente a las corporaciones ¬el redondeo¬ son un gran fraude, pues tú donas tu dinero (de buena fe) y ellos lo deducen a sus impuestos. Inclusive, cuando anuncian que de cada peso recabado ellos donarán otro, sigue siendo lo mismo: aportan la cantidad, pero deducen el doble. Lo peor de todo es que juegan con la fibra sentimental de nosotros: la construcción de escuelas, las operaciones de cataratas, etcétera. Y cuando te niegas, la gente de la fila en el súper te ve feo. Pero al igual que Hector Martínez, yo siempre rechazo el mentado redondeo... y he logrado que algunos miembros de mi familia también lo hagan. Como bien dices, esos centavitos le son más útiles al cerillo.
Gabriel Ramírez/DF
R: Estimado Gabriel: bienvenido a tu patria. Estoy de acuerdo contigo en que eso del redondeo es un negocio muy dudoso y es mejor darle nuestros centavitos a los cerillos.
Asunto: chin su ma
El gobierno yunquiano de Juan Manuel Oliva, en Guanajuato, sigue con sus jaladas de cabellos. Ayer acordaron sus secuaces, Alberto Diosdado (secretario de Educación del gobierno local) y Javier Zavala (delegado de la Secretaría de Educación Pública federal en León), que el inglés y el idioma mandarín serán obligatorios en las escuelas públicas del estado. ¿Consideró este trío de jumentos la inversión, infraestructura y capacitación que se requiere para esta puntada? Una cosa por último: ninguno de estos señores sabe una palabra en inglés y mucho menos en chino. Y si los escucharas hablar en español...
Enrique Orozco/Guanajuato
R: Vamos a hacerle una prueba al gobernador a ver si la pasa. ¿Sabrá que quiere decir chin tu ma en mandarín? Si pone mala cara es que sí sabe.
* galvanochoa@yahoo.com * Regístrate en el foro: http://dinero.tv/mexico/index.php *
Etiquetas:
caida del muro
miércoles, enero 24, 2007
Slim y "Babel"

Sergio Aguayo Quezada
El Norte
Mientras un grupo de mexicanos cosecha triunfos internacionales -con las películas "Babel" y "El laberinto del fauno"-, fuentes bien informadas aseguran que la revista Forbes anunciará en marzo que la riqueza del mexicano Carlos Slim ha dado otro brinco espectacular. Los dos primeros provocan orgullo; el segundo, dolor de estómago.
Aunque es siempre subjetivo definir el "éxito", éste se obtiene cuando se vive feliz con lo que se tiene o se alcanzan las metas fijadas. El "éxito" también depende de la aprobación social que varía dependiendo del grupo y la sociedad; hay una gran diferencia entre lo que el capo espera del sicario y lo que el obispo elogia en el seminarista.
Con imágenes, sonido y actores, Alejandro González Iñárritu hace creíbles y atractivas las historias escritas por Guillermo Arriaga, quien utiliza técnicas literarias para elaborar obras para cine en donde aborda asuntos tan universales como la incomunicación, la muerte, el amor y la veleidosa fortuna. Tres profesionales completan este notable equipo: Rodrigo Prieto maneja la fotografía; Brigitte Broch, el arte, y Gustavo Santaolalla, la música.
Nunca antes un grupo de cineastas mexicanos había logrado tanto éxito en un tiempo tan corto. En sólo siete años, tres películas -"Amores Perros" (2000), "21 Gramos" (2003) y "Babel" (2006)- han cosechado 54 reconocimientos. Con la última, "Babel", recibió el Globo de Oro y ayer recibió siete nominaciones incluida la de mejor director. Guillermo del Toro destaca haciendo películas de cine fantástico y con "El Laberinto del Fauno", una coproducción con España ambientada en la Guerra Civil de ese país, tiene seis nominaciones. Habría finalmente que incluir el Globo de Oro obtenido por Salma Hayek por una serie televisiva. El éxito de estos mexicanos en el exterior impresiona, porque compiten con sus iguales en un ambiente caracterizado por la ferocidad.
Carlos Slim es otro mexicano exitoso. En El Semanario del 18 de enero del 2007, Dolia Estévez lanza una primicia: en marzo, Forbes informará que su fortuna pasará de 30 mil a 50 mil millones de dólares. Su ascenso es vertiginoso. En el 2004 era la vigésima séptima persona más rica del mundo, en marzo del 2006 ya había brincado al tercer lugar y, de confirmarse la cifra, llegará al segundo puesto.
Slim es un empresario que se ha ido labrando su fortuna con inteligencia, astucia y trabajo. También ha sido esencial la destreza con la que ha cultivado a los gobernantes, incluso a quienes se odian entre sí. De Carlos Salinas obtuvo Teléfonos de México y de Andrés Manuel López Obrador, la posibilidad de incursionar en el mercado inmobiliario del Centro Histórico capitalino.
Su éxito deja mal sabor de boca porque algunas de sus empresas utilizan prácticas monopólicas. Cada mes le pagamos a Telmex tarifas altísimas y Telcel, además de costosa, tiene un arsenal de triquiñuelas para retener al cliente. Si se quiere cancelar el contrato de un celular, el cliente debe presentarse el día exacto en la oficina precisa y cualquier falla o descuido sirve para mantenerlo atrapado en una telaraña de fácil acceso y difícil salida. Slim no es el único; México es territorio fértil para quienes se disputan el premio al "Monopolio más despiadado".
Sabemos lo que pasa, pero no podemos combatirlo, porque el Gobierno se hace el desentendido e intenta frenar el expolio creando pesadas y costosas burocracias cuyo papel es más bien testimonial. La Procuraduría Federal del Consumidor es buena para informar y pésima para defender al consumidor. Esta situación alimenta una creciente irritación entre los consumidores.
Hace un par de años, Denise Dresser publicó una memorable columna en la que sintetizaba el problema: "...el perdedor en la construcción del imperio Slim tiene nombre y apellido. Sus datos aparecen en cada cuenta de Teléfonos de México y en cada recibo de América Móvil y en cada suscripción de Prodigy. El perdedor es el consumidor mexicano". ("El verdadero Innombrable", EL NORTE, 28 de marzo del 2005). La situación no ha cambiado desde entonces.
El 31 de diciembre, Genaro Villamil escribió en Proceso sobre los altos costos de los servicios de telecomunicaciones que tenemos en México. Un alto funcionario de Telmex, Arturo Elías Ayub, respondió con algunas precisiones y, en el ejemplar del 21 de enero, Raúl Trejo Delarbre terció en la polémica haciendo una comparación del costo del acceso a Internet en México y otros países. Concluye que Telmex carga "un precio 112 veces mayor al que hubiera pagado si viviera en Japón. La misma velocidad habría resultado 56 más barata en Francia y 14 veces menos costosa en Estados Unidos".
En su columna para El Semanario, la aguda periodista Dolia Estévez añade algunas consideraciones sobre el magnate mexicano: "Su único credo es hacer más dinero. De confirmarse el incremento [de 30 a 50 mil millones de dólares], habría duplicado su fortuna en sólo tres años. Quienes lo conocen dicen que padece de un mal compulsivo que procura controlar comprando todo lo que le apetece... como las mujeres que creen que el antídoto de la depresión es el shopping".
Dos historias de éxito con repercusiones bien diferentes. La producción cinematográfica triunfa y nos enriquece con sus reflexiones sobre la condición humana y una globalización que provoca incomunicación; Telmex hace todo lo que puede para que los mexicanos sigamos mal comunicados. Babel es una metáfora de la vulnerabilidad humana y Telmex ejemplifica nuestra indefensión ante la voracidad de los monopolios. En México no existen los Faunos de Del Toro y somos exprimidos ante la indiferencia de una clase política absorta en sus disputas por el poder. Hay de éxitos a éxitos.
Etiquetas:
derechos humanos
La Verdad sea dicha Ene 16 - 1 de 3
Etiquetas:
derechos humanos
La Verdad sea dicha Ene 16 - 2 de 3
Etiquetas:
derechos humanos
viernes, enero 19, 2007
La Verdad Sea Dicha 3 de 3
Etiquetas:
derechos humanos
martes, enero 16, 2007
Mensaje

Por Lorenzo Meyer
El Norte
Fuerza. Iniciar el gobierno de un presidente débil con un gran despliegue de las fuerzas armadas y de la policía federal en Michoacán y Baja California es un arma de doble filo. Por un lado, puede mandar un mensaje de “mano fuerte” tanto al narcotráfico como al resto de la sociedad, en particular a la oposición. Por el otro, si la situación no se maneja bien, la acción puede resultar contraproducente, pues el gobierno se ha obligado a que su éxito en la lucha contra los carteles de la droga sea tan espectacular y contundente como el mensaje mismo. Vale aquí el símil con un cuerpo infectado: Si el antibiótico no es el apropiado o se usa en dosis o forma erróneas, las bacterias terminarán fortaleciéndose y el mal se agravará.
La razón última en que descansa el poder del Estado, de cualquier Estado, es la fuerza. Cuando un gobierno decide hacer de esa fuerza la parte central de su primer gran mensaje a la sociedad, significa que se pone lo que debiera ser su razón última como primera. Una decisión de esa naturaleza -una inversión de prioridades- sólo se explica porque existe una situación de emergencia, porque en el centro del poder se vive una sensación de debilidad e inseguridad o por ambas razones. Y es que apenas habían transcurrido 35 días del nuevo gobierno éste ya había acumulado 18 eventos públicos donde el jefe del gobierno aparecía relacionándose positivamente con el Ejército, la armada o una policía federal cuyo origen está en esas dos instituciones, (Proceso, 7 de enero, 2007).
Uniforme. El uso de la fuerza física del Estado es una tarea de cuerpos especializados y que generalmente la ejercen portando un uniforme que los distingue. Desde tiempos remotos, particularmente desde la época de la Roma imperial, los Ejércitos usan uniformes, entre otras razones, como forma de expresar públicamente la naturaleza de su función. En el caso de las monarquías o dictaduras militares, el mismo jefe de Estado viste ese uniforme, pero en el siglo XX y aunque no eran propiamente militares, Hitler, Stalin o Mao gustaban de atuendos con aire militar para remarcar la importancia de la fuerza en su proyecto. Sin embargo, en las repúblicas democráticas lo usual es que el presidente no use atuendo militar, lo que no disminuye sino que da un mejor sentido a su papel de jefe de las fuerzas armadas.
El que en situaciones supuestamente normales el líder civil de una República democrática decida presentarse en público vistiendo partes de un uniforme militar es, por decir lo menos, una situación tan fuera de lo común que, de no explicarse como una mera excentricidad, implica un ambiguo mensaje político. En nuestro pasado, Venustiano Carranza, un civil que actuó como “primer jefe del Ejército Constitucionalista” que se enfrentaba a un gobierno de soldados golpistas, decidió portar un atuendo similar al militar pero sin insignias. Esa decisión se justificó entonces porque el país vivía una situación de guerra civil. Sin embargo, tras el triunfo del carrancismo, los presidentes -hasta 1946 casi todos ellos militares-, optaron por aparecer en público como civiles, justamente para hacer gala de una legitimidad supuestamente ganada no con armas sino con votos.
Fotografía. El 4 de enero, y sin que mediara guerra civil o emergencia nacional alguna sino sólo la operación contra el narcotráfico, todos los medios de comunicación mexicanos difundieron la imagen de un Felipe Calderón portando una gorra y una chamarra verde olivo aunque sobre una camisa, pantalón y calzado de civil. El conjunto daba la apariencia no de marcialidad sino de lo que hoy se denomina “atuendo casual” y en una talla no apropiada. La indumentaria en cuestión tenía un águila rodeada de cinco estrellas: El símbolo que corresponde en México al jefe nato de las fuerzas armadas (“general de generales”), aunque para identificarlo había que prestar atención, pues águila y estrellas eran obscuras, justo para que pasen desapercibidas a ojos de un posible enemigo. En suma, la imagen se apartaba, con mucho, de lo que se supone que debe ser la “figura presidencial”.
Identificación. Como ya se advirtió, el esfuerzo de identificación de Calderón con las fuerzas armas es, por ahora, uno de los rasgos más notorios del arranque de su gobierno. Desde el primer día y hasta culminar en la escena del “semi uniforme” -que tuvo lugar en la 43° Zona Militar, en Apatzingán, a donde acudió a “rendir tributo” a las fuerzas armadas en lucha contra el narcotráfico-, Calderón se ha esforzado por hace patente que el Ejército está con él y él con el Ejército, al punto que exentó a la dirección de las fuerzas armadas de ese modesto gesto de austeridad que fue la disminución en los sueldos de la alta burocracia del 10%.
El deseo de hacer notoria tanta cercanía con el sector militar ha producido varias explicaciones. De entrada, está la debilidad electoral. Formalmente y desde que se supone que en México se elige al presidente por voto directo, ninguno había tenido que aceptar una victoria de apenas poco más de un tercio del total y con sólo medio por ciento por encima de su rival. Además, enfrenta una oposición que no lo acepta como legítimo porque la naturaleza de la campaña electoral y el conteo de los votos impidieron que la elección cumpliera con los requisitos constitucionales de imparcialidad, equidad, legalidad y certidumbre. Está, además, el hecho de que las encuestas de opinión han dado por resultado que las fuerzas armadas, a ojos del ciudadano, es una institución más confiable que la Presidencia. En fin, que es casi inevitable concluir que la ostentosa cercanía del jefe del Ejecutivo con el Ejército se origina en un sentimiento de inseguridad y en la decisión de mostrarse como un mandatario dispuesto a usar la fuerza para imponerse sobre quienes le desafíen, como fue ya el caso de las acciones de la policía federal contra la APPO en Oaxaca –acciones donde, por cierto, abundaron abusos e ilegalidades (El Universal y La Jornada, 9 de enero)- y son ahora las emprendidas contra el narcotráfico.
El Instrumento y su Historia. William Ralph Inge, escritor inglés del siglo pasado, advirtió lo obvio: “Alguien puede construirse un trono de bayonetas, pero no podrá sentarse en él”. Depender de manera abierta del Ejército para mantener el orden institucional no es lo apropiado para democracia alguna en tiempos supuestamente normales, menos para una tan poco asentada y con una historia como la mexicana.
En 1810, la guerra de independencia catapultó de manera inesperada a un Ejército de reciente creación al primer plano de la vida política mexicana. En 1813, el general Félix María Calleja pasó de salvador militar del orden colonial al derrotar a los insurgentes a desplazar a Francisco Javier Venegas como virrey. La independencia misma la llevó a cabo un militar criollo -Agustín de Iturbide- que también de improviso cambió de bando y se proclamó emperador. A partir de entonces y hasta pasado el medio siglo, la figura del general Antonio López de Santa Anna se constituyó en el eje de la política de un Estado fallido, como fue México en sus primeros decenios de vida independiente.
Benito Juárez, un civil, dependió siempre del Ejército para mantenerse en el poder y empezar a dar forma a un Estado digno de tal nombre. Finalmente, el general Porfirio Díaz fue quien estabilizó la situación a cambio de una dictadura. Tanto Juárez como el propio Díaz, en cuanto pudieron, restaron efectivos y preeminencia a las fuerzas armadas. La Revolución de 1910 fue conducida inicialmente por dos civiles -Francisco I. Madero y Carranza-, pero ambos fueron asesinados por militares traidores y a partir de 1920 y hasta 1946 México fue gobernado por militares (salvo por las breves presidencias de De la Huerta y Portes Gil). Sin embargo, todavía después, la sombra política del Ejército siguió pesando, como lo indica el número de generales que fueron presidentes del partido oficial o el papel que jugó el Ejército en las crisis políticas del henriquismo, de 1968 y la “guerra sucia”.
Tras el fraude de 1988, Carlos Salinas también buscó, al inicio de su gobierno, aparecer repetidas veces arropado por el Ejército y fueron militares los que le sirvieron de instrumento en el golpe espectacular que lo afianzó en el poder: El arresto del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”.
En Suma. La simbiosis Calderón-fuerzas armadas, más que un mensaje de firmeza, puede interpretarse como inseguridad. Más inquietante aún es el papel del Ejército en la lucha contra el crimen: Si falla será un desastre y si triunfa ¿volverá al discreto segundo plano político del que ha salido?
11/01/2007
Etiquetas:
derechos humanos
En contra de Maquiavelo

José Agustín Ortiz Pinchetti
Aprender a ser una no persona
El régimen de Felipe Calderón necesita para operar que la sociedad piense que aquí no ha pasado ni pasará nada. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus seguidores se van convirtiendo en "no personas". Salen del escenario. Ni los nazis ni los soviéticos lograron inventar una realidad superior a los hechos. Finalmente éstos se los comieron. El plan maestro de los medios electrónicos y los grandes periódicos orquestado por la Secretaría de Gobernación no va a funcionar. Manipular a la opinión pública es ejercicio de maquiavelismo candoroso.
¿Maquiavelo aconsejaba la maldad política para el ejercicio del poder? ¿O constataba con criterio científico, cómo era, cómo se practicaba?
Es muy difícil que Calderón pueda convencer a la gente de que es el "presidente del empleo", o de que su régimen va a traer la abundancia. El alza reciente de productos básicos, particularmente la tortilla, es muestra de que el gobierno es incapaz de frenar la especulación y el poder de los grandes monopolios agroindustriales.
Desvanecer a los enemigos políticos tampoco es fácil. Puede eliminarse cualquier mención a las giras de López Obrador, que inicia el registro de sus seguidores. Ocultar que en Yucatán 24 municipios donde la izquierda casi no tiene presencia, las metas de acreditación del gobierno legítimo superaron todas las expectativas. No se reporta el entusiasmo de la gente. El propósito es inscribir a grupos de adherentes en mil municipios en 2007. Al final de este año podría llevarse a millones de afiliados. Si lo logra, Andrés Manuel López Obrador estará encabezando la fuerza política más grande en la historia del país.
El movimiento está vivo: en 80 días hemos recibido más de 300 solicitudes de trabajo voluntario de distintos grupos. La semana pasada recibí como respuesta a mi artículo sobre el nuevo frente político, 52 emails, más que todos los que recibí el año pasado. La afluencia de simpatizantes y de posibles activistas rebasa todos nuestros cálculos.
Los intentos del gobierno ilegal de censurar los mensajes de Andrés Manuel López Obrador van a ser contraproducentes. Hasta hoy sólo AMLO y el Frente Amplio Progresista están aprovechando cabalmente la oportunidad política de la oposición. Lejos de desgastarse, esta alianza irá cobrando dimensión y fuerza en los próximos meses. Mientras tanto, las realidades económicas y sociales continuarán minando a un régimen que no pudo ganar el poder por medios lícitos.
Etiquetas:
derechos humanos
El partido de la gente decente

Miguel Ángel Granados Chapa
El Norte
Una serie de casos recientes sugiere que el PAN, identificado desde sus orígenes como una organización contraria a las prácticas políticas sucias que caracterizaban y dieron fama al PRI, no se halla hoy ajeno a la clase de procederes que otrora los panistas tanto repudiaban y denunciaban
Durante las primeras décadas de su existencia, Acción Nacional era percibido por no pocos de sus militantes y por una porción relevante de la sociedad como el partido de la gente decente. Aunque acontecimientos aislados no son suficientes para emitir un juicio general y definitivo, sí lo son para preguntarse si el contacto con el poder, y su ejercicio, han puesto al PAN en vías de dejar de ser la organización que satisfacía a quienes sentían asco por la política.
Dejo de lado el comportamiento panista en el proceso federal del año pasado y me limito a referir acontecimientos nuevos. El 4 de enero fue asesinado en Acapulco el Diputado local José Jorge Bajos Valverde. No era panista, pero se le incluyó en el primer lugar en la lista de candidatos plurinominales. Panistas resentidos porque se les postergaba atribuyeron esa preferencia a un pedido especial del Gobernador Zeferino Torreblanca a Manuel Espino, líder nacional del PAN. Aunque fue elegido Alcalde de Acapulco y Gobernador de Guerrero postulado por el PRD, Torreblanca se distancia de ese partido tanto como puede, y prefiere rodearse o recibir apoyo de sus amigos. César Bajos Valverde, hermano del legislador asesinado, es el vocero del Gobernador guerrerense.
Torreblanca necesitaba en la legislatura local personas de su confianza para allanarse dificultades sin tener que comprometerse con el partido que lo postuló. Bajos Valverde ocupaba una posición clave en la Cámara local de Diputados: presidía la Comisión de Presupuesto. Justamente el día de su asesinato se dirigía a una emisora a ofrecer una más de las entrevistas en que se había prodigado para explicar el presupuesto aprobado a fin de año.
Su elección parece haber provocado más que despecho rencor en militantes panistas que se consideraban con mayor mérito para obtener esa posición. Tal es el caso de Aldy Manuel González Rodríguez y su esposa, la abogada Jacqueline Orta, que apenas logró ser Diputada suplente de Bajos Valverde. Trabajaba, además, como secretaria del ex Diputado federal Ángel Pasta Muñúzuri, ahora coordinador de delegaciones de la Procuraduría Federal del Consumidor. Quizá por eso el funcionario fue detenido e implicado en el caso, aunque se le dejó inmediatamente en libertad.
Del resentimiento los panistas ofendidos pasaron a los hechos. Con apoyo de su hermano Eder, González Rodríguez contrató a un matarife, Nicolás Cardoso Arteaga, que por 50 mil pesos, de los que recibió 20 mil como anticipo, accedió a ultimar a Bajos Valverde. Los tres fueron detenidos una semana después del homicidio, pero no así la presunta beneficiaria de la operación, Jacqueline Orta, ni el secretario general del PAN en Guerrero, Ramiro Arteaga Sarabia, prófugos de la justicia hasta el mediodía sabatino, pues contra ambos se libraron órdenes de aprehensión porque el Juez respectivo encontró indicios de su participación en el trágico suceso. El panista número dos en Guerrero conocía al menos los propósitos de quienes mataron a Bajos Valverde.
No es la primera vez que panistas eminentes han sido llevados ante la justicia por delitos de sangre contra compañeros suyos de partido. Aunque en noviembre fue absuelto después de vivir su proceso en la cárcel durante cerca de cuatro años, el ex Alcalde de Atizapán de Zaragoza, doctor Antonio Domínguez Zambrano, fue acusado del asesinato de la Regidora María de los Ángeles Tamez Pérez, quien en agosto del 2001 denunció la existencia de una red de espionaje en la Alcaldía de aquel municipio mexiquense, como parte de un vasto sistema de corrupción. Quien quiera que haya sido, la silenció como castigo a su acusación.
En el Estado de México el PAN ha tenido muchos problemas por la falta de probidad de Alcaldes y legisladores. No pocos Presidentes municipales, además de abusar del erario (el de Ecatepec, Agustín Hernández Pastrana, se adjudicó un salario mensual de 420 mil pesos) fueron formalmente acusados, de extorsión, como Guillermo Espinosa, en Huixquilucan, y Julieta Villalpando, en Coacalco. En el 2000, la voluntad de 13 Diputados panistas fue comprada por el Gobierno de Arturo Montiel para impedir que la legislatura le fuera adversa. Un negocio semejante parece haberse consumado esta semana en Tabasco, donde el coordinador de la breve Diputación panista (de apenas dos miembros) José Antonio de la Vega fue sustituido contra su voluntad por otra persona más dúctil a los intereses del nuevo Gobernador Andrés Granier Melo. Como hizo Montiel, aunque a costo más bajo, Granier se curó del espanto de tener mayoría de oposición. La tenía de por sí el PRD, que ganó 17 curules contra 15 del PRI. Pero dos perredistas se pasaron a la bancada tricolor, y ahora hay un conflicto porque el perredismo busca que los suplentes de los tránsfugas asuman las Diputaciones, porque, según su criterio, siendo plurinominales pertenecen al partido. En ese contexto, tanto en el pleno como en la Junta de Coordinación Política el voto panista se vuelve muy relevante. Y ya el Gobernador ha obrado en consecuencia.
Luis Armando Reynoso Femat, Gobernador panista de Aguascalientes, realizó una operación semejante en diciembre, para ganar voluntades a favor de su proyecto de adquirir deuda pública hasta por 2 mil millones de pesos, mediante un mecanismo de bursatilización de los ingresos producidos por el impuesto sobre nómina. Los Diputados panistas, lejos de solidarizarse con el Gobernador, se opusieron a la medida, y Reynoso Femat dividió a la bancada y ganó el lance legislativo. Los Diputados convencidos de ese modo son ahora independientes, y el Gobernador ha reñido con la dirección estatal panista, que demanda su expulsión. El martes 9 de enero, el Gobernador acudió al comité panista a explicarse. Un comunicado oficial informó que la dirección nacional "reiteró en el encuentro su disposición para servir como facilitador con el comité estatal del blanquiazul para llegar a un entendimiento sobre este asunto en particular. Tanto la dirección nacional del partido como el Gobierno del Estado acordaron agendar en los próximos días una reunión con el comité estatal y los Diputados locales de Acción Nacional para encontrar juntos una solución".
El presidente del partido, sin embargo, está él mismo en dificultades. El jueves 11 un plantón de personas llegadas de Puebla al Distrito Federal sirvió de marco a la presentación de un pedido de expulsión de los militantes de El Yunque, la organización secreta de extrema derecha a que pertenecen dirigentes entre quienes se incluye a Espino, y a quienes se acusa de postergar los principios del PAN a los lineamientos de la agrupación sigilosa violenta. Encabezó a esos peticionarios Luis Paredes, ex Alcalde de Puebla, cuyas cuentas no fueron nunca aprobadas por la legislatura local, donde los Diputados panistas se sumaron a ese voto. Paredes ha reconocido su militancia en El Yunque durante más de 30 años, y por eso siente tener autoridad para denunciar el daño que hace al partido del que fue expulsado a raíz de su cuestionada gestión municipal, aunque la justicia electoral le permitió recuperar su condición de panista.
Mañana lunes el comité nacional panista conocerá, en su reunión semanal, el espinoso caso de Yucatán. La elección interna de candidato a Gobernador, el 17 de diciembre, estuvo marcada a decir de Ana Rosa Payán, que resultó superada por Xavier Abreu Sierra, por una "sistemática, constante y reiterada compra, coacción e inducción al voto, realizada a lo largo de la precampaña y en especial el día de la jornada electoral y aún después de ella". La dos veces Alcaldesa de Mérida, y directora del DIF en los últimos meses del Gobierno foxista enumeró una abrumadora serie de abusos e irregularidades que parece copiada de la que el PAN presentaba ante los órganos electorales para denunciar el modo en que el PRI ganaba elecciones. La lista incluye hinchazón y rasuramiento del padrón, uso de recursos públicos por parte de funcionarios y presencia de los mismos en el proselitismo a favor de su principal contendiente. Sin ambages la precandidata derrotada asegura que "el apoyo de la estructura gubernamental hacia el precandidato Xavier Abreu Sierra es claro, al sumarse al equipo de campaña e incluso ser sus representantes, (y) acredita la intervención del Gobernador en el proceso".
Grupo Reforma
Etiquetas:
derechos humanos
domingo, enero 14, 2007
Suplemento 9
Publicado tambien en: A Romper el Cerco Informativo !

CONTENIDO
* Cien Años de Soledad
* Gabo de Aracataca
* Rulfo y García Márquez: Influencias
* Biografía
******************
Reiniciamos la publicación del Suplemento Tonalamatl, en esta ocación con textos relativos a la obra más leída desde su publicación a la fecha: Cien Años de Soledad. Son ya cuarenta años y los blogs: Detrás del Espejo y A Romper El Cerco Informativo le rinden un modesto homenaje a Gabriel García Márquez.

Antes de vivir en Macondo, José Arcadio y Úrsula habían vivido en una ranchería situada en la sierra con sus respectivas familias, se casaron a pesar de ser primos, un precedente indicaba que de un matrimonio en el cual hubieran vínculos familiares podía surgir un hijo con cola de cerdo, pero eso no ocurrió. José Arcadio mató a Prudencio Aguilar (un vecino del pueblo), en un duelo de honor, pero este se le aparecía después de muerto. Estas circunstancias llevaron a José Arcadio a abandonar la sierra junto con otras familias, se establecieron al lado de un río y formaron un nuevo pueblo, Macondo. El primogénito, José Arcadio empezó a mantener relaciones sexuales con Pilar Ternera, una mujer que se dedicaba a leer las cartas, no tardó en quedarse embarazada. Cuando llegaron los gitanos, el primogénito vio a una joven gitana de la cual se enamoró rápidamente. Al día siguiente este se había fugado con los gitanos y la chica. Úrsula al enterarse fue en su busca, José Arcadio se hizo cargo de Aureliano y de nueva hija, llamada Amaranta. A los cinco meses regresó Úrsula sin su hijo pero con gente de otros pueblos.
*********

foto: Aracataca
Cien Años de Soledad
Entre las múltiples sorpresas que depara la lectura de Cien años de soledad, una de las más sugerentes es el tratamiento que se le confiere a lo mágico y lo maravilloso. El Renacimiento europeo opuso la razón y el antropocentrismo al mundo medieval . Cervantes, en Don Quijote (I, 47) pronostica que "hanse de casar las fábulas mentirosas con el intendimiento de los que las leyeren, escribiéndose de suerte que facilitando los imposibles... admiren, suspendan, alborocen y entretengan". El mundo mágico pervive en numerosos elementos del folclore popular, sobretodo del mundo rural, que han sido transmitidos y conservados hasta nuestros días. Los embrujos, las hechicerías, los sortilegios forman parte de una cultura popular que hunde sus raíces en el medievo y que es fuertemente combatida, con excaso éxito, por la Inquisición, la Ilustración del dieciocho y finalmente el positivismo científico. Pero la atención hacia el oscuro mundo de la magia aparece aquí y allí, en la tradición literaria hispánica y en la que, entroncada con los mitos indígenas, apareció en la cultura mestiza americana. La nueva novela utiliza un sistema de referencias en las que no se halla ausente el mundo mágico. Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, el propio Jorge Luis Borges, entre otros, lo extraen de sus tradiciones o lecturas. Cortázar muestra también una atención preferente hacia lo mágico desde una conciencia urbana. Pero García Márquez lo refunde y obtiene nuevos y vibrantes resultados. Desde las primeras páginas alude a "los sabios alquimistas de Macedonia" y a la alquimia y sus mitos. A través de ella, por ejemplo, Melquíades recobra la juventud. Esta fáustica operación tiene mucho de burla. Melquíades aparece con una dentadura postiza que se extrae y muestra a sus sorprendidos espectadores: La magia, en ocasiones, no es sino engaño. En este contexto no puede extrañarnos la mención de Nostradamus. Úrsula, figura capital del relato, mujer que manifiesta su vinculación a la realidad, ante las pretendidas y fracasadas invenciones de su marido, parece advertir la opsición entre las actividades alquimistas y la verdadera ciencia que es el soporte del progreso: "Aquí nos hemos de pudrir en vida sin recibir los beneficios de la ciencia", advierte desde el principio. Los muertos aparecen como seres vivos : así, Prudencio Aguilar, que murió de una lanzada de José Arcadio Buendía. No son sus espectros , sino figuras con las que puede dialogarse y que deambulan durante la noche y a plena luz. El matrimonio descubre a Prudencio hasta en su propio cuarto y se ve obligado a tomar la determinación de marcharse del pueblo. Aureliano posee una "rara intuición alquímica". Por ello no parece extraño que los muertos convivan con los vivos y hasta reaparezcan de nuevo, como Melquíades. Cuando los personajes deliran acusan también en el reino del inconsciente los efectos mágicos del ambiente. José Arcadio Buendía habla en latín, con un don de lenguas que sitúa lo maravilloso en un contexto religioso (los apóstoles) y el padre Nicanor muestra su capacidad de levitación. Pero la realidad no es menos mágica. Aureliano Triste descubre que el fantasma que parecía morar en "una casa de nadie" era Rebeca, olvidada ya de todos. El Judío Errante aparece en forma de monstruo y los pergaminos son también mágicos. Es la novela misma que el lector tiene en su manos.
García Márquez defiende en Cien años de soledad que lo maravilloso puede convivir con lo cotidiano y, a través de un lenguaje evocador y preciso, hace revivir lo inverosímil y lo reconvierte en verídico y poético. La posibilidad de hacer compatibles lo cotidiano y lo poético es función de la poesía, cuando ésta brota como creación a través del lenguaje.
***********

foto: Gabo en Guadalajara, México.
Gabo de Aracataca
Juan Cruz
Escritor español
VIAJE AL LUGAR DONDE NACIÓ “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”: Macondo en estado puro; no es una leyenda.
Cien años de soledad cumple 40 años en junio del 2007; su autor, Gabriel García Márquez tendrá 80 el 6 de marzo de ese año. La novela sigue asombrando al mundo. Y su clave está en Aracataca, un pueblo perdido del Caribe colombiano. Allí los niños crecen leyendo ese y otros libros del hijo del telegrafista. Este reportaje es una excursión al lugar donde Gabo y su personaje, Aureliano Buendía, descubrieron el hielo. Macondo en estado puro. No es una leyenda. La novela se ha ido volviendo como un reflejo de Aracataca; allí la leen como si aún se estuviera escribiendo, como si la fascinación del hielo aún fuera un recuerdo reciente. Gabo no regresa, dicen, porque tendría que recoger sus pasos.
Por el Corredor de las Begonias, enfrente de donde estaba la cama en la que nació a las ocho y media de la mañana del 6 de marzo de 1927 Gabriel José García Márquez, circulaba a mediodía del 6 de diciembre del 2006 un fantasma que resultó ser una mujer de carne y hueso.
Estábamos mirando la señal que recordaba donde había nacido el autor de Cien años de soledad cuando esta mujer de ojos grandes y vacíos entró en el pasillo, agarrada del aire. Circuló con una lentitud sobrenatural, siguió reinando en el vacío cuando pasó a nuestro lado, y se escapó del sitio como si se fuera en volandas, hacia el patio en el que Gabo escuchó las historias de las Mil y una noches.
Cuando ya la mujer era una sombra y la inquietud que deja un fantasma, le preguntamos a Rubiela, la morena de filigrana que enseña la casa-museo de García Márquez:
-¿Usted ha visto pasar a una mujer de pelo blanco, como si no estuviera mirando?
-Sí. Es Soledad Noches. Siempre va así.
La mujer iba de un lado al otro de la casa en que nació Gabo I de Aracataca y no era un fantasma.
Los que hayan leído Cien años de soledad habrán visto deambular por el libro mujeres así, desde el mismo momento en que García Márquez convierte la excursión de Aureliano Buendía a mirar el hielo en un ejercicio de surrealismo mágico que luego los críticos, y los lectores, reconocieron con el sobrenombre (literalmente exagerado) de Realismo Mágico.
Ya dentro de Aracataca, todos nos señalaron ese del hielo como el camino que le da la vuelta al pueblo, de su esplendor a su miseria y viceversa. El hielo marca un hito en su historia y Gabo lo recogió como un símbolo del deslumbramiento.
El hielo (el sitio donde estaba el hielo) está a un tiro de piedra de la casa, pero para llegar hasta él, Aureliano Buendía debió cruzar caminos estrujados por el sol, tísicos, pobres y reales, por los que tuvo que atravesar el propio García Márquez de la mano de su abuelo hasta el lugar que entonces significaba el porvenir y ahora es metáfora de la crueldad con que la historia le cierra el porvenir a los pueblos.
Junto al lugar del hielo, que ahora es un garaje desvencijado, lleno de relojes desconchados, automóviles inservibles, muebles viejos, sillones donde ya no se sentarán ni los fantasmas, está aquel río de piedras grandes y de aguas límpidas que había a las afueras de Macondo; es decir, de Aracataca.
Se vació de hielo, y de historia, la fábrica del hielo, en la que tuvo intereses el laboriosísimo abuelo de Gabo, y se llenó de ficción, de fantasmas, muchos de los cuales circulan aún gracias a la escritura del hijo del telegrafista; ahora vemos la vieja fábrica fracasada como si en efecto fuéramos a tocar ahí el material precioso que en Cien años de soledad tiene la categoría del oro y del fuego, y que, en efecto, quema cuando se lo toca; ahora ese detritus en que lo dejaron la United Fruit Company y el tiempo es un símbolo para los que vamos y una pesadilla para los que la viven.
Una mujer con rulos (Esther Aaron, de 58 años) que habita la casa contigua, de madera, pero no de caña brava, muestra los desconchados de su vivienda como consecuencia de las desidias de las autoridades; han dejado que el tren y la polvareda de siglos entren a saco en la casa y hayan hecho de ella la antesala de un cementerio.
Los caminos que fueron de Macondo en los años de esplendor de Aracataca, cuando aquí venía todo el mundo, y las nacionalidades se contaban por docenas, siguen siendo del polvo de la intimidad de la tierra del Caribe, y la gente sigue mirando al horizonte como miraba Aureliano Buendía en la novela más famosa de los siglos recientes.
La leímos como si ocurriera en otro mundo, y aquí la tocamos; existió; sus nombres propios, decía Gabo, son los de la guía de teléfonos; eso varió también.
Una chica que pasó por nuestro lado nos dijo: 'Soy un personaje. Me llamo Amaranta'.
Pero ahora hay más Mileidis que Úrsulas, más K-Cher que Aureliano. La guía de teléfono es un batiburrillo que viene más de las series americanas que de las novelas de Gabo. Como en El Toboso no hay Dulcineas, aquí Remedios la Bella es tan solo un monumento.
Un momento: Luz Marina, una señora que se sentó a nuestro lado, nos dijo que no era gabófila (es decir, fanática de Gabo), pero luego se le iluminaron los ojos: tiene un hijo autista, y le llena de orgullo imaginar que cuando Gabo describe a Remedios la Bella está en realidad cuadrando los rasgos de un autista, familiarizado con una inteligencia que los hombres no saben entender.
Cuando llegó allí el abuelo de Gabito, Aracataca era un predio esplendoroso, atravesado por la riqueza de las grandes plantaciones de bananos, capaz de atraer un comercio universal que fue el inicio de las leyendas que el niño empezó a grabarse.
Siempre venía algo de fuera, y de ahí viene esa mirada extraviada, expectante, de Aureliano, y también esa es la mirada de Soledad Noches, buscando en la nada lo que hubo en el pasado.
Cuando nos íbamos de la casa, el director de este museo, Rafael Darío Jiménez, nos señaló para el frente, y allí había un hombre con camisilla, inhalando el aire como quien fumara un puro, sentado en una mecedora muy trabajada, y mirando también al vacío lechoso de aquel mediodía de calor insufrible. No le preguntamos adónde miraba, pero su mismo nombre, Nelson Noches, el hermano de Soledad, decía su historia. Nos habló de los primeros recuerdos de Gabo, y como ocurre en Cien años de soledad, le dio atrás y adelante a la historia de modo que nosotros creímos simultáneamente que había sido compañero de juegos de Gabito, que le había visto por primera vez cuando Don Premio -así le llaman- vino a Aracataca nimbado por el Nobel, y que en las noches anónimas en que regresa sin que lo sepa nadie juegan a las cartas y toman tragos y oyen música atravesados por un silencio que se parece al de Pedro Páramo.

La leyenda dice que Gabo ha vuelto muchas veces después del Nobel; la leyenda negra dice que no volvió nunca, y la leyenda urbana, de la urbanidad de Aracataca, le reprocha que no haya hecho nada nunca por su sitio. Un día lo desmintió (por si hiciera falta) en una dedicatoria que le hizo precisamente a Jiménez: 'Para Rafael Darío, del paisano que no ha hecho nada por Aracataca salvo este libro y otros más'.
Y lo desmintió nada más ganar el Nobel, con una frase que parece una inscripción y que está clavada con chinchetas en algunos de los rincones: 'Está en mi carácter: nunca, en ninguna circunstancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie más ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca'.
Darío Arizmendi, que era un periodista muy joven cuando Gabo ganó el Nobel, en octubre de 1982, y que acompañó a la comitiva en la recepción sueca de Estocolmo de diciembre de ese año, también hizo a principios de 1983, en medio del calor, el viaje de regreso de García Márquez a Aracataca. Hubo cinco mil personas aumentando el censo cada vez más escuálido de este pueblo del interior del Caribe, y llevaron en volandas a Gabo por todas las calles y por todas las casas. Excepto por su propia casa, que ya era ajena.
Arizmendi lo vio ser zarandeado, agasajado, besado y demandado: de él querían becas, dinero, viajes, premios, le pedían que troceara la lotería que ya había obtenido. El reciente premio Nobel vivió con el aturdimiento que convoca su timidez.
Cuando Arizmendi, uno de los periodistas más influyentes y famosos de Colombia, terminó de contar ese viaje de regreso, tan distinto al viaje de regreso que Gabo hizo con su madre para vender la casa, dijo:
-Ahí entendí por qué Gabo no ha vuelto a Aracataca.
Otros no lo entienden; pero sí Rubiela, que cuida su casa-museo, o Rafael, que la dirige:
-Una leyenda caribe dice que quien recoge sus pasos muere más pronto, y Gabo es muy supersticioso. No volverá nunca. [...]
Jiménez nos contó una historia que ya es leyenda también, como todo lo que toca aquí García Márquez: el abuelo vino a Aracataca huyendo de su propia historia, pues había matado a un hombre; un día Gabo se encontró, muchos años más tarde, con el nieto de aquel abuelo, se sentó junto a él, supo la historia, se emborrachó con él, y después contó así su primera impresión:
-Me cagué. Los dos descendientes de aquel duelo, allí, frente a frente. Me cagué. [...]
No es leyenda que allí las mariposas, o los temporales, sean espectáculos magníficos y duraderos; están, se ven, se sufren o se disfrutan; casi todo lo que nombra Gabo está cercano, se puede tocar; una guía para encontrarlo está escrita, y sería el resumen de libros que han escrito sobre El Libro Cobo Borda o Conrado Zuloaga, que acaso son los colombianos que más saben de Gabo y de Cien años...
Aura Ballesteros, de Cundinamarca, maestra, recibió un día el encargo de venir a enseñar en Aracataca. '¡Y me leí todos los libros de García Márquez! ¡No me iban a coger en ayunas en un sitio como este!'.
Se los aprendió. Ella es la responsable de Gabolectura, en un instituto que se llama, cómo no, Instituto García Márquez, que recibe el nombre corto, y raro, de Indegama. 'Gabolectura trata de estimular la autoestima de los cataqueros, que sepan que esta literatura es de aquí, que les pertenece, y que ellos pertenecen a esta tierra'.

De todos los testimonios, uno singular. Milena tiene 15 años, acaba de ganar el concurso de los lectores de García Márquez; quiere hacer Comunicación, y ya va adelantada.
Todo lo que hay en Cien años de soledad le parece realista; lo que de manera más brillante se queda en su memoria: la fábula del hielo, los inventos traídos a Macondo (el hielo, el imán), y la imagen de Remedios la Bella subiendo al cielo entre sábanas...
Pero lo que de veras le parece simbólico de su país en la novela que ha leído es la muerte de José Arcadio, 'esa muerte impune como tantas muertes que ha habido en mi país, como la de José Eliécer Gaitán, como la de Jaime Garzón, como la de Luis Carlos Galán...'.
Antes de la fama y de los libros, en medio de la miseria de aquellos tiempos, Gabo volvía a Aracataca a vender enciclopedias en una tierra de gentes empobrecidas... Se quedaba días y días, tomando ron, recorriendo pueblos, mirando al vacío, como el coronel, como Nelson Noches, como Aureliano Buendía...
En uno de esos viajes alrededor de Aracataca fue cuando se encontró con Prudencio Aguilar, el nieto del hombre al que había matado su abuelo... 'Los dos nietos del duelo, sentados en el petril, bebiendo juntos, ¡me cagué, claro que me cagué!'.
A la salida de Macondo, es decir, Aracataca, la fábrica del hielo está ya totalmente derretida; las mariposas amarillas aparecen sobrevolando el río, pero las aguas que las reflejan son del mismo color que sus alas...
Lo invitan siempre a volver. Él no quiere venir a recoger sus propios pasos.
Y casi todos sus pasos están en Aracataca.
**********

Gabo y Rulfo: INFLUENCIAS
Jaime Avilés
Huellas del jalisciense en Cien años de soledad
Reviven fricciones entre pacistas y rulfistas
LAREDO, NORTE DE España. Frente a estas playas de arenas largas y olas perezosas, por donde el pasado lunes, con puntualidad británica, el otoño entró con un séquito de vientos y lloviznas, el cuerpo se ablanda y se disuelve maldiciendo al inventor de las vacaciones, que terminan tan de golpe cuando apenas cobraban sentido. Con lo que cuesta aflojar las cuerdas del violín y para qué, si en el instante que lo logras comprendes que tienes que volver a estirarlas. Quién sabrá cómo y cuándo regresará la fuerza a estos brazos desmayados sobre las hilachas de una camisa, a estas piernas desprendidas de la cintura, a este cuello paralelo a la tierra que con tanta aflicción se endereza para que alguien, tal vez yo, se mire las puntas de los pies y recuerde que debe cortarse las uñas.
He perdido los anteojos de leer, que en adelante, cuando los reponga, serán los de escribir, y sobre todo los de revisar. Por medio de esta confesión de indisimulada miopía me atrevo a implorar la benevolencia de tantos lectores que, durante la semana, echaron en el buzón de esta página cartas y más cartas para advertirme que me equivoqué, en el Desfiladero precedente, al asentar que Octavio Paz ganó el Premio Nobel de Literatura en 1983, cuando se lo dieron, como bien consta en mis notas, en 1990, en pleno sexenio de Salinas.
Porque en 1983 lo recibió William Golding, y en 1982 Gabriel García Márquez, y en 1981 Elias Canetti, corroboro entornando los párpados ante la pantallita de Internet, que antes de cotejar tales datos me ha deparado otro disgusto. Sí, porque, en acto de penitencia, he releído mi entrega del sábado anterior ("Rulfo, Paz y el ninguneo"), sólo para topar, y darme de topes, con una línea que me avergüenza: "La gran fiesta conmemorativa que ha comenzado con el objeto de conmemorar los primeros 50 años de El llano en llamas...".
¡Por Zeus! ¿Fiesta "conmemorativa" para "conmemorar"? ¿Y por qué no fiesta "festiva" para "festejar"? Sería lo mismo. Hostias fritas, ¿dónde habrán quedado mis lentes? Con lo fácil que habría sido tachar el vocablo "conmemorativa" para que la frase pasara invicta por las lectoras pupilas del público rumbo al olvido absoluto, que es el destino primero y final de los textos periodísticos. La absurda reiteración, al contrario, la inmortaliza. Por fortuna, si algo me alegra, es el otro paquete de cartas, no menos numerosas, que aluden al meollo de aquel artículo. Sus autores se proclaman rulfistas militantes y, lo que más me sorprende, antipacistas furibundos.
Algunos redactaron sus opiniones, casi casi, podría decirse, con una pasión futbolística digna de un América-Guadalajara, pero insólita, y por ello maravillosa, en un país audiovisual como el nuestro; verbigracia, un país sin librerías. Todos comparten un fervor sin límite por la obra y la persona de Juan Rulfo, exaltando su grandeza artística y su modestia personal, en contraposición con la figura de Paz, generadora de envidias y descréditos para bocabajear al creador de El llano en llamas.
Esta página quiere destacar, particularmente, las observaciones de un rulfista del estado y la ciudad de Colima, cuyas notas enriquecen y llevan más lejos el empeño de mi escroto anterior, el cual recordó tanto los chismes que la burocracia literaria enderezó contra Rulfo -al poner en duda que fuese el autor de Pedro Páramo-, como las pruebas que demuestran que esos infundios no eran sino cháchara de lenguaraces. Y es que a los epígonos de Paz, en su momento, les irritaba que artistas y escritores extranjeros llegaran a México y le hicieran al poeta dos preguntas. Una: ¿cómo ve la literatura de su tierra? Y dos, la peor, la más hiriente: ¿cómo ve a Rulfo? Pero la carta que a continuación será transcrita subraya, específicamente, la influencia de nuestro clásico sobre García Márquez.
Muchos años después...
"Señor Avilés: Su artículo de hoy sábado (20/09/03) hace justicia a Rulfo. ¿De dónde salió tanta insidia contra él, ese ninguneo al que usted con tino se refiere? Muchos estamos hartos de escuchar a cualquier intelectualito pedante referirse a la escasa creatividad de Rulfo y al mérito de sus amigos. Y más cuando semejantes aberraciones provienen -como usted refiere- de ese payasito, paradigma de la superficialidad chistosa y la tontería para damas desocupadas.
"Honesto ha sido Gabriel García Márquez al reconocer, en La Jornada también, las lecciones de Rulfo, tan importantes para él como las de Kafka. Y dígame si este párrafo de Pedro Páramo no le recuerda el inicio de Cien años de soledad: 'El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo...'. Pero no sólo eso. El ritmo de la narración, la precisión, el modo de contar de Rulfo aparecen -así creo yo- constantemente en GGM.
"Ahora bien, ¿para qué mitificamos más el Nobel? Si no lo recibieron Rulfo ni Borges, y no lo han recibido Miguel Delibes ni José Emilio Pacheco, algo debe de fallar en él. Supongo que ahora la literatura, como la política, ha de pasar por la aduana de la televisión, no para masificar su lectura, sino para vulgarizarse. (Yo creo que no hay arte popular; creo que la educación debe llevar a muchos a las alturas espirituales del arte. ¿Es mucho pedir cuando mantenemos al Estado?) Y, claro, para negocio editorial.
"Pedro Páramo y El llano en llamas se han leído y se van seguir leyendo y releyendo. En mi familia ya va la tercera generación que lo hace, mis hijos incluidos. Se necesitarán muchos siglos para que Rulfo vaya al olvido. (¿Cuántos le augura a Paz en cuanto la televisión deje de reciclarlo?)
"Quiero decirle que le escribo desde Colima, a ocho kilómetros de Comala, la real, que físicamente no es la de Pedro Páramo, pero sí la que conoció Rulfo con todos sus caminos y puentes. La región rulfiana es esa que alguna vez en Colima, pocos años antes de morir, Juan José Arreola propuso llamarla Xaliscolimán. Son los valles de la región volcánica de Jalisco y Colima, una zona geográfica y cultural (Apulco incluido) que uno reconoce de inmediato en Pedro Páramo y El llano en llamas.
"Si alguna vez viene usted a Colima me gustaría mostrarle Xaliscolimán, incluida la Media Luna. También encontrará en el habla popular muchas historias y expresiones rulfianas (e historias y dichos de Arreola), como dicen que ocurre en Aracataca con las historias de GGM. Ojalá escriba usted más en torno a las babosadas que suelen decir esos pedantones que presumen de erudición sobre Rulfo, para colgarse de él y obtener alguna fama que les permita siquiera pasar por el mundo quejándose como los fantasmas de Pedro Páramo. Saludos desde Colima, Armando Martínez de la Rosa."
Delfines futuros
Tiene toda la razón Martínez de la Rosa. En 1980, al intervenir en el homenaje nacional que Bellas Artes rindió a Rulfo, García Márquez relató que en 1961, el año cuando descubrió Pedro Páramo, había publicado La hojarasca y guardaba en un cajón El coronel no tiene quien le escriba -la cereza del pastel de su obra-, La mala hora y Los funerales de la mamá grande, pero se "sentía metido en un callejón sin salida y estaba buscando por todos lados una brecha para escapar". Fue entonces cuando Alvaro Mutis lo enfrentó a la prodigiosa irrealidad de Pedro Páramo.
A la vista de su autorreconocido asombro por esa novela, cabe preguntarse cuántas veces no habrá leído y releído García Márquez aquella imagen subrayada por Martínez de la Rosa -"El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo"-, antes de dar con la estructura y la rítmica de las palabras que desencadenarían el torrente de Cien años de soledad: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota cuando su padre lo llevó a conocer el hielo".
¿Verdad que los pacistas jamás tuvieron la generosidad de reparar en un "pequeño" detalle como ese? Los libros se alimentan de libros y engendran a su vez otros libros que prolongan la cadena infinita de las literaturas de todas las lenguas. García Márquez bebió en Rulfo las enseñanzas que éste había absorbido en las letras escandinavas -de las cuales, por ejemplo, se nutrió el joven Joyce, que aprendió noruego para leer a Ibsen en su idioma original-, y todo ello y mucho más, tan sólo para que las nuevas generaciones de narradores las digieran a su modo y las entreguen a las que vendrán más tarde, porque, si no me equivoco, fue Borges quien a pesar de su ceguera observó que cada libro es todos los libros, y todos los libros abordan sin remedio el mismo asunto, que es la vida del ser humano y de sus preocupaciones inacabables.
Pero la tragedia que nos amenaza a los mexicanos -y para conjurarla ha emprendido una batalla ejemplar este periódico, ya lo verá usted el próximo 10 de octubre- reside en que, sin percatarnos de las terribles consecuencias que ello puede implicar, estamos transitando hacia un futuro sin libros, sin industria editorial, sin redes de distribución de impresos, sin crítica literaria y a fin de cuentas sin lectores, lo que equivale a decir un futuro sin memoria, sin reflexión, sin espacio para la recreación de la nostalgia, sin veredas para la fantasía.
Los poshegelianos decían que somos diferentes de los animales porque éstos no son capaces de sembrar y cosechar los alimentos que consumen, pero en un futuro sin libros, sin recipientes para guardar nuestra experiencia sobre la Tierra, terminaremos comunicándonos como los delfines: emitiendo soniditos que a juicio de alguna especie superior a la nuestra serán tomados, bajo sospecha, como signos de inteligencia. Una inteligencia que dejó de evolucionar por causas hasta ahora desconocidas: también dirán eso. Tal vez, por qué no. Quién sabe. Uno no debe responsabilizarse de las cosas que se le ocurren con un libro sobre los ojos, de panza al soL.
**********

foto: Gabriel con su mujer y su hijo.
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez nació durante 1928 en Aracataca, Colombia. Hijo de un telegrafista, Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Desde muy niño fue dejado al cuidado de sus abuelos por parte de madre quienes eran el Coronel Nicolás Márquez Iguarán y Tranquilina Iguarán Cortés. De adolescente, no pudo tratar a su padre con la debida confianza y comentó al respecto, “nunca me sentía seguro frente a él, no sabía cómo complacerlo. El era de una seriedad que yo confundía con la incomprensión”. Al morir su abuela, García Márquez, conocido como “Gabo”, viajó a Barranquilla, Colombia aunque cuatro años mas tarde, en 1940, se trasladó hacia Zipaquirá, lugar donde lo becaron para estudiar el bachillerato. Este autor reflexiona acerca de sus épocas alli y dice lo siguiente, “Allí, como no tenía suficiente dinero para perder ni suficiente billar para ganar, prefería quedarme en el cuarto encerrado, leyendo". Finalmente, en 1946 concluyó sus estudios de bachillerato para así ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional colombiana. Estos eran ya tiempos en los cuales nuestro autor se iba ya afianzando en la literatura ya q practicó en diversos diarios y periódicos del país. Fue precisamente en el periódico conocido como “El Heraldo” donde publicó el primer capítulo de “La hojarasca”.
La Familia García Márquez comenzó a dar frutos al correr el años 1958, cuando este contrajo nupcias con Mercedes Barcha teniendo así dos hijos varones de nombres Rodrigo y Gonzalo. Quizás el momento de mayor importancia no fue este sino el once de diciembre de 1982 cuando debido a votación unánime de los dieciocho miembros de la Academia Sueca, se le entregó el Premio Nobel en Literatura entregado anualmente. Luego de este, los premios que “Gabo” recibió fueron diversos como lo fue en 1961 el Premio Esso, 1971 declarado como “Doctor Honoris Causa” por la Universidad de Columbia en Nueva York, asimismo fue nombrado, en 1992, parte del jurado en el Festival de Cine de Cannes. García Márquez, quien sigue vigente y activo en la literatura actual, es considerado por mucha gente con cierta importancia en la literatura como el “escritor vivo más importante del mundo”. Hoy en día, este autor vive tanto en Colombia, su país de origen, como en México. Actualmente, ha recorrido una serie de países muy lejanos para los hispanoamericanos y llevado este tipo de literatura a naciones tales como Alemania, Checoslovaquia, Polonia y Hungría, entre otras. Precisamente, su obra maestra la escribió estando en Barcelona, España durante 1967 y ésta fue “Cien años de soledad”. Finalmente, queda recalcar que “García Márquez se ha convertido en invitado de honor de sucesos intercontinentales, de congresos, de festivales, de posesiones y de eventos, porque su presencia tiene un valor muy especial” por lo que es considerado por muchos entre los mejores escritores hispanohablantes en la historia de la literatura.
Gabriel García Márquez, a lo largo de su carrera, es un autor q cambia el estilo en el cual escribo sus distintas obras. Puede escribir pegado a la realidad como también puede él variar e introducir la mezcla de lo real con lo fantástico conocido como el realismo mágico. Dos ejemplos claros son “El general en su laberinto” donde usa el realismo y “Cien años de soledad” donde se observa el realismo mágico. Estas dos historias podrán ser escritas de distintas manera sin embrago ambas fueron hechas con el inigualable estilo de García Márquez. Debido a esto es que para muchos, el popular Gabo “es quizá el escritor latinoamericano cuya obra literaria ha alcanzado la mayor resonancia en el ámbito internacional” (2).
El general en su laberinto trata acerca de la vida del libertador Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue un libertador quien ejerció su labor a lo largo d América latina. El más grande sueño de él era básicamente el unir a toda América liberada por en tan sólo un gran país. La obra narra la época de decadencia en la época del libertador, los momentos en q su vida estaba a en bajada y se sentía más mal que bien. Finalmente, la vida del libertador acaba en cuanto este muere en la quinta de San Pedro Alejandrino, en la costa de Colombia. A lo largo de la historia todo lo q se cuenta es cien por ciento cierto y es básicamente siempre acerca de Bolívar así q la obra vendría a ser una biografía real sobre Simón Bolívar.
Por otro lado, Cien años de soledad es una obra variada en cuanto al estilo en el cual fue escrita. Ésta, la obra maestra de García Márquez, tiene un recurso que quizás influye muchísimo a lo largo de la historia. Este recurso se llama realismo mágico y como ya fue dicho anteriormente consiste en la mezcla de lo fantástico, como lo son las cosas extraordinarias, con lo real. La historia narra la vida de la extensa familia Buendía desde q salen de su pueblo para de esta manera fundar un nuevo pueblo llamado Macondo. Esto es un ejemplo del realismo mágico debido a la ubicación de dicho pueblo que en realidad no existe. A su vez, se encuentran símbolos ya que Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía simbolizan a Eva y Adán, respectivamente. Las generaciones pasan y pasan y la familia se divide en básicamente dos partes, una es en aquellos Buendía que eran más soñadores y aventureros, como lo era el mayor de los Buendía. La otra mitad de los Buendía eran aquellos que se dejaban guiar por el instinto como lo fue el coronel Aureliano, también están las mujeres Buendía quienes eran más como Úrsula, eran realistas y vivían más que los hombres. Al pasar el tiempo, las generaciones se vuelven muy disparejas ya q algunos jóvenes mueren mientras otros mayores siguen en pie y el incesto también toma parte en la obra. Esto, sumado a la confusa reiteración de nombres muy similares, hace que el lector tienda a confundirse entre personaje y personaje por lo que es bueno hacer un diagrama al leer la obra. Finalmente, las generaciones van reproduciéndose en una menor intensidad hasta que algunas escapan de la familia y otros dejan de existir para q así finalmente concluya la obra con la muerte del último Buendía quien descifró los manuscritos donde se revela la completa historia de esta enigmática familia.
El general en su laberinto es la historia de los últimos días del libertador así que se puede decir que es cien por ciento realista. La historia nos presenta a un Simón Bolívar completamente distinto al que todos conocían. Gabriel García Márquez presenta al Bolívar en sus últimos días, a la parte humana de ese hombre militar quien quería unir a toda América en solamente un país. A lo largo de toda su vida excepto en sus últimos momentos, Simón Bolívar fue un hombre muy fuerte e imponía autoridad así como lo dice la siguiente cita:
“Bolívar no era blanco, mas aun de tez curtida al sol del ecuador, moreno, aristocrático, algo como la resultante del mármol y el bronce que figuraban los bustos de los emperadores romanos; rostro bajo cuya epidermis corría ardiente el caudal de su noble sangre. (...) era de pelo negro y ensortijado, semejante al de lord Byron (...) mas que el guerrero tiene cuidado de atusar, como quien sabe que nada de femenil conviene al heroísmo”
(3).
Este Bolívar sufrió mucho durante el final de su vida, ya que las fiebres y depresiones por las que pasaba eran realmente difíciles para cualquier persona. El general estaba muy deprimido y moribundo ya sin las mismas energías de las épocas en que liberaba muchos países latinoamericanos:
“...no podían creer que se hubiera desmigajado tanto en tan poco tiempo. Los huesos eran visibles a través de la piel, y no conseguía fijar la mirada. Debía estar consciente de la fetidez y el calor de su aliento, pues se cuidaba de hablar a distancia y casi de perfil.”
(4).
A lo largo de la obra, el protagonista no es presentada como un militar importante sino como un hombre común el cual lucha contra su causa. La excepción a la regla, por supuesto, son las veces en que alguna persona lo reconoce durante su travesía y lo saluda sabiendo que es el libertador.
Otra faceta la cual mucha gente desconocida por la gente pero la cual existió fue que Bolívar fue un hombre mujeriego. Estaba casado sin embargo tenía una amante la cual quería pero actuaba mal con ella:
"fue un amor de fugas perpetuas...ella se quedo preguntándose que clase de amante era aquel que dejaba la mesa servida en mitad de la cena. Él había prometido servirle todos los días, de todas partes, para jurarle con el corazón en carne viva que la amaba mas que a nadie en este mundo"
(5).
Esta cita muestra la realidad del protagonista durante su vida. Bolívar era un hombre muy cariñoso y romántico con las mujeres aunque más ambicioso que nada en el mundo así que se interesó tanto en liberar América que le falto tiempo con su amante.
Por el contrario, Cien años de soledad es una obra internacionalmente reconocida por el uso de una figura literaria muy interesante. Estamos hablando del realismo mágico ya explicado anteriormente en este mismo escrito. Por el revés de lo acontecido en la anterior obra, en esta el ochenta por ciento o más es inventado. Por ello, esta historia apela a la creatividad de su autor García Márquez ya que poco o nada de lo escrito existe en realidad. El mundo mágico al cual el autor apela tiene mucho del folclore popular lo cual ha sido conservado hasta nuestro tiempo. Esto tiene que ver con los embrujos y las hechicerías que son personificadas en los gitanos que llegan a Macondo. Desde muy en el principio, “los sabios alquimistas de Macedonia” son citados incluyendo sus mitos y ahí es donde el patriarca entre en esto de la alquimia con Melquíades. Un ejemplo de lo fantástico es cuando Melquíades recobra la juventud debido a la alquimia, cosa que no puede ocurrir jamás. A propósito de la magia, no siempre es fantástico ya que hay veces en que los actos de magia que los gitanos hacen son solo engaños.
Otro ejemplo de la fantasía es que los muertos son personificados como que tienen parte de vida. Prudencio Aguilar, quien murió muy al comienzo de la obra, aparece mucho durante el desenlace de la misma. Lo personifican en el mismo estado en el que murió, con el hoyo que la bala hizo y la sangre que causó. También se ve muy seguido a Melquíades aun cuando ya estaba muerto. Él aparece sobretodo en los momentos en que los manuscritos van a ser descifrados ya que Melquíades tiene mucha relación a ellos debido a que él fue quien los escribió y cifró.
Una cosa que nunca pudo existir fue aquella lluvia la cual duró siete años y le llamaron “el diluvio”. Es posible que haya un diluvio, sin embargo, nunca jamás pueda haber una lluvia torrencial que dure siete años sin parar ya que eso significaría el fin del mundo. Así mismo, se sabe que el pueblo de Macondo fue arrasado por la lluvia aunque otros pueblos aledaños no, así que la lluvia duró mucho y cayó exclusivamente sobre Macondo cosa que nunca ocurrirá. Ya que se menciona dicha ciudad, Macondo es una pueblo inexistente ya que no está localizada en ninguna parte del planeta tierra.
La muerte de José Arcadio fue marco un hecho increíble ya que nunca pasará. La sangre que salió de su cuerpo se deslizó por todo Macondo, hasta doblando en las esquinas y demás hasta llegar hasta donde estaba su madre de manera tal que le avisaba donde había muerto su hijo. Otro fenómeno con la muerte de este personaje fue que su cuerpo emanaba un olor muy particular el cual perduraba por siempre. El cuerpo de José Arcadio siempre olía a pólvora aun horas después de su muerte y nunca paró de oler así, cosa imposible en cualquier cuerpo humano ya que éste normalmente se pudre y huele mal.
Muchas veces en el mundo se ven niños que nacen con mutaciones o cosas insólitas ocurren pero que alguien nazco con una cola de puerco es casi imposible que ocurra. Éste era un mito que corría por la familia y se decía que ya había ocurrido pero nadie lo sabía a ciencia cierta. Lo concreto es que debido al incesto que hubo al final de la familia Buendía nació un niño con cola de puerco o cerdo. Este no duro mucho ya que murió al poco tiempo que nació pero de todas formas es algo impensado. Así como estos ejemplos hay muchos más en Cien años de soledad por lo que se diferencia mucho del verdadero realismo en la historia mencionada anteriormente.
Luego del análisis hecho sobre las dos obras de Gabriel García Márquez, uno puede ya sacar sus propias conclusiones acerca de la manera en la que cada una ha sido escrita. Es claro que El general en su laberinto no muestra al “súper Bolívar” que muchos esperaban sino a un héroe totalmente desmerecido y sufriendo que fue lo que realmente pasó al final de su larga y extremadamente beneficiosa vida para el continente americano. Por el otro lado, Cien años de soledad es una obra donde la fantasía, lo irreal e inexistente prima. Muchos, por no decir todos, los hechos más importantes de dicha obra son fantásticos de manera tal que salen de la creatividad del autor para permanecer ahí, en la creatividad e imaginación del lector. Para concluir, uno puede deducir que Gabriel García Márquez o simplemente “Gabo” se merece el ansiado premio Nóbel en literatura y más por una vida dedicada exclusivamente a este rubro y a su vez por tener la capacidad de crear dos obras completamente diferentes desde el punto de vista estético como lo son las dos obras analizadas en este trabajo.

CONTENIDO
* Cien Años de Soledad
* Gabo de Aracataca
* Rulfo y García Márquez: Influencias
* Biografía
******************
Reiniciamos la publicación del Suplemento Tonalamatl, en esta ocación con textos relativos a la obra más leída desde su publicación a la fecha: Cien Años de Soledad. Son ya cuarenta años y los blogs: Detrás del Espejo y A Romper El Cerco Informativo le rinden un modesto homenaje a Gabriel García Márquez.

Antes de vivir en Macondo, José Arcadio y Úrsula habían vivido en una ranchería situada en la sierra con sus respectivas familias, se casaron a pesar de ser primos, un precedente indicaba que de un matrimonio en el cual hubieran vínculos familiares podía surgir un hijo con cola de cerdo, pero eso no ocurrió. José Arcadio mató a Prudencio Aguilar (un vecino del pueblo), en un duelo de honor, pero este se le aparecía después de muerto. Estas circunstancias llevaron a José Arcadio a abandonar la sierra junto con otras familias, se establecieron al lado de un río y formaron un nuevo pueblo, Macondo. El primogénito, José Arcadio empezó a mantener relaciones sexuales con Pilar Ternera, una mujer que se dedicaba a leer las cartas, no tardó en quedarse embarazada. Cuando llegaron los gitanos, el primogénito vio a una joven gitana de la cual se enamoró rápidamente. Al día siguiente este se había fugado con los gitanos y la chica. Úrsula al enterarse fue en su busca, José Arcadio se hizo cargo de Aureliano y de nueva hija, llamada Amaranta. A los cinco meses regresó Úrsula sin su hijo pero con gente de otros pueblos.
*********

foto: Aracataca
Cien Años de Soledad
Entre las múltiples sorpresas que depara la lectura de Cien años de soledad, una de las más sugerentes es el tratamiento que se le confiere a lo mágico y lo maravilloso. El Renacimiento europeo opuso la razón y el antropocentrismo al mundo medieval . Cervantes, en Don Quijote (I, 47) pronostica que "hanse de casar las fábulas mentirosas con el intendimiento de los que las leyeren, escribiéndose de suerte que facilitando los imposibles... admiren, suspendan, alborocen y entretengan". El mundo mágico pervive en numerosos elementos del folclore popular, sobretodo del mundo rural, que han sido transmitidos y conservados hasta nuestros días. Los embrujos, las hechicerías, los sortilegios forman parte de una cultura popular que hunde sus raíces en el medievo y que es fuertemente combatida, con excaso éxito, por la Inquisición, la Ilustración del dieciocho y finalmente el positivismo científico. Pero la atención hacia el oscuro mundo de la magia aparece aquí y allí, en la tradición literaria hispánica y en la que, entroncada con los mitos indígenas, apareció en la cultura mestiza americana. La nueva novela utiliza un sistema de referencias en las que no se halla ausente el mundo mágico. Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, el propio Jorge Luis Borges, entre otros, lo extraen de sus tradiciones o lecturas. Cortázar muestra también una atención preferente hacia lo mágico desde una conciencia urbana. Pero García Márquez lo refunde y obtiene nuevos y vibrantes resultados. Desde las primeras páginas alude a "los sabios alquimistas de Macedonia" y a la alquimia y sus mitos. A través de ella, por ejemplo, Melquíades recobra la juventud. Esta fáustica operación tiene mucho de burla. Melquíades aparece con una dentadura postiza que se extrae y muestra a sus sorprendidos espectadores: La magia, en ocasiones, no es sino engaño. En este contexto no puede extrañarnos la mención de Nostradamus. Úrsula, figura capital del relato, mujer que manifiesta su vinculación a la realidad, ante las pretendidas y fracasadas invenciones de su marido, parece advertir la opsición entre las actividades alquimistas y la verdadera ciencia que es el soporte del progreso: "Aquí nos hemos de pudrir en vida sin recibir los beneficios de la ciencia", advierte desde el principio. Los muertos aparecen como seres vivos : así, Prudencio Aguilar, que murió de una lanzada de José Arcadio Buendía. No son sus espectros , sino figuras con las que puede dialogarse y que deambulan durante la noche y a plena luz. El matrimonio descubre a Prudencio hasta en su propio cuarto y se ve obligado a tomar la determinación de marcharse del pueblo. Aureliano posee una "rara intuición alquímica". Por ello no parece extraño que los muertos convivan con los vivos y hasta reaparezcan de nuevo, como Melquíades. Cuando los personajes deliran acusan también en el reino del inconsciente los efectos mágicos del ambiente. José Arcadio Buendía habla en latín, con un don de lenguas que sitúa lo maravilloso en un contexto religioso (los apóstoles) y el padre Nicanor muestra su capacidad de levitación. Pero la realidad no es menos mágica. Aureliano Triste descubre que el fantasma que parecía morar en "una casa de nadie" era Rebeca, olvidada ya de todos. El Judío Errante aparece en forma de monstruo y los pergaminos son también mágicos. Es la novela misma que el lector tiene en su manos.
García Márquez defiende en Cien años de soledad que lo maravilloso puede convivir con lo cotidiano y, a través de un lenguaje evocador y preciso, hace revivir lo inverosímil y lo reconvierte en verídico y poético. La posibilidad de hacer compatibles lo cotidiano y lo poético es función de la poesía, cuando ésta brota como creación a través del lenguaje.
***********

foto: Gabo en Guadalajara, México.
Gabo de Aracataca
Juan Cruz
Escritor español
VIAJE AL LUGAR DONDE NACIÓ “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”: Macondo en estado puro; no es una leyenda.
Cien años de soledad cumple 40 años en junio del 2007; su autor, Gabriel García Márquez tendrá 80 el 6 de marzo de ese año. La novela sigue asombrando al mundo. Y su clave está en Aracataca, un pueblo perdido del Caribe colombiano. Allí los niños crecen leyendo ese y otros libros del hijo del telegrafista. Este reportaje es una excursión al lugar donde Gabo y su personaje, Aureliano Buendía, descubrieron el hielo. Macondo en estado puro. No es una leyenda. La novela se ha ido volviendo como un reflejo de Aracataca; allí la leen como si aún se estuviera escribiendo, como si la fascinación del hielo aún fuera un recuerdo reciente. Gabo no regresa, dicen, porque tendría que recoger sus pasos.
Por el Corredor de las Begonias, enfrente de donde estaba la cama en la que nació a las ocho y media de la mañana del 6 de marzo de 1927 Gabriel José García Márquez, circulaba a mediodía del 6 de diciembre del 2006 un fantasma que resultó ser una mujer de carne y hueso.
Estábamos mirando la señal que recordaba donde había nacido el autor de Cien años de soledad cuando esta mujer de ojos grandes y vacíos entró en el pasillo, agarrada del aire. Circuló con una lentitud sobrenatural, siguió reinando en el vacío cuando pasó a nuestro lado, y se escapó del sitio como si se fuera en volandas, hacia el patio en el que Gabo escuchó las historias de las Mil y una noches.
Cuando ya la mujer era una sombra y la inquietud que deja un fantasma, le preguntamos a Rubiela, la morena de filigrana que enseña la casa-museo de García Márquez:
-¿Usted ha visto pasar a una mujer de pelo blanco, como si no estuviera mirando?
-Sí. Es Soledad Noches. Siempre va así.
La mujer iba de un lado al otro de la casa en que nació Gabo I de Aracataca y no era un fantasma.
Los que hayan leído Cien años de soledad habrán visto deambular por el libro mujeres así, desde el mismo momento en que García Márquez convierte la excursión de Aureliano Buendía a mirar el hielo en un ejercicio de surrealismo mágico que luego los críticos, y los lectores, reconocieron con el sobrenombre (literalmente exagerado) de Realismo Mágico.
Ya dentro de Aracataca, todos nos señalaron ese del hielo como el camino que le da la vuelta al pueblo, de su esplendor a su miseria y viceversa. El hielo marca un hito en su historia y Gabo lo recogió como un símbolo del deslumbramiento.
El hielo (el sitio donde estaba el hielo) está a un tiro de piedra de la casa, pero para llegar hasta él, Aureliano Buendía debió cruzar caminos estrujados por el sol, tísicos, pobres y reales, por los que tuvo que atravesar el propio García Márquez de la mano de su abuelo hasta el lugar que entonces significaba el porvenir y ahora es metáfora de la crueldad con que la historia le cierra el porvenir a los pueblos.
Junto al lugar del hielo, que ahora es un garaje desvencijado, lleno de relojes desconchados, automóviles inservibles, muebles viejos, sillones donde ya no se sentarán ni los fantasmas, está aquel río de piedras grandes y de aguas límpidas que había a las afueras de Macondo; es decir, de Aracataca.
Se vació de hielo, y de historia, la fábrica del hielo, en la que tuvo intereses el laboriosísimo abuelo de Gabo, y se llenó de ficción, de fantasmas, muchos de los cuales circulan aún gracias a la escritura del hijo del telegrafista; ahora vemos la vieja fábrica fracasada como si en efecto fuéramos a tocar ahí el material precioso que en Cien años de soledad tiene la categoría del oro y del fuego, y que, en efecto, quema cuando se lo toca; ahora ese detritus en que lo dejaron la United Fruit Company y el tiempo es un símbolo para los que vamos y una pesadilla para los que la viven.
Una mujer con rulos (Esther Aaron, de 58 años) que habita la casa contigua, de madera, pero no de caña brava, muestra los desconchados de su vivienda como consecuencia de las desidias de las autoridades; han dejado que el tren y la polvareda de siglos entren a saco en la casa y hayan hecho de ella la antesala de un cementerio.
Los caminos que fueron de Macondo en los años de esplendor de Aracataca, cuando aquí venía todo el mundo, y las nacionalidades se contaban por docenas, siguen siendo del polvo de la intimidad de la tierra del Caribe, y la gente sigue mirando al horizonte como miraba Aureliano Buendía en la novela más famosa de los siglos recientes.
La leímos como si ocurriera en otro mundo, y aquí la tocamos; existió; sus nombres propios, decía Gabo, son los de la guía de teléfonos; eso varió también.
Una chica que pasó por nuestro lado nos dijo: 'Soy un personaje. Me llamo Amaranta'.
Pero ahora hay más Mileidis que Úrsulas, más K-Cher que Aureliano. La guía de teléfono es un batiburrillo que viene más de las series americanas que de las novelas de Gabo. Como en El Toboso no hay Dulcineas, aquí Remedios la Bella es tan solo un monumento.
Un momento: Luz Marina, una señora que se sentó a nuestro lado, nos dijo que no era gabófila (es decir, fanática de Gabo), pero luego se le iluminaron los ojos: tiene un hijo autista, y le llena de orgullo imaginar que cuando Gabo describe a Remedios la Bella está en realidad cuadrando los rasgos de un autista, familiarizado con una inteligencia que los hombres no saben entender.
Cuando llegó allí el abuelo de Gabito, Aracataca era un predio esplendoroso, atravesado por la riqueza de las grandes plantaciones de bananos, capaz de atraer un comercio universal que fue el inicio de las leyendas que el niño empezó a grabarse.
Siempre venía algo de fuera, y de ahí viene esa mirada extraviada, expectante, de Aureliano, y también esa es la mirada de Soledad Noches, buscando en la nada lo que hubo en el pasado.
Cuando nos íbamos de la casa, el director de este museo, Rafael Darío Jiménez, nos señaló para el frente, y allí había un hombre con camisilla, inhalando el aire como quien fumara un puro, sentado en una mecedora muy trabajada, y mirando también al vacío lechoso de aquel mediodía de calor insufrible. No le preguntamos adónde miraba, pero su mismo nombre, Nelson Noches, el hermano de Soledad, decía su historia. Nos habló de los primeros recuerdos de Gabo, y como ocurre en Cien años de soledad, le dio atrás y adelante a la historia de modo que nosotros creímos simultáneamente que había sido compañero de juegos de Gabito, que le había visto por primera vez cuando Don Premio -así le llaman- vino a Aracataca nimbado por el Nobel, y que en las noches anónimas en que regresa sin que lo sepa nadie juegan a las cartas y toman tragos y oyen música atravesados por un silencio que se parece al de Pedro Páramo.

La leyenda dice que Gabo ha vuelto muchas veces después del Nobel; la leyenda negra dice que no volvió nunca, y la leyenda urbana, de la urbanidad de Aracataca, le reprocha que no haya hecho nada nunca por su sitio. Un día lo desmintió (por si hiciera falta) en una dedicatoria que le hizo precisamente a Jiménez: 'Para Rafael Darío, del paisano que no ha hecho nada por Aracataca salvo este libro y otros más'.
Y lo desmintió nada más ganar el Nobel, con una frase que parece una inscripción y que está clavada con chinchetas en algunos de los rincones: 'Está en mi carácter: nunca, en ninguna circunstancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie más ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca'.
Darío Arizmendi, que era un periodista muy joven cuando Gabo ganó el Nobel, en octubre de 1982, y que acompañó a la comitiva en la recepción sueca de Estocolmo de diciembre de ese año, también hizo a principios de 1983, en medio del calor, el viaje de regreso de García Márquez a Aracataca. Hubo cinco mil personas aumentando el censo cada vez más escuálido de este pueblo del interior del Caribe, y llevaron en volandas a Gabo por todas las calles y por todas las casas. Excepto por su propia casa, que ya era ajena.
Arizmendi lo vio ser zarandeado, agasajado, besado y demandado: de él querían becas, dinero, viajes, premios, le pedían que troceara la lotería que ya había obtenido. El reciente premio Nobel vivió con el aturdimiento que convoca su timidez.
Cuando Arizmendi, uno de los periodistas más influyentes y famosos de Colombia, terminó de contar ese viaje de regreso, tan distinto al viaje de regreso que Gabo hizo con su madre para vender la casa, dijo:
-Ahí entendí por qué Gabo no ha vuelto a Aracataca.
Otros no lo entienden; pero sí Rubiela, que cuida su casa-museo, o Rafael, que la dirige:
-Una leyenda caribe dice que quien recoge sus pasos muere más pronto, y Gabo es muy supersticioso. No volverá nunca. [...]
Jiménez nos contó una historia que ya es leyenda también, como todo lo que toca aquí García Márquez: el abuelo vino a Aracataca huyendo de su propia historia, pues había matado a un hombre; un día Gabo se encontró, muchos años más tarde, con el nieto de aquel abuelo, se sentó junto a él, supo la historia, se emborrachó con él, y después contó así su primera impresión:
-Me cagué. Los dos descendientes de aquel duelo, allí, frente a frente. Me cagué. [...]
No es leyenda que allí las mariposas, o los temporales, sean espectáculos magníficos y duraderos; están, se ven, se sufren o se disfrutan; casi todo lo que nombra Gabo está cercano, se puede tocar; una guía para encontrarlo está escrita, y sería el resumen de libros que han escrito sobre El Libro Cobo Borda o Conrado Zuloaga, que acaso son los colombianos que más saben de Gabo y de Cien años...
Aura Ballesteros, de Cundinamarca, maestra, recibió un día el encargo de venir a enseñar en Aracataca. '¡Y me leí todos los libros de García Márquez! ¡No me iban a coger en ayunas en un sitio como este!'.
Se los aprendió. Ella es la responsable de Gabolectura, en un instituto que se llama, cómo no, Instituto García Márquez, que recibe el nombre corto, y raro, de Indegama. 'Gabolectura trata de estimular la autoestima de los cataqueros, que sepan que esta literatura es de aquí, que les pertenece, y que ellos pertenecen a esta tierra'.
De todos los testimonios, uno singular. Milena tiene 15 años, acaba de ganar el concurso de los lectores de García Márquez; quiere hacer Comunicación, y ya va adelantada.
Todo lo que hay en Cien años de soledad le parece realista; lo que de manera más brillante se queda en su memoria: la fábula del hielo, los inventos traídos a Macondo (el hielo, el imán), y la imagen de Remedios la Bella subiendo al cielo entre sábanas...
Pero lo que de veras le parece simbólico de su país en la novela que ha leído es la muerte de José Arcadio, 'esa muerte impune como tantas muertes que ha habido en mi país, como la de José Eliécer Gaitán, como la de Jaime Garzón, como la de Luis Carlos Galán...'.
Antes de la fama y de los libros, en medio de la miseria de aquellos tiempos, Gabo volvía a Aracataca a vender enciclopedias en una tierra de gentes empobrecidas... Se quedaba días y días, tomando ron, recorriendo pueblos, mirando al vacío, como el coronel, como Nelson Noches, como Aureliano Buendía...
En uno de esos viajes alrededor de Aracataca fue cuando se encontró con Prudencio Aguilar, el nieto del hombre al que había matado su abuelo... 'Los dos nietos del duelo, sentados en el petril, bebiendo juntos, ¡me cagué, claro que me cagué!'.
A la salida de Macondo, es decir, Aracataca, la fábrica del hielo está ya totalmente derretida; las mariposas amarillas aparecen sobrevolando el río, pero las aguas que las reflejan son del mismo color que sus alas...
Lo invitan siempre a volver. Él no quiere venir a recoger sus propios pasos.
Y casi todos sus pasos están en Aracataca.
**********

Gabo y Rulfo: INFLUENCIAS
Jaime Avilés
Huellas del jalisciense en Cien años de soledad
Reviven fricciones entre pacistas y rulfistas
LAREDO, NORTE DE España. Frente a estas playas de arenas largas y olas perezosas, por donde el pasado lunes, con puntualidad británica, el otoño entró con un séquito de vientos y lloviznas, el cuerpo se ablanda y se disuelve maldiciendo al inventor de las vacaciones, que terminan tan de golpe cuando apenas cobraban sentido. Con lo que cuesta aflojar las cuerdas del violín y para qué, si en el instante que lo logras comprendes que tienes que volver a estirarlas. Quién sabrá cómo y cuándo regresará la fuerza a estos brazos desmayados sobre las hilachas de una camisa, a estas piernas desprendidas de la cintura, a este cuello paralelo a la tierra que con tanta aflicción se endereza para que alguien, tal vez yo, se mire las puntas de los pies y recuerde que debe cortarse las uñas.
He perdido los anteojos de leer, que en adelante, cuando los reponga, serán los de escribir, y sobre todo los de revisar. Por medio de esta confesión de indisimulada miopía me atrevo a implorar la benevolencia de tantos lectores que, durante la semana, echaron en el buzón de esta página cartas y más cartas para advertirme que me equivoqué, en el Desfiladero precedente, al asentar que Octavio Paz ganó el Premio Nobel de Literatura en 1983, cuando se lo dieron, como bien consta en mis notas, en 1990, en pleno sexenio de Salinas.
Porque en 1983 lo recibió William Golding, y en 1982 Gabriel García Márquez, y en 1981 Elias Canetti, corroboro entornando los párpados ante la pantallita de Internet, que antes de cotejar tales datos me ha deparado otro disgusto. Sí, porque, en acto de penitencia, he releído mi entrega del sábado anterior ("Rulfo, Paz y el ninguneo"), sólo para topar, y darme de topes, con una línea que me avergüenza: "La gran fiesta conmemorativa que ha comenzado con el objeto de conmemorar los primeros 50 años de El llano en llamas...".
¡Por Zeus! ¿Fiesta "conmemorativa" para "conmemorar"? ¿Y por qué no fiesta "festiva" para "festejar"? Sería lo mismo. Hostias fritas, ¿dónde habrán quedado mis lentes? Con lo fácil que habría sido tachar el vocablo "conmemorativa" para que la frase pasara invicta por las lectoras pupilas del público rumbo al olvido absoluto, que es el destino primero y final de los textos periodísticos. La absurda reiteración, al contrario, la inmortaliza. Por fortuna, si algo me alegra, es el otro paquete de cartas, no menos numerosas, que aluden al meollo de aquel artículo. Sus autores se proclaman rulfistas militantes y, lo que más me sorprende, antipacistas furibundos.
Algunos redactaron sus opiniones, casi casi, podría decirse, con una pasión futbolística digna de un América-Guadalajara, pero insólita, y por ello maravillosa, en un país audiovisual como el nuestro; verbigracia, un país sin librerías. Todos comparten un fervor sin límite por la obra y la persona de Juan Rulfo, exaltando su grandeza artística y su modestia personal, en contraposición con la figura de Paz, generadora de envidias y descréditos para bocabajear al creador de El llano en llamas.
Esta página quiere destacar, particularmente, las observaciones de un rulfista del estado y la ciudad de Colima, cuyas notas enriquecen y llevan más lejos el empeño de mi escroto anterior, el cual recordó tanto los chismes que la burocracia literaria enderezó contra Rulfo -al poner en duda que fuese el autor de Pedro Páramo-, como las pruebas que demuestran que esos infundios no eran sino cháchara de lenguaraces. Y es que a los epígonos de Paz, en su momento, les irritaba que artistas y escritores extranjeros llegaran a México y le hicieran al poeta dos preguntas. Una: ¿cómo ve la literatura de su tierra? Y dos, la peor, la más hiriente: ¿cómo ve a Rulfo? Pero la carta que a continuación será transcrita subraya, específicamente, la influencia de nuestro clásico sobre García Márquez.
Muchos años después...
"Señor Avilés: Su artículo de hoy sábado (20/09/03) hace justicia a Rulfo. ¿De dónde salió tanta insidia contra él, ese ninguneo al que usted con tino se refiere? Muchos estamos hartos de escuchar a cualquier intelectualito pedante referirse a la escasa creatividad de Rulfo y al mérito de sus amigos. Y más cuando semejantes aberraciones provienen -como usted refiere- de ese payasito, paradigma de la superficialidad chistosa y la tontería para damas desocupadas.
"Honesto ha sido Gabriel García Márquez al reconocer, en La Jornada también, las lecciones de Rulfo, tan importantes para él como las de Kafka. Y dígame si este párrafo de Pedro Páramo no le recuerda el inicio de Cien años de soledad: 'El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo...'. Pero no sólo eso. El ritmo de la narración, la precisión, el modo de contar de Rulfo aparecen -así creo yo- constantemente en GGM.
"Ahora bien, ¿para qué mitificamos más el Nobel? Si no lo recibieron Rulfo ni Borges, y no lo han recibido Miguel Delibes ni José Emilio Pacheco, algo debe de fallar en él. Supongo que ahora la literatura, como la política, ha de pasar por la aduana de la televisión, no para masificar su lectura, sino para vulgarizarse. (Yo creo que no hay arte popular; creo que la educación debe llevar a muchos a las alturas espirituales del arte. ¿Es mucho pedir cuando mantenemos al Estado?) Y, claro, para negocio editorial.
"Pedro Páramo y El llano en llamas se han leído y se van seguir leyendo y releyendo. En mi familia ya va la tercera generación que lo hace, mis hijos incluidos. Se necesitarán muchos siglos para que Rulfo vaya al olvido. (¿Cuántos le augura a Paz en cuanto la televisión deje de reciclarlo?)
"Quiero decirle que le escribo desde Colima, a ocho kilómetros de Comala, la real, que físicamente no es la de Pedro Páramo, pero sí la que conoció Rulfo con todos sus caminos y puentes. La región rulfiana es esa que alguna vez en Colima, pocos años antes de morir, Juan José Arreola propuso llamarla Xaliscolimán. Son los valles de la región volcánica de Jalisco y Colima, una zona geográfica y cultural (Apulco incluido) que uno reconoce de inmediato en Pedro Páramo y El llano en llamas.
"Si alguna vez viene usted a Colima me gustaría mostrarle Xaliscolimán, incluida la Media Luna. También encontrará en el habla popular muchas historias y expresiones rulfianas (e historias y dichos de Arreola), como dicen que ocurre en Aracataca con las historias de GGM. Ojalá escriba usted más en torno a las babosadas que suelen decir esos pedantones que presumen de erudición sobre Rulfo, para colgarse de él y obtener alguna fama que les permita siquiera pasar por el mundo quejándose como los fantasmas de Pedro Páramo. Saludos desde Colima, Armando Martínez de la Rosa."
Delfines futuros
Tiene toda la razón Martínez de la Rosa. En 1980, al intervenir en el homenaje nacional que Bellas Artes rindió a Rulfo, García Márquez relató que en 1961, el año cuando descubrió Pedro Páramo, había publicado La hojarasca y guardaba en un cajón El coronel no tiene quien le escriba -la cereza del pastel de su obra-, La mala hora y Los funerales de la mamá grande, pero se "sentía metido en un callejón sin salida y estaba buscando por todos lados una brecha para escapar". Fue entonces cuando Alvaro Mutis lo enfrentó a la prodigiosa irrealidad de Pedro Páramo.
A la vista de su autorreconocido asombro por esa novela, cabe preguntarse cuántas veces no habrá leído y releído García Márquez aquella imagen subrayada por Martínez de la Rosa -"El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo"-, antes de dar con la estructura y la rítmica de las palabras que desencadenarían el torrente de Cien años de soledad: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota cuando su padre lo llevó a conocer el hielo".
¿Verdad que los pacistas jamás tuvieron la generosidad de reparar en un "pequeño" detalle como ese? Los libros se alimentan de libros y engendran a su vez otros libros que prolongan la cadena infinita de las literaturas de todas las lenguas. García Márquez bebió en Rulfo las enseñanzas que éste había absorbido en las letras escandinavas -de las cuales, por ejemplo, se nutrió el joven Joyce, que aprendió noruego para leer a Ibsen en su idioma original-, y todo ello y mucho más, tan sólo para que las nuevas generaciones de narradores las digieran a su modo y las entreguen a las que vendrán más tarde, porque, si no me equivoco, fue Borges quien a pesar de su ceguera observó que cada libro es todos los libros, y todos los libros abordan sin remedio el mismo asunto, que es la vida del ser humano y de sus preocupaciones inacabables.
Pero la tragedia que nos amenaza a los mexicanos -y para conjurarla ha emprendido una batalla ejemplar este periódico, ya lo verá usted el próximo 10 de octubre- reside en que, sin percatarnos de las terribles consecuencias que ello puede implicar, estamos transitando hacia un futuro sin libros, sin industria editorial, sin redes de distribución de impresos, sin crítica literaria y a fin de cuentas sin lectores, lo que equivale a decir un futuro sin memoria, sin reflexión, sin espacio para la recreación de la nostalgia, sin veredas para la fantasía.
Los poshegelianos decían que somos diferentes de los animales porque éstos no son capaces de sembrar y cosechar los alimentos que consumen, pero en un futuro sin libros, sin recipientes para guardar nuestra experiencia sobre la Tierra, terminaremos comunicándonos como los delfines: emitiendo soniditos que a juicio de alguna especie superior a la nuestra serán tomados, bajo sospecha, como signos de inteligencia. Una inteligencia que dejó de evolucionar por causas hasta ahora desconocidas: también dirán eso. Tal vez, por qué no. Quién sabe. Uno no debe responsabilizarse de las cosas que se le ocurren con un libro sobre los ojos, de panza al soL.
**********

foto: Gabriel con su mujer y su hijo.
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez nació durante 1928 en Aracataca, Colombia. Hijo de un telegrafista, Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Desde muy niño fue dejado al cuidado de sus abuelos por parte de madre quienes eran el Coronel Nicolás Márquez Iguarán y Tranquilina Iguarán Cortés. De adolescente, no pudo tratar a su padre con la debida confianza y comentó al respecto, “nunca me sentía seguro frente a él, no sabía cómo complacerlo. El era de una seriedad que yo confundía con la incomprensión”. Al morir su abuela, García Márquez, conocido como “Gabo”, viajó a Barranquilla, Colombia aunque cuatro años mas tarde, en 1940, se trasladó hacia Zipaquirá, lugar donde lo becaron para estudiar el bachillerato. Este autor reflexiona acerca de sus épocas alli y dice lo siguiente, “Allí, como no tenía suficiente dinero para perder ni suficiente billar para ganar, prefería quedarme en el cuarto encerrado, leyendo". Finalmente, en 1946 concluyó sus estudios de bachillerato para así ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional colombiana. Estos eran ya tiempos en los cuales nuestro autor se iba ya afianzando en la literatura ya q practicó en diversos diarios y periódicos del país. Fue precisamente en el periódico conocido como “El Heraldo” donde publicó el primer capítulo de “La hojarasca”.
La Familia García Márquez comenzó a dar frutos al correr el años 1958, cuando este contrajo nupcias con Mercedes Barcha teniendo así dos hijos varones de nombres Rodrigo y Gonzalo. Quizás el momento de mayor importancia no fue este sino el once de diciembre de 1982 cuando debido a votación unánime de los dieciocho miembros de la Academia Sueca, se le entregó el Premio Nobel en Literatura entregado anualmente. Luego de este, los premios que “Gabo” recibió fueron diversos como lo fue en 1961 el Premio Esso, 1971 declarado como “Doctor Honoris Causa” por la Universidad de Columbia en Nueva York, asimismo fue nombrado, en 1992, parte del jurado en el Festival de Cine de Cannes. García Márquez, quien sigue vigente y activo en la literatura actual, es considerado por mucha gente con cierta importancia en la literatura como el “escritor vivo más importante del mundo”. Hoy en día, este autor vive tanto en Colombia, su país de origen, como en México. Actualmente, ha recorrido una serie de países muy lejanos para los hispanoamericanos y llevado este tipo de literatura a naciones tales como Alemania, Checoslovaquia, Polonia y Hungría, entre otras. Precisamente, su obra maestra la escribió estando en Barcelona, España durante 1967 y ésta fue “Cien años de soledad”. Finalmente, queda recalcar que “García Márquez se ha convertido en invitado de honor de sucesos intercontinentales, de congresos, de festivales, de posesiones y de eventos, porque su presencia tiene un valor muy especial” por lo que es considerado por muchos entre los mejores escritores hispanohablantes en la historia de la literatura.
Gabriel García Márquez, a lo largo de su carrera, es un autor q cambia el estilo en el cual escribo sus distintas obras. Puede escribir pegado a la realidad como también puede él variar e introducir la mezcla de lo real con lo fantástico conocido como el realismo mágico. Dos ejemplos claros son “El general en su laberinto” donde usa el realismo y “Cien años de soledad” donde se observa el realismo mágico. Estas dos historias podrán ser escritas de distintas manera sin embrago ambas fueron hechas con el inigualable estilo de García Márquez. Debido a esto es que para muchos, el popular Gabo “es quizá el escritor latinoamericano cuya obra literaria ha alcanzado la mayor resonancia en el ámbito internacional” (2).
El general en su laberinto trata acerca de la vida del libertador Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue un libertador quien ejerció su labor a lo largo d América latina. El más grande sueño de él era básicamente el unir a toda América liberada por en tan sólo un gran país. La obra narra la época de decadencia en la época del libertador, los momentos en q su vida estaba a en bajada y se sentía más mal que bien. Finalmente, la vida del libertador acaba en cuanto este muere en la quinta de San Pedro Alejandrino, en la costa de Colombia. A lo largo de la historia todo lo q se cuenta es cien por ciento cierto y es básicamente siempre acerca de Bolívar así q la obra vendría a ser una biografía real sobre Simón Bolívar.
Por otro lado, Cien años de soledad es una obra variada en cuanto al estilo en el cual fue escrita. Ésta, la obra maestra de García Márquez, tiene un recurso que quizás influye muchísimo a lo largo de la historia. Este recurso se llama realismo mágico y como ya fue dicho anteriormente consiste en la mezcla de lo fantástico, como lo son las cosas extraordinarias, con lo real. La historia narra la vida de la extensa familia Buendía desde q salen de su pueblo para de esta manera fundar un nuevo pueblo llamado Macondo. Esto es un ejemplo del realismo mágico debido a la ubicación de dicho pueblo que en realidad no existe. A su vez, se encuentran símbolos ya que Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía simbolizan a Eva y Adán, respectivamente. Las generaciones pasan y pasan y la familia se divide en básicamente dos partes, una es en aquellos Buendía que eran más soñadores y aventureros, como lo era el mayor de los Buendía. La otra mitad de los Buendía eran aquellos que se dejaban guiar por el instinto como lo fue el coronel Aureliano, también están las mujeres Buendía quienes eran más como Úrsula, eran realistas y vivían más que los hombres. Al pasar el tiempo, las generaciones se vuelven muy disparejas ya q algunos jóvenes mueren mientras otros mayores siguen en pie y el incesto también toma parte en la obra. Esto, sumado a la confusa reiteración de nombres muy similares, hace que el lector tienda a confundirse entre personaje y personaje por lo que es bueno hacer un diagrama al leer la obra. Finalmente, las generaciones van reproduciéndose en una menor intensidad hasta que algunas escapan de la familia y otros dejan de existir para q así finalmente concluya la obra con la muerte del último Buendía quien descifró los manuscritos donde se revela la completa historia de esta enigmática familia.
El general en su laberinto es la historia de los últimos días del libertador así que se puede decir que es cien por ciento realista. La historia nos presenta a un Simón Bolívar completamente distinto al que todos conocían. Gabriel García Márquez presenta al Bolívar en sus últimos días, a la parte humana de ese hombre militar quien quería unir a toda América en solamente un país. A lo largo de toda su vida excepto en sus últimos momentos, Simón Bolívar fue un hombre muy fuerte e imponía autoridad así como lo dice la siguiente cita:
“Bolívar no era blanco, mas aun de tez curtida al sol del ecuador, moreno, aristocrático, algo como la resultante del mármol y el bronce que figuraban los bustos de los emperadores romanos; rostro bajo cuya epidermis corría ardiente el caudal de su noble sangre. (...) era de pelo negro y ensortijado, semejante al de lord Byron (...) mas que el guerrero tiene cuidado de atusar, como quien sabe que nada de femenil conviene al heroísmo”
(3).
Este Bolívar sufrió mucho durante el final de su vida, ya que las fiebres y depresiones por las que pasaba eran realmente difíciles para cualquier persona. El general estaba muy deprimido y moribundo ya sin las mismas energías de las épocas en que liberaba muchos países latinoamericanos:
“...no podían creer que se hubiera desmigajado tanto en tan poco tiempo. Los huesos eran visibles a través de la piel, y no conseguía fijar la mirada. Debía estar consciente de la fetidez y el calor de su aliento, pues se cuidaba de hablar a distancia y casi de perfil.”
(4).
A lo largo de la obra, el protagonista no es presentada como un militar importante sino como un hombre común el cual lucha contra su causa. La excepción a la regla, por supuesto, son las veces en que alguna persona lo reconoce durante su travesía y lo saluda sabiendo que es el libertador.
Otra faceta la cual mucha gente desconocida por la gente pero la cual existió fue que Bolívar fue un hombre mujeriego. Estaba casado sin embargo tenía una amante la cual quería pero actuaba mal con ella:
"fue un amor de fugas perpetuas...ella se quedo preguntándose que clase de amante era aquel que dejaba la mesa servida en mitad de la cena. Él había prometido servirle todos los días, de todas partes, para jurarle con el corazón en carne viva que la amaba mas que a nadie en este mundo"
(5).
Esta cita muestra la realidad del protagonista durante su vida. Bolívar era un hombre muy cariñoso y romántico con las mujeres aunque más ambicioso que nada en el mundo así que se interesó tanto en liberar América que le falto tiempo con su amante.
Por el contrario, Cien años de soledad es una obra internacionalmente reconocida por el uso de una figura literaria muy interesante. Estamos hablando del realismo mágico ya explicado anteriormente en este mismo escrito. Por el revés de lo acontecido en la anterior obra, en esta el ochenta por ciento o más es inventado. Por ello, esta historia apela a la creatividad de su autor García Márquez ya que poco o nada de lo escrito existe en realidad. El mundo mágico al cual el autor apela tiene mucho del folclore popular lo cual ha sido conservado hasta nuestro tiempo. Esto tiene que ver con los embrujos y las hechicerías que son personificadas en los gitanos que llegan a Macondo. Desde muy en el principio, “los sabios alquimistas de Macedonia” son citados incluyendo sus mitos y ahí es donde el patriarca entre en esto de la alquimia con Melquíades. Un ejemplo de lo fantástico es cuando Melquíades recobra la juventud debido a la alquimia, cosa que no puede ocurrir jamás. A propósito de la magia, no siempre es fantástico ya que hay veces en que los actos de magia que los gitanos hacen son solo engaños.
Otro ejemplo de la fantasía es que los muertos son personificados como que tienen parte de vida. Prudencio Aguilar, quien murió muy al comienzo de la obra, aparece mucho durante el desenlace de la misma. Lo personifican en el mismo estado en el que murió, con el hoyo que la bala hizo y la sangre que causó. También se ve muy seguido a Melquíades aun cuando ya estaba muerto. Él aparece sobretodo en los momentos en que los manuscritos van a ser descifrados ya que Melquíades tiene mucha relación a ellos debido a que él fue quien los escribió y cifró.
Una cosa que nunca pudo existir fue aquella lluvia la cual duró siete años y le llamaron “el diluvio”. Es posible que haya un diluvio, sin embargo, nunca jamás pueda haber una lluvia torrencial que dure siete años sin parar ya que eso significaría el fin del mundo. Así mismo, se sabe que el pueblo de Macondo fue arrasado por la lluvia aunque otros pueblos aledaños no, así que la lluvia duró mucho y cayó exclusivamente sobre Macondo cosa que nunca ocurrirá. Ya que se menciona dicha ciudad, Macondo es una pueblo inexistente ya que no está localizada en ninguna parte del planeta tierra.
La muerte de José Arcadio fue marco un hecho increíble ya que nunca pasará. La sangre que salió de su cuerpo se deslizó por todo Macondo, hasta doblando en las esquinas y demás hasta llegar hasta donde estaba su madre de manera tal que le avisaba donde había muerto su hijo. Otro fenómeno con la muerte de este personaje fue que su cuerpo emanaba un olor muy particular el cual perduraba por siempre. El cuerpo de José Arcadio siempre olía a pólvora aun horas después de su muerte y nunca paró de oler así, cosa imposible en cualquier cuerpo humano ya que éste normalmente se pudre y huele mal.
Muchas veces en el mundo se ven niños que nacen con mutaciones o cosas insólitas ocurren pero que alguien nazco con una cola de puerco es casi imposible que ocurra. Éste era un mito que corría por la familia y se decía que ya había ocurrido pero nadie lo sabía a ciencia cierta. Lo concreto es que debido al incesto que hubo al final de la familia Buendía nació un niño con cola de puerco o cerdo. Este no duro mucho ya que murió al poco tiempo que nació pero de todas formas es algo impensado. Así como estos ejemplos hay muchos más en Cien años de soledad por lo que se diferencia mucho del verdadero realismo en la historia mencionada anteriormente.
Luego del análisis hecho sobre las dos obras de Gabriel García Márquez, uno puede ya sacar sus propias conclusiones acerca de la manera en la que cada una ha sido escrita. Es claro que El general en su laberinto no muestra al “súper Bolívar” que muchos esperaban sino a un héroe totalmente desmerecido y sufriendo que fue lo que realmente pasó al final de su larga y extremadamente beneficiosa vida para el continente americano. Por el otro lado, Cien años de soledad es una obra donde la fantasía, lo irreal e inexistente prima. Muchos, por no decir todos, los hechos más importantes de dicha obra son fantásticos de manera tal que salen de la creatividad del autor para permanecer ahí, en la creatividad e imaginación del lector. Para concluir, uno puede deducir que Gabriel García Márquez o simplemente “Gabo” se merece el ansiado premio Nóbel en literatura y más por una vida dedicada exclusivamente a este rubro y a su vez por tener la capacidad de crear dos obras completamente diferentes desde el punto de vista estético como lo son las dos obras analizadas en este trabajo.
Etiquetas:
derechos humanos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
