martes, abril 26, 2011

Haciendo Camino, desde Monterrey, México, La Ciudad de la Violencia, homenajeando a los niños

Quienes con su sola presencia hacen mejor este planeta, naturalmente por Somos Uno Radio





En la música: Pablo Milanés, Ana Belen, Pedro Guerra & Julieta Venegas, Alejandro Filio; Carlos
Mejía Godoy, Alberto Cortéz, Mercedes Sosa y máxxx.

domingo, abril 24, 2011

MENSAJE DE PASCUA DE FRAY RAÚL VERA



¡No está aquí ha resucitado! (Mt 28.6)


UN VIACRUCIS E INMENSO SEPULCRO

La tragedia humanitaria que estamos viviendo en el noreste de México, que salvas sus peculiares características, no dista mucho de lo que se vive en el resto del país, no puede pasarnos desapercibida; hoy varios territorios de nuestros estados fronterizos se han convertido en ruta de la muerte, en el actual Vía Crucis donde los secuestros, ejecuciones y el desplazamiento forzado, son una realidad inobjetable, donde las desapariciones forzadas son ya incontables, donde las y los migrantes valen lo que su familiar puede pagar por su rescate. Donde los dueños de algunas empresas prefieren convertirse en cómplices por la muerte de gente inocente, antes que asumir los costos del pago de seguros de vida o arriesgarse a disminuir sus ganancias.
Al noreste mexicano lo han convertido en un inmenso sepulcro, donde ilegítimamente se puede mandar sellar “legalmente” la mina de Pasta de Conchos, así como enterrar en fosas clandestinas a cientos de personas. La impunidad, la injusticia y la negación de todos los derechos humanos es la ley que rige.

Este es el crudo panorama ante el que recibimos en este año las celebraciones de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Sin embargo, sabemos con certeza que Él, que prometió que estaría con nosotros y nosotras hasta el fin del mundo (Cf. Mt 28,20), no está ausente de tanto dolor, de tanto sufrimiento, de tantas lágrimas y lamentos, pues también nos aseguró que Él estaría presente, personalmente, en todos aquellos, en todas aquellas que son víctimas de cualquier sufrimiento y opresión.

Pero como llevamos muy en lo hondo de nuestras conciencias que lo que hagamos por el que sufre a Él lo hacemos, y lo que le neguemos de ayuda, a Él se lo negamos (Cf. Mt 25,31-46), queremos buscar en su Palabra la luz que ilumine nuestra mente y fortalezca nuestras voluntades, para descubrir los signos de su presencia entre nosotros y nosotras, y movernos en su nombre en colaboración con personas y grupos de buena voluntad, a corregir el rumbo de nuestra historia en estos momentos.

LA PASCUA DE CRISTO HACE PASAR A LA HUMANIDAD DE LA MUERTE DEL PECADO A LA VIDA EN DIOS


Jesús categóricamente dijo al fariseo Nicodemo, miembro del Sanedrín de los Judíos que lo fue a visitar de noche, según lo transmite el evangelio de San Juan, que: “tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”.
En estas palabras reconocemos la decisión irrevocable que emerge desde lo más profundo del corazón de Dios de rescatar a la humanidad de la destrucción a la que la sometió el pecado, con un modo de vivir que la conduce al fracaso. Se llama “pecado” a las acciones humanas que realizamos con criterios totalmente contrarios a los designios Dios, acciones que nos conducen a cometer todo tipo de injusticias y atropellos contra nuestras y nuestros semejantes, y a ejercitar todo género de violencia contra personas, familias y pueblos, que deja tras de sí tristeza, desolación y muerte.

Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, nos rescata del modelo de vida equivocado al que nos lleva el pecado, como lo dijo Él mismo a Nicodemo durante el diálogo que sostuvieron los dos aquella noche en que el fariseo lo visitó a escondidas de los demás miembros del Sanedrín. En efecto, Jesús le dijo: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios", a lo que Nicodemo replicó: "¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?". Jesús le respondió: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tienen que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu." (Jn 3, 3-8)

Cristo estaba hablando de un nuevo nacimiento, del surgimiento de un nuevo orden de cosas que San Pablo entendió muy bien cuando dice: “el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo” (2 Cor 5,17-18). Cuando Jesús ante Nicodemo hace referencia al nuevo nacimiento “de agua y de Espíritu”, está hablando del bautismo, por eso San Pablo en su Carta a los Romanos, explica el bautismo de la siguiente manera: “¿O es que ignoran que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos sido hechos una misma cosa con Él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con Él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda liberado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre Él. Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios. Así también ustedes, considérense como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.” (Rm 6,3-11).

San Pablo se refiere a que por medio del bautismo nosotros somos integrados a la Pascua de Jesús, es decir, al misterio de su muerte y resurrección; pasamos de la dinámica de la muerte en la que nos introduce el pecado, a vivir ya desde esta tierra una vida que nunca terminará (porque es eterna), que es la vida en Dios. Las obras caducas a las que nos había arrastrado el pecado, que concluyen en la destrucción de personas y de pueblos enteros, son dejadas atrás para dar paso a un orden nuevo de cosas, a cuyo desarrollo nosotras y nosotros debemos colaborar, esto lo afirma San Pablo en la continuación del párrafo de su carta, al que nos hemos referido antes: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcan a sus apetencias. Ni hagan ya de sus miembros armas de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofrézcanse ustedes mismos a Dios como muertos retornados a la vida; y sus miembros, como armas de justicia al servicio de Dios” (Rm 6,12-13).
El pecado hace de nosotros y nosotras servidores y servidoras de una cultura de muerte, Jesucristo con su muerte y resurrección, nos rescata para ponernos al servicio de la vida y todo aquello que la hace florecer en cada persona, en cada familia y en cada pueblo.

LA RESUCCIÓN DE JESUCRISTO NOS ABRE EL CAMINO A LA LUZ La celebración de la Vigilia Pascual, que la Iglesia realiza por la noche del sábado santo y termina la madrugada del Domingo de Pascua, es la gran solemnidad anual de la Resurrección de Cristo. Dicha liturgia se inicia con la bendición del Fuego Nuevo, donde se enciende el Cirio Pascual, que representa en las fiestas de pascua a Cristo Resucitado. El ministro que introduce en el templo el Cirio Pascual encendido, mientras recorre la nave del templo, tres veces levanta el Cirio encendido y proclama cantando: “¡CRISTO LUZ DEL MUNDO!” y el pueblo responde cantando también: “¡Demos gracias a Dios!”. A continuación, el mismo ministro que cargó el Cirio, proclama el Pregón Pascual –que es un anuncio solemne de la Resurrección de Cristo- cuyo contenido inicia con estas palabras:

“Alégrense por fin los coros de los ángeles,
alégrense las jerarquías del cielo,
Y por la victoria de rey tan poderoso,
Que las trompetas anuncien la salvación.

“Goce también la tierra inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.

“Alégrese también nuestra Madre la Iglesia
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo”.
Se trata, pues, de una fiesta en la que la Iglesia proclama al orbe entero que con Cristo resucitado la tierra ha sido inundada por la luz divina, que ha disipado las tinieblas del error con el que el pecado la tenía cubierta.
La luz que se proyecta con la venida del Hijo de Dios al mundo para vivir en medio de nosotros y nosotras (Cf. Jn 1,14), es una característica que enfatiza el Evangelio de San Juan, cuando anuncia que Aquél que es la Palabra (de Dios), Jesús, vino al mundo, trayendo consigo la luz para todos los hombres y todas las mujeres que lo aceptan (Cf. Jn 1, 4-5.7-12). Este mismo Evangelio transmite que durante su vida en el mundo, Jesús declaró que mientras estuviera entre nosotros y nosotras, tenía que realizar las obras que iluminarán el sentido de nuestra existencia, y debía enseñarnos con su palabra todo aquello que nos lleva a vivir a la luz de la verdad que viene de Dios (Cf. Jn 3,21; 8,12.31; 9,4-5; 10,38 11,9).
Conducir nuestra vida a la luz de su palabra nos lleva a nosotros mismos y nosotras mismas a ser luz del mundo (Cf. Mt 5, 14). Y no solamente proyectamos esta luz individualmente (Cf. Mt 5,15), sino también comunitariamente, como un pueblo organizado a la luz de su palabra (Cf 5,14; Jn 13, 34); por el modo como los discípulos de Jesús nos relacionemos y tratemos a los demás, conocerá el mundo que somos seguidores suyos (Cf. 13,35).

Los Evangelios y los demás escritos de los apóstoles o sus discípulos inmediatos, como es el caso del Libro de los Hechos de los Apóstoles, cuyo autor es San Lucas, discípulo de San Pablo, nos enseñan que a partir de la muerte y la resurrección de Jesús, tras el descontrol que vivieron al verlo crucificado, la vida de sus discípulos y discípulas cambió radicalmente (Cf. Jn 20,11- 29; 21,4-14; Lc 24,13-35.36-41; Mt 28,9-10.16-20; Hch 4,5-22). El caso de San Pablo es uno de los más significativos en el cambio de su vida, como resultado de su encuentro con Jesucristo resucitado; él, en su carta a los Gálatas, transmite su testimonio de esta experiencia (Cf. Gal 1,11-24). El libro de los Hechos de los Apóstoles hace un recuento pormenorizado del encuentro de Pablo con Jesús resucitado a las puertas de la ciudad de Damasco (Cf. Hch 9,1-19). Esta experiencia del resucitado acompañó desde un principio la fe de la Iglesia y sigue siendo hasta el día de hoy el fundamento clave de su vida y de su predicación. A propósito San Pablo llega a decir: “Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó, y si no resucitó Cristo, nuestra predicación es vana y vana también la fe de ustedes… siguen en sus pecados… Si nuestra esperanza en Cristo se limita sólo a esta vida, ¡somos las personas más dignas de compasión!” (1 Cor 15,13.17-18).

JESÚS RESUCITADO NOS FORTALECE EN EL CAMINO HACIA LA JUSTICIA Y LA PAZNuestro Señor Jesucristo dijo claramente a los apóstoles que sin su salida de este mundo a través de la manera dolorosa como se verificaría, no sería enviado el Espíritu Santo (Cf. Jn 16,7). Después de su resurrección hizo patente que la primera consecuencia en favor de sus discípulos y del mundo entero, de su muerte y resurrección fue el don del Espíritu Santo (Cf. Jn 20, 22-23; Lc 24,49; Hch 1,8); así lo empezaron a anunciar los apóstoles a partir del día de Pentecostés (Cf. Hch 2,22-33). Gracias a la presencia del Espíritu Santo en nosotros, como lo anunció Jesús a sus discípulos, entendemos las enseñanzas de Él para aplicarlas en nuestra historia individual y social, en nuestra existencia como personas, pero también como grupos sociales que vivimos en determinados épocas de la historia, en diversas regiones y culturas (Cf. Jn 16,12-15 ). A quienes creemos en Jesús nos corresponde ser luz del mundo, para que los y las demás, viendo nuestras buenas obras, den gloria a Dios, que es Padre de todos y todas quienes componemos la familia humana (Cf. Mt 5,14-16).

La pascua de Jesús proyecta sobre el mundo entero una luz poderosa que se difunde por medio del evangelio, por eso a los hombres y las mujeres que lo seguimos, nos corresponde asumir las opciones que Él tomó en el tiempo histórico que pasó entre nosotros, como lo afirma Aparecida, el Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, cuando dice que el discípulo de Jesús “se forma para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones (cf. Lc 6, 40b), correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas” (n. 131).

Veamos al menos furtivamente, algunas de las motivaciones que conforman el estilo de vida que Jesús asumió mientras vivió en su condición mortal, y que son la base para que el día de hoy nosotros y nosotras, sus discípulos y discípulas, trabajemos por la construcción del mundo según la novedad que Jesús le imprime a la historia: Para Jesús los más importantes no son los que aplastan y esclavizan a los demás, valiéndose del poder que han adquirido, sino los que se hacen servidores de sus semejantes, los que se preocupan por el prójimo, poniendo especial énfasis en atender a los más pequeños, los más expuestos, quienes están en mayor riesgo, los que son considerados como los más insignificantes de este mundo, los que no cuentan, los excluidos de la tierra (Cf. Mc 10,41-45; Lc 4,16-21; Mt 25,31-40).

Jesús enseñó que todos los hombres y las mujeres tenemos la misma dignidad, que el único grande es Dios y todos nosotros, todas nosotras, somos hermanos y hermanas; por lo tanto, todos tenemos los mismos derechos en esta tierra y las mismas obligaciones de servir a Dios en nuestro prójimo; esa dignidad no depende de si somos hombres o mujeres, si somos judíos o de cualquier nacionalidad, si pertenecemos a una raza o a otra, ni tampoco, si somos de una religión u otra, ni de una determinada condición social (Cf. Mt 23, 8-10; Mc 11,15-17; Is 56,7; Lc 7,37-48; 10,30-37; 21,1-4; 14,12-14).

Jesús fue partidario de una sociedad incluyente, no elitista ni de perfectos (Mt 9,9-13; Mt. 19,13-15; Lc 15,11-31; 19,1-10). Fue muy clara su predilección por los pobres del mundo y su opción por ellos, porque es la opción del Padre, y junto con ello, manifestó su firme decisión por la justicia (Cf. Mt 11,25-26; 25, 31-40; Lc 1,46-55; 4, 16-21; 18,18-27), y por la equitativa distribución de los bienes de la tierra (Lc 6,20-21; 12,16-21; 16,19-31; Mt 19,16-26). No aceptó la discriminación (Jn 4,1-26; 8,1-11; 9,1-39; Mt 8.1-4; Lc 17,11-19).

¡NO ESTÁ AQUÍ, HA RESUCITADO! (Mt 28, 6)Constatamos en la vida de nuestro pueblo la acción potente de Jesús Resucitado, que con su luz rompe las tinieblas en las que se ha intentado atraparlo por medio del terror; hay mujeres y hombres que con temor, pero sobre todo con dignidad, decidieron levantarse, salir al encuentro de la Esperanza, a buscar a quien dieron por desaparecido o por muerto o por muerta.

Así como María Magdalena fue la primera mujer que corrió a compartir la noticia de que Jesús estaba vivo, que la muerte no lo había vencido; con su valor y convicción convocó a más mujeres y hombres a salir de su dolor y caminar hacia el encuentro de la Vida y de la Esperanza. Miles de mujeres y hombres viven hoy lo mismo que ella vivió al no encontrar a su amado (Cf. Jn 20, 11-18).

Cuántas madres corren hoy por los pasillos del Ministerio Público en la búsqueda de sus hijos, corren a los lugares donde hay fosas clandestinas para encontrar a sus esposos, hijas o hijos desaparecidos; cuántas mujeres y hombres lloran y claman en las oficinas de la Procuraduría General de la República para que alguien les diga dónde están sus familiares desaparecidos o ejecutados; cuántas mujeres se enfrentan con las autoridades gubernamentales con el deseo de obtener palabras de aliento y de esperanza; nadie las atiende, sólo encuentran desinterés, corrupción, impunidad y negación.

Sin embargo, con quienes sí se encuentran son con otras mujeres y hombres que han decidido no quedarse parados; sumidos en el dolor y en la muerte. Estas dignas mujeres y hombres se convierten en portadoras y portadores de esperanza cuando alientan con sus palabras a otras personas en la misma situación; ellas y ellos se acompañan entre sí abriendo su corazón, sosteniendo su mirada, compartiendo su experiencia de organizarse para acercar la justicia, estrechando los abrazos para quienes de manera sorpresiva han sido puestas y puestos en el camino de la angustia, de la incertidumbre; cuando los hijos, esposos, hermanos, han sido desaparecidos o ejecutados, no dejan de caminar, no dejan de correr, no dejen de ver, no dejan de escuchar y no dejan de sentir.

Jesús no está desaparecido, no ha muerto ¡Jesús ha resucitado! Y con Él ha resucitado la esperanza de encontrar a nuestros desaparecidos y desaparecidas; encontrar mejores oportunidades de vida para nuestros niños y niñas. De luchar venciendo nuestro dolor y nuestra angustia; de caminar y llevar nuestra historia, que es la historia de muchos y muchas, para no claudicar en la construcción de un México donde la justicia y la paz sean una realidad.

Estos son los signos de que Cristo Resucitado sigue caminando a nuestro lado, que no se hace presente en los que siembran la destrucción, la guerra y la violencia, sino que se hace presente en los pequeños, en los insignificantes, en los débiles que tienen puesta su confianza en Él que es el Dios de la vida y del amor, de la paz y la verdad. Aquel a quien nos sigue revelando Jesucristo con la potencia de su Resurrección, que fortalece a los desvalidos y los levanta como robles de justicia (Cf. Is 61,3), para hacer de ellos constructores de la paz.

Con todo mi corazón les bendigo y les abrazo, para desear a todos y todas, una muy ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Saltillo, Coah., 24 de abril de 2011


Fray Raúl Vera López, O.P.
Obispo de Saltillo

domingo, abril 17, 2011

¡Quiero que me regresen a mis hijos vivos o muertos”

DOLOR. Yola, hermana de Reyna y Miguel Ángel, hija de don Ascención, contempla el altar dedicado a sus hermanos

MORELIA, Mich.— El autobús 3550 de la línea Ómnibus de México cumplió su ruta la mañana del 25 de marzo sólo con el equipaje; los 12 pasajeros procedentes de Morelia desaparecieron antes de llegar a Reynosa.

Los dueños de las maletas fueron “bajados” del camión en la entrada de San Fernando, Tamaulipas, según narró el chofer de la unidad a familiares de seis jóvenes desaparecidos originarios de El Limón de Papatzindán, en el municipio de Tiquicheo.

En ese grupo están Reyna y Misael, de 25 y 24 años, quienes tenían tres días de casados y decidieron emprender un viaje con destino a Houston, Texas, cruzando por Reynosa.

Los recién casados abandonaban por vez primera su comunidad en pos del sueño americano, junto con el hermano de Reyna, Miguel Ángel de 19 años; el primo de Misael, Augusto de 22 años, y dos amigos, Pedro de 20 y Humberto, también de 20.

“El chofer nos dijo que eran como las siete de la mañana cuando le tocó pasar por la oficina de San Fernando, cosa que nos relató, no quería. Y que cuando iba entrando a ese pueblo unas camionetas grises le cerraron el paso y bajaron a todos”, cuenta Jesús, padrastro de Augusto y tío de Misael.

El 28 de marzo, al pasar cuatro días sin saber de los muchachos, Jesús debió apersonarse en las oficinas de Ómnibus de México en la central de Morelia para que le dieran razón de sus seres queridos.

“Tuve que exigirle al gerente que nos ayudara a rastrear lo que había pasado con ellos, porque ya empezaba a salir en las noticias que estaban encontrando cuerpos enterrados y fue que nos entró mucha preocupación”, narra don Jesús, quien dijo que la línea de camiones le aseguró que una vez que llegó el autobús a Reynosa, se levantó una denuncia sobre lo que ocurrió.

El procurador de Justicia local, Jesús Montejano, informó que se sigue la pista del camión y del chofer, y corroboró la versión de la denuncia interpuesta por Ómnibus de México.

El funcionario estatal informó que son 27 michoacanos reportados como desaparecidos en Tamaulipas, con indicios de encontrarse entre las víctimas enterradas en las fosas.

“Esperamos más denuncias conforme pasen los días, pues no se puede descartar que más gente hizo viajes a esa frontera”, dijo el procurador.

Afirmó que ya se enviaron las 27 muestras de ADN tanto a autoridades fronterizas como en Toluca, para verificar las identidades de los desaparecidos con los cadáveres hallados.

El diputado local Antonio García Conejo, presidente de la Comisión de Asuntos Migratorios del Congreso de Michoacán, dijo que desde 2010 se tiene conocimiento de casos de paisanos secuestrados y extorsionados a su paso por Tamaulipas.

“Desde entonces hicimos un llamado a la federación para que atendiera estos asuntos, pero lamentablemente no se nos hizo caso”, dijo, al tiempo en que mostró un exhorto legislativo fechado en enero.

Mientras tanto, en la comunidad de El Limón de Papatzindán, el dolor comunitario es palpable. Cualquiera de sus habitantes conoce o ha escuchado sobre la tragedia de los muchachos.

“Estoy muerto en vida ¿qué más le puedo decir? Estoy harto de tanto abandono, nadie nos atiende, nadie nos dice nada. ¡Lo único que quiero es que me regresen a mis hijos vivos o muertos, pero que me los regresen”, reclama con voz quebrada y tono de resignación el señor Ascención.

Los llantos, entre rezos y súplicas celestiales de toda la familia, se escuchan a metros de distancia de la vivienda de tabicón y teja de la familia, que en principio se rehusa a hablar derivado del dolor que la embarga, aunque a la postre reflexiona y accede a platicar con El UNIVERSAL.

“Yo ya no puedo con esta angustia. Mi muchacho es bueno, trabajador, campesino que se tuvo que ir de aquí para buscar un lugar mejor”, platica María Luisa, madre de Humberto.

Al buscar al gerente de Ómnibus de México en Morelia se informó que éste no se encontraba laborando.

Sin embargo, en el mostrador la venta de boletos con destinos fronterizos a Tamaulipas sigue.

“Le recomiendo que haga su reservación cinco días antes de la fecha en que quiere salir”, dijo el empleado de mostrador a Rafael, quien tiene planeado viajar a Dallas por Laredo.

—¿No le da miedo viajar allá con todo lo que se dice?

—“La verdad, sí y mucho, pero no me queda de otra, tengo asuntos que me urgen atender. Y si yo soy alguien que no se mete con nadie, no me deben hacer nada”.

martes, abril 12, 2011

Haciendo Camino, miercoles 7:00 pm en Somos Uno Radio

Haciendo Camino desde Monterrey, México, la ciudad de la violencia; aderezada de opulencia y marginalidad social

En la música: Pablo Milanés, Alejandro Filio, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez
Chucho y Etc. y máx



En los temas de la semana: Tamaulipas es noticia, más de 100 asesinatos de gente que se atrevió a viajar en carreteras tamaulipecas rumbo a Estados Unidos y al norte del país, resultado de la corrupción de las policías y la alarmante incapacidad de los gobiernos priístas y panistas.

viernes, abril 08, 2011

El camino de la paz

Ximena Peredo
8 Abr. 11

Estoy entendiendo de distinta forma la definición que guardaba Alfonso Reyes del regiomontano. Al definirlo como "un paladín en blusa de obrero, un filósofo sin saberlo", pensaba que Reyes idealizaba a un pueblo callado. Sin embargo, muchos años después, la guerra y la posibilidad diaria de morir nos ha puesto a todos a filosofar. Advertir que nuestra muerte podría suceder en cualquier momento nos está transformando de formas insospechadas, ¿lo ha notado?

Y no me refiero a la crueldad exacerbada de unos pocos, ni a las infancias truncadas por la metralleta. La violencia desatada y la incapacidad de las autoridades para contenerla nos ha obligado a quedarnos con la papa caliente entre las manos. Así hemos iniciado reflexiones vitales. Acusar e insultar a las autoridades, ya lo hemos visto, no ha solucionado el problema. Nos libera momentáneamente de un grito ahogado, pero el terror se multiplica cuando vemos que no valen las palabras, ni las razones.

En cambio, y aunque a la manifestación nacional del miércoles fuimos pocos, estoy convencida de que cada vez somos más quienes llegamos a la conclusión de que esta guerra no sólo es el resultado de una sádica obsesión de quienes nos gobiernan, sino la factura de varias cuentas pendientes. Cuentas que adeudamos casi todos, con excepción de las niñas y los niños.

Quienes saben que la paz nunca es conquistada por la vía armada han decidido abonar al proceso de reconciliación social desechando algunas conductas que ahora reconocen como antisociales. Las reflexiones de Javier Sicilia, sobre todo las que se centran en la compasión hacia los jóvenes mexicanos que asesinan por dinero, nos convocan a practicar sentimientos colectivos que antes desechamos por avaricia, como la solidaridad y el respeto.

Ahora, con la casa en llamas, es más absurdo pelear por lo que antes parecía importante. Ahora, extraviados como nunca, hacemos un exhaustivo ejercicio de memoria para recordar cuántas veces optamos por la dirección equivocada. Conceder al poder y al dinero las dos sillas de honor y comportarnos como sus sirvientes ha sido el argumento de la historia que hemos escrito en los últimos 30 años.

Las principales víctimas de esta historia no somos nosotros, que recientemente tememos salir a la calle, sino quienes mueren por no tener dinero para comer o para curarse. Los grandes perdedores de esta guerra son quienes se han acostumbrado a la marginación. El derecho a la vida está seriamente comprometido en este País, pero esto no es un fenómeno reciente.

Lo más trágico de morir por una bala perdida es caer asesinado por una persona que sabe que su propia cabeza tiene un precio. ¿Cómo es un día cotidiano en la vida de un sicario?, ¿cómo ha sido la vida de un joven soldado? Quien mata por dinero o por poder está sufriendo profundamente, eso no lo podemos perder de vista. Quien paga por la cabeza de alguien jamás ha escuchado que la comunidad lo necesita. Ésta es la gran desgracia instalada en México.

Por eso he dejado de ponerle nombre y apellido al fracaso. Me parece importante fijar posturas básicas sobre la negligencia deliberada de las autoridades, pero el problema no se resolvería aunque se fueran todos. De hecho, me suena a gran estafa la campaña golpista orquestada en contra de Rodrigo Medina. No hay cómo defenderlo, ni intento parecer su abogada, pero me parece no sólo patético, sino deprimente que alguien pretenda aprovechar esta crisis para capitalizarse políticamente pues, en lo profundo, se trata de una crisis moral.

En la concentración ciudadana del miércoles pasado se escuchó más fuerte el deseo de una reconciliación que la diatriba o el desahogo encolerizado.

Sí, muchos se han envenenado de miedo, por eso desesperan, por eso creen saber quién es el culpable. Otros, en cambio, han iniciado un proceso necesario de revisión personal, familiar y colectivo. Unos van en el tren de la guerra, aunque digan detestarla; los otros han decidido tomar el camino de la paz.

miércoles, abril 06, 2011

Carta de Javier Sicilia

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualm ente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.
No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.
Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta! la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.
De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.
Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.
Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.
No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.
Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.
Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.
Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

viernes, abril 01, 2011

'No podemos ver a un muchacho más muerto'

El poeta y periodista Javier Sicilia afirma que el país atraviesa por una emergencia nacional. Lamenta que estén acabando con lo mejor de México, sus jóvenes

Su voz serena que revela a un hombre con temple, poco a poco se va transformando hasta que el tono es otro, de enojo, de rabia. Exige justicia, castigo ejemplar. Lamenta el asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia, de sólo 24 años de edad, y de sus tres mejores amigos, que eran como sus hermanos.

Y en medio de su dolor lanza una consigna que describe el tamaño de la tragedia: "No podemos ver a un muchacho más muerto". Luego un breve silencio.

Javier Sicilia, poeta, periodista, evoca su pena y los horrores que enfrentan cientos de padres que como él, han visto caer a sus propios hijos. "Creo que todos ya estamos hasta la madre... hay que unirnos, levantar todos la voz. No podemos ver morir a otro hijo más".

Se quiebra por un momento, pero rápido retoma la exigencia. "Esto no puede seguir así, este país tiene podrido el corazón".

Apenas unos días antes le llegaba la noticia hasta las Filipinas, donde se encontraba por cuestiones de trabajo. La noticia, colosal, devastadora. Su hijo Juan Francisco y otras seis personas habían sido localizados asesinados brutalmente en el interior de un vehículo sobre la autopista México-Acapulco, en el municipio de Temixco.

Describe su regreso "infernal" a México para encontrarse con una realidad cruel, ineludible, la pérdida de su hijo y la muerte de los amigos de Juan Francisco. La plática, la reflexión del suceso, con la periodista Carmen Aristegui, en MVS Radio.

Su desesperación, su impotencia llega a un límite. "Hay que exigir al narcotráfico que reconsidere sus códigos, que no pueden estar matando indiscriminadamente inocentes, esto ya rebasó todo, ni las mafias antiguas hacían esto".

Pide, exige, reclama a las autoridades acabar con la inseguridad, evitar que se den más tragedias, más muertes. "Yo no quiero un muchacho más muerto, ni quiero más a un muchacho estigmatizado por las autoridades y por la prensa, vinculándolos con el narcotráfico, quiero a unos muchachos que tengan oportunidades de crecer y que puedan realmente rehacer esta nación, porque está desgarrada absolutamente. Y le pido a cada unos de estos padres que han perdido un hijo, pues que no cejemos, que nos unamos con estos grupos de solidaridad, con los amigos, con los que están luchando para que esto no vuelva a suceder".

La conversación es larga, pero a Javier Sicilia le hace falta tiempo para narrar la pesadilla que lo tiene envuelto. "Todos, la ciudadanía, estamos cansados y muy dolidos. Cada muchacho que se está muriendo, ya se está volviendo el hijo de cada uno de los seres de esta nación".

Se siente desconcertado por el crimen. En firme, acepta, desconoce las circunstancias que envuelven en multihomicidio. "No tengo idea (del por qué del asesinato) es tan nebuloso todo como en este país, por desgracia".

Reclama la omisión del gobierno de Marco Adame Castillo frente a los sucesos de violencia que sostiene, son cada vez más frecuentes en Morelos. "Es terrible la ausencia de las autoridades en este tipo de casos, es atroz".

Quiere, reclama justicia, pero advierte del riesgo de que se detenga a gente que no tenga nada que ver en el crimen. Insiste en la descomposición de las instituciones, de penetración de la delincuencia en sus estructuras. "(El crimen) está destruyendo a lo mejor de nuestra gente, a nuestros muchachos".

Asegura con una vehemencia que se plasma en sus palabras que los partidos políticos no están contribuyendo "absolutamente en nada" para que el país sea mejor, se resuelvan los grandes problemas que golpean a México, como la inseguridad. "Estamos en una verdadera emergencia nacional y nadie está haciendo realmente un trabajo serio

miércoles, marzo 30, 2011

¡¡¡ ALERTA !!!! LAS FEMINISTAS EN RESISTENCIA

Denunciamos ante la comunidad nacional e internacional

Nosotras, Feministas en Resistencia, denunciamos que decenas de hondureños han sido privados de la libertad en el marco de la movilización popular que se expresa pacíficamente en contra del régimen opresor encabezado por Porfirio Lobo, que muchas/os han salido heridas/os, e inclusive hay muertos.

Enunciamos nuestro profundo repudio a los hechos sucedidos en Planes, Departamento de Colón, en el litoral atlántico de Honduras, en donde han desalojado los manifestantes con bala viva y han salido heridas/os las y los compañeras/os Waldina Diaz, profesora, del Aguán, camarógrafo de la televisión de Olanchito, Neptali Esquivel, Pablo Rosado, Franklin Hernández, Victor Euceda, Daniel Pérez, el profesor Elías Gerardo Hernández, Eduardo Rivera, 13 heridos, 8 detenidos y un herido que no se conoce su nombre y una persona que murió en la confrontación de Planes.

Así mismo, expresamos nuestra repulsa de los acontecimientos ocurridos en La Universidad Nacional Autónoma también ha sido invadida por la policía y militares violentando una vez más la autonomía universitaria. Los estudiantes se manifestaban pacíficamente en contra de la represión y en defensa del derecho a la educación pública y en contra del gobierno fascista encabezado por Porfirio Lobo Sosa. Los estudiantes están siendo perseguidos y se tiran bombas lacrimógenas que en más de un caso han resultado ser letales. ­­­­­

Nuestra condena ante la violación al derecho de reunirse y expresar libremente su oposición al régimen que nos oprime en el Valle de Sula! se señala que hay heridos, el estudiante de medicina José Rodríguez fue herido por una bomba lacrimógena, en la UNAH del Valle de Sula, institución en donde también se organizó una manifestación pacífica en apoyo al movimiento popular de Honduras.

Demandamos urgentemente:

1. La solidaridad de las organizaciones populares del mundo, en particular ante sus comunidades nacionales y ante organismos internacionales, en actos públicos denunciando el irrespeto a la vida y demás derechos de las y los hondureños por parte del gobierno de Lobo Sosa, sucedáneo del golpe de Estado.

2. Mantener la condena nacional e internacional contra el gobierno de Lobo Sosa sucedáneo del golpe de Estado, apoyando de diversas maneras nuestro repudio a la dictadura que estamos viviendo.

¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡

¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!


¡Por la emancipación de la mujer y de todos los oprimidos!

30 DE MARZO DE 2011

miércoles, marzo 23, 2011

Haciendo Camino desde Monterrey, México, la ciudad de la violencia, aderezada de opulencia y marginalidad social


Como todos los miércoles de 7 a 8 Haciendo Camino,
gracias a Comunicadores Ciudadanos del Noreste, A.C.,
naturalmente en




En la música: Soledad Bravo y en la poesía
Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Mario Benedetti

jueves, marzo 03, 2011

Desde el noreste de México: Manzana Verde, como todos los viernes en punto de las 19:00 horas

Manzana Verde desde Monterrey, Nuevo León, México

En las voces del tiempo: Angela Davies, Neal Cassady, William Burroghs. Jack Kerouac

En la música:

Joan Baez, Johnny Winter,
The Doors, Jefferson Airplane; Beatles;
Ten Years After, Hendrix


Escuchalo en Somos Uno Radio

miércoles, marzo 02, 2011

Hoy a las 7:00 pm Haciendo Camino...Naturalmente en Somos Uno Radio

En la música Los Folkloristas en su 45 aniversario, no te pierdas un recorrido por América Latina y Mexico.






En las fotos Ayer y hoy del grupo Los Folkloristas

7:00 pm Haciendo Camino escuchalo en Somos Uno Radio

José Antonio Trujeque


Hace unos días cumplió un año la tragedia de Villas de Salvárcar, donde fueron asesinados a sangre fría 15 jóvenes juarenses. Además de un sentido pésame para sus seres queridos y de recordar que el drama sangriento en aquel puerto fronterizo continúa de manera imparable, en estas líneas me permitiré comentar algunas situaciones ligadas a cierta manera de pensar sobre las víctimas de la ola de violencia que sacude a México.

Horas después de la tragedia de Salvárcar, la reacción oficial por parte de Gómez Mont y de Calderón fue que los jóvenes ultimados eran unos “pandilleros” y que andaban en tratos con la delincuencia. Es decir, deslizaron la idea de que las víctimas eran las culpables de su atroz asesinato. Como sabemos, esta posición se modificó sobre todo por las airadas protestas de las madres y seres queridos de los jóvenes.

Sin embargo, queda la cuestión de si, bajo el supuesto de que los muchachos hubieran sido pandilleros, de todas maneras hubieran merecido el fin de sus vidas de esa terrible manera. En otras palabras: ¿pueden admitirse excepciones en el estado de derecho y en las garantías individuales y que, en tal caso, las máximas autoridades de nuestro país convaliden entonces la ley de las balas?

Esta mentalidad me parece que se expresa en distintas modalidades, siendo su presunción común la de que las víctimas son las culpables de que sobre ellas se cierna la violencia.

Me parece que esta idea tiene consecuencias graves, no sólo por la inversión de valores que implica, sino también por otro par de consecuencias: primero, la carga de condena moral hacia las víctimas; segundo, porque tiende a hacer invisible que lo importante es la reconstrucción del estado de derecho y la observancia de las garantías individuales, al contrario de la pretensión de que “las víctimas de la violencia tuvieron la culpa de lo que les ocurrió”. Igual si se trata del propietario de un cibercafé: ¿es culpable de que lo asalten por tener computadoras en su negocio y atraer la atención de ladrones? Igual si alguna persona posee un vehículo determinado: ¿es culpable de que lo secuestren, pues también atrajo a los delincuentes? Igual si un ama de casa, estando en la calle, tiene que hacer una llamada en su celular: ¿es culpable por tomarse esa libertad, la simple libertad de andar en la vía pública porque atraerá la codicia de algún malviviente? Los ejemplos son inacabables, pero lo que importa es señalar lo extendida que se encuentra la mentalidad de culpabilizar a las víctimas de los delitos.

Resulta de verdad inquietante el hecho de colocarle a las decenas de miles de víctimas del actual desorden el estigma de la culpabilidad. Es una de las muchas lecciones que deja la tragedia de Salvárcar.

sábado, febrero 26, 2011

Feminicidio en NL

Irma Alma Ochoa Treviño


Las noticias cotidianas constatan que en Nuevo León no hay espacios seguros a ninguna hora. Mujeres y niñas son agredidas y asesinadas dentro de sus hogares, centros laborales, comerciales y de esparcimiento o al transitar por calles y carreteras.

Cuando la violencia familiar dejó de ser asunto privado al ventilarse en la tribuna pública, las mujeres ejercieron su derecho a denunciar. Sin embargo, no se cuenta con información pública desagregada que precise cuántas averiguaciones previas se derivaron de dichas denuncias, cuántas se consignaron a un juez, en cuántas se dictaron sentencias y el sentido de éstas, datos que son muy importantes porque algunas mujeres, luego de denunciar, fueron asesinadas; tal vez porque la autoridad no les brindó las medidas de protección necesarias.

Las denuncias develaron la expectativa en los programas que prometían seguridad y tranquilidad, pero de repente disminuyeron al momento en que los asesinatos se multiplicaron. Se desconocen las causas de semejante cambio, las hipótesis apuntan al temor de sufrir mayor violencia y a la desconfianza en los programas institucionales. Me aventuro a considerar que un minucioso análisis permitirá despejar la incógnita.

A partir de que el conflicto armado se desató en nuestro territorio, miles de hombres y mujeres, la mayoría jóvenes, han fallecido en forma brutal. Los niveles de la violencia son cada vez más inhumanos. Asestar 78 puñaladas a Martha Cecilia Sánchez, empleada de una maquiladora, cuyo cadáver fue encontrado en un baldío, muestra la saña y determinación de asesinarla.

Acorde a las notas periodísticas, se imputa al crimen organizado el 50 por ciento de los asesinatos de mujeres ocurridos en el Estado el año pasado. Las víctimas padecieron mordidas, ultrajes, golpes; murieron estranguladas, asfixiadas, mutiladas, degolladas, calcinadas, tiradas en los caminos, en despoblado; algunas fueron sepultadas clandestinamente.

La delincuencia amenaza la salud, la seguridad y la vida, despoja de bienes y roba la tranquilidad. A temprana hora de la noche, en fecha reciente, los delincuentes asaltaron un restaurante y se sospecha que abusaron de algunas mujeres, aunque no hay noticia de denuncias por tal delito.

Lo anterior confirma que "el 90 por ciento de las mujeres no denuncian", según el Informe México 2010 de Human Rights Watch, organismo que pone el dedo en la llaga al advertir que no denunciar perpetúa la impunidad. Asimismo señala que "el sistema de justicia penal no ofrece justicia a las víctimas de crímenes violentos y de violaciones de derechos humanos".

Los medios difunden las noticias de lamentables altercados entre parejas: cónyuges, ex cónyuges, ex parejas, novios, ex novios, o amigos. Los pleitos entre parejas-disparejas suelen consumarse en el hogar, lugar donde se supone reina la armonía, la sana convivencia, la confianza, el cuidado, el respeto y el amor. La sopa fría puede detonar una riña doméstica, que se vuelve más frecuente e intensa hasta que termina en feminicidio íntimo o de pareja.

En Monterrey, ciudad donde se concentra el mayor porcentaje de la población del Estado y se cometen feminicidios en mayor número, Olga Amelia Villanueva fue baleada por el agente ministerial David Bravo, con quien sostenía una relación sentimental.

Las notas de una década de feminicidios revelan que algunos de los agresores creen ser propietarios de las mujeres. Este sentido de propiedad es una característica que agudiza la violencia entre las parejas, ya sea que vivan juntas, estén separadas o que la mujer tenga intención de terminar la relación.

"Soy celoso y siempre pensé que había otra persona de por medio, pero nunca lo comprobé", es la declaración del uxoricida Carlos Manuel Suárez, quien asesinó de 20 puñaladas a María Victoria Solís, confirmando la teoría de que los hombres suelen responder con violencia extrema cuando suponen una infidelidad o un posible abandono.

Sí, el concepto "feminicidio" acuñado por Diana Russell y Jill Radford refiere el asesinato de mujeres a manos de hombres. Pero también involucra la misoginia, el sexismo, las relaciones desiguales entre los géneros, la persistente violación a los derechos humanos y la impunidad en torno a los delitos cometidos contra las mujeres y las niñas.

El feminicidio, dice Russell, es un crimen de Estado cuando éste no establece las condiciones de seguridad propicias para que mujeres y niñas vivan sus vidas libres de violencia, o cuando las autoridades son negligentes para prevenir y eliminar estos crímenes.

Hasta hoy no se ven las políticas públicas, efectivas, eficaces e indispensables, para detener la ola de violencia que ha traído inseguridad, dolor y tristeza a las familias nuevoleonesas.


La autora es directora de la agrupaciónArthemisas por la Equidad, A.C.

miércoles, febrero 23, 2011

Haciendo Camino, como cada miércoles de 7 a 8 de la tarde noche desde Monterrey, México: La Ciudad de la Violencia www.somosunoradio.org

la dignidad en la radio



En la música: Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú, La Negra Graciana, Susana Harp y la más tradicional música mexicana.

lunes, febrero 14, 2011

Presunto Culpable Trailer

No se pierdan esta película que retrata el sistema judicial de nuestro país en todo su horror

La tiranía del expediente


El ámbito judicial es tan importante para una democracia como el espacio de las elecciones. No me refiero aquí a la función del poder judicial como el gran órgano del equilibrio institucional, el último defensor de la legalidad, la voz que resuelve las controversias entre los poderes. Hablo del proceso judicial como prueba crucial de ciudadanía. Ante un tribunal se comprueba si una persona pertenece realmente a un orden político como sujeto de derechos—o si es un súbdito, un objeto, un nadie. Paul W. Kahn, constitucionalista de la Universidad de Yale lo pone en estos términos: el voto le da poder a la mayoría, el litigio le da poder a cada ciudadano.

Tenemos hoy la mejor oportunidad para ver que el proceso penal mexicano es una sorda máquina de arbitrariedad. Que la arbitrariedad es el sistema, no una anomalía en el sistema. Dentro de unos días se estrenará en México la película “Presunto Culpable.” No recuerdo ninguna película en la historia reciente de México que haya generado, aún antes de su estreno, tal revuelo. Los diarios, la televisión, el radio, los nuevos canales de comunicación, han estado repletos de menciones a esta extraordinaria producción de Roberto Hernández y Layda Negrete que retrata la historia de Anonio Zuñiga, un hombre que tuvo la desgracia de caer entre las engranajes del sistema judicial mexicano. No hay ficción en la cinta pero podría pensarse que es producto de un libreto perfectamente cuidado. Un personaje cautivador, la aparición de la fortuna, el dramatismo de la libertad que cuelga de la irracionalidad de un sistema. El gran tino de “Presunto culpable” es su capacidad para mostrar el funcionamiento normal de la justicia mexicana. La cinta pesca un caso como pudo pescar mil otros. La arbitrariedad que se retrata no es producto de la corrupción, no es tampoco la brutalidad de la tortura. Es, por el contrario, un caso ordinario de la árida rutina legal que ha perdido de vista lo esencial: el deber de encontrar la verdad para aplicar la ley. El juicio penal en México, lejos de ser una batalla de argumentos y de pruebas, resulta del afán de engordar un expediente y de compensar la impunidad reinante con medallas de encarcelados. Sin el menor asomo de la ciencia, dejando a los acusados sin abrigo alguno, con jueces que sólo ven papel y repiten frases, la ley mexicana consagra el atropello. Un hombre puede ser condenado a vivir veinte años bajo las rejas sin haber visto jamás al juez que resuelve su castigo, sin un abogado que defienda profesionalmente su causa, sin nadie que interprete los hechos con la frialdad de un dictamen técnico, sin prueba que lo ligue al delito. Mucho se habla en estos días de la impunidad, de los muchos delincuentes sin castigo. Esta cinta nos pide no perder de vista la otra cara de nuestra penuria legal: los inocentes aprisionados durante años. Roberto Hernández y Layda Negrete han logrado darle cara a esa injusticia que consume la vida de miles de mexicanos.

“Presunto culpable” retrata una tiranía dispersa pero implacable. Es la tiranía del expediente. El papel no es muestra del proceso judicial, es el ídolo al que todos tienen la obligación de rendir tributo. El acusado, los testigos, el acusador están impedidos de expresarse con naturalidad: han de dictar palabras extranjeras para la engorda del Santo Expediente. La policía no pierde el tiempo con investigaciones. Su trabajo es coleccionar hojas de papel. Las preguntas del interrogatorio judicial tienen una muralla infranqueable, lo asentado en el expediente. Todo conspira en contra de un acusado que está forzado a hablar tras las rejas y vestir como reo: presunto culpable.

Esta demoledora crítica al sistema legal mexicano es también un instrumento de defensa. El equipo de abogados-cineastas filma, al tiempo que discute con los jueces. El lente toma partido y habla a favor de ese hombre sin patria que es el acusado. Las cámaras del abogado son empleadas para reparar la indefensión de un convicto. Siendo todo esto, una denuncia y una cuerda de auxilio, la película es algo más: una admirable pieza cinematográfica. Una narración que trasciende una justísima demanda política y una astuta estrategia de presión. Cine sin ficción y sin actores pero cargado de emblemas, peripecias, personajes, enseñanzas. El protagonista es retratado con sutileza pero deja ver una inteligencia sólida y una fuerza a prueba de fuego. El entorno personal y social imprime emoción y calidez a la historia; el resto de los personajes encuentra su tono y su cuadro memorable. El compás de la narración no suelta al espectador. Y el pantano de abogadismos que arrebata país a tantos mexicanos es expuesto con inclemencia y pizcas de sarcasmo.

El próximo viernes 18 se estrena “Presunto culpable”. Veála. Después de verla, pensará en la justicia mexicana de otra manera.

LA GUERRA DEL MÉXICO DE ARRIBA


“Yo daría la bienvenida casi a cualquier guerra
porque creo que este país necesita una”.
Theodore Roosevelt.

Y ahora nuestra realidad nacional es invadida por la guerra. Una guerra que no sólo ya no es lejana para quienes acostumbraban verla en geografías o calendarios distantes, sino que empieza a gobernar las decisiones e indecisiones de quienes pensaron que los conflictos bélicos estaban sólo en noticieros y películas de lugares tan lejanos como… Irak, Afganistán,… Chiapas.

Y en todo México, gracias al patrocinio de Felipe Calderón Hinojosa, no tenemos que recurrir a la geografía del Medio Oriente para reflexionar críticamente sobre la guerra. Ya no es necesario remontar el calendario hasta Vietnam, Playa Girón, siempre Palestina.

Y no menciono a Chiapas y la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas, porque ya se sabe que no están de moda, (para eso el gobierno del estado de Chiapas se ha gastado bastante dinero en conseguir que los medios no lo pongan en el horizonte de la guerra, sino de los “avances” en la producción de biodiesel, el “buen” trato a los migrantes, los “éxitos” agrícolas y otros cuentos engañabobos vendidos a consejos de redacción que firman como propios los boletines gubernamentales pobres en redacción y argumentos).

La irrupción de la guerra en la vida cotidiana del México actual no viene de una insurrección, ni de movimientos independentistas o revolucionarios que se disputen su reedición en el calendario 100 o 200 años después. Viene, como todas las guerras de conquista, desde arriba, desde el Poder.

Y esta guerra tiene en Felipe Calderón Hinojosa su iniciador y promotor institucional (y ahora vergonzante).

Quien se posesionó de la titularidad del ejecutivo federal por la vía del facto, no se contentó con el respaldo mediático y tuvo que recurrir a algo más para distraer la atención y evadir el masivo cuestionamiento a su legitimidad: la guerra.

Cuando Felipe Calderón Hinojosa hizo suya la proclama de Theodore Roosevelt (algunos adjudican la sentencia a Henry Cabot Lodge) de “este país necesita una guerra”, recibió la desconfianza medrosa de los empresarios mexicanos, la entusiasta aprobación de los altos mandos militares y el aplauso nutrido de quien realmente manda: el capital extranjero.

La crítica de esta catástrofe nacional llamada “guerra contra el crimen organizado” debiera completarse con un análisis profundo de sus alentadores económicos. No sólo me refiero al antiguo axioma de que en épocas de crisis y de guerra aumenta el consumo suntuario. Tampoco sólo a los sobresueldos que reciben los militares (en Chiapas, los altos mandos militares recibían, o reciben, un salario extra del 130% por estar en “zona de guerra”). También habría que buscar en las patentes, proveedores y créditos internacionales que no están en la llamada “Iniciativa Mérida”.

Si la guerra de Felipe Calderón Hinojosa (aunque se ha tratado, en vano, de endosársela a todos los mexicanos) es un negocio (que lo es), falta responder a las preguntas de para quién o quiénes es negocio, y qué cifra monetaria alcanza.

Algunas estimaciones económicas.

No es poco lo que está en juego:

(nota: las cantidades detalladas no son exactas debido a que no hay claridad en los datos gubernamentales oficiales. por lo que en algunos casos se recurrió a lo publicado en el Diario Oficial de la Federación y se completó con datos de las dependencias e información periodística seria).

En los primeros 4 años de la “guerra contra el crimen organizado” (2007-2010), las principales entidades gubernamentales encargadas (Secretaría de la Defensa Nacional –es decir: ejército y fuerza aérea-, Secretaría de Marina, Procuraduría General de la República y Secretaría de Seguridad Pública) recibieron del Presupuesto de Egresos de la Federación una cantidad superior a los 366 mil millones de pesos (unos 30 mil millones de dólares al tipo de cambio actual). Las 4 dependencias gubernamentales federales recibieron: en 2007 más de 71 mil millones de pesos; en 2008 más de 80 mil millones; en 2009 más de 113 mil millones y en 2010 fueron más de 102 mil millones de pesos. A esto habrá que sumar los más de 121 mil millones de pesos (unos 10 mil millones de dólares) que recibirán en este año del 2011.

Tan sólo la Secretaría de Seguridad Pública pasó de recibir unos 13 mil millones de pesos de presupuesto en el 2007, a manejar uno de más de 35 mil millones de pesos en el 2011 (tal vez es porque las producciones cinematográficas son más costosas).

De acuerdo al Tercer Informe de Gobierno de septiembre del 2009, al mes de junio de ese año, las fuerzas armadas federales contaban con 254, 705 elementos (202, 355 del Ejército y Fuerza Aérea y 52, 350 de la Armada.

En 2009 el presupuesto para la Defensa Nacional fue de 43 mil 623 millones 321 mil 860 pesos, a los que sumaron 8 mil 762 millones 315 mil 960 pesos (el 25.14% más), en total: más de 52 mil millones de pesos para el Ejército y Fuerza Aérea. La Secretaría de Marina: más de 16 mil millones de pesos: Seguridad Pública: casi 33 mil millones de pesos; y Procuraduría General de la República: más de 12 mil millones de pesos.

Total de presupuesto para la “guerra contra el crimen organizado” en 2009: más de 113 mil millones de pesos

En el año del 2010, un soldado federal raso ganaba unos 46, 380 pesos anuales; un general divisionario recibía 1 millón 603 mil 80 pesos al año, y el Secretario de la Defensa Nacional percibía ingresos anuales por 1 millón 859 mil 712 pesos.

Si las matemáticas no me fallan, con el presupuesto bélico total del 2009 (113 mil millones de pesos para las 4 dependencias) se hubieran podido pagar los salarios anuales de 2 millones y medio de soldados rasos; o de 70 mil 500 generales de división; o de 60 mil 700 titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Pero, por supuesto, no todo lo que se presupuesta va a sueldos y prestaciones. Se necesitan armas, equipos, balas… porque las que se tienen ya no sirven o son obsoletas.

“Si el Ejército mexicano entrara en combate con sus poco más de 150 mil armas y sus 331.3 millones de cartuchos contra algún enemigo interno o externo, su poder de fuego sólo alcanzaría en promedio para 12 días de combate continuo, señalan estimaciones del Estado Mayor de la Defensa Nacional (Emaden) elaboradas por cada una de las armas al Ejército y Fuerza Aérea. Según las previsiones, el fuego de artillería de obuseros (cañones) de 105 milímetros alcanzaría, por ejemplo, para combatir sólo por 5.5 días disparando de manera continua las 15 granadas para dicha arma. Las unidades blindadas, según el análisis, tienen 2 mil 662 granadas 75 milímetros.

De entrar en combate, las tropas blindadas gastarían todos sus cartuchos en nueve días. En cuanto a la Fuerza Aérea, se señala que existen poco más de 1.7 millones de cartuchos calibre 7.62 mm que son empleados por los aviones PC-7 y PC-9, y por los helicópteros Bell 212 y MD-530. En una conflagración, esos 1.7 millones de cartuchos se agotarían en cinco días de fuego aéreo, según los cálculos de la Sedena. La dependencia advierte que los 594 equipos de visión nocturna y los 3 mil 95 GPS usados por las Fuerza Especiales para combatir a los cárteles de la droga, “ya cumplieron su tiempo de servicio”.

Las carencias y el desgaste en las filas del Ejército y Fuerza Aérea son patentes y alcanzan niveles inimaginados en prácticamente todas las áreas operativas de la institución. El análisis de la Defensa Nacional señala que los goggles de visión nocturna y los GPS tienen entre cinco y 13 años de antigüedad, y “ya cumplieron su tiempo de servicio”. Lo mismo ocurre con los “150 mil 392 cascos antifragmento” que usan las tropas. El 70% cumplió su vida útil en 2008, y los 41 mil 160 chalecos antibala lo harán en 2009. (…).

En este panorama, la Fuerza Aérea resulta el sector más golpeado por el atraso y dependencia tecnológicos hacia el extranjero, en especial de Estados Unidos e Israel. Según la Sedena, los depósitos de armas de la Fuerza Aérea tienen 753 bombas de 250 a mil libras cada una. Los aviones F-5 y PC-7 Pilatus usan esas armas. Las 753 existentes alcanzan para combatir aire-tierra por un día. Las 87 mil 740 granadas calibre 20 milímetros para jets F-5 alcanzan para combatir a enemigos externos o internos por seis días. Finalmente, la Sedena revela que los misiles aire-aire para los aviones F-5, es de sólo 45 piezas, lo cual representan únicamente un día de fuego aéreo.” Jorge Alejandro Medellín en “El Universal”, México, 02 de enero de 2009.

Esto se conoce en 2009, 2 años después del inicio de la llamada “guerra” del gobierno federal. Dejemos de lado la pregunta obvia de cómo fue posible que el jefe supremo de las fuerzas armadas, Felipe Calderón Hinojosa, se lanzara a una guerra (“de largo aliento” dice él) sin tener las condiciones materiales mínimas para mantenerla, ya no digamos para “ganarla”. Entonces preguntémonos: ¿Qué industrias bélicas se van a beneficiar con las compras de armamento, equipos y parque?

Si el principal promotor de esta guerra es el imperio de las barras y las turbias estrellas (haciendo cuentas, en realidad las únicas felicitaciones que ha recibido Felipe Calderón Hinojosa han venido del gobierno norteamericano), no hay que perder de vista que al norte del Río Bravo no se otorgan ayudas, sino que se hacen inversiones, es decir, negocios.

Victorias y derrotas.*
¿Ganan los Estados Unidos con esta guerra “local”? La respuesta es: sí. Dejando de lado las ganancias económicas y la inversión monetaria en armas, parque y equipos (no olvidemos que USA es el principal proveedor de todo esto a los dos bandos contendientes: autoridades y “delincuentes” -la “guerra contra la delincuencia organizada” es un negocio redondo para la industria militar norteamericana-), está, como resultado de esta guerra, una destrucción / despoblamiento y reconstrucción / reordenamiento geopolítico que los favorece.

Esta guerra (que está perdida para el gobierno desde que se concibió, no como una solución a un problema de inseguridad, sino a un problema de legitimidad cuestionada), está destruyendo el último reducto que le queda a una Nación: el tejido social.

¿Qué mejor guerra para los Estados Unidos que una que le otorgue ganancias, territorio y control político y militar sin las incómodas “body bags” y los lisiados de guerra que le llegaron, antes, de Vietnam y ahora de Irak y Afganistán?

Las revelaciones de Wikileaks sobre las opiniones en el alto mando norteamericano acerca de las “deficiencias” del aparato represivo mexicano (su ineficacia y su contubernio con la delincuencia), no son nuevas. No sólo en el común de la gente, sino en altas esferas del gobierno y del Poder en México esto es una certeza. La broma de que es una guerra dispareja porque el crimen organizado sí está organizado y el gobierno mexicano está desorganizado, es una lúgubre verdad.

El 11 de diciembre del 2006, se inició formalmente esta guerra con el entonces llamado “Operativo Conjunto Michoacán”. 7 mil elementos del ejército, la marina y las policías federales lanzaron una ofensiva (conocida popularmente como “el michoacanazo”) que, pasada la euforia mediática de esos días, resultó ser un fracaso. El mando militar fue el general Manuel García Ruiz y el responsable del operativo fue Gerardo Garay Cadena de la Secretaría de Seguridad Pública. Hoy, y desde diciembre del 2008, Gerardo Garay Cadena está preso en el penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit, acusado de coludirse con “el Chapo” Guzmán Loera.

Y, a cada paso que se da en esta guerra, para el gobierno federal es más difícil explicar dónde está el enemigo a vencer.

Jorge Alejandro Medellín es un periodista que colabora con varios medios informativos -la revista “Contralínea”, el semanario “Acentoveintiuno”, y el portal de noticias “Eje Central”, entre otros -y se ha especializado en los temas de militarismo, fuerzas armadas, seguridad nacional y narcotráfico. En octubre del 2010 recibió amenazas de muerte por un artículo donde señaló posibles ligas del narcotráfico con el general Felipe de Jesús Espitia, ex comandante de la V Zona Militar y ex jefe de la Sección Séptima -Operaciones Contra el Narcotráfico- en el gobierno de Vicente Fox, y responsable del Museo del Enervante ubicado en las oficinas de la S-7. El general Espitia fue removido como comandante de la V Zona Militar ante el estrepitoso fracaso de los operativos ordenados por él en Ciudad Juárez y por la pobre respuesta que dio a las masacres cometidas en la ciudad fronteriza.

Pero el fracaso de la guerra federal contra la “delincuencia organizada”, la joya de la corona del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, no es un destino a lamentar para el Poder en USA: es la meta a conseguir.

Por más que se esfuercen los medios masivos de comunicación en presentar como rotundas victorias de la legalidad, las escaramuzas que todos los días se dan en el territorio nacional, no logran convencer.

Y no sólo porque los medios masivos de comunicación han sido rebasados por las formas de intercambio de información de gran parte de la población (no sólo, pero también las redes sociales y la telefonía celular), también, y sobre todo, porque el tono de la propaganda gubernamental ha pasado del intento de engaño al intento de burla (desde el “aunque no lo parezca vamos ganando” hasta lo de “una minoría ridícula”, pasando por las bravatas de cantina del funcionario en turno).

Sobre esta otra derrota de la prensa, escrita y de radio y televisión, volveré en otra misiva. Por ahora, y respecto al tema que ahora nos ocupa, basta recordar que el “no pasa nada en Tamaulipas” que era pregonado por las noticias (marcadamente de radio y televisión), fue derrotado por los videos tomados por ciudadanos con celulares y cámaras portátiles y compartidos por internet.

Pero volvamos a la guerra que, según Felipe Calderón Hinojosa, nunca dijo que es una guerra. ¿No lo dijo, no lo es?

“Veamos si es guerra o no es guerra: el 5 de diciembre de 2006, Felipe Calderón dijo: “Trabajamos para ganar la guerra a la delincuencia…”. El 20 de diciembre de 2007, durante un desayuno con personal naval, el señor Calderón utilizó hasta en cuatro ocasiones en un sólo discurso, el término guerra. Dijo: “La sociedad reconoce de manera especial el importante papel de nuestros marinos en la guerra que mi Gobierno encabeza contra la inseguridad…”, “La lealtad y la eficacia de las Fuerzas Armadas, son una de las más poderosas armas en la guerra que libramos contra ella…”, “Al iniciar esta guerra frontal contra la delincuencia señalé que esta sería una lucha de largo aliento”, “…así son, precisamente, las guerras…”.
Pero aún hay más: el 12 de septiembre de 2008, durante la Ceremonia de Clausura y Apertura de Cursos del Sistema Educativo Militar, el autollamado “Presidente del empleo”, se dio vuelo pronunciando hasta en media docena de ocasiones, el término guerra contra el crimen: “Hoy nuestro país libra una guerra muy distinta a la que afrontaron los insurgentes en el 1810, una guerra distinta a la que afrontaron los cadetes del Colegio Militar hace 161 años…” “…todos los mexicanos de nuestra generación tenemos el deber de declarar la guerra a los enemigos de México… Por eso, en esta guerra contra la delincuencia…” “Es imprescindible que todos los que nos sumamos a ese frente común pasemos de la palabra a los hechos y que declaremos, verdaderamente, la guerra a los enemigos de México…” “Estoy convencido que esta guerra la vamos a ganar…” (Alberto Vieyra Gómez. Agencia Mexicana de Noticias, 27 de enero del 2011).

Al contradecirse, aprovechando el calendario, Felipe Calderón Hinojosa no se enmienda la plana ni se corrige conceptualmente. No, lo que ocurre es que las guerras se ganan o se pierden (en este caso, se pierden) y el gobierno federal no quiere reconocer que el punto principal de su gestión ha fracasado militar y políticamente.

¿Guerra sin fin? La diferencia entre la realidad… y los videojuegos.

Frente al fracaso innegable de su política guerrerista, ¿Felipe Calderón Hinojosa va a cambiar de estrategia?

La respuesta es NO. Y no sólo porque la guerra de arriba es un negocio y, como cualquier negocio, se mantiene mientras siga produciendo ganancias.

Felipe Calderón Hinojosa, el comandante en jefe de las fuerzas armadas; el ferviente admirador de José María Aznar; el autodenominado “hijo desobediente”; el amigo de Antonio Solá; el “ganador” de la presidencia por medio punto porcentual de la votación emitida gracias a la alquimia de Elba Esther Gordillo; el de los desplantes autoritarios más bien cercanos al berrinche (“o bajan o mando por ustedes”); el que quiere tapar con más sangre la de los niños asesinados en la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora; el que ha acompañado su guerra militar con una guerra contra el trabajo digno y el salario justo; el del calculado autismo frente a los asesinatos de Marisela Escobedo y Susana Chávez Castillo; el que reparte etiquetas mortuorias de “miembros del crimen organizado” a los niños y niñas, hombres y mujeres que fueron y son asesinados porque sí, porque les tocó estar en el calendario y la geografía equivocados, y no alcanzan siquiera el ser nombrados porque nadie les lleva la cuenta ni en la prensa, ni en las redes sociales.

Él, Felipe Calderón Hinojosa, es también un fan de los videojuegos de estrategia militar.

Felipe Calderón Hinojosa es el “gamer” “que en cuatro años convirtió un país en una versión mundana de The Age of Empire -su videojuego preferido-, (…) un amante -y mal estratega- de la guerra” (Diego Osorno en “Milenio Diario”, 3 de octubre del 2010).

Es él que nos lleva a preguntar: ¿está México siendo gobernado al estilo de un videojuego? (creo que yo sí puedo hacer este tipo de preguntas comprometedoras sin riesgo a que me despidan por faltar a un “código de ética” que se rige por la publicidad pagada).

Felipe Calderón Hinojosa no se detendrá. Y no sólo porque las fuerzas armadas no se lo permitirían (los negocios son negocios), también por la obstinación que ha caracterizado la vida política del “comandante en jefe” de las fuerzas armadas mexicanas.

Hagamos un poco de memoria: En marzo del 2001, cuando Felipe Calderón Hinojosa era el coordinador parlamentario de los diputados federales de Acción Nacional, se dio aquel lamentable espectáculo del Partido Acción Nacional cuando se negó a que una delegación indígena conjunta del Congreso Nacional Indígena y del EZLN hicieran uso de la tribuna del Congreso de la Unión en ocasión de la llamada “marcha del color de la tierra”.

A pesar de que se estaba mostrando al PAN como una organización política racista e intolerante (y lo es) por negar a los indígenas el derecho a ser escuchados, Felipe Calderón Hinojosa se mantuvo en su negativa. Todo le decía que era un error asumir esa posición, pero el entonces coordinador de los diputados panistas no cedió (y terminó escondido, junto con Diego Fernández de Cevallos y otros ilustres panistas, en uno de los salones privados de la cámara, viendo por televisión a los indígenas hacer uso de la palabra en un espacio que la clase política reserva para sus sainetes).

“Sin importar los costos políticos”, habría dicho entonces Felipe Calderón Hinojosa.

Ahora dice lo mismo, aunque hoy no se trata de los costos políticos que asuma un partido político, sino de los costos humanos que paga el país entero por esa tozudez.

Estando ya por terminar esta misiva, encontré las declaraciones de la secretaria de seguridad interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, especulando sobre las posibles alianzas entre Al Qaeda y los cárteles mexicanos de la droga. Un día antes, el subsecretario del Ejército de Estados Unidos, Joseph Westphal, declaró que en México hay una forma de insurgencia encabezada por los cárteles de la droga que potencialmente podrían tomar el gobierno, lo cual implicaría una respuesta militar estadunidense. Agregó que no deseaba ver una situación en donde soldados estadunidenses fueran enviados a combatir una insurgencia “sobre nuestra frontera… o tener que enviarlos a cruzar esa frontera” hacia México.

Mientras tanto, Felipe Calderón Hinojosa, asistía a un simulacro de rescate en un pueblo de utilería, en Chihuahua, y se subió a un avión de combate F-5, se sentó en el asiento del piloto y bromeó con un “disparen misiles”.

¿De los videojuegos de estrategia a los “simuladores de combate aéreo” y “disparos en primera persona”? ¿Del Age of Empires al HAWX?

El HAWX es un videojuego de combate aéreo donde, en un futuro cercano, las empresas militares privadas (“Private military company”) han reemplazado a los ejércitos gubernamentales en varios países. La primera misión del videojuego consiste en bombardear Ciudad Juárez, Chihuahua, México, porque las “fuerzas rebeldes” se han apoderado de la plaza y amenazan con avanzar a territorio norteamericano-.

No en el videojuego, sino en Irak, una de las empresas militares privadas contratadas por el Departamento de Estado norteamericano y la Agencia Central de Inteligencia fue “Blackwater USA”, que después cambió su nombre a “Blackwater Worldwide”. Su personal cometió serios abusos en Irak, incluyendo el asesinato de civiles. Ahora cambió su nombre a “Xe Services LL” y es el más grande contratista de seguridad privada del Departamento de Estado norteamericano. Al menos el 90% de sus ganancias provienen de contratos con el gobierno de Estados Unidos.

El mismo día en el que Felipe Calderón Hinojosa bromeaba en el avión de combate (10 de febrero de 2011), y en el estado de Chihuahua, una niña de 8 años murió al ser alcanzada por una bala en un tiroteo entre personas armadas y miembros del ejército.

¿Cuándo va a terminar esa guerra?

¿Cuándo aparecerá en la pantalla del gobierno federal el “game over” del fin del juego, seguido de los créditos de los productores y patrocinadores de la guerra?

¿Cuándo va poder decir Felipe Calderón “ganamos la guerra, hemos impuesto nuestra voluntad al enemigo, le hemos destruido su capacidad material y moral de combate, hemos (re) conquistado los territorios que estaban en su poder”?

Desde que fue concebida, esa guerra no tiene final y también está perdida.

No habrá un vencedor mexicano en estas tierras (a diferencia del gobierno, el Poder extranjero sí tiene un plan para reconstruir – reordenar el territorio), y el derrotado será el último rincón del agónico Estado Nacional en México: las relaciones sociales que, dando identidad común, son la base de una Nación.

Aún antes del supuesto final, el tejido social estará roto por completo.

Resultados: la Guerra arriba y la muerte abajo.

Veamos que informa el Secretario de Gobernación federal sobre la “no guerra” de Felipe Calderón Hinojosa:

“El 2010 fue el año más violento del sexenio al acumularse 15 mil 273 homicidios vinculados al crimen organizado, 58% más que los 9 mil 614 registrados durante el 2009, de acuerdo con la estadística difundida este miércoles por el Gobierno Federal. De diciembre de 2006 al final de 2010 se contabilizaron 34 mil 612 crímenes, de las cuales 30 mil 913 son casos señalados como “ejecuciones”; tres mil 153 son denominados como “enfrentamientos” y 544 están en el apartado “homicidios-agresiones”. Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, presentó una base de datos oficial elaborada por expertos que mostrará a partir de ahora “información desagregada mensual, a nivel estatal y municipal” sobre la violencia en todo el país.” (Periódico “Vanguardia”, Coahuila, México, 13 de enero del 2011)

Preguntemos: De esos 34 mil 612 asesinados, ¿cuántos eran delincuentes? Y los más de mil niños y niñas asesinados (que el Secretario de Gobernación “olvidó” desglosar en su cuenta), ¿también eran “sicarios” del crimen organizado? Cuando en el gobierno federal se proclama que “vamos ganando”, ¿a qué cartel de la droga se refieren? ¿Cuántas decenas de miles más forman parte de esa “ridícula minoría” que es el enemigo a vencer?

Mientras allá arriba tratan inútilmente de desdramatizar en estadísticas los crímenes que su guerra ha provocado, es preciso señalar que también se está destruyendo el tejido social en casi todo el territorio nacional.

La identidad colectiva de la Nación está siendo destruida y está siendo suplantada por otra.

Porque “una identidad colectiva no es más que una imagen que un pueblo se forja de sí mismo para reconocerse como perteneciente a ese pueblo. Identidad colectiva es aquellos rasgos en que un individuo se reconoce como perteneciente a una comunidad. Y la comunidad acepta este individuo como parte de ella. Esta imagen que el pueblo se forja no es necesariamente la perduración de una imagen tradicional heredada, sino que generalmente se la forja el individuo en tanto pertenece a una cultura, para hacer consistente su pasado y su vida actual con los proyectos que tiene para esa comunidad.

Entonces, la identidad no es un simple legado que se hereda, sino que es una imagen que se construye, que cada pueblo se crea, y por lo tanto es variable y cambiante según las circunstancias históricas”. (Luis Villoro, noviembre de 1999, entrevista con Bertold Bernreuter, Aachen, Alemania).

En la identidad colectiva de buena parte del territorio nacional no está, como se nos quiere hacer creer, la disputa entre el lábaro patrio y el narco-corrido (si no se apoya al gobierno entonces se apoya a la delincuencia, y viceversa).

No.

Lo que hay es una imposición, por la fuerza de las armas, del miedo como imagen colectiva, de la incertidumbre y la vulnerabilidad como espejos en los que esos colectivos se reflejan.

¿Qué relaciones sociales se pueden mantener o tejer si el miedo es la imagen dominante con la cual se puede identificar un grupo social, si el sentido de comunidad se rompe al grito de “sálvese quien pueda”?

De esta guerra no sólo van a resultar miles de muertos… y jugosas ganancias económicas.

También, y sobre todo, va a resultar una nación destruida, despoblada, rota irremediablemente.

(…)

Vale, Don Luis. Salud y que la reflexión crítica anime nuevos pasos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Enero-Febrero del 2011

SOBRE LAS GUERRAS. Segunda parte de la carta primera del SupMarcos a Don Luis Villoro, en el inicio de un intercambio epistolar sobre Ética y Política.

Enero-Febrero del 2011. Parte 2 de las 4 que conforman la carta primera, misma que aparecerá completa en el próximo número de la Revista Rebeldía.