miércoles, marzo 07, 2018
8 de Marzo
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domingo, marzo 04, 2018
Una mujer fantástica
Carlos Bonfil
Batalla por un duelo. Cuatro años después del éxito de taquilla y crítica que fue su cuarto largometraje Gloria (2013), el realizador chileno Sebastián Lelio (La sagrada familia,2005), presenta de nuevo, en Una mujer fantástica (2017), una vigorosa historia de afirmación femenina. Si en Gloria la protagonista, una mujer divorciada de 58 años (estupenda Paulina García), reivindicaba sus apetencias eróticas siempre vivas, la búsqueda de un compañero nuevo, así como el goce del baile y la música disco, en la nueva cinta del chileno (compañero de generación de Pablo Larraín y Andrés Wood), la figura central es Marina Vidal (Daniela Vega), una mujer transgénero que acaba de perder a su amante, el quincuagenario industrial y padre de familia Orlando Onetto (Francisco Reyes). Los parientes de este último le niegan empecinadamente a la joven el derecho de manifestar en público su duelo por la pérdida de su ser amado.
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sábado, marzo 03, 2018
martes, mayo 15, 2012
LA ULTIMA ENTREVISTA DE CARLOS FUENTES
En su última entrevista concedida a el Periódico El País, el escritor mexicano, Carlos Fuentes, aseguró no tener “ningún miedo literario”, afirmó que al término de su obra “Federico en su balcón”, ya tenía en mente “El baile del centenario”.
"Mi sistema de juventud es trabajar mucho, tener siempre un proyecto pendiente. Ahora he terminado un libro, Federico en su balcón, pero ya tengo uno nuevo, El baile del centenario, que empiezo a escribirlo el lunes en México".
A continuación te presentamos la entrevista completa:
Pregunta. ¿Sin horror al vacío de la página en blanco?
Respuesta. Miedos literarios no tengo ninguno. Siempre he sabido muy bien lo que quiero hacer y me levanto y lo hago. Me levanto por la mañana y a las siete y ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y ya empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores, ya tengo bastantes razones para seguir viviendo.
P. ¿No cree que a veces al cumplir años uno no se hace más sabio sino más torpe a medida que se afianza en sus viejas convicciones?
R. Depende de quién. Yo soy muy amigo de Jean Daniel, el director del Nouvel Observateur. Es un hombre que acaba de cumplir 91 años y es más lúcido que usted y yo juntos. Nadine Gordimer tiene noventa y tantos. Luise Rainer, la actriz, a quien veo mucho en Londres, tiene 102 años. Y va conmigo a cenas, se pone un gorrito y va feliz de la vida. No hay reglas. El hecho es que cuando se llega a cierta edad, o se es joven o se lo lleva a uno la chingada.
Las calles de Buenos Aires le hacen recordar a Carlos Fuentes su adolescencia entre risas, como si acabara de sucederle ayer, inmune a las trampas de la nostalgia.
R. Viví mucho Buenos Aires porque mi padre llegó como consejero de la embajada de México en 1943. Como el ministro de educación era Hugo Wast, en la escuela se daba una educación fascista. Y le dije a mi padre: “Mira, yo vengo de la escuela pública de Washington, no soporto esto”. Y mi padre me dijo: “Tienes toda la razón, tienes 15 años, dedícate a pasear”. Y eso hice. Durante un año me convertí en hincha de la orquesta de Aníbal Troilo. Lo seguí por todos lados. La librería Ateneo me alimentó con literatura argentina, me enamoré de una vecina que me doblaba la edad. Yo tenía 15 años, ella 30. Y siempre que regreso tengo la sensación de que rejuvenezco, de que vuelvo a tener 15 años y dónde está la francesita de enfrente, ¿no?
P. ¿Fue correspondido?
R. Mmmuy correspondido porque el marido estaba dirigiendo películas el día entero.
P. ¿Cómo nota ahora la ciudad?
R. Ha cambiado muy poco, es una ciudad idéntica a sí misma. Era una ciudad que se hizo en el gran auge ganadero y agrícola, desde [Domingo F. ] Sarmiento (1811-1888) hasta 1940. Pero están las mismas grandes avenidas, los mismos grandes hoteles... México es una ciudad más antigua, una ciudad india primero y después una gran ciudad de la colonia. Pero esto era una aldea en 1820 y dio un gran salto y se convirtió en Buenos Aires, que era la ciudad más atractiva, más moderna de América Latina. En esos años los argentinos despreciaban mucho al resto de América Latina: los brasileños eran macacos, los mexicanos éramos pistoleros. Y ahora ya somos iguales todos.
P. ¿Bailaba tangos?
R. Lo bailo muy bien. Tuvimos una cena en Montevideo que le dio el presidente [Julio María] Sanguinetti al presidente [Ernesto] Zedillo. Sanguinetti baila el tango estupendamente. Bailó con su mujer… ¡guau, aplausos!… Y le dijo a Zedillo: “Ahora, usted”. Y el presidente me dijo: “Carlos, tú represéntame”. Y yo bailé con mi mujer. Representé a México gracias al tango.
P. Un escritor que recibe trato casi de jefe de Estado, ¿cómo se las arregla para escuchar?
R. Un escritor tiene que escuchar porque si no, no se sabe cómo habla la gente. Anoche, por ejemplo, pasé dos horas o tres firmando libros en la feria. Pero, sobre todo, para oír a la gente, para ver qué piensa. Y, más que nada, yo les pregunto a ellos.
Fuentes está leyendo dos libros. Uno es Mañana o Pasado, de su compatriota Jorge Castañeda sobre la actualidad mexicana – “un libro muy inteligente, con el que estoy de acuerdo a veces sí y a veces no, pero es una mirada muy inteligente”-- y el otro es Los Living, de Martín Caparrós. “Muy buen libro de muy buen escritor”. También le encantó Libertad, de Jonathan Franzen: “Rompe con los moldes y restricciones de la novela americana. Él mete todo, periodismo, política, deportes… todo va entrando de una manera natural para dar un mundo completo de esta gente tan decente y simpática que son unos monstruos, pero que están rodeados de un mundo de cultura verdadero”.
Cuando publicó en España su ensayo La gran novela latinoamericana indicó que al chileno Roberto Bolaño no aparecía en el libro porque no lo había leído y no le gustaba opinar de lo que no conoce. Esperaba leerlo cuando encontrase más tranquilidad. Pero aún no debido encontrarla. Se declara desbordado por la cantidad de libros y escritores que salen cada año en Latinoamérica.
P. ¿De qué tratan su último libro y el que va a comenzar ahora?
R. En la que he terminado, Federico en su balcón, Nietzsche aparece resucitado en un balcón a las cinco de la mañana y yo inicio con él una conversación. Y la que voy a empezar, El Baile del Centenario, termina una trilogía de la Edad Romántica, que cubre desde la celebración del centenario de la independencia en septiembre de 1910, que lo organiza Porfirio Díaz, y la celebración del fin del centenario en 1920, que la organiza Álvaro Obregón con José Vasconcelos, de manera que cubre diez años de la vida de México. Tengo ya muchos capítulos, notas y personajes. Hay una mujer que me interesa mucho, que no quiere decir nada de su pasado y se va descubriendo poco a poco, hasta que llega al mar y se libera.
P. ¿Le atrae algo en particular de este principio de siglo?
R. Me fascinan los cambios que estamos viviendo. ¿Quién iba a decirle a usted que los cambios iban a empezar en el norte de África? Y de ahí se ha extendido a buena parte de Europa y a los Estados Unidos, donde muchos de mis estudiantes me dicen: “Yo soy doctor y no encuentro trabajo”. O… “Mi padre ascendió a la clase media y yo siento que estoy bajando a la clase trabajadora”. En América Latina también hay cambios muy grandes, aunque se ha mantenido cierta estabilidad. Antes los problemas empezaban en América Latina. Ahora parece que van a llegar a América Latina. Y es un mundo que no sabemos nombrar. Si uno le dice a Dante, ¿qué se siente estando en plena Edad Media?, él nos diría: “¿Y qué es la Edad Media?” No podemos nombrar esta época pero sentimos que todo está cambiando. El Renacimiento sabía que era el Renacimiento, la Edad Media no sabía que era la Edad Media.
P. ¿Qué tal se maneja con Internet y las redes sociales?
R. Yo me quedé en el fax; escribo a mano en una página en blanco con pluma, corrijo en la página de enfrente. Es mi esposa la que me informa de las novedades. Antes decía voy a la Enciclopedia Británica a busca y ahora mi esposa me dice, no, le da a una tecla y aquí está.
P. ¿Considera que en las últimas décadas se ha producido una especie de revolución silenciosa por parte de las mujeres?
R. Ha sido clamorosa, no silenciosa. Pero no es un problema que empezó hoy. La suya es una victoria de la humanidad, no solo de las mujeres.
P. ¿Qué opina de la expropiación del 51% de las acciones de Repsol en YPF?
R. En México nacionalizamos el petróleo en 1938. Hay actos que está dentro de las facultades de cada Gobierno y después están las consecuencias de esos actos. Y eso es lo que todavía no sabemos. Vamos a ver qué consecuencias tiene este acto. Los problemas internos de la Argentina, que son muchos, son resueltos a veces con un golpe de prestidigitación que acarrea el apoyo de toda la sociedad. Aquí hasta Menem se ha manifestado a favor de esta medida. Y se olvidan un poco de algunos errores, que ya vendrán otros.
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domingo, mayo 13, 2012
El secreto de Elena
Elena Poniatowska cumplirá 80 años el próximo 19 de
mayo

Silvia Cherem S.

Silvia Cherem S.
Monterrey, México (13 mayo
2012).- Elena Poniatowska, Elenita (París,
1932), la princesa despistada que durante décadas ha dibujado con preguntas que
sacan chispas la intimidad de los grandes personajes mexicanos del siglo 20,
cuando tiene que aludir a los aspectos interiores de sí misma, a las heridas
que sangran, opta por el silencio. Se queda sin palabras desdeñando ser mujer
de letras. Enmudece.
De su boca nadie conoce a fondo la penitencia que ha cargado durante una vida, misma que la condena a ser Santa Elena de Atocha. La devota que dispensa caridad. La mujer piadosa que da a manos llenas a los desposeídos, que responde a quien toque a su puerta: la Casa de Paula, en Chimalistac. Tocan sacerdotes que buscan "confesarse" con ella.
Tocan pobres con necesidades. Toca una mujer humilde con su niña, se quedó sin hogar. Toca López Obrador pidiéndole apoyo. En esa casa con fama de milagrera, se resuelve cualquier problema. Los contratiempos de todos, menos los de Elena.
Cumplirá 80 años el próximo 19 de mayo y es momento de ponderar éxitos y fracasos, de ventilar obsesiones y dolencias.
"Soy negada para eso, difícilmente sé cuánto traigo en la bolsa, soy mala para las cuentas y, aunque siempre me eligen de tesorera porque no robo, yo no sirvo para hacer balances".
Camina con el peso de muchas voces, pero, para evitar ventilar los dobleces de su vida, busca conducir la plática a los sitios comunes de siempre, a la leyenda que la esquematiza como mujer-niña, güerita con suerte. Se refugia en el personaje de cuento de hadas con altas dosis de deslegitimación que ella contribuyó a crear y que otros alimentan.
Cree ser "una pinche periodista" como la calificó su tía Pita Amor, tía incendiaria que recitaba a San Juan de la Cruz enseñando los pechos.
La misma que al ver que Octavio Paz acogía a la joven debutante, le dedicó una insultante copla: "No te compares con tu tía de sangre. No te compares con tu tía de fuego. No te atrevas a aparecerte junto a mis vientos huracanados, mis tempestades, mis ríos. ¡Yo soy el sol, muchachita, apenas te aproximes te carbonizarán mis rayos!".
"A mí, como a muchos de los Amor, también se me cruzan los cables entre la lucidez y la demencia. Tengo mucha tendencia a ningunearme y al masoquismo. Es mi defecto de fábrica, me hundo fácil. Muchos no lo creen porque sonrío, pero los demonios están ahí. Su peso no disminuye, se recrudece con los años".
Nuestra cita era el 27 de abril, para ella día de suerte: el 7 es su número porque su primogénito nació el 7 del 07.
Su agenda estaba saturada, tenía hasta dos eventos diarios para apoyar la candidatura de AMLO. En su devoción al candidato, en su necesidad de cumplirle, no la detiene ni la edad ni el trabajo que se apila sobre su escritorio.
Cuenta que desde que se inició en el periodismo en 1954 ya tenía preocupación por las desigualdades sociales, tanta que su esposo, el reconocido astrónomo Guillermo Haro, se burlaba.
"Si tanto te preocupa la suerte de María, dile que baje de su cuarto, que se venga a dormir aquí conmigo y tú súbete al suyo".
Esa mañana de la entrevista, Shadow, el labrador negro de su hijo Felipe, intentó evadir la reja del parque de Chimalistac y se quedó ensartado.
"Hoy no es mi día, eso del perro me idiotizó mucho".
Elena estaba preocupada, había que recoger a Shadow, le cosieron media panza. A cada rato, durante varias horas, se distraía para pedir a Martina, la indígena que trabaja en su casa, y a Conrado, el chofer, instalados en nuestra conversación, que preguntaran por el perro.
Cuando se fueron por Shadow a la veterinaria, y nos quedamos solas en compañía de los gatos: Monsi y Vais, logramos pelar las hirientes capas de la cebolla.
"No sé de dónde proviene la culpa", comenzó.
Hace mil años fue a un psicoanálisis grupal con el doctor Jaime Cardeña.
Al cabo de un tiempo le preguntó qué opinaba del trabajo. Elena respondió: "Usted a todos los hombres les dice que tienen que cortar el cordón umbilical, y a todas las mujeres, que somos frígidas". Al médico no le pareció la respuesta y Elena no volvió. En 1985, después del terremoto, fue con la doctora Celia Hernández.
"Estaba yo de la patada, pasé demasiados días reporteando en la calle y me quedé llorando como muñeca fea. Por idiota, fui sólo a un par de sesiones; no sirvió".
Ahora va con un nuevo médico, pero sigue atrapada.
"Me exijo demasiado. Paso la vida escuchando a otros, no a mí misma... ¿Por qué será?".
La edad la orilla a sentirse sola, con pérdidas y miedo ante una realidad de agresión. Desde 2006 que ha apoyado a AMLO, la acosan y hostigan.
"Recurrentemente me hablan por teléfono a medianoche para decirme: 'puta vieja' o 'vieja puta', que es lo mismo".
Se cuestiona si hace bien en posponer la escritura viviendo dobles y triples jornadas por cumplir, por ser leal a su afinidad con la izquierda.
Quisiera cambiar, pero ya está subida en el barco.
"He sido muy dura conmigo misma, me he negado casi todo. Estudié en un convento de monjas y de cierto modo he seguido siendo una monja que merece castigos, más que recompensas".
Infancia es destino
Elena nació princesa en Francia, en 1932. La llamaron: Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, largo nombre con el que cargaría lealtades invisibles de su herencia aristocrática, incluyendo el Dolores, lastimosa pena de amor que padeció también su propia madre. Para fines prácticos, fue simplemente Hélène, la primogénita del matrimonio entre Jean Evremont Poniatowski Sperry -descendiente de Stanislao Augusto Poniatowski, último rey de Polonia, amante de Catalina la Grande y obligado a abdicar en 1795- y Dolores Amor Iturbe, a quien le decían Paulette, Paula, porque Dolores y Amor no combinaban, hija de terratenientes mexicanos, propietarios de haciendas que ocupaban casi todo el estado de Morelos, fortuna que se mermó con la Revolución.
"Mi familia era como alma flotante, vivía entre neblina, como en una novela tolstoiana", le contó en 1975 a María Elena Rico, de la revista Él. Eran familias sin raíces, gente que se sentía que "no pertenecía" porque los Poniatowski salieron de Varsovia cuando la repartición de Polonia para refugiarse en Francia, y los Iturbe y los Amor huyeron a Biarritz durante la Revolución.
Sus padres se conocieron en un baile en casa de los Rotschild, en 1931. Tuvieron dos niñas: Elena y Kitzia. Todo parecía rosa. Elena recuerda cómo ponía sus manitas sobre las de su papá para interpretar a Chopin, o cómo se sentaba a escucharlo componer. Sin embargo, estalló la Segunda Guerra Mundial y todo se trastocó. Jean partió como paracaidista y capitán del ejército francés sin imaginar que a su retorno, seis años después, cuando sus niñas eran mayorcitas, sería otro.
Los abuelos Andrés y Elizabeth, su nuera Paulette y las niñas, abandonaron la inmensa casa parisina, a unos pasos de donde nació Balzac -"Volví recientemente, hoy es la embajada de Turquía, pedí permiso para ver mi inmenso jardín de infancia, aún estaba el árbol con el que de niña platicaba"-, y se refugiaron en Les Bories, en una mansión entre campos de lavanda. La mamá de Elena continuamente partía a llevar heridos en las ambulancias y las niñas, supervisadas por innumerables nodrizas y por su institutriz, Mademoiselle Garach, sentían el vacío. Elena vivió una educación severa.
"Al modo en que se vivía en estas grandes familias, siempre con intermediarios".
Comenzó así su tormento de sentirse pequeña.
"Era dócil y solitaria, obediente, con una inseguridad bárbara, demasiado chaparra de acuerdo con los estándares de mi familia. No cumplía con el mundo al que pertenecía".
Su estricto abuelo Andrés asumió ser su mentor.
"A Kitzia, que es un año menor a mí, la dejaba jugar en los jardines. Sólo a mí me imponía difíciles tareas".
El abuelo era un intelectual rodeado de celebridades, escribió "De un siglo a otro y De una idea a otra". Conoció a Debussy y a Mallarmé; fue amigo de Paul Valéry, de Sacha Guitry y del General Maxime Weygand.
A Elena le enseñaba a leer y escribir, e imposibles problemas matemáticos.
"Nadie en mi entorno sabía resolverlos, iba con los jardineros, los cocineros, los ayudantes... no dormía de la angustia de no saber. Desde ahí empieza mi complejo: no estar a la altura, no hacer bien la tarea. Ser chiquita. Fallar".
'This is Mexico'
En 1942, su mamá decidió partir a México con sus niñas de 9 y 8 años, alejarse del conflicto bélico. Pidió a los abuelos que cuando terminara la guerra, Johnny -su esposo, Jean- fuera por ellas. Elena no sabía que tenía raíces mexicanas.
La abuela Elizabeth Sperry Crocker, norteamericana descendiente de la familia de Benjamin Franklin, pegó el grito en el cielo.
"Siempre habíamos vivido juntos y no superó que nos fuéramos. Era amorosísima, la pintó Boldini, quien, como Sargent, pintó a las mujeres más bellas de la época".
Antes de la partida, la abuela intentó detenerlas. Tomó un National Geographic y les mostró las imágenes de unos negros con los pechos hasta el suelo, un hueso en la cabeza y múltiples perforaciones.
"You see children, this is Mexico".
La madre no se dejó intimidar. Tomó el trasatlántico Marqués de Comillas en Bilbao. Al llegar a La Habana, quisieron poner a las niñas en cuarentena en el deplorable campamento migratorio de Trisconia, y doña Paula no se dejó: "Así no se trata a unas princesas". Tras dos días de sol y agua bañándose en calzones en el Caribe, llegaron en un avión bimotor a Veracruz, donde las esperaba la abuela Lulú: Elena Iturbe, viuda de Pablo Amor. Las acogió en su casona de la Ciudad de México, Berlín 6, en la Colonia Juárez, donde vivía con 22 perros callejeros, todos con nombre de ópera.
"Me sorprendió mi abuelita. En Francia había dejado a una cabecita blanca de vestido largo y aquí me topé con una señora de pelo rojo con canotier de paja ladeado sobre la cabeza. Nos recibió con dos enormes muñecas: una para Kitzia, otra para mí. Fue una figura providencial, viví con ella muchos años".
Elena estudió de tercero a sexto de primaria en el Colegio Windsor, donde perfeccionó su inglés reverenciando cada mañana a la reina: "God save the Queen"; y luego, medio año de primero de secundaria en el Liceo Franco Mexicano, una escuela que le fascinó. Su hermana Kitzia se impuso, no le gustó el Liceo, y motivó a su madre a que las mandara al Convento del Sagrado Corazón de Eden Hall en Torresdale, cerca de Filadelfia, donde estaban dos de sus primas.
"Debí haberme quedado en el Liceo, tenía mucho mejor nivel y era laico, pero ¿para qué me lamento?".
Su papá llegó en 1946. Era un desconocido. "En La Flor de Lis" alude a aquel padre que dejó de ver: "antes inventado, ahora de a de veras", que se convirtió en "un hombre tímido, inseguro... que no conoce el camino, no sabe por dónde entrarle a la vida", un ser "que tiembla desde que se levanta a la vida" y por el que hay que rezar. Los ocho más altos honores con los que lo distinguieron como héroe de guerra, no servirían para restarle la desesperanza que hasta su último día abrigó.
"Fue de los primeros en liberar Auschwitz", confiesa quizá por vez primera Elena.
Es un tema doloroso, difícil, otro capítulo del que no se habla, porque, hasta su muerte en México en 1975, fue un sonámbulo sumido en la desdicha de la autodestrucción.
En el convento, Elena destacó de inmediato: se ganó la Banda Azul, la premiaron con la medalla Hija de María, cuya fama era que quien la recibía se iba derechito al cielo, y comenzó a escribir sobre temas históricos en The Current Literary Coin, la revista escolar.
"Yo todo el día me la pasaba en la capilla, quería ser monja, hermana de las que lavan los trastes y levantan las bacinicas. Ayudar, servir. Ya traía esa vocación".
Aunque no soporta ver sangre, quiso estudiar cursos de Medicina en el Manhattanville College, también de las monjas del Sagrado Corazón. Una devaluación del peso imposibilitó su partida, porque la economía familiar parecía ir en picada.
"Diego Rivera quiso pintar a mi mamá, le costaba lo mismo un retrato que un coche, y ¡mi mamá eligió el coche!".
Elena tomó un curso de Derecho Internacional en Relaciones Exteriores, pero claudicó al ver que no tendría futuro en el Servicio Diplomático por ser francesa. Hizo de actriz muda con Brígida Alexander. Trabajó un mes como recepcionista en los laboratorios Linsa de su padre. Y acabó inscrita para estudiar secretaria taquimecanógrafa a fin de aprovechar su condición trilingüe.
"Una de las cosas que más lamento es haberme quedado sin formación, no tuve carácter, ni fe en mí misma".
Periodismo, muleta para sobrevivir
Kitzia se casó con Pablo Aspe, tío de Pedro, a los 18 años, y para la familia era necesario que Elena, la primogénita, consiguiera un buen partido. Querían que fuera a Francia como debutante. Obediente, aceptó ir. Puso como condición tener un oficio, se negaba a ir simplemente a bailar con los franceses: "¿y si nadie me sacaba?".
Le pidió chamba a Eduardo Correa, tío de su amiga, editor de sociales de Excélsior. Para quitársela de encima, le sugirió que entrevistara a su sobrina. Mejor entrevistó a Francis White, el nuevo embajador de Estados Unidos. Fue su debut en el periodismo.
Publicada el 27 de mayo de 1953, fue la primera de 365 entrevistas en poco más de un año.
"Me metí al periodismo por complejo, fue talacha para superar mi inseguridad, para que no me mandaran a Francia a buscar novio. A mis papás no les fascinó. En nuestro mundo, una joven bien nacida aparecía en Le Figaro al nacer, casarse o morir. Hubieran preferido que tocara bien el piano, que cantara, que me casara bien. No obstante, fue mi mamá quien siempre pegó mis artículos en los álbumes, atesoró la memoria".
En aquel tiempo, Elena Urrutia la aconsejó: "Tus artículos estarían mejor si no los escribieras en ruso".
Le recomendó a Juan José Arreola, un maestro con el que acudían ella y María Elena del Río para aprender dicción a fin de participar en el taller de teatro que se impartía en casa de Raúl y Carito Fournier, tíos de Elena. Le dijo Urrutia que sólo le llevara de vez en cuando una botella de vino tinto, unas galletitas y un queso francés, y que Arreola le enseñaría a escribir en buen español.
Elena le llevó sus artículos. El escritor jalisciense le anticipó que el periodismo no le interesaba: "Estoy muy por arriba de eso. Si tiene otra cosa, tráigamela y vemos". Le compartió "Lilus Kikus", el relato autobiográfico de una niña con uñas de sol que vive en un convento, con el que Arreola reanudó en 1955 la colección Los Presentes, a fin de dar a conocer obras de jóvenes creadores mexicanos. Se hicieron 500 ejemplares que Elena regaló entre la familia. Las portadas eran honguitos que Arreola copió del Larousse y que Elena pintó con acuarelas.
Elena, ¿te puedo hacer una pregunta difícil?
Pregunta lo que quieras, ya me has preguntado mucho.
Cargas con un lastre que no te perdonas, con una penitencia... Intuyo que tiene que ver con el nacimiento de tu hijo Mane en aquella época. ¿Es hijo de Arreola?
Sí, es el padre biológico de mi hijo mayor.
El escritor, 14 años mayor que ella, en aquel momento ya casado y padre de dos hijos que vivían en Guadalajara, apenas probaba suerte con "Confabulario", publicado en 1952. Había vivido en París durante un año, pero su situación económica era deplorable y sobrevivía como podía, vendiendo zapatos o estufas. Era un histrión, un hombre con labia.
¿Te prometió las estrellas?
No, nada. Él provenía de un mundo totalmente distinto al mío, yo era una niña idiota recién salida del convento. Me decía que era yo un pavo real que había ido a pavonearse a un gallinero. Lo seguí viendo durante algunos meses porque me halagaba su dependencia, decía: "Si Elena me acompaña al Centro Mexicano de Escritores, yo sí voy a dar tal conferencia". Lo llevaba y lo traía, me deslumbró ese mundo al que entraba por vez primera y me di cuenta tarde que fui su bastón. Aunque Arreola es lo peor que me ha sucedido en la vida, Mane, mi hijo, es la mayor dicha de mi vida...
Para Elena, que provenía de un mundo cristiano y conservador, fueron épocas duras de trabajo, valentía, estigmas y una buena dosis de culpa.
"Lo crié en una época en que había un gran rechazo social para una madre soltera, trabajé para mantenerlo y tenerlo conmigo. Mane es lo más importante que me ha sucedido. El periodismo fue mi muleta para salir adelante".
En "El último juglar", la biografía de Arreola recogida por su hijo Orso, señala que, en la década de 1950, entraron a su vida tres Elenas: María Elena del Río, Elena Urrutia y Elena Poniatowska. Ésa es la única clave que brinda con respecto a Elena Poniatowska y al hijo fuera del matrimonio que tuvo con ella.
De su boca nadie conoce a fondo la penitencia que ha cargado durante una vida, misma que la condena a ser Santa Elena de Atocha. La devota que dispensa caridad. La mujer piadosa que da a manos llenas a los desposeídos, que responde a quien toque a su puerta: la Casa de Paula, en Chimalistac. Tocan sacerdotes que buscan "confesarse" con ella.
Tocan pobres con necesidades. Toca una mujer humilde con su niña, se quedó sin hogar. Toca López Obrador pidiéndole apoyo. En esa casa con fama de milagrera, se resuelve cualquier problema. Los contratiempos de todos, menos los de Elena.
Cumplirá 80 años el próximo 19 de mayo y es momento de ponderar éxitos y fracasos, de ventilar obsesiones y dolencias.
"Soy negada para eso, difícilmente sé cuánto traigo en la bolsa, soy mala para las cuentas y, aunque siempre me eligen de tesorera porque no robo, yo no sirvo para hacer balances".
Camina con el peso de muchas voces, pero, para evitar ventilar los dobleces de su vida, busca conducir la plática a los sitios comunes de siempre, a la leyenda que la esquematiza como mujer-niña, güerita con suerte. Se refugia en el personaje de cuento de hadas con altas dosis de deslegitimación que ella contribuyó a crear y que otros alimentan.
Cree ser "una pinche periodista" como la calificó su tía Pita Amor, tía incendiaria que recitaba a San Juan de la Cruz enseñando los pechos.
La misma que al ver que Octavio Paz acogía a la joven debutante, le dedicó una insultante copla: "No te compares con tu tía de sangre. No te compares con tu tía de fuego. No te atrevas a aparecerte junto a mis vientos huracanados, mis tempestades, mis ríos. ¡Yo soy el sol, muchachita, apenas te aproximes te carbonizarán mis rayos!".
"A mí, como a muchos de los Amor, también se me cruzan los cables entre la lucidez y la demencia. Tengo mucha tendencia a ningunearme y al masoquismo. Es mi defecto de fábrica, me hundo fácil. Muchos no lo creen porque sonrío, pero los demonios están ahí. Su peso no disminuye, se recrudece con los años".
Nuestra cita era el 27 de abril, para ella día de suerte: el 7 es su número porque su primogénito nació el 7 del 07.
Su agenda estaba saturada, tenía hasta dos eventos diarios para apoyar la candidatura de AMLO. En su devoción al candidato, en su necesidad de cumplirle, no la detiene ni la edad ni el trabajo que se apila sobre su escritorio.
Cuenta que desde que se inició en el periodismo en 1954 ya tenía preocupación por las desigualdades sociales, tanta que su esposo, el reconocido astrónomo Guillermo Haro, se burlaba.
"Si tanto te preocupa la suerte de María, dile que baje de su cuarto, que se venga a dormir aquí conmigo y tú súbete al suyo".
Esa mañana de la entrevista, Shadow, el labrador negro de su hijo Felipe, intentó evadir la reja del parque de Chimalistac y se quedó ensartado.
"Hoy no es mi día, eso del perro me idiotizó mucho".
Elena estaba preocupada, había que recoger a Shadow, le cosieron media panza. A cada rato, durante varias horas, se distraía para pedir a Martina, la indígena que trabaja en su casa, y a Conrado, el chofer, instalados en nuestra conversación, que preguntaran por el perro.
Cuando se fueron por Shadow a la veterinaria, y nos quedamos solas en compañía de los gatos: Monsi y Vais, logramos pelar las hirientes capas de la cebolla.
"No sé de dónde proviene la culpa", comenzó.
Hace mil años fue a un psicoanálisis grupal con el doctor Jaime Cardeña.
Al cabo de un tiempo le preguntó qué opinaba del trabajo. Elena respondió: "Usted a todos los hombres les dice que tienen que cortar el cordón umbilical, y a todas las mujeres, que somos frígidas". Al médico no le pareció la respuesta y Elena no volvió. En 1985, después del terremoto, fue con la doctora Celia Hernández.
"Estaba yo de la patada, pasé demasiados días reporteando en la calle y me quedé llorando como muñeca fea. Por idiota, fui sólo a un par de sesiones; no sirvió".
Ahora va con un nuevo médico, pero sigue atrapada.
"Me exijo demasiado. Paso la vida escuchando a otros, no a mí misma... ¿Por qué será?".
La edad la orilla a sentirse sola, con pérdidas y miedo ante una realidad de agresión. Desde 2006 que ha apoyado a AMLO, la acosan y hostigan.
"Recurrentemente me hablan por teléfono a medianoche para decirme: 'puta vieja' o 'vieja puta', que es lo mismo".
Se cuestiona si hace bien en posponer la escritura viviendo dobles y triples jornadas por cumplir, por ser leal a su afinidad con la izquierda.
Quisiera cambiar, pero ya está subida en el barco.
"He sido muy dura conmigo misma, me he negado casi todo. Estudié en un convento de monjas y de cierto modo he seguido siendo una monja que merece castigos, más que recompensas".
Infancia es destino
Elena nació princesa en Francia, en 1932. La llamaron: Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, largo nombre con el que cargaría lealtades invisibles de su herencia aristocrática, incluyendo el Dolores, lastimosa pena de amor que padeció también su propia madre. Para fines prácticos, fue simplemente Hélène, la primogénita del matrimonio entre Jean Evremont Poniatowski Sperry -descendiente de Stanislao Augusto Poniatowski, último rey de Polonia, amante de Catalina la Grande y obligado a abdicar en 1795- y Dolores Amor Iturbe, a quien le decían Paulette, Paula, porque Dolores y Amor no combinaban, hija de terratenientes mexicanos, propietarios de haciendas que ocupaban casi todo el estado de Morelos, fortuna que se mermó con la Revolución.
"Mi familia era como alma flotante, vivía entre neblina, como en una novela tolstoiana", le contó en 1975 a María Elena Rico, de la revista Él. Eran familias sin raíces, gente que se sentía que "no pertenecía" porque los Poniatowski salieron de Varsovia cuando la repartición de Polonia para refugiarse en Francia, y los Iturbe y los Amor huyeron a Biarritz durante la Revolución.
Sus padres se conocieron en un baile en casa de los Rotschild, en 1931. Tuvieron dos niñas: Elena y Kitzia. Todo parecía rosa. Elena recuerda cómo ponía sus manitas sobre las de su papá para interpretar a Chopin, o cómo se sentaba a escucharlo componer. Sin embargo, estalló la Segunda Guerra Mundial y todo se trastocó. Jean partió como paracaidista y capitán del ejército francés sin imaginar que a su retorno, seis años después, cuando sus niñas eran mayorcitas, sería otro.
Los abuelos Andrés y Elizabeth, su nuera Paulette y las niñas, abandonaron la inmensa casa parisina, a unos pasos de donde nació Balzac -"Volví recientemente, hoy es la embajada de Turquía, pedí permiso para ver mi inmenso jardín de infancia, aún estaba el árbol con el que de niña platicaba"-, y se refugiaron en Les Bories, en una mansión entre campos de lavanda. La mamá de Elena continuamente partía a llevar heridos en las ambulancias y las niñas, supervisadas por innumerables nodrizas y por su institutriz, Mademoiselle Garach, sentían el vacío. Elena vivió una educación severa.
"Al modo en que se vivía en estas grandes familias, siempre con intermediarios".
Comenzó así su tormento de sentirse pequeña.
"Era dócil y solitaria, obediente, con una inseguridad bárbara, demasiado chaparra de acuerdo con los estándares de mi familia. No cumplía con el mundo al que pertenecía".
Su estricto abuelo Andrés asumió ser su mentor.
"A Kitzia, que es un año menor a mí, la dejaba jugar en los jardines. Sólo a mí me imponía difíciles tareas".
El abuelo era un intelectual rodeado de celebridades, escribió "De un siglo a otro y De una idea a otra". Conoció a Debussy y a Mallarmé; fue amigo de Paul Valéry, de Sacha Guitry y del General Maxime Weygand.
A Elena le enseñaba a leer y escribir, e imposibles problemas matemáticos.
"Nadie en mi entorno sabía resolverlos, iba con los jardineros, los cocineros, los ayudantes... no dormía de la angustia de no saber. Desde ahí empieza mi complejo: no estar a la altura, no hacer bien la tarea. Ser chiquita. Fallar".
'This is Mexico'
En 1942, su mamá decidió partir a México con sus niñas de 9 y 8 años, alejarse del conflicto bélico. Pidió a los abuelos que cuando terminara la guerra, Johnny -su esposo, Jean- fuera por ellas. Elena no sabía que tenía raíces mexicanas.
La abuela Elizabeth Sperry Crocker, norteamericana descendiente de la familia de Benjamin Franklin, pegó el grito en el cielo.
"Siempre habíamos vivido juntos y no superó que nos fuéramos. Era amorosísima, la pintó Boldini, quien, como Sargent, pintó a las mujeres más bellas de la época".
Antes de la partida, la abuela intentó detenerlas. Tomó un National Geographic y les mostró las imágenes de unos negros con los pechos hasta el suelo, un hueso en la cabeza y múltiples perforaciones.
"You see children, this is Mexico".
La madre no se dejó intimidar. Tomó el trasatlántico Marqués de Comillas en Bilbao. Al llegar a La Habana, quisieron poner a las niñas en cuarentena en el deplorable campamento migratorio de Trisconia, y doña Paula no se dejó: "Así no se trata a unas princesas". Tras dos días de sol y agua bañándose en calzones en el Caribe, llegaron en un avión bimotor a Veracruz, donde las esperaba la abuela Lulú: Elena Iturbe, viuda de Pablo Amor. Las acogió en su casona de la Ciudad de México, Berlín 6, en la Colonia Juárez, donde vivía con 22 perros callejeros, todos con nombre de ópera.
"Me sorprendió mi abuelita. En Francia había dejado a una cabecita blanca de vestido largo y aquí me topé con una señora de pelo rojo con canotier de paja ladeado sobre la cabeza. Nos recibió con dos enormes muñecas: una para Kitzia, otra para mí. Fue una figura providencial, viví con ella muchos años".
Elena estudió de tercero a sexto de primaria en el Colegio Windsor, donde perfeccionó su inglés reverenciando cada mañana a la reina: "God save the Queen"; y luego, medio año de primero de secundaria en el Liceo Franco Mexicano, una escuela que le fascinó. Su hermana Kitzia se impuso, no le gustó el Liceo, y motivó a su madre a que las mandara al Convento del Sagrado Corazón de Eden Hall en Torresdale, cerca de Filadelfia, donde estaban dos de sus primas.
"Debí haberme quedado en el Liceo, tenía mucho mejor nivel y era laico, pero ¿para qué me lamento?".
Su papá llegó en 1946. Era un desconocido. "En La Flor de Lis" alude a aquel padre que dejó de ver: "antes inventado, ahora de a de veras", que se convirtió en "un hombre tímido, inseguro... que no conoce el camino, no sabe por dónde entrarle a la vida", un ser "que tiembla desde que se levanta a la vida" y por el que hay que rezar. Los ocho más altos honores con los que lo distinguieron como héroe de guerra, no servirían para restarle la desesperanza que hasta su último día abrigó.
"Fue de los primeros en liberar Auschwitz", confiesa quizá por vez primera Elena.
Es un tema doloroso, difícil, otro capítulo del que no se habla, porque, hasta su muerte en México en 1975, fue un sonámbulo sumido en la desdicha de la autodestrucción.
En el convento, Elena destacó de inmediato: se ganó la Banda Azul, la premiaron con la medalla Hija de María, cuya fama era que quien la recibía se iba derechito al cielo, y comenzó a escribir sobre temas históricos en The Current Literary Coin, la revista escolar.
"Yo todo el día me la pasaba en la capilla, quería ser monja, hermana de las que lavan los trastes y levantan las bacinicas. Ayudar, servir. Ya traía esa vocación".
Aunque no soporta ver sangre, quiso estudiar cursos de Medicina en el Manhattanville College, también de las monjas del Sagrado Corazón. Una devaluación del peso imposibilitó su partida, porque la economía familiar parecía ir en picada.
"Diego Rivera quiso pintar a mi mamá, le costaba lo mismo un retrato que un coche, y ¡mi mamá eligió el coche!".
Elena tomó un curso de Derecho Internacional en Relaciones Exteriores, pero claudicó al ver que no tendría futuro en el Servicio Diplomático por ser francesa. Hizo de actriz muda con Brígida Alexander. Trabajó un mes como recepcionista en los laboratorios Linsa de su padre. Y acabó inscrita para estudiar secretaria taquimecanógrafa a fin de aprovechar su condición trilingüe.
"Una de las cosas que más lamento es haberme quedado sin formación, no tuve carácter, ni fe en mí misma".
Periodismo, muleta para sobrevivir
Kitzia se casó con Pablo Aspe, tío de Pedro, a los 18 años, y para la familia era necesario que Elena, la primogénita, consiguiera un buen partido. Querían que fuera a Francia como debutante. Obediente, aceptó ir. Puso como condición tener un oficio, se negaba a ir simplemente a bailar con los franceses: "¿y si nadie me sacaba?".
Le pidió chamba a Eduardo Correa, tío de su amiga, editor de sociales de Excélsior. Para quitársela de encima, le sugirió que entrevistara a su sobrina. Mejor entrevistó a Francis White, el nuevo embajador de Estados Unidos. Fue su debut en el periodismo.
Publicada el 27 de mayo de 1953, fue la primera de 365 entrevistas en poco más de un año.
"Me metí al periodismo por complejo, fue talacha para superar mi inseguridad, para que no me mandaran a Francia a buscar novio. A mis papás no les fascinó. En nuestro mundo, una joven bien nacida aparecía en Le Figaro al nacer, casarse o morir. Hubieran preferido que tocara bien el piano, que cantara, que me casara bien. No obstante, fue mi mamá quien siempre pegó mis artículos en los álbumes, atesoró la memoria".
En aquel tiempo, Elena Urrutia la aconsejó: "Tus artículos estarían mejor si no los escribieras en ruso".
Le recomendó a Juan José Arreola, un maestro con el que acudían ella y María Elena del Río para aprender dicción a fin de participar en el taller de teatro que se impartía en casa de Raúl y Carito Fournier, tíos de Elena. Le dijo Urrutia que sólo le llevara de vez en cuando una botella de vino tinto, unas galletitas y un queso francés, y que Arreola le enseñaría a escribir en buen español.
Elena le llevó sus artículos. El escritor jalisciense le anticipó que el periodismo no le interesaba: "Estoy muy por arriba de eso. Si tiene otra cosa, tráigamela y vemos". Le compartió "Lilus Kikus", el relato autobiográfico de una niña con uñas de sol que vive en un convento, con el que Arreola reanudó en 1955 la colección Los Presentes, a fin de dar a conocer obras de jóvenes creadores mexicanos. Se hicieron 500 ejemplares que Elena regaló entre la familia. Las portadas eran honguitos que Arreola copió del Larousse y que Elena pintó con acuarelas.
Elena, ¿te puedo hacer una pregunta difícil?
Pregunta lo que quieras, ya me has preguntado mucho.
Cargas con un lastre que no te perdonas, con una penitencia... Intuyo que tiene que ver con el nacimiento de tu hijo Mane en aquella época. ¿Es hijo de Arreola?
Sí, es el padre biológico de mi hijo mayor.
El escritor, 14 años mayor que ella, en aquel momento ya casado y padre de dos hijos que vivían en Guadalajara, apenas probaba suerte con "Confabulario", publicado en 1952. Había vivido en París durante un año, pero su situación económica era deplorable y sobrevivía como podía, vendiendo zapatos o estufas. Era un histrión, un hombre con labia.
¿Te prometió las estrellas?
No, nada. Él provenía de un mundo totalmente distinto al mío, yo era una niña idiota recién salida del convento. Me decía que era yo un pavo real que había ido a pavonearse a un gallinero. Lo seguí viendo durante algunos meses porque me halagaba su dependencia, decía: "Si Elena me acompaña al Centro Mexicano de Escritores, yo sí voy a dar tal conferencia". Lo llevaba y lo traía, me deslumbró ese mundo al que entraba por vez primera y me di cuenta tarde que fui su bastón. Aunque Arreola es lo peor que me ha sucedido en la vida, Mane, mi hijo, es la mayor dicha de mi vida...
Para Elena, que provenía de un mundo cristiano y conservador, fueron épocas duras de trabajo, valentía, estigmas y una buena dosis de culpa.
"Lo crié en una época en que había un gran rechazo social para una madre soltera, trabajé para mantenerlo y tenerlo conmigo. Mane es lo más importante que me ha sucedido. El periodismo fue mi muleta para salir adelante".
En "El último juglar", la biografía de Arreola recogida por su hijo Orso, señala que, en la década de 1950, entraron a su vida tres Elenas: María Elena del Río, Elena Urrutia y Elena Poniatowska. Ésa es la única clave que brinda con respecto a Elena Poniatowska y al hijo fuera del matrimonio que tuvo con ella.
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martes, mayo 01, 2012
domingo, abril 29, 2012
Peña Nieto en la TV de E.U. (Lo que la TV de MEX esconde)
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viernes, abril 27, 2012
miércoles, abril 25, 2012
Jóvenes con AMLO
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jueves, abril 19, 2012
miércoles, abril 18, 2012
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lunes, abril 16, 2012
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miércoles, abril 11, 2012
Peña Nieto y Josefina dicen la verdad.....
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martes, abril 10, 2012
Zapata
1911
Anenecuilco
Zapata
Nació jinete, arriero y domador. Cabalga deslizándose, navegando a caballo las praderas, cuidadoso de no importunar el hondo sueño de la tierra. Emiliano Zapata es hombre de silencios. Él dice callando. Los campesinos de Anenecuilco, su aldea, casitas de adobe y palma salpicadas en la colina, han hecho jefe a Zapata y le han entregado los papeles del tiempo de los virreyes, para que él sepa guardarlos y defenderlos. Ese manojo de documentos prueba que esta comunidad, aquí arraigada desde siempre, no es intrusa en su tierra.
La comunidad de Anenecuilco está estrangulada, como todas las demás comunidades de la región mexicana de Morelos. Cada vez hay menos islas de maíz en el océano del azúcar. De la aldea de Tequesquitengo, condenada a morir porque sus indios libres se negaban a convertirse en peones de cuadrilla, no queda más que la cruz de la torre de la iglesia. Las inmensas plantaciones embisten tragando tierras, aguas y bosques. No dejan sitio ni para enterrar a los muertos:
—Si quieren sembrar, siembren en macetas.
Matones y leguleyos se ocupan del despojo, mientras los devoradores de comunidades escuchan conciertos en sus jardines y crían caballos de polo y perros de exposición.
Zapata, caudillo de los lugareños avasallados, entierra los títulos virreinales bajo el piso de la iglesia de Anenecuilco y se lanza a la pelea. Su tropa de indios, bien plantada, bien montada, mal armada, y crece al andar.
Ciudad de México
La nueva burguesía nace mintiendo
—Luchamos por la tierra —dice Zapata— y no por ilusiones que no dan de comer… Con elecciones o sin elecciones, anda el pueblo rumiando amarguras.
Mientras arranca la tierra a los campesinos de Morelos y les arrasa las aldeas, el presidente Carranza habla de reforma agraria. Mientras aplica el terror de Estado contra los pobres, les otorga el derecho de votar por los ricos y brinda a los analfabetos la libertad de imprenta.
La nueva burguesía mexicana, hija voraz de la guerra y del saqueo, entona himnos de alabanza a la Revolución mientras la engulle con cuchillo y tenedor en mesa de mantel bordado.
1919
Cuautla
Este hombre les enseñó que la vida no es sólo miedo de sufrir y espera de morir
A traición tenía que ser. Mintiendo amistad, un oficial del gobierno lo lleva a la trampa. Mil soldados lo están esperando, mil fusiles lo voltean del caballo.
Después lo traen a Cuautla. Lo muestran boca arriba.
Desde todas las comarcas acuden los campesinos. Varios días dura el silencioso desfile. Al llegar ante el cuerpo, se detienen, se quitan el sombrero, miran cuidadosamente y niegan con la cabeza. Nadie cree: le falta una verruga, le sobra una cicatriz, este traje no es el suyo, puede ser de cualquiera esta cara hinchada de tanta bala.
Secretean lento los campesinos, desgranando palabras como maíces:
—Dicen que se fue con un compadre para Arabia.
—Que no, que el jefe Zapata no se raja.
—Lo han visto por las cumbres de Quilamula.
—Yo sé que duerme en una cueva del Cerro Prieto.
—Anoche estaba el caballo bebiendo en el río.
Los campesinos de Morelos no creen, ni creerán nunca, que Emiliano Zapata pueda haber cometido la infamia de morirse y dejarlos solitos.
Memoria del Fuego III. El siglo del viento.
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miércoles, marzo 28, 2012
Hoy miércoles alas 7:00 pm los esperamos en Haciendo Camino

En la música un recorrido por las canciones que hicieron historia en el genero de la trova, las mejores y mas conocidas. No te pierdas este recorrido con lo mejor de la música....Naturalmente en Somos Uno Radio
jueves, marzo 22, 2012
¿Algún día existirá la justicia en México?
Lenia Batres Guadarrama - Opinión EMET
Otra vez, México vuelve a destacar por su impunidad e injusticia.
Si el año pasado la película Presunto culpable evidenció la realidad cotidiana de presos sin crimen en las cárceles de nuestro país, el caso Florence Cassez nos restrega el abuso de las instituciones federales encargadas de la administración e impartición de justicia que en los últimos años han recibido miles de millones de pesos para absolutamente nada.
Lejos de construir un país en el que las procuradurías o fiscalías, o sea, el Ministerio Público, funcionen investigando delitos y los jueces penales o sus superiores sirvan para lo que nuestras normas dicen que tendrían que servir (impartir justicia), en México parece no tener fin el abuso e impunidad institucional.
Presunto culpable documentó el caso de José Antonio Zúñiga Rodríguez, joven detenido “en flagrancia” por la comisión de un homicidio. El juez Héctor Palomares ya había determinado su culpabilidad en el crimen. Aun con la intervención de los abogados Rafael Heredia, Layda Negrete y Roberto Hernández para que se repusiera el proceso, el mismo juez reiteró la sentencia condenatoria. Tuvo que intervenir la sala superior para que el caso fuera revisado y sólo entonces se logró evidenciar que no había elementos objetivos que señalaran al inculpado como responsable del homicidio. Queda la duda de si hubiera sucedido lo mismo sin filmación del proceso.
En estos meses hemos visto otros casos como el de la indígena Inés Fernández, que después de recurrir al Ministerio Público y a la justicia penal federal para acusar a elementos militares de violación y agresiones en su contra y no hallar justicia, acudió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la que consideró fundada su queja y remitió su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que emitió una recomendación al Estado mexicano para eliminar el fuero militar, pedir una disculpa pública e indemnizar a la víctima. El fuero militar aún no se elimina, la víctima ha recibido una disculpa del secretario de Gobernación incapaz de indicarle respecto de qué se le ofrecía y apenas en estos días se ha anunciado que se indemnizará a la quejosa... ¡diez años después de que ocurrieron las agresiones!
Ciudad Juárez sigue documentando --por más denuncia internacional, películas, estructuras burocráticas y recursos económicos que ha recibido-- más y más casos de jóvenes asesinadas y familiares que no hallan justicia local ni autoridad que se quiera comprometer por cambiar la situación.
Apenas hace un par de semanas, en el programa de Carmen Aristegui, Y ahora la francesa y el montaje de Genaro García Luna.
Ya habíamos sido testigos, en 2005, del caso de un gobernador que ponía a sus agentes al servicio del empresario Kamel Nacif para vengarlo –incluso fuera de su estado-- de la periodista Lydia Cacho que había osado exhibir sus actos de pederastia.
Ahora, en cadena nacional y frente a reflectores internacionales, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha dejado presionar por un presidente que acometió con energía los días previos al miércoles 21 de marzo para evitar la votación favorable del proyecto del ministro Arturo Zaldívar. Y lo logró.
Las revistas Nexos, Proceso, MVS Noticias y La Jornada, entre otros medios de comunicación, lograron documentar lo que la defensa de la extranjera inculpada señaló en el juicio: que al parecer todo responde a la venganza de un empresario de nombre Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, amigo de Genaro García Luna.
Por supuesto, si no conocemos más escenario de crimen que el que se fabricó, no podemos más que atender a las coincidencias que señalan al empresario en el caso: socio del hermano de Florence Cassez, conocido del novio coacusado con la francesa, empleador de la víctima del secuestro y presente en la remisión de la francesa en la SIEDO.
En fin, éstos son sólo casos expuestos a la opinión pública. En el universo de los miles de casos denunciados diariamente ante el Ministerio Público, la impunidad es aún más rampante. A las víctimas se les deja esperando horas para tomarles denuncia, si es que se les toma; las víctimas tienen que aportar todas las pruebas porque el Ministerio Público no investiga absolutamente nada y ni así consiguen la actuación de la autoridad; los abogados penalistas no se preparan para presentar casos sino para defender a acusados, y el dinero pronto es el que dicta el ritmo de la averiguación y las posibilidades de avance de una u otra de las partes.
Me ha correspondido atestiguar más de 70 denuncias penales, por las labores que he desempeñado en distintos momentos, desde la asesoría particular hasta la administración pública. Falsificación de documentos, extorción, fraude. En alguna ocasión un funcionario detuvo a un falsificador de documentos persiguiéndolo físicamente y lo llevó a la agencia en la que ya habíamos logrado que declararan al menos cuatro víctimas de la falsificación; no pasó ni una semana para que el Ministerio Público lo dejara libre sin acreditar que hubiera hecho esfuerzo alguno para retenerlo.
En fin, la autoridad federal ha anunciado con bombo y platillo su reforma penal de 2008 basada en el sistema acusatorio y la oralidad del proceso. Sin duda tiene elementos positivos, como otorgar el poder de dictar actuaciones al juez penal y con ello, retirar el control absoluto de la investigación al Ministerio Público. Además, con la oralidad se prevé reducir tiempos muertos del propio juez y minimizar el burocratismo y la oscuridad en el proceso penal.
Sin embargo, no se resuelven varias de las deficiencias actuales de las procuradurías:
- Que el MP no intenta realizar investigaciones en todos los casos. Y que sea él mismo el que determina la no acción penal, es decir, el que califica que no hay elementos que investigar.
- La ausencia de reglas, protocolos, de investigación que lleven a indagar de manera inmediata la escena del crimen, y buscar y cuestionar testigos, detectar indicios, escudriñar bancos de datos privados y públicos, sin que la víctima tenga que sustituirlo.
- Generar mecanismos de vigilancia extremos sobre la actuación del MP partiendo de que se trata de uno de los funcionarios públicos más corruptible que hay por el poder sobre la libertad de las personas o la posibilidad de hacer justicia que tiene.
Lejos de resolver estas realidades, la reforma constitucional de 2008, que tocará al próximo gobierno terminar de implementar a más tardar en 2016, otorga al MP la posibilidad de desestimar la investigación de delitos menores en los que no haya suficiente evidencia (él mismo lo determina) y ofrecer salidas alternas que pueden no derivar precisamente en justicia. Paralelamente, la autoridad ministerial ya no deberá acreditar ante el juez los indicios que tiene contra cierta persona señalada para que se le pueda capturar o iniciar un proceso en su contra. Sólo deberá ofrecer datos que “…establezcan que se ha cometido un hecho que la ley señale como delito y que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión” (art. 19, párr. primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).
Finalmente, la reforma también contiene una inquietante salida fácil para el Ministerio Público: en vez de obligarlo a investigar como un deber ineludible del Estado hacia las víctimas de delitos, posibilita las investigaciones privadas. Si bien es correcto que el juez pueda valorar pruebas ofrecidas por la víctima directamente, no es correcto que se exima al MP de investigar en todos los delitos. Tal como se encuentra el sistema de impunidad e injusticia en las procuradurías de nuestro país, eso significaría única y llanamente pensar que ahora podrían tener acceso a la justicia quienes realicen sus propias investigaciones…
¿Funcionarán algún día las instituciones de justicia mexicanas?
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miércoles, marzo 14, 2012
Miércoles de Haciendo Camino, hoy 7:00 pm ...
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En la música Eugenia León, Juan Luis Guerra,Lila Downs y mas ....Naturalmente en Somos Uno Radio
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martes, marzo 13, 2012
Emergencia por la Paz
PROCLAMA POR EL RESCATE DE LA NACIÓN
Al pueblo de México
A todas las mujeres y hombres libres
Nuestra Patria reclama el concurso de mujeres y hombres de buena voluntad, amantes de la paz, la libertad, la justicia, la dignidad, y decididos a preservar y refundar a la Nación, que atraviesa por momentos extremadamente difíciles.
México se encuentra ante el grave riesgo de dejar de ser una nación libre y soberana. Gran parte de la población se encuentra hundida en la zozobra y viviendo con temor a causa de una guerra cruenta y cruel. El gobierno declaró esta guerra, pregonando la paz, y ahora en campos y ciudades se sufre la violencia en sus formas más irracionales e inhumanas.
Miles de muertos y desaparecidos conforman un panorama de dolor, sufrimiento y angustia que enluta a los hogares. Ninguna generación presente había padecido tanta muerte y desolación. El tejido social se fractura. La convivencia social se anula. Se amedrenta e inhibe la participación ciudadana y los medios de comunicación alimentan el miedo.
El Estado abdica de su responsabilidad constitucional al no otorgar seguridad, tranquilidad y bienestar a la población. Decisiones al margen de la legalidad comprometen y quebrantan al estado de Derecho. El gobierno cede importantes principios y espacios de soberanía ante Estados Unidos, responsable también de la grave situación que vivimos los mexicanos; su gobierno en nuestro país criminaliza los cultivos que en su territorio legaliza.
El ejecutivo mexicano, en lugar de mantener una relación respetuosa y digna con el vecino del norte, asume una actitud obsecuente y colaboracionista, comprometiendo nuestra soberanía al entregar recursos y riquezas, patrimonio de la nación, a corporaciones y gobiernos extranjeros.
Las instituciones del Estado están inmersas en procesos de profunda descomposición y deterioro a causa de la corrupción, y debido a la penetración del crimen organizado en todos los niveles y ámbitos de gobierno. La pérdida soberana de los territorios y sus recursos, avanza con la complicidad abierta de las autoridades. Además, se expone irresponsablemente a las fuerzas armadas al atribuirles misiones distintas a sus funciones constitucionales que dan cauce a graves violaciones a los derechos humanos. Paradójicamente la columna vertebral del narcotráfico se mantiene intacta, debido a la negativa sistemática del ejecutivo de afectar sus redes financieras.
Asimismo, se profundizan las políticas económicas y sociales de los anteriores gobiernos, agravando las diferencias entre unos cuantos millonarios poderosos y las grandes mayorías. Desempleo, inflación, bajos salarios, carestía, raquíticos apoyos al campo, despojo de tierras, devastación ambiental, pérdida de soberanía alimentaria, sequía y crisis de alimentos sin precedentes; y hostigamiento a los pueblos y las comunidades indígenas, y a sus recursos naturales, saberes y tradiciones; en definitiva, el gobierno actual condena a millones de mexicanos al hambre y a la pobreza extrema, con su secuela de sufrimientos y enfermedades. Los gobernantes no respetan los derechos laborales; no protegen a los migrantes, permiten y colaboran con el maltrato y las graves violaciones a sus derechos humanos, incluyendo el asesinato. Las redes de tráfico de personas permanecen casi intactas, los feminicidios continúan, la impunidad se mantiene.
A esto se suma la creciente amenaza al estado laico por parte de fuerzas confesionales y conservadoras.
Para la mayoría de los mexicanos la vida se torna lúgubre y sin esperanzas. Incluso, las clases acomodadas han sufrido en carne propia la violencia y muchos han optado por el éxodo. El futuro es incierto. Las expectativas de mejoramiento individual y colectivo se desvanecen. Los anhelos y las aspiraciones se truncan.
Mexicanos, nuestro país vive una situación de emergencia nacional. La soberanía de la nación ha sido comprometida y su honor mancillado; el país está envuelto en una absurda guerra que amenaza seriamente la convivencia social; se vulnera la dignidad del pueblo y se le deniega la justicia; la crisis económica se profundiza. A pesar de todo, el mal gobierno persiste en seguir con la misma estrategia. Ahora estamos ante el grave riesgo de que los contendientes en la sucesión presidencial asuman la continuidad y el compromiso con esa estrategia que está provocando un desastre humanitario.
Ante la emergencia nacional, y en vísperas de la renovación de poderes, asumimos una posición de autonomía e independencia frente al poder y los partidos, aunque hay miembros y simpatizantes de los mismos que avalan esta Proclama. Nos une el compromiso de rescatar a México.
Firmamos esta Proclama personas, grupos, colectivos, organizaciones. Entre nosotros, existen diversas posiciones y creencias ideológicas, religiosas y políticas. Respetamos la decisión individual frente al sufragio. Y hemos tomado la decisión de pronunciarnos contra la gravedad de la realidad en que se encuentra la nación y, en consecuencia, convocarnos a organizar y coordinar esfuerzos para proponer, argumentar e impulsar las acciones necesarias para salvar a la Patria y así lograr reconstruir un México para todos.
Por eso queremos alzar la voz y denunciar, en medio del proceso electoral, lo que aflige a la Patria. Ser voz de los que no son escuchados, o son silenciados por demandar justicia. Darle a la palabra su verdadero valor y significado frente a los discursos de políticos que sin escrúpulo alguno, mienten y ocultan sus verdaderas intenciones y los compromisos que han adquirido en su lucha por el poder.
Queremos acompañar en tiempos electorales y después, a las víctimas de la guerra y exigir la presentación de los desaparecidos, porque ¡vivos se los llevaron y vivos los queremos! Deseamos apoyar las demandas y brindar la solidaridad a los pueblos y las comunidades que luchan por su territorio, cultura, dignidad y autonomía. Exigimos justicia para la clase trabajadora ante la violación de sus derechos y ante los intentos de abolir en mayor medida sus conquistas. Deseamos ser voz y dar solidaridad a nuestros paisanos, a los migrantes extranjeros, a quienes se les da trato de delincuentes y cuyos derechos son atropellados aquí y del otro lado de la frontera. Queremos recuperar la soberanía, salvar al campo, generar empleos y bienestar para todos. En suma, buscamos ser parte de los procesos políticos desde la sociedad civil y exigir todo cuanto sea necesario para terminar con los abusos de poder, las violaciones a los derechos humanos, las injusticias, y sobre todo, con la guerra en territorio nacional.
Tenemos la convicción de que independientemente de cuál sea el resultado electoral, la participación de la sociedad civil será necesaria: si gana la opción de cambio serán importantes la organización y la movilización para demandar y apoyar los cambios de estrategia y de política de los gobiernos precedentes. Si no resulta así, con mayor razón se necesitará un gran movimiento de resistencia civil y pacífica que obligue el cambio de rumbo.
Convocamos a desarrollar espacios de debate y difusión. A promover redes sociales que den sustento y fuerza a las tesis centrales de la Proclama. A reconstruir la coordinación y unidad de los movimientos y de las luchas del campo y la ciudad. A sumarse a las acciones derivadas de ésta iniciativa.
A formar ya sea una Junta Patriótica, comité o comisión, de carácter amplio y representativo, que promueva los objetivos y las tareas de la presente Proclama.
Por el rescate de la nación,
Mons Raúl Vera, Pablo González Casanova, Javier Sicilia, Carlos Morfín Otero SJ, Gonzalo Ituarte OP, Martín Esparza, Miguel Concha Malo, Gral. B.R. Samuel Lara Villa, Jesús Ramírez Cuevas, Andrés Barreda Marín, Ignacio Del Valle, Jorge Cázares, Magdalena Gómez, Elena Azaola, Julieta Egurrola, Trinidad Ramírez, Luis De Tavira, Daniel Giménez Cacho, Jorge Fernández Souza, José Luis Piñeiro, Sergio Aguayo Quezada, Gilberto López y Rivas, Carlos Fazio, Víctor Quintana, Miguel Álvarez Gándara, Marcos Tello, Mario Saucedo, David Fernández Dávalos, Enrique González Ruiz, José Rosario Marroquín, Maricarmen Montes, Dolores González Saravia, Ilse Salas, Sophie Alexander Katz, María González, Sergio Cobo, Marcos Leyva, Alberto Arroyo, Víctor García Zapata, Magdiel Sánchez, Alberto Domínguez Rodríguez, Alberto Gómez, Alfonso Anaya, Alicia Castellanos Guerrero, Anaid Campos, Andrés Ruiz Furlong, Armando González Bailón, Arturo Miranda Ramírez, Arturo Romero, Adriana Mújica, Beatriz Camacho, Camila Morales (escultora), Caralampio Gómez, Carlos Ceballos Blanco, Daniel Gershenson, Eleonore Haering de Vázquez (Productora, Deutschland Kultur Radio, Berlín, Alemania), Eliana García Lagunes, Enrique Villaseñor (fotógrafo), Farmesio Bernal, Fernando Ayala, Fernando Tapia Rivera, Francisco Saucedo, Gabriela Barajas Martínez, Guadalupe Lomelí, Guadalupe Záyago, Guillermo Fuentes García, Guillermo Peimbert, Hilario Román, Humberto Montes de Oca Luna, Humberto Zazueta Aguilar, Ignacio Suárez Huape, Ireri de la Peña, Irineo Mójica, Irma Saucedo, Isadora Hastings, Ismael Ceballos Delgado (Srio. Gral. Sección XXXIV-SNTE-CNTE), Jacquelín M. Calzada-Mendoza, Jenny Pavisic, Jesús González Solís, Jorge Andrade Narvaez, José Basurto Flores, José Luis Figueroa Rangel (Pdte. Mpal. De Loreto, Zac.), José Manuel Pintado de Witt, José Sánchez (Pbro.), Leticia Burgos, Lucero Mendizábal, Luis García Santiago (Cihuame A.C.), Luis Rábago, Manuel Díaz Sánchez, empresario, Marco Antonio Cruz (Coordinador de Fotografía de la revista Proceso), Marcos Lara Klahrm, María Eugenia Rosas, María Hope, Mario Vázquez (Actor), Martín Velázquez, Miguel Ángel Zenón, Miguel Cárdenas, Miriam Boyer, Olegario Carrillo, Oscar Estada, Patricia Barba (Radio la Nueva República), Pedro de Tavira, Radha Soami Sánchez, Raúl Romero Gallardo, René A. Jiménez Ornelas, Roberto Ramírez Carrillo, Rosalío Morales Vargas, Sabina Morales, Soledad Romero (presidenta municipal de Huamuxtitlán, Gro.), Ulises Corona, Verónica Villareal, Víctor Echeverría, Víctor Hugo López Rodríguez, Víctor Manuel Fernández Andrade, Víctor Manzanares, Víctor Manzanares, Wilmart Joachin, Yaotzin Botello (Corresponsal del Periódico Reforma en Berlín), Yolanda Tello.
Organizaciones nacionales: Alianza Mexicana Por la Autodeterminación de los Pueblos (AMAP), Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), Alianza Cívica, A. C., Calaca e.V. Asociación de actores mexicano-alemana (Berlín), Comunidades Campesinas y Urbanas Solidarias (COMCAUSA), Concejo Indígena campesino de Liberación Nacional, Jóvenes Ante la Emergencia Nacional, La Red México-Montreal (LaRedMM, Canadá)México Vía Berlín, Movimiento de Liberación Nacional (MLN), Paz en México NYC (Nueva York, EEUU), Radio LORA-Zurich (Suiza), Red Global Gatineau-Otawa (Canadá), Red Global por la Paz En México- Sección Japón, Red Global por la Paz en México - Hamburgo (Alemania) Red Global por la Paz En México- Sección Vancouver, Canadá, Red Glogal-MexSuiPaz (Mexicanos en Suiza por la Paz), Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC), Secretariado Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina (SICSAL), Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA).Organizaciones estatales: Baja California: PPS de M; Campeche: UNORCA; Chiapas: Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ-CNPA-MLN), Organización Proletaria Emiliano Zapata (OPEZ-MLN), UNORCA; Chihuahua: MLN-Chih., UNORCA; Colima: UNORCA; Distrito Federal: Congreso Popular, Social y Ciudadano del DF, Ediciones del Poder Popular, El Pregón-MLN, REDIR-MLN, Grupo Tacuba, Jóvenes Ante la Emergencia Nacional-DF, Hijos de la Tierra, UNORCA; Durango:Asociación de Trabajadores del Estado de Durango (ATED), Consejo Coordinador Obrero Popular (COCOPO), UNORCA; Estado de México: Comité de Defensa de Colonos (CODECO), Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT-Atenco), Magisterio Democrático del Valle de México, Sección 36 SNTE-CNTE; Guanajuato: Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía (FRCDS), OPT-Gto., UNORCA; Guerrero: Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras al Proyecto Presa “La Parota” (CECOP), MLN Guerrero, Unión de Transportistas Democráticos-UTD, UNORCA; Hidalgo: PPS de M., UNORCA; Jalisco: PPS de M., UNORCA; Michoacán: Sección 18 SNTE-CNTE, Asociación de Trabajadores del Estado de Michoacán (ATEM), MLN-Mich, OPT-Mich, Organización Campesina Magisterial Indígena y Popular de Michoacán, UNORCA; Morelos: Comisión de vigilancia en contra de los proyectos que afectan el medio ambiente y el patrimonio de la comunidad (Bienes Comunales, Tepoztlán), El Pregón-MLN, Jóvenes Ante la Emergencia Nacional-Morelos, Periodico Nican Axcan, UNORCA; Nayarit: MLN-Nayarit, PPS de M., UNORCA; Oaxaca: Organización Obrero Campesina Emiliano Zapata (OOCEZ-MLN), PPS de M., Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Itsmo (UCIZONI), UNORCA; Puebla: La Voz Indígena de la Selva Negra de Puebla, PPS de M., UNORCA, Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de octubre” ( UPVA 28 de octubre); Querétaro: Grupo Plural-Qro, OPT-Qro, UNORCA; Quintana Roo: UNORCA; San Luis Potosí: Frente Nacional para el Desarrollo Emiliano Zapata-SLP, Grupo Plural-SLP, Nación Tenek, Nación Xi-Uiy, Frente Popular Francisco Villa (FPFV-SLP), OPT-SLP, UNORCA; Sinaloa: Redir-MLN, UNORCA; Sonora: MLN-Sonora, UNORCA; Tabasco: UNORCA; Tlaxcala: UNORCA; Veracruz: UNORCA; Yucatán: UNORCA Zacatecas: Exbraceros en lucha AC, Frente Social por la Soberanía del Pueblo (FSSP), Sección 34 SNTE-CNTE, UNORCA.
Las adhesiones personales y de organizaciones quedan abiertas y pueden hacerse a través del correo electrónico:emergencianacionalporlapaz@gmail.com
Etiquetas:
Emergencia Nacional,
justicia,
Movimiento por la Paz,
paz
lunes, marzo 12, 2012
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