sábado, septiembre 20, 2008

Yo no sr. Calderon..... Yo no

Atendiendo a la pequeña parte que me corresponde del llamado a la unidad hecho por Felipe Calderón para todos y cada uno de los mexicanos el pasado 16 de septiembre, tras los atentados explosivos en el centro de nuestra ciudad, me permito alzar la palabra desde esta tribuna para declinar la invitación, expresando algunas de las razones que me llevan a ello.

No acudiré a su demanda, señor presidente. Yo no.

Porque en mi colonia hay una vecina que vende ropa usada, y desde hace meses tiene que pagar una cuota más elevada a sus proveedores de mercancía; proveedores nuevos, más exigentes, distintos, que monopolizan el mercado, a los que no se les puede decir no y cuyo nombre parece prohibido pronunciar.

Porque una alumna tiene un amigo, vendedor de cine de arte pirata en el Auditorio (ese monstruoso tianguis donde cada domingo, a espaldas del turismo, hace latir Morelia el corazón de sus verdaderos rostros), que cierto día y sin previo aviso se puso a rematar a diez pesos todas sus existencias, debido a que la concesión de puestos había pasado a ser prebenda de nuevos responsables, señores del quién vende, qué vende y a cuánto asciende la cuota a cubrir por vender. Responsables a los que resulta impensable contradecir si algún aprecio se le tiene a la propia vida.

Porque un antiguo conocido de mi madre, de visita por la capital michoacana hace un par de octubres, le confió que en algunas de las selectas fiestas privadas que coronan el glamour de la noche durante el Festival de Cine, sólo unas cuantas charolas van colmadas de copas de licor.

Porque mis alumnos bachilleres saben que, en caso de que mañana desapareciera la tiendita que a la vuelta de la escuela les oferta metanfetaminas, pasado mañana aparecería otra igual de próxima para sustituirla. Porque se ha vuelto común pagar por protección que no solicitaste. Porque en mi colonia (una de esas nuevas colonias de desecho con las que usted y los de su especie se jactan de volvernos propietarios, y en cuyos interiores el amor debe hacerse en silencio para no despertar a los niños de la casa de junto) hay padres de familia que graban con su celular los pleitos a golpes de sus hijas adolescentes contra compañeras de la secundaria.

Porque no hay habitante de Morelia que no posea al menos un par de anécdotas inmediatas como estas. Porque ello demuestra que el crimen organizado y sus devastadoras secuelas (económicas, sociales y culturales) no son una distante anomalía en cuyo camino los mexicanos de bien pueden tener la mala suerte de atravesarse, sino una cotidiana realidad más que palpable. Porque los sucesos del pasado 15 de septiembre no constituyen ninguna excepción, sino apenas un grotesco, indisimulable punto culminante de lo que aquí hace mucho se convirtió en norma.

Porque ante tales circunstancias, yo, como cualquier ciudadano que no habite Morelia con los ojos cerrados, sé que morir hecho pedazos por una granada también cabe mirarse como una variante piadosa de la atrocidad, pues al menos es breve.

Porque yo, al igual que todos los michoacanos, al igual que todos los mexicanos, me enfrento cotidianamente a la evidencia de que esa guerra que usted dice que le está ganando al crimen organizado, en realidad la está perdiendo. Y sé que si la está perdiendo hasta el punto en que la está perdiendo, sólo puede deberse a dos razones: a que no le interesa ganarla, o a que ganarla significa para usted y para mí dos cosas radicalmente distintas, si no es que definitivamente opuestas.

Porque el hecho de que afecte usted ante cámaras y micrófonos tanta acongojada indignación, tanta severidad consternada, de ninguna manera le impide aprovechar cada nuevo episodio de devastación e infamia para seguir reduciendo, con calculado esmero, la ya de por sí estrecha frontera que su discurso estableció desde el primer momento entre criminalidad y disidencia. Porque sin pudor alguno hace de la desesperación y el miedo instrumentos para caracterizar como delincuente a cuanto ciudadano se atreva a reivindicar su inalienable derecho a la justicia.

Porque la indignación y la rabia no nublan mi juicio hasta el punto de no entender lo que significa que el crimen organizado se haya atrevido a perpetrar un operativo terrorista en la ciudad donde usted nació, a pocas horas de que presidiera el desfile militar donde sería desplegado en privilegiada pasarela mediática el más significativo muestrario de la infraestructura destinada a combatirlo. Porque el hecho en sí mismo, más las secuelas que le han acompañado (La Familia demandando desagravio para el pueblo michoacano y comprometiéndose a proporcionárselo), evidencian la magnitud del poder real que en este momento detentan sus adversarios, a despecho de la hueca estrategia publicitaria que se empecina en presentárnoslos arrinconados, debilitados, socavados y a punto del definitivo derrumbe.

Porque la colombianización de nuestro país no fue nunca la hipótesis de un destino probable, sino el único escenario que el torpe proceder desde el inicio de su gestión podían precipitar. Porque no hacía falta ser politólogo para entender que si el enfrentamiento de primera línea entre el narco y la institucionalidad policiaca terminó por corromper de modo devastador e irreversible a tal institucionalidad (como cotidianamente comprobamos, por más que muden de nombre agencias y corporaciones), y por otorgarle a las organizaciones delictivas una afinada configuración parapolicíaca, la llana militarización del combate al narcotráfico terminaría tanto por minar la relativa impenetrabilidad de las fuerzas armadas en materia de infiltración y corrupción, como por ajustar la infraestructura organizativa, material y humana del crimen organizado en función de sus nuevos oponentes.

Porque la bravucona, monocorde entonación de sus mensajes, en los que demuestra no disponer de otro plan que el incremento de las mismas ineficaces medidas aplicadas hasta ahora, enmascara algo infinitamente más terrible que candidez o impotencia. Enmascara la decisión (suya y del proyecto de país que encabeza) de beneficiarse hasta donde sea posible con el actual estado de cosas, para seguir agudizando el inexorable adelgazamiento de las garantías políticas del ciudadano común, en vicaria invocación de su propio bien; enmascara la brutal imposición del franco autoritarismo, utilizando como coartada el combate contra la inseguridad. Y porque puestos en semejante contexto, siempre quedó perfectamente claro lo que para nosotros iba a significar su aseveración de que iba a usted a perseverar en el camino trazado sin importar las vidas humanas que costara.

Porque un análisis riguroso de nuestra clase política, nuestra institucionalidad y nuestra legalidad empresarial, revelaría hasta qué punto la élite de buenos mexicanos con los que usted me llama a ponerme hombro con hombro, deben su posición a la connivencia, el disimulo, la complicidad o la franca y abierta participación con las 'fuerzas del mal'.

Porque mirarlo en sus giras al lado de los gobernadores de Puebla y de Oaxaca, independientemente del acatamiento a las convenciones del hacer político y de la vida republicana, me hacen entender que usted está dispuesto, como mínimo, a otorgarles el beneficio de una duda que ningún ciudadano con elemental sentido de la vergüenza puede consentirse. Y porque, sobre esa base, puedo imaginarme hasta dónde pueden llegar en materia de ilegalidad, barbarie, corrupción y delito, de acuerdo a los intereses creados del caso, tanto el beneficio de sus dudas como los costos de su obcecación.

Porque en manos suyas, palabras como Nación, República, Soberanía, Independencia, Democracia y Estado de Derecho dejan de ser términos con significación precisa, valor propio y fin en sí mismos, para convertirse en mero aderezo retórico, al servicio de una tendencia que, erigiendo el beneficio particular de unos cuantos como supremo rasero del sentido público, lo que hace es atentar por principio contra ellos.

Porque hoy por hoy, la institucionalidad en torno a la cual nos invita usted a agruparnos para hacer frente común, de ninguna manera representa los intereses ni del pueblo ni de la nación mexicanos.

Porque los argumentos que utilizara usted en su discurso del pasado miércoles (privilegio de intereses particulares o de grupo por encima del supremo interés de la Nación), para tipificar en confusa y tendenciosa urdimbre como traidores a la patria tanto a los miembros del crimen organizado como a cuantos en materia económica, social y política no piensan como usted, le vienen a la medida apenas se desentraña su cotidiano proceder como titular del ejecutivo federal, sus labores proselitistas para ofrecer al mejor postor los bienes y recursos del país, su empecinamiento por sacar adelante unas reformas estructurales encaminadas a canjear las garantías y conquistas del pueblo trabajador por oportunidades otorgadas a modo de dádiva por un orden empresarial voraz e inescrupuloso.

Porque usted quiere hacernos creer que la lucha debe ser contra el crimen organizado, y yo sé que la lucha es contra un México del que el crimen organizado y usted mismo no son sino facetas parciales.

Porque la ideología, en tanto definición reflexiva y crítica de nuestro ser en el mundo, no puede despacharse como una prescindible camiseta que uno se quita o se pone de acuerdo con esta o aquella coyuntura, sino que constituye la medida justa de las realidades posibles con que estamos dispuestos a comprometernos. Porque la política, en tanto construcción soberana de los lineamientos generales de nuestro espacio público, no refiere a ningún medio discrecional encaminado a la obtención de determinados beneficios particulares, sino a la acción que define y valida nuestra posición ante la historia.

Porque, dicho y precisado lo anterior, entro íntegramente en el grupo, tan censurable según sus palabras, de los que por razones ideológicas y políticas no están dispuestos a sumarse a esa lucha de usted y de quienes, compartiendo su envilecido horizonte ideológico y su mezquina concepción del hacer político, junto a usted luchan.

Porque cuando sus discursos pretenden reducir el crimen organizado a mero síntoma, no lo hacen por inocencia, ni por ignorancia ni por equivocación. Lo hacen porque forma usted parte de la misma enfermedad.

Por eso alzo la voz. Y desde esta tribuna manifiesto:

Yo no, señor presidente.

Yo no, señor gobernador.

Yo no, señor presidente municipal

Yo no, señores diputados.

Yo no, señores funcionarios.

Yo no, señores de los partidos políticos.

Yo no, señores del Consejo Coordinador Empresarial, de la Coparmex y de la Canacintra.

Yo no, señores de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Yo no, señores intelectuales.

Yo no, señores dueños de los monopolios informativos estatales y nacionales.

Yo no, a todos aquellos que junto a los arriba mencionados decidan firmar.

Conmigo no cuenten.

Atte.

C. Sergio J. Monreal

*Leído la noche del 19 de septiembre en la Escuela de Letras

de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo,

durante la presentación del libro 'Las raíces del aire'

viernes, septiembre 19, 2008

Erase un 19 de Septiembre....

Navegaciones

Pedro Miguel

Pensaron que era un hombre influyente y acaudalado y lo apresaron un 26 de septiembre, junto con su hermano Rodrigo, con la idea de obtener un rescate jugoso. Permaneció secuestrado casi cinco años, y en ese lapso hizo trabajos de esclavo y emprendió cuatro intentos de fuga, todos fallidos, al final de los cuales sus carceleros le redoblaban los castigos corporales. A los dos años de su captura, su madre, que no era rica, logró reunir una cantidad que resultó insuficiente para comprar la libertad de ambos, y él se sacrificó para que soltaran a su hermano. Aunque no cejó en la inventiva de nuevos planes de escapatoria, acabó siendo liberado tras el pago de una suma, el 19 de septiembre de 1580. Se llamaba Miguel de Cervantes y no logró acumular riquezas, pero influencia sí que ha tenido alguna.

Los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne eran hijos de un molinero de papel. En su infancia jugaban con los productos de su padre y quiere la leyenda que en una de esas descubrieron que las bolsas de ese material, colocadas sobre el fogón de la cocina, tendían a elevarse. Otra versión dice que, ya adulto y convertido en abogado, Joseph lanza un papel a la chimenea y observa cómo es aspirado hacia arriba por el tiro. Busca a su hermano, que continúa con el negocio de la papelería, se reúnen en Annonay y realizan un experimento: colocan una bolsa de un metro cúbico boca abajo, queman lana y paja mojada en su abertura y logran que el traste se eleve una treintena de metros. Animados por el éxito, emprenden una rigurosa serie de pruebas y un año más tarde, el 19 de septiembre de 1783, realizan en Versalles, en presencia del último monarca Capeto, la demostración definitiva: una esfera de tela de algodón encolada, con una capacidad de mil metros cúbicos y 450 kilos de peso, se lleva al cielo a un borrego, un pato y un gallo (fueron los primeros aeronautas del mundo), los eleva a 500 metros de altura y los lleva, en un vuelo que dura ocho minutos, a 3 kilómetros y medio del sitio de despegue. Los bichos descienden sanos y salvos, aunque un tanto asustados, de la canastilla que hace las veces de cabina.

Durante las guerras de independencia en América, El Callao tuvo una importancia crucial como baluarte estratégico y cambió de manos en varias ocasiones. La primera vez que cayó en poder de los insurgentes fue el 19 de septiembre de 1821, cuando las tropas al mando del general José de San Martín tomó el castillo del Real Felipe. Dos años después, Bolívar llegó a la ciudad para consumar la independencia peruana, pero en 1824 el brigadier español José Ramón Rodil se negó a reconocer la capitulación de Ayacucho y se encerró en la fortaleza con varios cientos de hombres. Resistió hasta principios de 1826 y su destacamento sufrió más por el escorbuto que por los ataques de los patriotas. Cuarenta años más tarde, el castillo volvió a ser atacado por una expedición colonialista enviada desde Madrid. La flota de guerra, de siete embarcaciones y un total de 252 cañones, bombardeó El Callao en forma cruel, con el pretexto de cobrar la multa estúpida que la corona española había pretendido imponer a Perú por declararse independiente. Hasta la fecha los gobernantes y los empresarios españoles mantienen la pretensión de restablecer su dominio colonial en los países de América Latina.

A mediados de 1915 la ciudad de México estaba en el corazón del huracán bélico y compartía la zozobra política generalizada que se cernía sobre el país: el usurpador Huerta había sido expulsado del poder el año anterior y existían dos gobiernos –el de Carranza, en Veracruz, y el de la Convención–, la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur habían entrado a la capital en diciembre de 1914, Zapata ordenaba atacar al enemigo en Chapultepec y Tacubaya, sus tropas dominaban Morelos, Puebla, Cuajimalpa y El Ajusco y las de Villa se habían hecho fuertes en El Bajío. Pero en el curso del verano, mientras Porfirio Díaz estiraba la pata en su lejano exilio parisino, la correlación de fuerzas cambió y a mediados de agosto las fuerzas de Obregón entraron a la ciudad y pusieron al arzobispo a barrer las calles. El 19 de septiembre con el desmadre revolucionario como telón de fondo, les nació el segundo de nueve hijos al matrimonio formado por Rafael Gómez Valdés Angelín, agente de aduanas, y Guadalupe Castillo, ama de casa. El pequeño fue bautizado Germán Genaro Cipriano, desde edad muy temprana fue travieso, inquieto y bromista, y gracias al trabajo de su padre conoció regiones de la República contrastadas y distantes: hizo la primaria en el DF, pasó dos años en Veracruz y luego residió en Ciudad Juárez, en donde aprendió los hábitos de los pachucos. En la ciudad fronteriza aprendió inglés, trabajó de guía de turistas y luego, de recadero y ayudante en la emisora XEJ. Un buen día el patrón le pidió que reparara un micrófono y el muchacho, para probarlo, y sin darse cuenta de que estaba al aire, imitó a Agustín Lara. La impostura era tan buena que el jefe de la estación lo promovió a locutor y así empezó la carrera del que sería conocido y admirado años más tarde como Tin Tan.

Seis años exactos después del nacimiento del cómico mexicano, en un hogar de clase media de Recife vino al mundo Paulo Freire, pedagogo, teórico cercano a la Teología de la Liberación, socialista cristiano, encarcelado por los gorilas brasileños en 1964, exiliado en Bolivia, Chile y Estados Unidos, testigo de primera mano del sangriento arranque de las dictaduras militares que asolaron al Cono Sur y gran subversivo de la enseñanza. De entre sus muchas formulaciones esclarecedoras, me quedo con ésta: “Todos sabemos algo; todos ignoramos algo; por eso, aprendemos siempre.”

El 19 de septiembre de 1985 murieron miles de habitantes del Distrito Federal pero esas muertes hicieron posible el nacimiento de la ciudad. Ese mismo día se murieron Ítalo Calvino, en Italia, y Rockdrigo González en México. Éramos, hasta entonces, un conglomerado humano predominantemente inercial, pasivo y sumiso. Entre las losas derrumbadas, los muros lanzados fuera de su sitio, los incendios, los hierros retorcidos y el olor inolvidable de la muerte, los defeños nos abrimos paso hacia la vida, aprendimos la esencia coral de lo colectivo, descubrimos que teníamos manos y palabra. Mientras que las autoridades no atinaban ni a limpiarse las babas y las cuarteaduras dejaban ver el rostro corrupto, ineficiente y arrogante del régimen presidencialista, los defeños rescatamos a los sobrevivientes, lloramos y sepultamos a los muertos, nos improvisamos como bomberos, como plomeros, como albañiles, como herreros, como enfermeros, como médicos forenses, como informáticos, como periodistas, como operarios de maquinaria pesada, como ingenieros. Querida urbe desmadrosa y diversa, injusta y viva, solidaria y loca: no te permitas nunca el olvido de aquellos días de tu nacimiento.

Minutos después de la medianoche, y pocas horas antes de las oscilaciones y las trepidaciones que empezaron a las 7 de la mañana con 19 minutos, los jornaleros habíamos brindado en el edificio de Balderas 68 por el primer aniversario del comienzo de la circulación de nuestro diario. Al día siguiente, con el centro de la ciudad hecho pedazos y con las enormes dificultades que significaba llegar hasta la redacción de La Jornada, nadie recordó el festejo: teníamos por delante un montón de dificultades para hacer la edición del día y nos supimos necesarios. Tampoco pensamos, en la tarde de ese nuestro primer cumpleaños, el 19 de septiembre de 1985, en las Jornadas que nos esperaban en los días y meses y lustros siguientes y que ahora, 24 años después, ya son toda una vida. No: muchas vidas.

jueves, septiembre 18, 2008

Las Sentencias

Luis Javier Garrido

El país vive uno de los peores momentos de su historia por las políticas antinacionales y antipopulares del gobierno entreguista de Felipe Calderón.
1. La sentencia de 45 años en contra de Ignacio del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de San Salvador Atenco –detenido desde hace dos años en el penal de alta seguridad del Altiplano–, pronunciada por el juez penal primero de Texcoco, Alberto Cervantes, el 21 de agosto, que se suma a la sentencia previa de 67 años y seis meses dictada por el mismo juez (lo que le acumula un total de 112 años de prisión), así como la sentencia de 31 años y 10 meses a otros 11 dirigentes del FPDT, todas ellas por los hechos del 4 y 5 de mayo de 2006 en Atenco, constituyen una aberración jurídica que avegüenza lo mismo al Poder Judicial federal que al pueblo de México.

2. ¿A quién puede extrañarle tras esta decisión que los policías culpables de innumerables delitos, incluyendo el de violación, durante su actuación en los operativos de esos días, permanezcan impunes? ¿O que algunos de los luchadores sociales detenidos, como el joven Héctor Galindo, permanezcan incomunicados en celdas de confinamiento, con la complicidad de los visitadores de la CNDH?

3. El “modelo político” neoliberal le ha asignado al Poder Judicial el papel de legitimar las decisiones políticas por muy aberrantes que éstas sean, y esto ha determinado que en el México de “la alternancia” no existan tribunales autónomos y que durante los años del panismo oscuros ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación o magistrados y jueces “de consigna” estén ya convalidando decisiones de un poder político que actúa como mandatario de intereses privados, incluso extranjeros, y el caso de Atenco resulta por ello significativo.

4. Las sentencias en contra de los dirigentes del frente parecen ser no sólo una advertencia a los luchadores sociales que se oponen en los países sometidos por los mecanismos de “la globalización” –como es el caso de México– a los grandes intereses trasnacionales, sino que buscan sentar al mismo tiempo un precedente metajurídico para el futuro inmediato, de ahí su carácter monstruoso, pues rebasan cualquier fallo judicial en contra de opositores políticos del periodo del porfiriato o de los peores años del priísmo, como el sexenio diazordacista.

5. La aberración es absoluta asimismo si se considera la naturaleza de las acusaciones en contra de dirigentes campesinos que no cometieron delito alguno y a quienes se les responsabiliza por secuestro y ataques a las vías generales de comunicación. El instrumento utilizado desde los años 40 hasta el diazordacismo fue el delito de disolución social establecido en el artículo 145 del Código Penal, que fue suprimido como consecuencia de un debate abierto por el movimiento estudiantil y popular de 1968 (único punto, por cierto, del pliego petitorio de entonces que aceptó Díaz Ordaz), pero ahora se recurre a cualquier tipo de acusación, incluso de delitos del orden común, insostenible desde la lógica jurídica.

6. La paradoja resulta en consecuencia muy clara: un gobierno ilegítimo, cuyos principales integrantes son verdaderos presuntos delincuentes de Estado, empezando por Felipe Calderón, a quien se ha señalado en los últimos meses no sólo por peculado y tráfico de influencias como por innumerables delitos electorales, que le permitieron usurpar el cargo, y ahora nada menos que por haber cometido el delito de traición a la patria al pretender entregar a compañías extranjeras la industria petrolera nacional –que es de carácter estratégico para el país–, y sobre cuyo jefe de gabinete, el ciudadano español Juan Camilo Mouriño, se han presentado innumerables pruebas de presunta delincuencia organizada, se atreve a acusar de incontables delitos a algunos de los más dignos luchadores sociales de México.

7. Las sentencias no son únicamente “absurdas y abusivas”, como las calificó en agosto la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, al evidenciar la desastrosa situación que hay en México en la materia, agravada por el hecho de no existir un Poder Judicial autónomo. Muestran sobre todo la impunidad del poder político, que quiere vengarse de luchadores sociales que al defender sus tierras frenaron el proyecto trasnacional multimillonario de construcción de un aeropuerto internacional, y que pretende por este acto despótico amedrentar al pueblo ciudadano.

8. Estos fallos judiciales muestran la colusión PAN-PRI en las grandes decisiones de Estado y su objetivo de imponerle al país un modelo económico –y político– transexenal, y por lo mismo son corresponsabilidad, como lo fueron los operativos del 4 y 5 de mayo de 2006, de Calderón y del gobernador priísta mexiquense Enrique Peña Nieto, y no van dirigidos por lo mismo nada más contra una organización social –el FPDT– o contra todo el movimiento social organizado, sino que constituyen una sentencia contra el pueblo de México.

9. Echarlas abajo y lograr la inmediata e incondicional libertad de Ignacio del Valle y de sus compañeros del frente es, por lo mismo, una responsabilidad de todos, más allá de ideologías y de capillas, si no se quiere que las estructuras fascistoides del actual poder político asfixien en poco tiempo todos los espacios de libertad por los que pugna el pueblo de México.

10. El mes patrio de 2008, marcado por la lucha de resistencia en defensa del petróleo, debe ser también de la defensa de los derechos individuales de los mexicanos si no se quiere que el actual gobierno avance en su pretensión de criminalizar a los movimientos sociales.

miércoles, septiembre 17, 2008

Delincuencia, Violencia y Clases

Gilberto López y Rivas

Un ambiente de zozobra se cierne sobre la República. La violencia cotidiana del crimen organizado, en colusión con un gobierno penetrado por las mafias –y que opta por las vías represivas y militares para enfrentar el descontento social–, conjuntamente con el grave deterioro de las condiciones socioeconómicas de la mayoría de la población, provocan la pesadumbre de amplios sectores rurales y urbanos que ven amenazados sus trabajos, entornos familiares, patrimonios e incluso la propia preservación de sus vidas.

Las clases medias y altas expresan públicamente su fundada indignación por los secuestros, homicidios y atracos de todo tipo, y por la corrupción e incapacidad de las autoridades para responder a este tsunami de criminalidad incontrolable, sin vislumbrar todavía el fondo de sus causas estructurales y políticas; sin entender la violencia sistémica del capitalismo que deja sentir sus rigores en el hambre, la enfermedad, la desocupación y la pobreza generalizada de millones de personas; en la guerra social desatada contra resistencias y oposiciones.

Se exige “mano dura” y se apoyan las medidas de militarización y un mayor rigor en los castigos, demandando incluso la pena de muerte contra los perturbadores del “orden público”, al mismo tiempo que se ignora la tortura, el asesinato y las desapariciones forzadas de cientos de luchadores sociales, la existencia de presos políticos en todo el país, la acción de grupos paramilitares en Chiapas, los numerosos periodistas muertos en el ejercicio de su profesión o las constantes violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército, las policías y la maquinaria judicial. Se observa el problema como una cuestión de eficacia y se exclama: “¡Si no pueden, renuncien!”, sin ir más allá en el análisis de esta realidad delictiva que sufren los mexicanos. No se trata del clamor: “¡Que se vayan todos!” de los piqueteros argentinos, que expresa una mayor concientización en torno a la inutilidad generalizada de la clase política de este país.

También, las “soluciones” dependen del cristal de clase con que se miren. Se multiplican los guetos, calles y fraccionamientos cerrados, autos blindados, guaruras o body guards, recursos técnicos de variada naturaleza, y como expediente final, la migración, “que al fin en Europa o Estados Unidos, estas cosas no suceden”. Si millones de mexicanos han cruzado la frontera norte sin documentos con el objetivo de encontrar trabajo, aun con los riegos y las políticas racistas que este trance conlleva, ahora aflora también la migración de quienes pueden costear una inserción en un país de primer mundo como propietarios y rentistas.

Claro que para la mayoría de la población esto no es posible, por lo que a los estratos ilustrados (pero sin medios económicos suficientes) sólo les queda la prevención. Van y vienen los correos electrónicos advirtiendo sobre las modalidades de la delincuencia y los pasos a seguir para sortearla: desde vestir modestamente, andar sin documentos comprometedores, evitar mostrar el celular en la calle, observar con detenimiento a los extraños, utilizar con discreción la llave electrónica del auto, tener un sobre con una cantidad suficiente de dinero para no provocar el enojo de los posibles malhechores, etcétera; hasta las advertencias sobre nuevas modalidades de asaltos, secuestros exprés o los peligros de las redes sociales de Internet –explotadas ahora por el crimen organizado–, e incluso el riesgo de las páginas sociales de los diarios, que pueden ofrecer informaciones utilizables por los delincuentes.

También aquí se trata de acciones defensivas de carácter “técnico”, de “consejos” para el “manejo evasivo”, de expertos entrenados nada menos que por el Servicio Secreto y las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos, que paradójicamente pueden tomar por asalto un país, como Irak, sin que este hecho sea considerado un crimen internacional. Los “consejos” refieren a salidas que estimulan el cuidado personal, de grupos familiares o de amigos, que de seguirse –se afirma– evitarán ser víctimas de la “delincuencia” en abstracto, la cual tampoco es analizada estructuralmente. Se estimula un estrés generalizado que promueve el terror, la parálisis, la desconfianza hacia los demás, siempre “potencialmente peligrosos”, la discriminación clasista y racista hacia las clases subalternas “obligadas a delinquir”, la cerrazón en pequeños guetos no siempre seguros.

Mientras tanto, las cárceles se llenan de inocentes o culpables –nunca se sabe– de los sectores vulnerables; los defendidos por los “abogados de oficio”; los “carne de cañón” de las prisiones; los “nadie”, los “nada”. En contraste, los capos poderosos pueden incluso no sólo alcanzar fianza sino vivir en barrios residenciales. Recuerdo que en un exclusivísimo fraccionamiento de Tlalpan, al cual se accedía a través de una caseta de vigilancia en la que revisaban meticulosamente los vehículos y exigían identificaciones, ¡se aseguraron cuatro casas de narcotraficantes!

En el “combate a la delincuencia” se pretende asumir como algo normal, e incluso recomendable, los retenes del Ejército en carreteras y en las calles de las ciudades, el ingreso de militares y policías a domicilios sin orden de cateo, la delación anónima, el control policiaco de los ciudadanos, la violación flagrante de la Constitución y el constante quebrantamiento de los derechos humanos.

No nos engañemos: la única solución viable es cambiar de raíz el sistema basado en el robo generalizado del trabajo ajeno, para el cual son inherentes la violencia y el crimen. La efectiva “lucha contra la delincuencia” consiste en transformar las relaciones sociales basadas en la explotación y degradación de los seres humanos.

lunes, julio 28, 2008

Mi Propia Version



Ximena Peredo/ Grupo Reforma


La primera vez que vi al Cerro de la Silla estaba apoyada en la ventanilla del automóvil de mi tío, que nos recogía del aeropuerto. Nos mudábamos a Monterrey. Venía como clásica adolescente envuelta en mis pensamientos, llena de añoranza por los amigos que dejaba en la isla; miraba a un lado y a otro, con el gesto fastidiado, insatisfecha. Tal vez por eso mi tío cambió el tema sorpresivamente y, mirándonos por el espejo retrovisor a mi hermana y a mí, nos señaló una gigantesca montaña: "Ése es el Cerro de la Silla".

Luego lo vi cientos de mañanas en las que esperaba a que mi mamá sacara el carro de la cochera para cerrar la reja y partir rumbo a la escuela. Clareando la mañana despuntaba como Sultán. Esos ratitos en lo que lo contemplaba tomada de los barrotes, ahora me doy cuenta, me sirvieron para relacionarme secretamente con él.

Pero entonces era una adolescente típica y las montañas sólo constituían un escenario para vivir. Habituada al paisaje marino, al horizonte azul verdoso, al olor salino y al murmullo constante del mar, la sierra y los cerros eran unos personajes extraños y gigantescos, que tapaban la vista al mar. Fue la visita al campo, a la Sierra de Arteaga y a la de Galeana, donde acampábamos por semanas enteras, la experiencia que me valió para irme insertando en esta comunidad, para poner mis dos pies en esta tierra y soltar a Ciudad del Carmen, Campeche, como punto obligado de retorno.

Muchos años después subimos a acampar a Chipinque, a la Mesa del Epazote. La noche cayó sobre nosotros y, sin embargo, el resplandor y el rumor de la ciudad permanecieron constantes. Desde ahí, rodeada de luciérnagas, inhibida por los misterios del bosque, enmudecida, fue que pude sentir un poco la solitud de la montaña, su fidelidad, su paciencia en las madrugadas, cuando la ciudad no calla y no deja de moverse.

Cuando visité la Sierra Cerro de la Silla, específicamente el Cañón de Santa Ana, en donde se pretende construir el túnel del Arco Vial Sureste, me quedé pasmada. La Sierra oculta misterios inimaginables como ríos de lampazos, ojos de agua color turquesa, aves rojas, azules, todas contentas. La Sierra protege y nutre. Los olmos, encinos y álamos son los sabios ancianos de la comunidad, los osos, los jabalíes y los jaguarundis la juventud.

Además de los argumentos ecológicos y jurídicos que cuestionan severamente el proyecto Arco Vial Sureste dentro de un área que el Gobierno tiene la obligación de preservar, existen argumentos muy personales que cada uno de nosotros guarda en su memoria y en su corazón y que nos impulsan a defender a las montañas de más hurtos y agresiones.

Producto de un estilo de vida comercial es que hemos llegado a pensarnos solos. Se nos está olvidando que lo verdaderamente valioso, como diría "El Principito" de Antoine Saint Exupéry, es invisible a los ojos. Los bosques no cobran sus servicios, ni los insectos, ni la tierra que nos regresa la lluvia. La generosidad de la naturaleza, que no firma su obra, ni espera aplausos por sus milagros es enteramente gratuita y para todos, incluidos los depredadores, que se sienten hijos de otra naturaleza, no de ésta, la gratuita y la magnánima.

Creo que el Gobierno estatal reconsiderará el proyecto Arco Vial Sureste. Ya el Congreso Local ha hecho pública su intención de revisar el proyecto en virtud de las irregularidades que han venido aflorando. Ya la sociedad salió a las calles a protestar. Cada día es más latente que la ciudadanía va hacia un lado y los gobiernos montados en aplanadoras hacia otro.

El Cerro de la Silla y su sierra nos provocan a todos sentimientos hondos. Cada quien tiene su versión para estar en contra de otro proyecto ecocida; las próximas generaciones merecen tener su propia versión. Ésta fue la mía.


ximenaperedo@yahoo.com.mx

sábado, julio 26, 2008

por una estrella roja

José David Vega Becerra*

26 de julio de 1968.

“En ese mes estaba trabajando y preparando nuestra graduación para el 15 de agosto, por los medios de comunicación me entero de la gresca en la Ciudadela, de la Vocacional 2 y la 5 contra la preparatoria Isaac Ochoterena; el acontecimiento no tenía nada de extraordinario. Sobre todo tratándose de una vieja rivalidad, lo significativo del hecho fue la intervención de la policía y la agresión contra los estudiantes y maestros de la Vocacional 5 a manos del cuerpo de granaderos.
“Hago contacto con Arturo Martínez Nateras, de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED); evaluamos la situación, nos preocupaba que la dirigencia de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (charra) tratara de aprovecharse para recomponer su endeble situación. Decidimos intervenir y sustraer a los compañeros de las vocacionales de la influencia de esta camarilla.

“Estaba en juego la representatividad estudiantil entre los grupos en disputa. Hicimos un recuento: teníamos militantes de la CNED en Vocacional 7, el primo de Nateras y un hermano de Posadas estaban en el comité. César Tirado participa en esta reunión como representante de los estudiantes provenientes de Puebla e informa que hay compañeros en otras escuelas. Tenía una relación con Genaro Alanís, secretario general de la sociedad de alumnos de Vocacional 5.

“Con esa endeble fuerza pero confiando en la validez de nuestros planteamientos, se me asigna organizar la resistencia y orientar a los estudiantes de las vocacionales para irnos a la Alameda a solicitar el apoyo de los estudiantes de la universidad, donde la CNED tenía cierta influencia. Se tenía programada una marcha para conmemorar la gesta cubana del 26 de julio.

“Arranca la marcha politécnica de la Ciudadela al Casco de Santo Tomás, ubico a los compañeros y nos vamos con el contingente; al llegar al Monumento a la Revolución. Efraín García, de la Escuela de Economía y representante del Movimiento de Izquierda Revolucionario Estudiantil MIRE, arenga al contingente denunciando la escasa eficacia de tal marcha y exige trasladarse a protestar al Zócalo; como los ‘fenetos’ pretenden llevarse a los estudiantes al Carillón reaccionan, se inicia una zacapela y hay confusión. Me identifican en el grupo que les hacía contrapeso y me persiguen por el Monumento de la Revolución para golpearme. Los de la FNET recobran momentáneamente el control del contingente, se reanuda la manifestación de acuerdo con el plan inicial, se establece sobre la marcha una alianza entre el MIRE y la CNED para disputar el control de la movilización; llegando al Casco de Santo Tomás les arrebatamos el mando. Los contingentes toman camiones enfilando al Zócalo y a la Alameda. Nunca había participado en una acción de este tipo, pero reconozco la importancia de tener un pequeño grupo organizado, que en estas condiciones puede conducir y guiar a una masa enervada y con ganas de desquite.

“Llegando a la Alameda, me llevo a Genaro Alanís y le pido la palabra al conductor del mitin, Arturo Martínez Nateras. Alanís sube al estrado y solicita apoyo para las demandas de la Vocacional 5, tiene una respuesta inmediata, el contingente decide dirigirse al Zócalo, nos enfilamos por la calle de 5 de Mayo y topamos con alumnos de la Vocacional 5 que son correteados por el cuerpo de granaderos; el enfrentamiento se generaliza por toda la Alameda, se dispersa el contingente estudiantil por todo el centro, dando lugar en los hechos a la alianza Poli-UNAM y al inicio del movimiento estudiantil de 1968.”

* José David Vega Becerra, delegado al Consejo Nacional de Huelga por la Escuela Superior de Ingeniería Textil. Nació en la ciudad de México el 17 de abril de 1946.

Texto incluido en el libro Octubre dos. Historias del movimiento estudiantil, de Ortega, Mario (1998). México, Universidad Autónonoma Metropolitana-Xochimilco.

jueves, julio 24, 2008

Algo anda mal



El diario La Opinión de Los Ángeles publicó ayer una extensa entrevista con Carmen Aristegui, recientemente galardonada con el premio María Moors Cabot de la neoyorquina Universidad de Columbia. Le preguntaron, entre otras cosas: “¿Algo está mal en México?” Y repuso la conductora de CNN en español que fue obligada a dejar su programa de radio en la W: “Hay muchas cosas que están mal en nuestro país. Yo creo que tenemos un panorama muy preocupante si hablamos de la calidad de la vida democrática.
Creo que es una democracia empobrecida a raíz de varias cosas, de un proceso electoral como el de 2006, que nos hizo retroceder seriamente en terrenos que creíamos ganados. Hay otros temas que preocupan profundamente y tienen que ver con la espiral de violencia en nuestro país, que se dice fácil pero estamos hablando de 2 mil muertos en lo que va de 2008 y no sabemos cuántos miles de muertos en los últimos años a raíz de estas confrontaciones entre el narcotráfico y las fuerzas del orden, que alcanzan niveles que ya rebasan cualquier conflicto bélico”.
Millones de mexicanos pensamos igual que tú, querida Carmen.

Para construir una Radio Independiente www.somosunoradio.org


ASISTE !!

jueves, julio 17, 2008

La Clínica San Carlos en Norogachi



Arnoldo Kraus

Desfuerzado es la palabra que más repetían los enfermos, tanto mestizos como rarámuris, que acudían a atenderse a la Clínica San Carlos en el muy pequeño poblado de Norogachi –ciudad de los cerros redondos. Ya sea en castellano, o en raráramuri, de acuerdo con la traductora que fungía de vínculo y enfermera, desfuerzado fue, sobre todo en los tarahumaras, el malestar más frecuente. Cansancio, enfermedad, agobio, imposibilidad para entender lo que sucede en el cuerpo, padecimientos crónicos, escasez y miseria son, entre otros, algunos de los significados de la vivencia desfuerzado(a).

La Clínica San Carlos, a pesar del admirable esfuerzo de las monjas-doctoras, Leonor y Angélica, y del magnífico equipo de enfermería constituido por monjas también mostraba signos de desfuerzamiento. Falta o ausencia de recursos médicos, de elementos mínimos de laboratorio, de aparato de rayos X y de medicamentos esenciales imposibilitan el buen ejercicio de la medicina y limitan los resultados de los esfuerzos diagnósticos y terapéuticos. Ante esa miríada de elementos negativos, aunado a la lacerante e intolerable injusticia social que golpea sin piedad a la población rarámuri, resalta la gallardía y la bonhomía de todas las personas que de una u otra forma dan vida a la clínica, donde confluyen la labor de las monjas-doctoras con el invaluable y admirable apoyo del grupo extramuros que la sostiene.

Norogachi es un enclave mestizo en la sorprendente sierra Tarahumara. Clínica San Carlos es un pequeño sanatorio que dignifica el valor de la medicina y ofrece atención médica a quien lo solicite. Para la población tarahumara vecina a Norogachi, Clínica San Carlos, amén de ser la única opción para atender sus enfermedades, es un refugio invaluable. Ahí se escucha, se palpan cuerpo y alma, se alimenta, se hospitaliza cuando la enfermedad lo amerita y se tiene la posibilidad de dejar el hogar por algunos días; en otras ocasiones, se alberga a la persona enferma o hambrienta cuando son demasiadas las horas que tienen que caminar de regreso a su hogar.

Si hubiese que resumir en una palabra lo que sucede dentro de las paredes de la clínica, ésta sería atención. Ahí se atiende: se mira por las personas, por su cuerpo, por su entorno; se tiene en cuenta quién es él que acude y qué es lo que sucede en su hábitat; se acogen quejas y se penetran los periplos escondidos detrás del malestar; se respeta y se obsequia calidez; se escucha; se lee la vida de los otros. Se asiste y se traspasa lo cotidiano para comprender lo que sucede en el entorno social y humano de la población rarámuri.

Traspasar las puertas de la clínica es obligatorio: la injusticia y la miseria aguardan afuera, en las comunidades. En ellas, a pesar de inenarrables adversidades, el patronato de Clínica San Carlos abre dispensarios, se preocupa por la alimentación y perfora pozos para que algunas comunidades rarámuris tengan, por primera vez, agua potable, si no en el hogar, al menos en el centro de la congregación. Agua para que dejen de beber del mismo sitio animales y humanos. Agua para que las personas sean personas.

Agua para nunca dejar de recordar, que no ha habido presidente en la historia de México que no se haya vanagloriado, dentro de sus costales de discursos ahítos por haber llevado el vital líquido hasta los lugares más recónditos de la República. Agua que brotó del pozo por primera vez hace apenas 10 días en Rajochiqui. Quienes edifican la clínica traspasan la vida: las lágrimas del equipo San Carlos cuando “se inauguró” el pozo de agua –con el alma, sin listones, sin prensa, sin Fox, sin Calderón– fueron un sentido homenaje a la vida. Homenaje similar fue mirar y apoderarse de los indescriptibles guiños que oscilaban entre la sorpresa y la incredulidad, de los cinco niños rarámuris, mientras presenciaban los malabarismos que con pelotas ejecutaba Gabriel Kraus, mi compañero de viaje.

En la sierra Tarahumara, ineludiblemente, las incongruencias traspasan la conciencia. El entorno de Rajochiqui, al menos en esta época del año, es imponente: el cielo azul, el verdor de la pradera, el gris de las piedras, el blanco de las nubes y los colores que emanan del sol contrastan con la indigerible miseria de los hogares tarahumaras. Las casas son de madera, aproximadamente de 20 metros: el mobiliario lo constituyen una estufa, que funciona con leña, una banca, una grabadora de pilas y el piso de tierra donde viven y pernoctan ocho o más personas de una o dos familias. Los colores de la casa son los grises de las ausencias; son los grises que hermanan a gobernadores, políticos, presidentes y el resto de los ausentes. Sólo en países tan injustos como México, donde la ralea política sigue ufanándose de sus logros, es posible asombrarse y enardecerse al unísono: demasiada belleza natural, lacerante miseria humana.

La ética como antídoto para paliar esa terrible enfermedad del abandono es la que ejerce la familia que da vida a Clínica San Carlos, unos dentro de sus paredes; otros, fuera de ellas. La desfuerza como enfermedad de algunas de las historias que junto con Gabriel escuché rebasan los límites de este espacio. Buen pretexto para regresar la próxima semana a Norogachi por medio de estas páginas. Buen pretexto para repasar la desfuerza moral de la clase política mexicana.

Para Gabriel Kraus. Con quien tuve la suerte de compartir pacientes, un mucho de vida y estetoscopio.

sábado, julio 12, 2008

Comunicado de Tlachinollan por el intento de clausura de Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua




· Irrumpe en la cabina y desconecta equipo de cómputo y transmisor.
· Los indígenas Amuzgos defienden a la radio.
· El pueblo se mantiene en alerta.

Tlapa, Guerrero, México a 10 de julio de 2008.- Unos 30 efectivos de la Agencia Federal de Investigaciones y de la Policía Investigadora Ministerial (PIM) irrumpieron hoy de manera violenta en la cabina de la radio comunitaria Ñomndaa La palabra del Agua que transmite desde el municipio autónomo Suljaa’ (Xochistlahuaca) y dañaron los aparatos al desconectarlos intempestivamente, en un intento por desmantelar ese medio de comunicación que con desde el 2004 ha dado voz al pueblo amuzgo.

A consecuencia de esta arbitraria acción, la señal de esa emisora comunitaria que transmite en lengua amuzga quedó fuera del aire, dio a conocer uno de los colaboradores de dicha estación, David Valtierra Arango

Detalló que aproximadamente a las 11:30 de la mañana de este jueves, los agentes federales encabezados por funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), arribaron a la Ñomndaa y en tanto un grupo exigía los documentos de la estación, otro, con arma en mano se metió a la cabina y desconectó los aparatos ocasionando que con ello se quemara el transmisor y el CPU del equipo de cómputo que se usa para la programación de la radio que comenzó a operar el 20 de diciembre del 2004.

La acción de los agentes fue frustrada por unos 300 indígenas amuzgos que cercaron la radio, en respuesta al llamado de alerta que hicieron los locutores en turno desde la misma radio, minutos antes de que fueran apagados los aparatos. También fueron convocaron mediante altavoces por las autoridades tradicionales de Xochistlahuaca, municipio que se ubica en la región de la Costa Chica de Guerrero.

Valtierra Arango mencionó que esta presión de los amuzgos inhibió la intención de los agentes y funcionarios de la SCT de clausurar la radio y llevarse el equipo de transmisión y que por ello optaron por retirarse. No obstante, destacó que un numeroso grupo de la AFI de manera intimidatoria permanece en la entrada del pueblo.

“Otro intento por criminalizar la lucha de los pueblos indígenas”: Tlachinollan.

Por separado, el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández consideró este atentado contra la radio Ñomndaa “es una muestra de que continúa este intento del gobierno por criminalizar la lucha indígena, sobre todo esa lucha que hacen los pueblos por el derecho a tener su propia radiodifusora que difunda la cultura, las costumbres y los mismos derechos de los pueblos indígenas como sucede con los demás proyectos como el de la Policía Comunitaria”.

Lamentó que a ahora sea la radio comunitaria a la que se le quiera colocar “fuera de la legalidad, cuando sabemos que a nivel nacional e internacional hay un movimiento por el reconocimiento de estos esfuerzos de la sociedad civil que son legítimos y que desgracia se topan con mecanismos jurídicos muy engorrosos y que además están construidos con el fin de que la gente que no tiene recurso económicos pueda acceder a este tipo de concesiones”.

Resaltó que La Nomndaa “es una radio que para el pueblo amuzgo tiene gran legitimidad, por eso la gente la ha defendido y la sigue reivindicando como parte de un patrimonio que no tiene que ver con cometer delitos porque no está lucrando con este servicio, sino que más bien está contribuyendo a fortalecer los valores culturales que existen en una democracia participativa”

Barrera Hernández agregó que “tomando en cuenta la legislación internacional sobre derechos indígena que estipula que los pueblos tienen derechos a acceder al uso, manejo y posesión de los medios de comunicación, como Tlachinollan consideramos que la acción perpetrada por parte de la acción de la AFI contra la Ñomndaa es un atentado a la libertad de expresión de los pueblos indígenas que buscan recuperar el derecho que les han negado los gobiernos y que en ese sentido desde el ejercicio de su autonomía que les garantiza el derecho internacional, han buscado tener su propia radio que a diferencia de las radios comerciales La Ñomndaa no es lucrativa”.

Atentados contra la Ñomdaa


-En octubre del 2004, cuando colaboradores de la radio La Palabra del Agua se encontraban instalando la torre para la antena de la radio. En esa ocasión una avioneta del Ejército sobrevoló la torre.

-El 22 de enero de 2005, el teniente de infantería del 48 Batallón de Infantería, con sede en Cruz, Grande, Ricardo Damián Mazariego se presentó en la radio argumentando que estaba comisionado para hacer una investigación sobre ésta y sus operadores.

-El 25 de enero de ese mismo año, personal de la SCT se presentaron en la estación de radio con una orden de asegurar las instalaciones para “garantizar su no operación”. Finalmente, los elementos se retiraron recomendando apagar la radio, pues de otra manera no obtendrían el permiso para su operación.

-El 18 de julio de 2005, elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) se presentaron a la mostrando un oficio de investigación girado por la Procuraduría General de la República (PGR), y llevaban un citatorio un citatorio que iba dirigido al entonces Coordinador General del Comité de Apoyo de la Radio, David Valtierra Arango para que se presentara en las oficinas de la PGR. Dicho citatorio se desprende de una Averiguación Previa que está siendo integrada por esta dependencia con el número AP/PGR/GRO/ACADII/50/2005.

-El día 17 de diciembre del 2005, durante una mesa redonda en donde se comentaba sobre las características de las radios comunitarias que no cuentan con el permiso del gobierno federal y las radios que ya cuentan con ellos, a la radio le fue cortada la luz.

-El jueves 23 de febrero del 2006, alrededor de las 11:00 de la mañana, una avioneta del Ejército realizó vuelos rasantes sobre la comunidad y en particular dio algunas vueltas sobre el Cerro de las Flores donde se encuentra ubicada la torre y la cabina de transmisión de la radio.

-El sábado 25 de febrero de 2006 aproximadamente a las 10:30 de la mañana una avioneta del Ejército hizo varios vuelos sobre la comunidad, pasando a muy escasos metros sobre la torre de la antena de la radio y de los árboles, en donde dio varias vueltas sobre la cabina de la radio.

-El 9 de agosto de 2007 detienen y encarcelan a David Valtierra Arango en la el reclusorio de Ometepec acusado por el delito de privación ilegal de la libertad de un ejidatario que fue detenido por acuerdo del Comisariado Ejidal. No obstante, en esa reunión no participó David, pero fue evidente que su aprehensión es porque ha sido un colaborador activo en la radio.

viernes, julio 11, 2008

Nosotros, los Colombianos




Juan Villoro

Hace unos meses, Fernando Vallejo, admirado autor de "La Virgen de los Sicarios", tomó una decisión un tanto imaginaria: nacionalizarse mexicano. Que alguien nacido en Colombia adopte un país tan parecido al suyo equivale a dejar el tequila blanco para pasar al reposado.

No es casual que una de las novelas más mexicanas de los últimos años, "No me Olvides cuando Mueras", sea obra de un colombiano, Hugo Chaparro Valderrama. Escrita en octosílabos indoloros, que se leen como la respiración natural del idioma, narra los portentos que un ciego atestigua durante la guerra cristera. Chaparro Valderrama entrega las visiones de un invidente, hechas de palabras. Excepcional compendio de la lengua y las supersticiones nacionales, "No me Olvides cuando Mueras" ha sido escrita por un mexicano secreto, eso que suele ser un colombiano.

El día en que Hemingway se pegó un tiro, Gabriel García Márquez llegó a México. Aquí reinventó el hielo, admiró a Rulfo y leyó un graffiti en una barda: "Peggy, dame un beso" (este telegrama de literatura urbana lo llevó a pedir públicamente que Peggy accediera a la solicitud).

El 24 de octubre de 1956, también Álvaro Mutis llegó a la Ciudad de México. Venía apesadumbrado y se desplomó en el asiento de un taxi. El conductor le preguntó qué sucedía. El poeta confesó que tenía un problema del carajo. "No se preocupe, señor, aquí todo se alivia", dijo el piloto. Mutis contempló el violáceo atardecer del altiplano y acaso intuyó que se quedaría aquí para siempre.

El autor de "La Nieve del Almirante" preside el patronato de la Casa Refugio Citlaltépetl, que acoge a escritores perseguidos. Ahora es él quien funge de piloto ante los recién llegados. El miércoles pasado comimos con el más reciente huésped de la casa, el iraquí Hatem Abdulwahid Saleh, quien salió de Bagdad ocho meses después de la guerra; pasó de un país a otro durante cinco años hasta llegar a México, de donde se ha propuesto no salir, siempre y cuando no le sirvan ese guiso desconcertante que lleva chocolate. Durante la comida, Mutis fue lo que siempre ha sido: el anfitrión de cualquier sitio donde se encuentre. Imposible pensar que sea alguien llegado de lejos.

A principios del siglo 20, otro colombiano vino a México a complicarse la vida y compensar sus arrebatos con propinas. En los años de la Revolución, Porfirio Barba Jacob entraba a las cantinas como un caudillo de la ocurrencia y del malhumor. A una camarera le dio un billete de 100 pesos y le dijo: "Dieciséis pesos son por los tragos y el resto en pago de los insultos".

Fernando Vallejo dedicó 10 años a su excepcional biografía de Barba Jacob, "El Mensajero", y un erudito con buenos anteojos podría dedicar mil páginas a mostrar lo nuestras que han sido las palabras colombianas.

Por eso desconcierta que se diga con alarma "México se está colombianizando". Obviamente la frase no se refiere a que bailemos demasiados vallenatos o seamos incapaces de olvidar a Margarita Rosa de Francisco en "Café con Aroma de Mujer", sino al incremento del narcotráfico y la violencia.

La literatura de Colombia ha dado cuenta de ese drama. En "El Olvido que Seremos", Héctor Abad Faciolince narra el asesinato de su padre, y en "Rosario Tijeras", Jorge Franco trata el tema de los sicarios.

En abril de 2003 comí en Bogotá con la poeta María Mercedes Carranza. Mientras me explicaba el ritual aderezo del ajiaco, contó que uno de sus familiares estaba secuestrado por las FARC y otro había sido víctima de los paramilitares. Dos fuerzas presuntamente enemigas destruían a una misma familia. Poco después, el 11 de julio, María Mercedes puso fin a una vida determinada por ausencias. En uno de sus poemas escribió: "Me he cansado/ de mis palabras,/ se las presto".

Otro escritor cercado por la violencia, Fernando Cruz Kronfly, decidió refutar la situación colombiana con un congreso sobre el "Principio Esperanza". Nos reunimos en Cali, capital de la salsa. En una de esas noches en que los colombianos revelan que su oficio primordial es la música, Fernando tomó una guitarra. Apenas había templado unas notas cuando advertimos que su mujer lloraba en silencio. Quería pasar inadvertida, pero no lo logró. Le preguntamos qué sucedía. Su respuesta llegó como un granizo: "Fernando no tocaba desde el secuestro de nuestro hijo".

Colombia ha pasado por años de sangre. Sin embargo, mientras en México se afirmaba con implícita superioridad "nos estamos colombianizando", allá se recuperaban espacios de soberanía y se combatía el crimen organizado, tanto en la selva como entre los políticos.

Ayer leímos una noticia con sabor a milagro: Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes fueron liberados por la Operación Jaque sin que se disparara un tiro. El Ejército infiltró a las FARC, llevó un helicóptero blanco al corazón de las tinieblas y convenció a los guerrilleros de desplazar a los secuestrados a un sitio más seguro. La noche del miércoles, el general Padilla narró lo ocurrido con una claridad expositiva que sugería que el operativo también era un triunfo de la lengua castellana. Lo mismo puede decirse de los demás participantes en la asombrosa rueda de prensa, incluyendo a la ex candidata a la Presidencia, que soportó las penurias del secuestro leyendo un diccionario del que no se separaba, y al cabo que la asistió en cautiverio y le salvó la vida.

Cuando el helicóptero de las Fuerzas Armadas despegó, podía haber disparado sobre los guerrilleros. No lo hizo. El operativo no tuvo otra arma que la persuasión.

Ayer, REFORMA dedicó su portada a la liberación de Ingrid Betancourt. La noticia contrastaba con dos temas locales: el secuestro de empresarios en Oaxaca y Aguascalientes y las secuelas del desastroso operativo en la discoteca News Divine.

La frase "México se está colombianizando" ha cambiado de signo: hoy es motivo de esperanza.

martes, julio 08, 2008

La entrega del petróleo: quiénes, por qué, para qué

Adolfo Gilly*

La reforma energética propuesta por el Poder Ejecutivo ha sido demolida en cada uno de sus puntos y motivos a lo largo de los debates públicos de estas semanas, junto con los argumentos de sus partidarios puestos a defender una falacia. Ha quedado como lo que es: una tentativa de despojo y privatización de la riqueza petrolera mexicana. No tiene caso venir a repetir lo ya dicho. Me basta hacer mías, entre tantas otras, las razones y las pruebas aducidas días atrás por Javier Jiménez Espriú en impecable escrito.

En cuanto a la situación de hecho, es la siguiente. Después de 36 años, las grandes empresas del petróleo regresan a Irak. Después de 70 años de la expropiación de 1938, en medio de la actual fiebre especulativa mundial en el mercado petrolero, esas empresas se disponen a regresar a México pasando por encima de la Constitución y de las leyes de esta nación.

Pero aquí no hubo, como en Irak, guerra o invasión extranjera. Lo que tuvo lugar es un cambio de mando del Estado. La vieja y exhausta clase dirigente, cuyo modo político de ejercicio y de negociación del mando se encarnaba en el PRI y en sus tratos con el antiguo PAN, ha sido sustituida en el ejercicio del poder por el mando del capital financiero mexicano bajo el amparo de las finanzas internacionales.
Este nuevo mando es la encarnación en México del orden social neoliberal mundial –orden social, no modelo económico, pues es un nuevo orden social del capital lo que se expande en el mundo de inicios del siglo XXI.

Ese mando todavía no ha encontrado su forma política ideal, su modo de trato y negociación con la nación mexicana y con su pueblo. Está tanteando cómo modelar esa relación, cómo consolidarse y superar la actual fragmentación de los poderes entre los gobernadores, donde cada uno actúa como dueño y señor de su territorio frente al gobierno central y a sus propios gobernados. Hasta don Porfirio se escandalizaría si viera este espectáculo...
*
El mando del capital financiero necesita encontrar, unificar y legitimar sus formas políticas y está resuelto a lograrlo. Por eso el desmantelamiento de los pilares de la Constitución, malamente disfrazado de leyes reglamentarias. Otros gobiernos antes fueron desmantelando a Pemex durante décadas para dejarla a punto de privatización, como aquí mismo lo han documentado técnicos y especialistas. Pero para consolidarse, y no sólo para hacer negocios, este nuevo mando necesita ahora desmantelar además el patrimonio nacional entero, pues la forma de existencia de ese capital al cual representa consiste en penetrar capilarmente en todos los poros de las relaciones económicas, sociales, políticas, culturales e imaginarias de la nación, y en las de ésta con el territorio y la naturaleza.

Esta mutación financiera del poder mexicano tiene su actual representante en el gobierno de Felipe Calderón y Agustín Carstens, avalado en 2006 sólo por un tercio de los votantes en un proceso electoral por demás tenebroso.

No estamos, pues, ante un mando estabilizado con un partido histórico en el gobierno. Tampoco se trata de una vulgar mafia movida sólo por afanes de corrupción, como suele argumentarse en su contra. Estamos, por el contrario, ante un verdadero y real grupo dirigente de advenedizos que a sus espaldas tienen el poder de las finanzas y el monopolio televisivo. Lo encabeza la dupla Calderón-Carstens. No se les detendrá con calificativos ni con insultos que apenas sirven como desahogo.

Este grupo dirigente está llevando al país a una aventura que atenta contra los fundamentos históricos, culturales, económicos y jurídicos de esta comunidad nacional verdadera e ilusoria que se llama México, para consolidar en cambio el orden social y político de la nueva riqueza financiera en ostentosa e incontenible expansión desde la década de 1990.
De esto y nada menos es de lo que se trata.
*
Pero una nación no es un montón de gente viviendo sobre un territorio. Es una comunidad humana, tanto real como imaginaria, con un pasado y una cultura comunes, con intereses compartidos y conflictos de intereses, en la cual leyes escritas y no escritas regulan las relaciones y las vidas. Lo primero se llama historia; lo segundo, economía; lo tercero, política y estatuto jurídico.

En tales premisas se sustentó la expropiación de 1938 con sus amarres constitucionales y legales. El petróleo no es en México una simple propiedad. Es un patrimonio de la nación y de su pueblo. No es mineral inerte, es herencia común y es trabajo objetivado y acumulado por generaciones. Todo eso es ignorado por la propuesta privatizadora de Felipe Calderón y Agustín Carstens.

El discurso de los expropiadores de 1938, los generales Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica, fue un discurso de soberanía, un discurso de legalidad y un discurso de trabajo. Se lo puede encontrar tal cual en los Apuntes del presidente Cárdenas editados por esta universidad.

Discurso de soberanía porque, para recuperar el petróleo, ambos generales consideraron y sopesaron la coyuntura internacional y concluyeron, con razón y con pericia, que las grandes potencias estaban por entrar en una guerra mundial y no podrían defender hasta el fin a sus compañías en México. Tendrían que negociar y así lo hicieron, Estados Unidos el primero pues era quien, en caso de guerra, mayor valor estratégico concedía a ese mineral contiguo. El discurso de soberanía era así, además, un discurso geoestratégico. Ambos están ausentes en la propuesta del Poder Ejecutivo.

Discurso de legalidad porque el presidente Cárdenas sustentó la medida expropiatoria por un lado en la rebeldía de las compañías petroleras ante un laudo de la Suprema Corte, con lo cual desafiaban la ley de la nación; por el otro, en el dominio eminente de ésta, heredado de la Corona española, sobre el suelo, el subsuelo, los mares y los cielos de su territorio. Contra esa legalidad va la iniciativa del actual gobierno.

Discurso de trabajo porque la recuperación del petróleo se apoyó en una movilización nacional, antecedida y preparada por un reparto agrario sin precedentes y articulada en torno a la organización y la movilización de los trabajadores de la industria petrolera y de su sindicato. Trabajadores de la industria y sindicato siguen existiendo. Pero están hoy ausentes de estos debates y al sindicato lo controla una burocracia corrompida, cliente y cómplice de cada gobierno en turno.

La ausencia de todo discurso del trabajo, el silencio y la exclusión de los trabajadores y sus organizaciones, es el indicio ominoso de que esta proyectada entrega forma parte del asalto general del capital financiero contra el trabajo, rasgo definitorio del nuevo orden social global. Este es, empero, un tema mucho más vasto a ser abordado en otras sedes.

Con creces se ha demostrado en estas semanas que la premura tecnológica y la premura económica son añagazas, así como se ha probado que es simple chantaje la amenaza de que, si no se privatiza Pemex, no habrá recursos para educación, salud y el supuesto “combate a la pobreza”. Una reforma fiscal que hiciera pagar a las grandes fortunas los impuestos normales en los países democráticos daría los recursos y liberaría a Pemex de la exacción actual por parte del Estado.
*
La iniciativa privatizadora Calderón-Carstens tiene otro sesgo amenazante. El patrimonio petrolero es parte de cualquier política de soberanía y seguridad nacional frente a potencias externas y sus gobiernos. Esta iniciativa dejaría a México desprotegido y subordinado a la política militar de Estados Unidos y a su plataforma continental de seguridad. Las fuerzas armadas mexicanas quedarían en condición de vasallaje ante el Pentágono, objetivo también de la Iniciativa Mérida.

Al hacer depender a esas fuerzas de la tecnología y el armamento de la potencia vecina; al utilizarlas repetidamente contra el pueblo mexicano y sus movimientos, como sucede con creciente gravedad en Chiapas y en la frontera sur; al embarcarlas en la guerra contra el narco, tarea policial por excelencia; al promover que el “turismo” extranjero se vaya apropiando de costas y penínsulas de México, en especial de Baja California, el presente gobierno prepara porvenires funestos para este país.

Este es el marco general de su reforma energética. Mañana nos propondrán arrendar Baja California para instalar bases militares de Estados Unidos porque el petróleo ya se enajenó y no hay dinero para salud y educación...
La defensa de la nación y de su soberanía requiere además el cese de la violencia interna. Por un lado, es urgente reconocer los derechos indígenas y así cortar de raíz la guerra interior latente y presente en Chiapas. Por el otro, urge ubicar y definir con precisión los sustentos de la guerra del narco en tanto operación de desestabilización militar del territorio. ¿Quién la apadrina y alimenta, a cuál diseño está sirviendo? No me cuadran los capos y sus fortunas como explicación única y suficiente.
*
Como tema de esta mesa se nos pregunta acerca de las consecuencias políticas, jurídicas y sociales de la iniciativa oficial de reforma petrolera. Después de lo antes dicho, respondo: en la presente crisis financiera mundial, en vísperas de un posible cambio de dirección política en Estados Unidos, en tiempos de guerras declaradas y no declaradas, cuando el patrimonio petrolero es como nunca un producto estratégico, entregarlo al capital privado es lanzar a la nación mexicana a una aventura política, geopolítica, jurídica y social.

Tales consecuencias nos llevarían a un desastre nacional. Habrá que impedirlo por todos los medios necesarios.

Ciudad Universitaria, México, 27 junio 2008
* Texto presentado en el Debate Universitario sobre la Reforma Energética, Centro Cultural Universitario, Tlatelolco, Mesa 21, “Consecuencias políticas, jurídicas y sociales de la reforma petrolera”, 27 junio 2008.

jueves, junio 26, 2008

Enrique Ballesté, un juglar del Siglo XXI



René Zúñiga/ Somosuno Radio


Programa de lujo el de Haciendo Camino, quién lo conduce y produce, Alma Ramírez, tuvo el acierto y la posibilidad de que sus amigos: Pepe Charango del conocido Grupo Tayer y Enrique Ballesté: juglar, cancionero, rolador, director de teatro; escenógrafo y ondero entusiasta,acudieran en calidad de invitados, ambos llegaron a la cita. Como profesionales que son llegaron una hora y media antes, mientras el humo de los cigarros se escapan lentamente por ventanales al sur del local, sugiero que alguien baje a recibirlos. Con una sencillez propia de la gente grande, se aposentaron, mientras Alma revisaba los materiales con Pepe, rolas a incluir, todas de Enrique. Ballesté y yo comentábamos experiencias tenidas en Oaxaca o Chiapas, de lo contrastante de la patria…pero también de las cosas de todos los días, de la época de Fantoche y después de CLETA, donde se tuvo un foro para la libre expresión allá en el defectuoso en el Foro Isabelino y después, en la Casa del Lago, ubicado en el milenario Bosque de Chapultepec, donde muchos participaron en alguna puesta en escena o como simples activistas entregando volantes o programas. De cosas como del ave que termina su vuelo o de la canasta de 150 productos que propuso la presidencia y que ninguno, o pocos de ellos tienen consumo.
Cuarenta años de trabajo, componiendo canciones, viajando, conociendo ciudades y gente. Miradas directas o furtivas. Llevando la palabra y las artes escénicas a la montaña y al valle, al desierto, quedándose en las comunidades para incorporar las experiencias de esa gente que hacen patria todos los días. Así el cuerpo reclama las andadas y los gritos, las voces que se multiplican o las que se van perdiendo con el tiempo. Las ausencias que duelen y que generan sonrisas de tristeza. Formas para describir la condición humana y el disfrute entre el recuerdo y la nostalgia.




Mientras se arma el programa canta estribillos, se ríe francamente, hace bromas, sugiere el orden de aparición de las canciones. Retoma la charla, me informa que está trabajando con Pepe Charango sobre la producción de un disco de su música –será doble- afirma y escuchamos al fondo, desde la cabina las noticias que ya son historia efímera. La voz entusiasta y vigorosa que comenta exaltado alguna nota que, al estar en los altavoces, nos recuerdan aquellos vuelos rasantes escuchándose las walquirias de Wagner sobre poblaciones indefensas en los últimos días de Vietnam y una vez más se construyen imágenes que colorean el mundo o que los ánimos simplemente las construyen en blanco y negro o sepia.

Se comparte la música

Cuenta que escribió desde muy joven, parte de una familia que llegó refugiada de España., catalanes, dice con orgullo, mi padre nunca se nacionalizó y fundó una nueva familia con una mexicana. Dice que sus primeras canciones se las enseñaba a todos, las cantaba, las bailaba; las actuaba. Menos a sus padres… por qué se adormilaban en su sillón y eso a Enrique no le gustaba.
Nunca tuvo un tema particular para hacer sus canciones, fluían ellas de la nada, estaba hablando y de súbito era una canción y, como Prometeo, venía a todas partes y les dejaba sus canciones; dejaba que el fuego fluyera. Vine a este mundo a cantar, dice con vehemencia y nadie puede dudarlo, pues su trabajo lo confirma. Y sin concluir la idea sobre Prometeo, concluyo que el hacer canciones y rolarlas a la gente, es como si el fuego que fue robado por Prometeo y entregado al hombre, perennemente encadenado le arrancan las entrañas, así esas canciones a lo largo de los años lo consumen de placer y amor por la gente que habita este país.
Una de sus canciones engalanó una edición mundial de la revista Playboy –comenta divertido-, se llama La cama blanca y gustoso hace que los estribillos se confundan con las noticias del día que taladran desde la cabina de Somosuno Radio.
Una mirada despistada y alguien comenta que faltan cinco minutos, cuando Betsy Salas, con amabilidad y sonriente, avisa que hay que prepararse para ingresar a cabina, pues el programa Haciendo Camino inicia justo cuando termina el informativo, en punto de las nueve treinta de la noche y nos levantamos con laptops en mano, para transmitir el programa de la trova, canto y poesía de Somosuno Radio.
Ya en cabina, Enrique Ballesté cuenta anécdotas, le dan la bienvenida. Martha Fabela, se integra al programa y con auténtica veneración se conduce a Ballesté y le pregunta: Maestro, cuéntenos Usted ¿ como se inspira ? y Enrique nuevamente retoma una historia que tiene forma y fondo, canciones que son consideradas por Francisco Barrios “ El Mastuerzo “” o por León Chávez Texeiro, como testimonios de un México poco conocido por quienes dictan la política de las reformas estructurales, para que ahora si, podamos administrar la abundancia.




De los temas incluidos, todas fueron parte de la obra Fantoche, antecedente directo del Centro de Libre Experimentación Teatral y Artística CLETA. Entre las canciones que fueron incluidas en el programa, puedo mencionar a “ las casas del petróleo ”, “ un hombre corriendo ”, “ canción de cuna ”; “ la otra América ”. Destacó que en una visita a Monterrey escribió “ en el tiempo de la lluvia ” allá por 1977, concluyendo con el tema “ Serafín González ”.
Una experiencia poderosa y reveladora, Enrique Ballesté, un juglar del siglo veintiuno, un hombre sencillo y festivo que estuvo en un programa de radio virtual, con canciones y proyectos en un morral asido a su alma. Gracias Enrique.

jueves, junio 19, 2008

El Che en sus 80 años - parte 2



Ángel Guerra Cabrera/II y última

Los cobardes disparos que en la humilde escuelita boliviana de La Higuera segaron la vida del protagonista de una de las más grandes gestas épicas americanas hicieron nacer un símbolo, un paradigma moral y un icono que ha dado la vuelta al mundo y crecido, indetenible, en el imaginario de millones. No pasaron más que unos meses y ya eran enarbolados en la rebelión estudiantil y juvenil de honda impronta que surcó el planeta en 1968. En el propio corazón del imperio fueron banderas de memorables luchas por los derechos de los negros, contra la guerra de Vietnam y en solidaridad con los pueblos del tercer mundo. Motivaron a los combatientes vietnamitas, sandinistas, salvadoreños, palestinos, de las colonias portuguesas y a cuantos desde entonces han bregado por la libertad. Se alzan hoy en frontal desafío a la enajenación impuesta por la cultura dominante, sustentados como están en la congruencia en Che entre pensamiento y acción, que contrasta con la indigencia ética e intelectual de las clases poseedoras y quienes les sirven en los cargos públicos o con la pluma. Refuerza su expansión y certeza el acelerado y multifacético resquebrajamiento del sistema capitalista, que deja como única opción el socialismo, no sólo para la supervivencia de la humanidad, sino para que alcance la realización plena inherente a sus más nobles aspiraciones.

Un ilustre latinoamericano proclamó que en estas tierras el socialismo sería “creación heroica, ni calco ni copia”, inspirado en el comunalismo de nuestros habitantes originarios y, como enseña Cuba –cabría añadir–, arraigado también en la posterior hermandad de lucha y la cultura mestiza de sus pueblos.

Che, que como Mariátegui era creativo y original por antonomasia, vive hoy en las múltiples rebeldías de la Tierra y muy especialmente en las que sobre sus huellas brotan palmo a palmo en nuestra América. Con todo y que ésta ha sido una región pródiga en luchas populares, nunca se le vio levantarse como hoy contra la nuevas y viejas formas de dominación imperialista. Allí vibra Che, quien conceptuaba indispensable la ruptura de ese yugo en concierto continental para avanzar hacia la liberación nacional y el socialismo.

Si como imponían las circunstancias cuando marchó a Bolivia la forma principal de lucha en América Latina era la armada, mientras hoy es la política, ello no altera sus objetivos estratégicos, que, por cierto, siguen siendo en esencia los mismos. Che recomendó “utilizar hasta el último minuto la posibilidad de la lucha legal” y, aunque conservaría sus armas engrasadas ante la perenne amenaza del norte, en las nuevas condiciones de nuestra región sería decidido impulsor de la batalla que por aquella vía libran contra el neoliberalismo indígenas, trabajadores, desempleados, campesinos, mujeres, estudiantes y del ascenso de sus líderes al gobierno mediante el sufragio. Apoyaría con todas sus fuerzas la revolución bolivariana y a Hugo Chávez, haría suya la revolución democrática y cultural de Evo Morales, la ciudadana de Rafael Correa, simpatizaría con el cura Lugo y sería solidario con las actitudes de los gobernantes latinoamericanos que con diversa intensidad y compromiso se alejan de los dictados de Washington y procuran la unidad e integración de América Latina. Continuaría abogando por la unidad de los revolucionarios y las fuerzas populares –que consideraba clave para la victoria– por sobre las naturales diferencias secundarias.


Hijo de la revolución cubana, fue en su seno, en fraterna relación con el pueblo y Fidel, donde despuntó como gran jefe revolucionario y culminó la escultura en sí mismo “con delectación de artista” de las cualidades excepcionales de ser humano que lo acompañaron hasta el último suspiro de sus “pulmones cansados”. ¡Qué hombre tan grande y tan completo! Desde su sitial en la historia siempre nos recordará que “al imperialismo no se le puede conceder ni un tantito así”.

sábado, junio 14, 2008

El Che en sus 80 años Parte 1

Ángel Guerra Cabrera/I

Al cumplirse el 14 de junio el 80 aniversario de Che Guevara asombra la actualidad que cobran su pensamiento y práctica revolucionarios ante la ola creciente de estampidos que truenan los ejes de la civilización capitalista.

Quien devendría uno de los grandes símbolos universales de la rebeldía y la revolución vio la luz por primera vez en vísperas de la Gran Depresión de 1929, que daría el tiro de gracia al capitalismo en su versión liberal. Entonces pareció a sus ideólogos y estadistas que aquel sistema anárquico y derrochador por naturaleza no tenía salvación posible, y, de hecho, cuando pudo atisbar una salida a la crisis, en Alemania, fue gracias a una fusión sin precedente del Estado, el capital financiero internacional, las grandes corporaciones y el aparato ideológico y cultural; alimentado como nunca por la industria bélica y el afán de conquista, la represión de los trabajadores y la conculcación de sus derechos, la inflamación sin límite del racismo y la xenofobia, que empujaron a la humanidad a la mayor matanza conocida en su historia. El nazismo resultó lo opuesto a las ideas de progreso ininterrumpido y libre empresa proclamadas por la burguesía dieciochesca y la prefiguración de los rasgos esenciales del capitalismo realmente existente en nuestros días.


El curso de la historia pudo ser otro si en lugar de ese desenlace hubiera triunfado la revolución socialista en Europa occidental, pero graves errores del movimiento revolucionario lo impidieron al advenir el estalinismo. Ergo, la parálisis del pensamiento crítico en el país de los soviets –que había ahogado el debate y congelado la teoría, elevándola a dogma de fe–, la alternancia del sectarismo y el oportunismo en la conducta de la Internacional Comunista, la cancelación en aras de lo coyuntural del carácter internacional de la revolución y su correlato en la solidaridad entre los explotados del mundo, la asunción de la irracionalidad productivista, las contemplaciones con el fascismo, la sobrestimación supersticiosa de las reales o supuestas leyes objetivas y la subestimación de la subjetividad humana como palanca decisiva de las trasformaciones sociales.


Che, que definió a la revolución cubana como rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios, concedió singular trascendencia al estudio de la teoría revolucionaria en sus fuentes originales y su enriquecimiento permanente contrastándola con el análisis crítico de la propia experiencia y de la realidad objeto de transformación, la generación de una nueva conciencia socialista y comunista a partir de la práctica revolucionaria, la voluntad indomable de lucha con el mayor apego a los principios y el ejercicio sin cortapisa del internacionalismo como requisitos indispensables tanto del derrocamiento del capitalismo y el ascenso del pueblo al poder político cuanto de la construcción de la nueva sociedad.



Junto a Fidel pavimentó en su práctica como uno de los líderes de la revolución cubana y en el estudio de las experiencias previas el camino hacia la elaboración de una verdadera teoría de la construcción socialista, casi inexistente cuando Cuba abrazó esa aspiración. La autotrasformación del ser humano en “hombre nuevo” como objetivo central del socialismo es probablemente la más valiosa de las contribuciones de estos dos gigantes. Ajeno al eurocentrismo y dedicado estudioso de la realidad, la historia y el pensamiento latinoamericano y tercermundista, comprendió la enorme responsabilidad que recaía en los revolucionarios de nuestra América en la lucha antimperialista, pues como ninguna otra parte del mundo era lacerada por la hegemonía de Estados Unidos –cabecilla y gendarme del sistema mundial de explotación y saqueo– y, no obstante su diversidad, contaba con elementos únicos de historia y cultura común que facilitaban su unidad.


Che es savia nutricia de los cambios actuales en América Latina y los que se gestan en otras latitudes.

viernes, junio 13, 2008

Fidel Herrera: Fidelidad por la Represion

Carlos Beas Torres

En Veracruz, día a día la violencia se recrudece, y cuando nos referimos a la espiral violenta que sacude a ese estado no sólo hablamos ya de las frecuentes ejecuciones, secuestros y enfrentamientos a tiros en centros comerciales y zonas densamente pobladas. De manera cada vez más abierta y preocupante, el gobierno de ese estado utiliza de forma ruin y extrema la violencia para frenar los crecientes reclamos principalmente de campesinos, ambientalistas e indígenas.
Fidel Herrera, cuya administración se ha caracterizado por la frivolidad y un desmedido culto a la personalidad, ha dispuesto de sumas millonarias para crear y difundir en los medios una imagen propia y de su gobierno. Pintando de rojo el estado y bautizando con su nombre desde carnavales locales hasta fracasados equipos de futbol, ha propalado un mensaje en el cual es el diálogo la base de la gobernabilidad democrática que presuntamente sostiene su gobierno. Con ello ha querido construir un perfil de político abierto y respetuoso de la ley y el diálogo. Sin embargo, graves hechos de violencia gubernamental y de criminalización de las luchas ciudadanas lo contradicen y nos hacen pensar que algo muy grave ocurre en ese estado.
Apenas el pasado 19 de mayo, una pacífica protesta de cientos de indígenas nahuas y totonacas, así como campesinos provenientes de municipios del norte del estado, fue violentamente dispersada en medio de gases, ataques de perros y de golpe de macanas, siendo robados de sus escasas pertenencias y alimentos y retenidos en un auditorio cercano a Rinconada más de mil manifestantes, quienes durante horas fueron ultrajados e insultados por cientos de policías estatales y federales.
El saldo de este ilegal y brutal operativo fue el de varias decenas de personas, hombres y mujeres golpeados o intoxicados y la muerte de una campesina, cuando de madrugada y al retirarse del lugar donde había sido recluida fue embestida junto con otras cinco personas que resultaron gravemente lesionadas. Pero este hecho no es aislado.
Hace ya casi un año, el 14 de junio pasado, indígenas nahuas integrantes de la organización Dorados de Villa fueron desalojados violentamente por la policía estatal de un predio ubicado en Ixhuatlán de Madero, tierras que históricamente les pertenecen y que habían recuperado.
Medio centenar de ellos fueron detenidos y tratados con extrema crueldad, ya que estuvieron ilegalmente incomunicados; uno de ellos, herido de bala, no recibió atención médica en varios días.
Preocupante también es el trato que han recibido los vecinos del Valle de Perote, quienes se han atrevido a denunciar los terribles impactos que provocan en su vida las granjas Carroll, empresa canadiense dedicada a la engorda de cerdos. Verónica Hernández, maestra muy respetada de esos rumbos, inició la lucha de los vecinos de la región y fue perseguida y encarcelada, como ahora lo son varios vecinos más cuyo único delito es protestar por los evidentes daños que causa esta empresa a su entorno. En este caso es claro cómo jueces y Ministerio Público se han prestado a criminalizar actos que son definidos con claridad como garantías constitucionales de la ciudadanía.
El mismo trato represivo lo han sufrido los campesinos de la región centro de Veracruz que han protestado por los graves daños ambientales que viene provocando la empresa Alcoholera Zapopan; a mediados de 2007 cientos de pobladores de Yanga, Carrillo Puerto y Cotaxtla fueron brutalmente agredidos por la policía estatal cuando reclamaban al gobierno estatal que cumpliera con los compromisos hechos para frenar la contaminación que afecta sus cultivos, ríos y potreros.
En Veracruz, el gobierno del estado, maneja un doble discurso, ya que por un lado se dice dispuesto a construir pactos sociales y por otro utiliza toda la fuerza de su aparato represivo para aplastar la movilización de amplios sectores de la población, que no se conforman con discursos demagógicos o promesas incumplidas.
En Veracruz, la violencia gubernamental late con fuerza mientras el espíritu de doña Ernestina nos observa en silencio esperando justicia