lunes, mayo 11, 2009

Ciudad sin árboles


Ximena Peredo


Todos tenemos al menos un árbol en nuestro corazón. El guayabo de mi niñez, por ejemplo, es un recuerdo que me visita con frecuencia llenándome los pulmones de un suspiro largo y suave como su tronco.

Los árboles forman parte de nuestros afectos, aunque de esto sólo seamos trágicamente conscientes al momento de perderlos. Mi calle ya no es lo bonita de antes. Desde que algunos de mis vecinos decidieron talar sus árboles, algo se le murió a mi barrio.

En un estudio elaborado en 1996 en el complejo habitacional Robert Taylor, uno de los más grandes del mundo, ubicado en Chicago, los investigadores W. Sullivan y F. Kuo demostraron que las familias cuyos departamentos estaban más cerca de zonas arboladas reportaban mejores relaciones con vecinos y un sentimiento de seguridad que no podían referir habitantes sin contacto con espacios verdes. Estudios semejantes se han hecho en prisiones y en centros de atención a enfermos de Alzheimer, en donde se reporta mayor serenidad a mayor número de árboles.

Tal vez nos hemos convertido en una sociedad más agresiva desde que mantenemos en el poder a gobiernos depredadores. En un afanoso análisis realizado por el Centro de Desarrollo Metropolitano y Territorial del Tec de Monterrey, se estimó que, de 1993 a 1997, el área metropolitana perdió el 95 por ciento de su vegetación urbana, pasando de 2 mil 251 hectáreas a sólo 121 hectáreas, esto hace 12 años. ¿Cuántas de éstas sobrevivirán a las actuales administraciones municipales y estatal?

Siendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud mantener 15 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano del Gobierno de Nuevo León reporta que, en promedio, el área metropolitana apenas suma 4.45 metros cuadrados de estas áreas, destacando fatalmente los municipios de Escobedo y Apodaca, con 2.09 y 1.68 respectivamente.

Si el principio ético de resguardar aire y agua limpios para las próximas generaciones no basta para detener el crecimiento caótico de la Ciudad, tal vez a alguien le conmueva saber el costo material de vivir en un sitio intoxicado.

De nuevo el Tec de Monterrey, pero su Centro de Calidad Ambiental, presentó recientemente un documento magnífico titulado "Beneficios Económicos por la Reducción de Partículas Menores a 10 Micras en el Área Metropolitana". Los investigadores pronostican un ahorro entre los 895 millones de dólares y los mil 346 millones de dólares sólo de reducirse este tipo de contaminación.

Una de las bondades más estimadas de los árboles es que, justamente, atrapan con sus hojas partículas suspendidas en el ambiente. De tal suerte que no sólo bajan la temperatura de la ciudad y favorecen la aparición de lluvia, sino que, además, reducen silenciosamente los índices de contaminación. Sin embargo, esto parece no importarle ni a los gobiernos ni a los ciudadanos comunes que sacrifican árboles por planchas de cemento, que por estas fechas arden de calor, para evitarse la fatiga de barrer las hojas.

En los últimos meses en las calles del centro de Monterrey ha sido posible encontrar árboles maduros derribados y mutilados sobre las banquetas. Una de las razones más convincentes para que la dirección de Ecología de Monterrey otorgue el permiso de tala es el reporte de fractura de banquetas.

Las banquetas, habría que apostar a la creatividad, las podemos rehacer, ampliar o subir de nivel, pero la vida de un árbol maduro no se recupera. Los árboles no son propiedad privada, por eso su destino no debe depender del capricho de quien se cree su dueño.

Hay una pulsión suicida y antisocial en esos taladores urbanos ocultos en autoridades y en vecinos amables. Los árboles crean comunidad y protegen la vida. Talarlos es atentar contra el futuro de la vida comunitaria. ¿Cuándo sentiremos dolor en nuestras rodillas ante el golpe fiero de un hachazo en las raíces de un árbol?

Silvio Rodrìguez en Haciendo Camino. Hoy a las 9:30 p m por www.somosunoradio.org



Antologia: el primer disco que se dio a conocer de manera comercial en Mèxico, en el podemos disfrutar una selección de los temas mas reconocidos del cantautor cubano, referente de la música popular cubana contemporanea.

viernes, mayo 08, 2009

¡ Libertad a los 12 Presos Polìticos de Atenco !




Don Raúl Vera, Obispo de Saltillo acompaña a Trinidad, esposa de Ignacio del Valle para exijir libertad a los presos de Atenco

miércoles, mayo 06, 2009

¡ Gracias Benedetti !


Mario Benedetti es dado de alta



El escritor uruguayo fue trasladado a su domicilio tras 12 días de permanecer internado en una clínica. Fue dado de alta debido a que respondió de manera favorable al tratamiento



Defensa de la alegría

Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

lunes, mayo 04, 2009

A tres años de la Represión en Atenco: "Ni Olvido ni Sumisión"..... Los pobladores


Bruno Bichir, Trinidad Ramírez y Daniel Giménez Cacho, ayer, durante el foro en defensa de los presos políticos de San Salvador Atenco

Foto Jesús Villaseca

Blanche Petrich
Enviada


San Salvador Atenco, Mex., 3 de mayo. Aunque el decreto que pretendía expropiar las tierras de los campesinos de San Salvador Atenco para construir un aeropuerto internacional fue derrotado ya una vez por las movilizaciones populares, en 2002; aunque ese gesto de resistencia fue duramente castigado con muerte, prisión y tortura en 2006, hoy –2009– sigue viva la intención gubernamental de instalar en la región un plan similar, advirtieron los representantes del Comité Justicia para Atenco.

“Por eso el gobierno tiene presos a 11 dirigentes de este movimiento, con sentencias que van de 31 años a nueve detenidos en el penal estatal de Molino de Flores, Texcoco, hasta 67 años y 12 años, a tres recluidos en la cárcel de máxima seguridad del Altiplano. Son los rehenes del Estado. Los quieren mantener presos hasta que los pobladores de Atenco decidan vender sus terrenos”, aseguró el periodista Luis Hernández Navarro.

Ayer, día de la Santa Cruz, los habitantes de este pueblo y quienes simpatizan con su causa se rebelaron contra la orden federal de no congregarse, no abrazarse y ni siquiera estrecharse civilizadamente la mano. Pese a lo que todos los oradores coincidieron en calificar de “golpe de Estado sanitario”, hubo un nutrido mitin frente a la casa ejidal del pueblo para refrendar su determinación de no olvidar lo ocurrido aquí mismo el 3 y 4 de mayo de 2006.

Fueron varios cientos de personas. Las suficientes para rebasar la sombra de dos grandes toldos. En el templete, flanqueando a Trinidad Ramírez, esposa de Ignacio del Valle, líder del Frente Popular de Defensa de la Tierra (FPDT), quien tendría que vivir 157 años para alcanzar la libertad, si acaso se cumpliera la atroz injusticia de su sentencia carcelaria, empuñaron el machete y se ciñeron el paliacate simbólico gente de cine y teatro, como Daniel Jiménez Cacho, Bruno Bichir, Ofelia Medina, Julieta Egurrola y Giovanna Cavasola; gente de letras e ideas, como Adolfo Gilly, Gilberto López y Rivas y Hernández Navarro, además de defensores de derechos humanos como el general José Francisco Gallardo y Edgar Cortés.

Otros, a la distancia, hicieron sentir su presencia, como el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, quien llamó por teléfono para que su voz fuera escuchada por todos: “A la gente de Atenco –dijo– les deseo que su resistencia pacífica sea coronada por el éxito”.
Uno a uno pasaron al micrófono. El antropólogo López y Rivas expresó que Atenco es “un símbolo del afán del Estado de castigar a todo lo que se opone, lo que critica, lo que resiste”. Comentó que uno de los temas de debate en la política hoy día es sobre el debilitamiento del Estado. “Y sí, tenemos que discutir sobre el debilitamiento del Estado en sus obligaciones de garantizar la salud y la educación básicas para la población y el fortalecimiento en su capacidad de reprimir y permitir a los capitales apoderarse de todo lo que los pueblos poseen y producen”.

El politólogo Adolfo Gilly reiteró la importancia de centrar los movimientos populares hoy día en la defensa por la libertad de los presos políticos de México, no sólo los de Atenco sino también la indígena ñañú Jacinta Francisca Marcial, de Querétaro, los ocho campesinos de Bachajón y muchos más.

Durante el acto, Rosa Nelly Urrutia, madre de Héctor Galindo, uno de los presos en el Altiplano, denunció una vez más que hace siete meses no se le permite visitar a su hijo pues, como madre adoptiva, según la autoridad penitenciaria, no ha acreditado su parentesco con el reo. Ella inició una huelga de hambre frente a Los Pinos la víspera de la visita del presidente Barack Obama a México. Un funcionario de la oficina de la presidencia, Arturo Matus, la convenció de interrumpir su protesta a cambio de intervenir para resolver su problema. “Y desde entonces no me ha cumplido. Cada día de visita mi hijo me espera. Y yo no lo voy a defraudar”, dijo.

Muchas cartas se recibieron y leyeron en el acto. De la presa política Gloria Arenas, desde el penal de Chiconautla; de Valeria Palma, violada y expulsada a Chile hace tres años; de América del Valle, prófuga con una orden de captura. La carta que no llegó fue la del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En cambio, el FPDT dio a conocer una misiva dirigida al todas las instancias de liderazgo del EZLN, recordando que los atenquenses siempre encontraron en los zapatistas un apoyo fraterno y expresando su solidaridad a las agresiones que estos días sufren en Chiapas.

Diagonal 19 "El Rescate Continua"



Que el pánico no te inmovilice!!!!!

PRESERNTACIÓN DE DOCUMENTAL
"DIAGONAL 19, El Rescate Continúa"
Sobre la lucha emprendida por las familias para obtener justicia y rescatar los cuerpos de los mineros que murieron en la Mina de Pasta de Conchos debido a las pesimas e infrahumanas condiciones laborales.

Jueves 7 de Mayo 7:30 p.m

KASAKOMUNITARIA

(Tapia 1538A entre Héroes del 47 y Julián Villarreal, Col. Centro, Mty, N.L)

jueves, abril 30, 2009

A todos los niños: la felicidad y los derechos



Deseo para nuestros niños, felicidad, oportunidades de una vida mejor, juegos, risas y que los adultos tomemos la responsabilidad de que los niños vivan de manera que puedan llegar a ser adultos completos humanistas y sobre todas las cosas Felices

viernes, abril 10, 2009

Zapata Vive !!


A noventa años de su muerte, los ideales de Zapata están mas vivos que nunca, y las causas que motivaron su lucha están presentes hasta el día de hoy.

El fracaso neoliberal en el campo, nos dicen que hay que tomar la estafeta y continuar la lucha de este gran hombre.

"Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres."

Emiliano Zapata

sábado, enero 10, 2009

Jaramar y su Diluvio en Somos Uno Radio

Como todos los lunes de 21:30 a 22:30 por Somosuno, la radio donde todo es posible !

Somos Uno Radio



Como siempre Haciendo Camino y su conductora Alma Ramírez, presenta en vivo a una compositora e intérprete de enorme calidad. Su trabajo discográfico, conciertos; la vida misma en la voz de Jaramar Soto. Presencia escénica poderosa. Música tradicional mexicana, sonidos del mundo; Juan de la Encina o Nezahualcoyotl, con una voz que construye universos personales, a la medida de quién la escucha.




Como no escucharte, como no respirar el aire fresco de la mañana, como permanecer indiferente a la música que hace posible el mundo.

lunes, enero 05, 2009

Rage Against the Machine




Rage Against the Machine (Rabia Contra la Máquina, en español) es el nombre de un célebre grupo musical de rap metal. Surgido en Estados Unidos en 1990, fundió el hip hop, con el rap, el punk y el hard rock. Su objetivo, según Zack de la Rosa, su vocalista y letrista, fue construir un puente en el foso que divide el entretenimiento del activismo.

A pesar de que sus canciones tienen un mensaje claramente anticapitalista y contra la globalización neoliberal, la banda ganó dos premios Grammy y fue candidato a recibirlo en otras cuatro ocasiones más entre 1997 y 2002. Literalmente, su música fue una especie de himno del movimiento altermundista surgido a raíz de las protestas contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), realizada en Seattle a finales de 1999. Su composición Wake up es parte de la banda sonora de la película Matrix y Calm like a Bomb (Calmado como una Bomba), de Matrix Reloaded.

La Máquina, dicen sus integrantes, “es la opresión de la gente en cualquier lugar, desde México a China o a Estados Unidos. La Máquina es la política que excluye a las personas del poder, mantiene a los pobres en su lugar y a los ricos en el regazo del lujo”.

El primer disco de Rage Against the Machine apareció poco después de los disturbios de la ciudad de Los Ángeles, en abril de 1992, y su tercer álbum, titulado The Battle of Los Angeles (La batalla de Los Ángeles), salió al mercado en noviembre de 1999, unos días antes de las erupción de Seattle.

Rage Against the Machine capturó y recreó, de manera anticipada, una de las fuerzas motrices de nuestra época: la rabia contra el sistema. No fue el primer grupo musical ni el único en hacerlo, pero sí uno de los más eficaces.

Se trata de una ira contra la máquina diferente a la tradicional oposición al poder de corte programático y razonado de los movimientos socialistas históricos; distinta a la resistencia (con frecuencia violenta) de los movimientos de liberación nacional contra las potencias coloniales. Es otra cosa: la explosión de furia de los de abajo, sin una propuesta política previa de transformación social o una ideología que justifique su acción. Es la cólera nacida del malestar, del desagrado, la indignación, la incomodidad, la frustración, el despojo y el maltrato de los poderosos. Es un profundo sentimiento de contrariedad que al exteriorizarse cambia el mapa político.

A través de la rabia un nuevo actor se ha descubierto y definido a sí mismo. Su furia puede tener contenidos antiautoritarios y anticapitalistas. Su ira es, indudablemente, una lucha por la dignidad entendida como el rechazo a aceptar la humillación y la deshumanización; como la negativa a conformarse; como la no aceptación del trato basado en los rangos, las preferencias y las distinciones, como la exigencia de ser juzgado por cualquiera.

Esa rabia contra la máquina hizo erupción en 1989 en Caracas, Venezuela, abriendo paso a un proceso de transformaciones continentales de largo aliento en América del Sur. Explotó en París, Francia, en 2005. Se hizo presente en las protestas callejeras de Budapest, en 2006. Se manifestó en los motines y manifestaciones de rechazo al alto costo en los precios de los alimentos en Haití, Mauritania, Yemen, Filipinas, Egipto, Bangladesh, Indonesia, Marruecos, Guinea, Mozambique, Senegal, Camerún y Burkina Faso.

El último eslabón de esta cadena de furia es la reciente revuelta de los jóvenes griegos, de entre 13 y 16 años de edad, que tomaron las calles y las comisarías de policía, para expresar su ira por el asesinato a manos de la policía de un muchacho de su edad. De aquellos que, como escribió en estas páginas Eugenia Apostolou, “vieron en el asesinato de Alexis sus horizontes ultimados”.

Hemos entrado de lleno en la era de la rabia, aunque en cada país las causas que la explican son únicas. Sin embargo, el hecho de que estas erupciones se produzcan regularmente por todo el planeta, lo mismo en países desarrollados que en naciones pobres, nos indica que estamos ante una nueva subjetividad política del radicalismo plebeyo y que hay en ellas elementos que les son comunes. La expropiación de los modos de vida y lo común, la generación de otras opciones de vida alternativas, el desarrollo de la cooperación y la resistencia, y la pretensión de imponer la disciplina clasista han creado un coctel social explosivo.

¿Cuáles son esos elementos? Básicamente seis. Primero, la creciente precarización y polarización social que el modelo neoliberal creó en todo el mundo. Desmanteló redes de protección social, adelgazó los sectores medios y fabricó una nueva camada de ricos inmensamente ricos. Segundo, la cancelación de un horizonte de bienestar o de ascenso social para muchos jóvenes; ellos son los nuevos desposeídos. Tercero, el divorcio creciente de los políticos profesionales y la democracia representantiva con respecto a amplias franjas de la población. Cuarto, las migraciones desde las antiguas colonias a las metrópolis, que ha creado una clase de trabajadores no ciudadanos. Quinto, la emergencia de lo plebeyo en defensa de lo común. Sexto, la autorganización en forma de red de los nuevos sujetos que expresan su cólera, facilitada por los teléfonos móviles y la Internet.

Para comprender esta nueva etapa vale la pena asomarse a la historia. El libro de Peter Linebaugh y Markus Rediker, La hidra de la revolución: marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atlántico ofrece un eficaz espejo para ver nuestro tiempo. La semejanza entre la epopeya de los niveladores que se dedicaban a destruir las cercas con los que se pretendía privatizar las tierras comunes, y la lucha de los Sin Tierra en Brasil contra las plantaciones de Syngenta son asombrosas.
Entre el 26 de diciembre y el próximo 5 de enero, en la ciudad de México y en Chiapas, los zapatistas realizarán el Festival Mundial de la Digna Rabia, espacio de encuentro y reflexión “para que las distintas rabias, luchas y procesos de organización se encuentren unos con otros”. El evento, convocado antes de la revuelta griega, muestra la capacidad de anticipación que los rebeldes mexicanos tienen para percibir las nuevas tendencias de la lucha social. La reunión dibujará una radiografía de la rabia contra la máquina esclarecedora para todos aquellos que luchan por un mundo nuevo.

sábado, enero 03, 2009

No nos hacen falta más gases lacrimógenos para llorar. Lo podemos conseguir solos




• Manifiesto que se repartió entre la gente que asistió al funeral de Alexis Grigoropoulos


No nos critiquéis antes de entendernos.
No nos apuntéis con el dedo antes de vernos
No nos censuréis antes de hablarnos
No nos matéis antes de dejarnos vivir
Somos vuestros hijos y nietos, vuestros vecinos o amigos…
Somos la sociedad que habéis creado… Somos el resultado de las generaciones de indiferencia, de no creer en nada, del valemadrismo, de la apatía…
Ahora… Quemamos para que no nos quememos
Rompemos para que no nos rompan
Nos Rebelamos porque ya estamos hart@s de este mundo!
Estamos con vosotr@s!
¡Estas noches son de Alexis!
Hay que cambiar el mundo, y si no lo conseguimos al menos lo habremos intentado.
Que se extienda la revuelta; desde Grecia un fuerte saludo libertario a todos los compas del mundo. ¡Queremos un mundo mejor!.
¡Ayúdenos!
No somos terroristas, encapuchados ni desconocidos conocidos. ¡Somos vuestros hijos! Esos conocidos desconocidos…
Queremos soñar ¡no nos maten los sueños!
Tenemos pasión ¡no nos paren!
¡Acuérdense! Hace tiempo que ustedes eran jóvenes también. Ahora están persiguiendo el dinero, sólo les interesa la “fachada” de las cosas. Se hicieron gordos y calvos.
“¡Olvidaron! Esperábamos que nos apoyaran, que tuvieran un poco de interés, que nosotr@s por una vez nos enorgulleciésemos de ustedes.
¡En vano! Ustedes viven vidas falsas. Tienen la cabeza inclinada, los pantalones abajo y están esperando el día que se van a morir.
¡No tienen imaginación, no se enamoran, no crean nada! Sólo venden y compran:
Todo Material –Amor por ninguna parte…. Verdad por ninguna parte
¿Dónde están los padres?
¿Dónde están los artistas?
¿Por qué no salen a las calles para protegernos?
¡Nos están matando. Ayúdenos!

Los Niños.

PD: No nos hacen falta más gases lacrimógenos para llorar. Lo podemos conseguir solos

sábado, diciembre 20, 2008

Escribimos Nacidos para perder, pero no para transar

Una Felicitacion a Paco Ignacio Taibo II por este merecido reconocimiento

Paco Ignacio Taibo II*

Escribimos desde la ciudad que amamos y que nos enloquece. La ciudad cuyas maravillosas luces del atardecer y cuyos ciudadanos de todos los días nos iluminan.

Solemos hacerlo desde la rabia que provoca la injusticia, el abuso del poder, la corrupción, el miedo, la doble moral mojigata de aquellos que bendicen con la mano derecha y se masturban con la izquierda.

Escribimos desde la vaga sensación mutante de que nada de lo que se pone en el papel ha de alterar la historia, ni siquiera la historia personal, y sin embargo desde la clara percepción y la esperanza de que en medio de la selva urbana de antenas de televisión, alguien nos escucha y todo está cambiando.

Escribimos desde las pasiones desgastadas, y no por ello menos intensas, de los que se saben propietarios de la letra en países dominados por la perversión de la falacia de las ondas y el analfabetismo funcional; bromeamos en las ferias del libro y decimos que 60 firmas nuestras, libro incluido, se canjean por una de Maradona y dos de Hugo Sánchez.

Escribimos desde las vocaciones de la voluntad, la leyenda, la utopía, el humor negro, la sátira, el melodrama involuntario, el realismo accidental.

Escribimos como si nos fuéramos a morir si no pudiéramos contar un cuento de hadas, los delirios del presidente, la ausencia del parque del Seguro Social, la cascarita futbolera de la esquina, la resistencia tenaz de los huelguistas; como si pudiéramos convocar los fantasmas de Pancho Villa, José Revueltas y el cura Matamoros. Y efectivamente nos morimos si dejamos de hacerlo.

Escribimos como si nos fuera el alma en el intento, como si fuéramos a perder el último tranvía nocturno si no ponemos el acento o encontrar la palabra que describe el smog en las noches, cuando no es posible verlo.

Y llamamos a leer, porque fieles a las tradiciones de la izquierda, pensamos que la lectura desata la imaginación, el pensamiento crítico, liquida a la soledad y que sin duda: “verbo mata a carita”.

Escribimos porque creemos en el poder de la palabra escrita, en su insinuante capacidad transformadora. Sabemos que la literatura es el gran instrumento de destrucción de las neuronas averiadas, que es el gran barco alienígena que navega en nuestras cabezas; que nadie será el mismo después de haber leído el diario de Ana Frank, que no se puede ser racista a los 40 si en la adolescencia fuiste sandoka-salgariano, que no está mal usar como los cuatro mosqueteros la palabra “honor”; que cuando Lenin fallaba Robin Hood era infalible, que se liga mejor con los poemas de Neruda y que el conde de Montecristo es el portador de algo tan sagrado como la vocación de la venganza, el mejor de los instrumentos políticos en estas tierras.

Escribimos desde el lugar que nos ha escogido y que hemos decidido nuestro, desde una ciudad cuyo nombre evoca temblores, represiones, gloriosas luchas populares y que a veces nos parece el último reducto de las pasiones en un planeta descafeinado y light.

No necesitamos una cuota extra de exotismo para que nuestros lectores nos quieran, compartimos con ellos el amor por cosas reales o inventadas, como el Ajusco al atardecer, la lluvia torrencial estimulada por Tláloc, el color escarlata de los cielos, el penacho de Moctezuma, los maratones de barrio, los personajes que se cortan las venas por amor, los puestos de comida callejeros a la salida del Hospital General, la rumbosa marcha de las obreras de Medalla por Reforma, segundos antes de que las reprimieran, la sensación de que un libro es tan útil como una hamaca en la selva amazónica peruana o la idea de que el sexo es una fiesta peligrosa.

Escribimos en una ciudad en la que sólo son inmutables la virgen de Guadalupe y el osito bimbo, en su eterna falacia virtual, los 40 ladrones de Alí Babá que cobran cheque en la tesorería federal y la certeza de que ni el futbol ni la lotería, ni el voto manchado por el fraude nos harán justicia.

Escribimos sonriendo cuando recordamos que nos hemos hecho una camiseta en cuyo frente reza: “Nacidos para perder”, pero a la que sagazmente le hemos puesto en la espalda: “Pero no para transar”. Y que la camiseta de tantos años de lavarla luce sus letras orgullosamente deslavadas.

No pedimos más de lo que ya tenemos: la posibilidad de escribir y que nos lean.

Y narramos por tanto, desde la feroz y divertida rabia de los que han perdido el avión tantas veces y en tantos aeropuertos, que empiezan a recobrar el sentido del viaje.

*Discurso pronunciado ante la ALDF, tras recibir la medalla.

jueves, noviembre 13, 2008

Miriam Makeba murió como vivió: cantando en defensa de una causa

■ Sufrió un ataque cardiaco en un concierto en honor de periodista que lucha contra la mafia
■ Dio voz al dolor del exilio y de la separación, expresó Nelson Mandela
■ Mamá África fue vetada en su país por su abierta condena al apartheid; volvió triunfal en 1992

Daniel Howden (The Independent)

No es sorprendente que Miriam Makeba haya muerto como vivió, en plenitud vocal y en defensa de una causa política. La cantante de 76 años sufrió un ataque cardiaco, se anunció este lunes, poco después de un concierto en el sur de Italia en honor de Roberto Saviano, periodista cuyas revelaciones sobre la Camorra, la mafia napolitana, le han ganado amenazas de muerte y una vida a escondidas.

Makeba, o Mamá África, como la conocen sus fanáticos en todo el mundo, se volvió la primera estrella global africana, tanto por su música como por su disposición de toda la vida a adoptar una postura de abierta condena sobre el tema político de su tiempo: el apartheid. Nelson Mandela, otro icono global sudafricano, le rindió tributo este lunes: “Fue la madre de la lucha y de la nación. Dio voz al dolor del exilio y de la separación. Nada más apropiado que pasara sus últimos minutos en el escenario, enriqueciendo el corazón y la vida de otros, y una vez más en apoyo a una causa noble”.

La cantante reverenciada como “emperatriz de África” dejó un auditorio que pedía más. Luego de cantar ante más de mil personas en Castel Volturno –bastión de la Camorra, donde seis inmigrantes africanos fueron asesinados hace dos meses por la mafia–, el público la llamaba para otra canción. “La gente pedía un encore y entonces alguien preguntó si había un médico en la sala –relató un fotógrafo que asistió al concierto–. Miriam Makeba se había desmayado y yacía en el suelo.” Murió luego de desvanecerse en el escenario.

Elogios a su voz, activismo y sentido del humor

Al conocerse la noticia en su patria, la mañana de este lunes, los escuchas saturaban con llamadas los programas de radio, muchos llorando, y se deshacían en elogios a su voz, su activismo y su sentido del humor.

Fue también en Italia, en el Festival de Venecia de 1959, donde la chica de Johannesburgo saltó a la fama mundial. Luego de recibir su gran oportunidad en el musical King Kong –que en Sudáfrica tuvo que presentarse en universidades, porque sólo así lo podían ver blancos y negros por igual–, llamó la atención del director fílmico estadunidense Lionel Rogosin. El cineasta incluyó canciones de Miriam en el controvertido documental Come Back, Africa, que causó conmoción ese mismo año en Venecia. La película presentaba un doloroso retrato de la vida de los negros en Sudáfrica, y la voz de la joven cantante ganó aclamación mundial. Makeba, a la sazón de 27 años, decidió no arriesgarse a volver a su patria, que vivía bajo el apartheid, y se mudó a Londres.

Un año después, cuando trató de ir a su país para el funeral de su madre, descubrió que le habían revocado el pasaporte, y más tarde, cuando ella denunció el apartheid ante la ONU, el gobierno sudafricano prohibió tocar su música. Así comenzó un exilio que duraría 31 años.

Fue la primera africana que ganó un Grammy en 1966

Engañosamente esbelta, con una voz sensual, fue cortejada por estrellas y personajes de la década de 1960, desde Miles Davis, Nina Simone y Harry Belafonte hasta John F Kennedy, Marlon Brando y Bette Davis. Fue la primera africana que ganó un Grammy, en 1966, ascenso meteórico para una chica que comenzó en el lado duro de la división racial y a quien sus parientes tuvieron que animar para que cantara en el grupo de un primo, llamado Cuban Singers, diciéndole que cantaba como “un ruiseñor”.

Fue en ese periodo cuando, con respaldo de Belafonte –quien le gestionó una visa estadunidense–, grabó dos discos que cimentaron su popularidad más allá de las costas de África: The click song (Qongqothwane en su lengua nativa, xhosa) y Pata Pata (la última que cantó antes de desmayarse en el concierto). Sin embargo, su instintiva brújula política acabó por complicar y luego poner fin a su luna de miel con Estados Unidos. En 1968, en la cúspide del movimiento pro derechos civiles, se casó con Stokely Carmichael, activista del poder negro, quien fue su tercer marido. Fue demasiado para el status quo estadunidense, y las estaciones de radio y los promotores de conciertos dejaron de incluirla en sus programaciones.

Este segundo rechazo fue amortiguado por una oferta de regreso a África por parte del líder de Guinea, Ahmed Sékou Touré, quien le dio un pasaporte diplomático y utilizó el nombre de la estrella para elevar sus propios bonos. Makeba cultivó también una cálida relación con Fidel Castro.

En Guinea grabó el asombroso álbum en vivo Appel A L’Afrique, el cual incluía la tierna canción de amor Malaika, que durante mucho tiempo se ha visto como un himno panafricano extraoficial. Fue producido por su compatriota y segundo marido, el trompetista Hugh Masekela.

Luego de un receso en su carrera musical, volvió a la prominencia con la gira Graceland de Paul Simon, en 1987. Para entonces experimentaba mezclando canciones sudafricanas con jazz, soul y pop, por lo que se le reconoció como pionera de la llamada música del mundo.

“Fue como renacer”

En 1992, cuando Nelson Mandela salió de prisión, Miriam fue invitada por fin a volver a su patria; el veto a su música había sido levantado cuatro años antes. “Fue como renacer –comentó ella–. Que la gente siguiera sintiendo lo mismo por mí fue extraordinario. Todo lo que hice fue llorar.”

Siempre rechazó ser política conscientemente; decía que las circunstancias dictaban los temas que elegía cantar. “Nuestro ambiente nos hace lo que somos –expresó en una entrevista reciente–. Tenemos canciones de amor y canciones de cuna porque tenemos niños y tenemos amor.”

Aunque realizó una “gira de despedida” en 1997, en la que cantó ante salas llenas en todo el mundo, permaneció musical y políticamente activa dentro de la ONU y en sus propias organizaciones civiles. A principios de este año se presentó en la República Democrática de Congo en apoyo a una campaña contra la violencia sexual.

Sudáfrica entera se puso de luto este lunes. La ministra de Relaciones Exteriores, Nkosazana Dlamini Zuma, resumió la pérdida. “Una de nuestras mayores cantantes de todos los tiempos ha dejado de cantar. A lo largo de su vida, Mamá Makeba transmitió, mediante el arte de la canción, un mensaje positivo al mundo acerca de la lucha del pueblo sudafricano y de la certeza de la victoria sobre las fuerzas oscuras del apartheid.”

© The Independent

jueves, octubre 30, 2008

La opción de Josías



Hermann Bellinghausen

Musical y suave, acariciadora, la agitación al paso del viento de las hojas que se aferran a los árboles todavía. Por millones caen otras, secas, que se desprenden de la rama al vencerlas la debilidad.

En la cerca que delimita la parcela brotan moradas las cámpanulas, que no son flores friolentas y se sienten a gusto en el insidioso otoño, le aguantan sus humores y tormentas, no pocas mañanas calurosas y brillantes, y luego nubarrones, neblinas, heladas, aguaceros. La campánula aguanta, está diseñada para flotar bocarriba en caso de inundación, leal a su semilla.

En el otro extemo de la parcela, Josías con el azadón le abre lo rojo a la tierra, la prepara para ararle surcos. Tiene como cortina de fondo una tornamilpa monumental y verde que no lo empequeñece. Extrañamente, lo hace ver grande. Está un poco viejo. Está descalzo no por pobre (botas tiene), por delicadeza con la tierra, por apretarla entre sus dedos.

La gorra beisbolera que lo cubre es una reliquia, casi gabardina cantinflesca. Una parte simbólica de su atuendo. Los pantalones arremangados, la chamarra naranja. Trabaja con chamarra, señal de que hace frío. Sólo se escucha el rascar de su instrumento, rompe el pasto, arranca los terrrones, los vira y desmorona. Eso, y su casi imperceptible jadeo.

Vuelve el viento. Hace bailar las castañuelas del follaje, las lanzas verdes y las crestas rubias de la milpa. Josías interrumpe su faena, escucha un momento, siente en el rostro el frescor un poco helado que agradece pues está sudando.

Mira atrás, todo el terreno ya levantado, café rojizo, maleable como el barro al alfarero; y luego adelante, a la extensión de prado que le falta para dejar a punto la parcela.

“Va más de la mitad”, piensa Josías. O lo dice en voz alta. Como está solo lo mismo da, es como si nada más lo pensara. Le presta alivio, pero no tanto pues todavía le falta un buen tramo antes del borde de robles, sauces y pinos, enredaderas y alambre.

Cuando se calma el viento se escuchan los cantos de unos pájaros. Josías reanuda la tarea. Está cansado. Sólo le queda un asientito de pozol del almuerzo. ¿Será que va a llover? Parece.
Echa un vistazo a la distancia, a lo que quedaba a sus espaldas, el patio de su casa. Ya están guardando las gallinas. Ja. Si todavía falta un rato para el agua, y los pollos se guardan solos. Saben, como él que la siente venir en los huesos.

Es empeñoso y no se aburre. Josías piensa terminar hoy el terreno, en carrera contrareloj con la lluvia. El reto lo anima.

En este mismo momento, él qué sabe, las bolsas de valores del mundo caen estrepitosamente, se evaporan los bancos, el dinero es bilimbique pero las deudas no, y los dueños las pueden cobrar a sangre y fuego. O quedarse con las tierras y los derechos de otros, así, por sus güevos.
En este mismo momento hay grandes extensiones del planeta, ciudades y valles, donde no ha llovido hace un año, o más. Partes donde no llueve nunca. Y otras donde no para de llover. El desorden climático del “nuevo” mundo, uno que envejece aceleradamente.

Josías no les ha perdido el pulso a las estaciones, esas damas antes tan respetables como cuatro confiables rebanadas del calendario y que hoy ya nadie cree. Cuando menos a esta tierra no han llegado el agujero en la capa de ozono, ni las epidemias de transgénicos, ni el envenenamiento con petróleo o arsénico, ni los deshielos, ni los falsos invernaderos. Sólo el Procede, ominoso bajo su disfraz de “apoyos y oportunidades”.

No que todo siga igual en el mundo de Josías. El tiempo siempre cambia. Sabe que no debe perderle el pulso al aire (que en este mismo momento sopla de nuevo con un sonido como de agua que regresa). Josías puede navegar sobre su milpa, literal y figuradamente, en las turbulentas inundaciones del capitalismo fuera de madre. Conservar los pies, así, descalzos, en la tierra, bien plantados. Y por lo pronto, ganarle esta tarde a la lluvia.

jueves, octubre 16, 2008

miércoles, octubre 08, 2008

Miguel Ángel Granados Chapa recibe la medalla Belisario Domínguez

* Advierte sobre tendencias al autoritarismo, al recibir la medalla Belisario Domínguez

* Fortalecer las libertades públicas y emitir ley de amnistía, exige Granados Chapa

*Demanda atender reclamos, no criminalizar la protesta e impedir que la sociedad se disuelva

* Protesta de la senadora Rosario Ibarra de Piedra, durante la ceremonia en el recinto de la calle Xicoténcatl

Una vez que recibió la medalla Belisario Domínguez en su edición 2008 y el reconocimiento de los tres poderes de la Unión, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa advirtió sobre el crecimiento de “tendencias al autoritarismo, a la criminalización de la protesta social, a la guerra sucia enderezada no sólo contra los opositores al régimen, sino contra ciudadanos en reclamo de sus derechos”.

Ante el jefe del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, que ayer asistió exclusivamente como testigo de honor, ya que fue el presidente de la mesa directiva, el panista Gustavo Madero, quien entregó la presea al galardonado, el maestro Granados Chapa reivindicó las movilizaciones sociales, demandó fortalecer las libertades públicas y emitir una ley de amnistía “que haga salir de las cárceles a los presos políticos que hoy mismo, como en los peores tiempos del autoritarismo, padecen prisión injusta”.

Durante la sesión solemne de la Cámara de Senadores, a la que asistieron los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la Cámara de Diputados, Guillermo Ortiz Mayagoitia y César Duarte Jáquez, respectivamente; integrantes de la academia, como el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro; intelectuales, y miembros del gremio periodístico, la mayoría de los senadores del PRD decidió estar presente para acompañar a Granados Chapa.

Lo hicieron previo acuerdo con PAN y PRI de que Calderón asistiría, como indica el artículo 100 de la Ley Orgánica del Congreso, sólo como invitado, sin que los perredistas tuvieran que saludarlo, sin fotos, sin participar en las comisiones para recibirlo y sin que fuera él el encargado de entregar el diploma y la medalla Belisario Domínguez.

Protesta en solitario

En ese contexto, Calderón se presentó en el Senado por segunda vez, y si bien los perredistas no lo increparon, apenas ocupó su lugar se escuchó el grito: “¡Es un honor estar con Obrador!”, que lanzó la periodista Andrea Fernández, hija del fallecido cronista deportivo Ángel Fernández.

Ricardo Monreal, Rosalinda López y Salomón Jara no aceptaron estar en el mismo sitio “que el espurio”, como declararon más tarde, y la senadora Rosario Ibarra, quien sí asistió, colocó en su escaño un cartel de Andrés Manuel López Obrador con la leyenda: “presidente legítimo”, visible desde la tribuna donde Calderón escuchó la proclama que Belisario Domínguez leyó, también ante la tribuna del Senado, en 1913, antes de ser asesinado por órdenes de Victoriano Huerta.

Al hablar en nombre del Senado, la perredista María Rojo se dirigió a “los señores titulares de los poderes de la Unión” para no referirse a Calderón por su nombre.

Expresó que a lo largo de su carrera, como conocedor de la historia, periodista, profesor, expositor y analista de nuestra realidad, el maestro Granados Chapa ha demostrado su congruencia en busca de la verdad.

“Si existiera alguna duda al respecto, para despejarla habría que referirse a la masiva participación de la comunidad cultural y de la sociedad civil mexicana y a la unánime aceptación de la propuesta para ser reconocido por el Senado mexicano.”

Rojo resaltó también que Belisario Domínguez es hoy un símbolo, porque fue un hombre honesto, íntegro y consecuente con sus principios, como lo es Miguel Ángel Granados Chapa, “un ejemplo de que se puede vivir con honradez, con dignidad, con limpieza, comprometiéndose a un tiempo con las causas justas, sin alejarse de la verdad”.

En su turno, Granados Chapa recordó que el doctor Domínguez era miembro del Senado cuando “arrostró con plena conciencia su muerte, con tal de expresar sus convicciones, su condena al régimen usurpador y criminal de Victoriano Huerta”.

Se refirió a las movilizaciones sociales y pidió no demonizarlas, sino reconocer y valorar sus cualidades motrices. “La gente en la calle, las multitudes que clamaron contra la inseguridad, impulsaron la presentación de iniciativas de reforma legal, de creación de nuevos instrumentos contra el hampa”.

La calidad del proceso legislativo acerca de la reforma de Petróleos Mexicanos sería otra, señaló, de no haberla precedido el amplio debate nacional sobre un tema “que, como pocos, hoy no puede ser abordado sin la presencia de la sociedad”. Hoy, juntos, legisladores y la gente, dirán “lo que hay que hacer para poner al día, en estricto apego a la Constitución, la industria petrolera nacional”.

Granados Chapa insistió: “esas libertades públicas requieren un fortalecimiento que impida retrocesos dañinos para la convivencia nacional”.

El autor de la columna Plaza Pública instó a los senadores a mejorar la legislación contra la desaparición forzada de personas, “que afecta hoy a decenas, cientos quizá de mexicanos a quienes autoridades federales o locales levantaron como si fueran los captores delincuentes, es decir, los detuvieron pero no los sometieron a juicio, como deben proceder de acuerdo con la ley, y acaso los privaron de la vida, como lo hacen los matones profesionales”.

Se requiere, dijo, una legislación que haga al Estado “cumplidor de la ley y no su infractor en perjuicio de los ciudadanos”, que sería “admirablemente completada por una ley de amnistía”.

“Bravo”, gritó desde su escaño el senador Pablo Gómez, y todos los perredistas presentes se pusieron de pie para aplaudir a Granados Chapa, quien concluyó su discurso con la advertencia de que, pese a la situación actual y a la difusión de un ánimo de desesperanza, el desenlace no es inexorable.

“No nos deslicemos a la desgracia, menos aún caigamos de súbito en su abismo. Cada quien desde su sitio, sin perder sus convicciones, pero sin convertirlas en dogma que impida el diálogo, impidamos que la sociedad se disuelva.”

Granados Chapa recibió un gran aplauso por varios minutos que le tributaron de pie senadores de todas las fuerzas políticas e invitados especiales, desde el rector de la UNAM, el ex senador Javier Corral y dirigente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información y la periodista Carmen Aristegui, hasta el actor Daniel Jiménez Cacho, José Agustín Ortiz Pinchetti, Francisco José Paoli y sus familiares.

Acompañado por Calderón y Madero, Granados Chapa salió del recinto para la develación de su nombre en el muro de honor de la medalla Belisario Domínguez y montar guardia frente a la estatua del senador sacrificado por Victoriano Huerta.

Una vez que Calderón y el Estado Mayor Presidencial abandonaron el recinto, Granados Chapa fue asediado por legisladores, comunicadores, ex alumnos y personal del Senado que lo abrazaron y felicitaron en reconocimiento a una vida dedicada al periodismo.

jueves, octubre 02, 2008

Sobre un texto iracundo: recordamos

Gustavo Gordillo

Hace cuarenta años, sin saber bien por qué, de pronto me encontré junto con un compañero troskista Suárez y con Eduardo Valle, como representante de la Escuela Nacional de Economía ante el Consejo Nacional de Huelga. A diferencia de ellos, militantes de la izquierda radical y de la izquierda comunista; yo formaba parte de un grupo estudiantil, el Juan F. Noyola. Nos organizamos alrededor del cine club de Economía y como consejeros técnicos y consejeros universitarios nos involucramos sobre todo en la vida académica de la escuela.

Hace cuarenta años me encontré de pronto co-dueño con tantas más de mis compañeras y compañeros de esta nuestra gran ciudad volanteando, voceando y boteando. Inaugurando algo que hasta entonces había estado vedado para todos los de mi generación. La posibilidad de marchar y manifestarnos por las calles. Contemplamos conmovidos cómo el 13 de agosto, al entrar al Zócalo se caía un mito. Nunca más un espacio público como propiedad exclusiva del poder autoritario.

Hace cuarenta años después de haber escuchado el infame Informe presidencial en donde claramente se invocaba a la Constitución para hacer uso del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea contra el movimiento estudiantil como si fuéramos un ejército invasor; multiplicamos los gestos y los mensajes explícitos en búsqueda de mecanismos que nos pudieran conducir a una negociación digna y transparente con el poder público. La manifestación silenciosa del 13 de septiembre fue la cúspide de ese intercambio simbólico con el poder autoritario.

Hace cuarenta años enfrentamos el dilema central de toda dirigencia política. ¿Cuándo planteas un repliegue en un movimiento social que ha resistido el ataque indiscriminado y persistente de todos las expresiones del poder autoritario desde el gobierno hasta los medios de comunicación, las asociaciones gremiales, los partidos y las iglesias?

No hicimos lo suficiente como para traducir esos gestos simbólicos en deliberación pública en nuestras propias escuelas. Un dirigente valeroso como Roberto Escudero insinuó en la asamblea de su escuela, Filosofía y Letras, la necesidad de un repliegue ordenado del movimento. La respuesta fue contundentemente en contra. Pero la mayor parte de los dirigentes constatábamos día a día que el gobierno avanzaba en un camino seguramente sin retorno hacia la represión.

Un esclarecedor ensayo de Pablo González Casanova a fines de agosto publicado en el suplemento cultural de la revista Siempre! planteaba con claridad los dilemas. Por otra parte, a través de un profesor de Economía aceptamos una invitación para conversar con el General Lázaro Cárdenas del Río. Todos los principales dirigentes nos reunimos con él y escuchamos su análisis y su propuesta. Una carta firmada por todos los dirigentes dirigida al gobierno en la cual afirmaríamos nuestra confianza en el General como mediador confiable entre el movimiento y el gobierno. La propuesta se presentó unos días después en el CNH y fue derrotada por seis votos.

Aún con estas dudas, errores y limitaciones nuestro mensaje central fue inequívoco. No éramos ni representábamos ninguna amenaza ni para el gobierno ni para las Olimpíadas.

Hace 40 años llegué a la Plaza de las Tres Culturas cuando ya el ejército y la policía la tenía rodeado y la balacera había comenzado. Una mujer con un hijo en brazos se acerca a un soldado y le dice: ¡Mátelo! El soldado, demudado, le responde: ¿Por qué, señora? Mejor váyase. Ella insiste: Mátelo, porque allá adentro tengo a otro hijo de 17 años que lo están matando. Cuando éste crezca los va a odiar y también lo van a matar.

Hoy, después de cuarenta años en condiciones diferentes, pero no menos dramáticas nuestro país requiere nuevamente de sus mejores mujeres y hombres. Recordamos para continuar una lucha.

Rosario Castellanos lo resume bien:

Recuerdo, recordemos

Hasta que la justicia se siente entre nosotros.