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domingo, mayo 13, 2012

El secreto de Elena


Elena Poniatowska cumplirá 80 años el próximo 19 de mayo
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif
Silvia Cherem S.
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Monterrey,  México (13 mayo 2012).- Elena Poniatowska, Elenita (París, 1932), la princesa despistada que durante décadas ha dibujado con preguntas que sacan chispas la intimidad de los grandes personajes mexicanos del siglo 20, cuando tiene que aludir a los aspectos interiores de sí misma, a las heridas que sangran, opta por el silencio. Se queda sin palabras desdeñando ser mujer de letras. Enmudece.

De su boca nadie conoce a fondo la penitencia que ha cargado durante una vida, misma que la condena a ser Santa Elena de Atocha. La devota que dispensa caridad. La mujer piadosa que da a manos llenas a los desposeídos, que responde a quien toque a su puerta: la Casa de Paula, en Chimalistac. Tocan sacerdotes que buscan "confesarse" con ella.
 

Tocan pobres con necesidades. Toca una mujer humilde con su niña, se quedó sin hogar. Toca López Obrador pidiéndole apoyo. En esa casa con fama de milagrera, se resuelve cualquier problema. Los contratiempos de todos, menos los de Elena.
 

Cumplirá 80 años el próximo 19 de mayo y es momento de ponderar éxitos y fracasos, de ventilar obsesiones y dolencias.

"Soy negada para eso, difícilmente sé cuánto traigo en la bolsa, soy mala para las cuentas y, aunque siempre me eligen de tesorera porque no robo, yo no sirvo para hacer balances".

Camina con el peso de muchas voces, pero, para evitar ventilar los dobleces de su vida, busca conducir la plática a los sitios comunes de siempre, a la leyenda que la esquematiza como mujer-niña, güerita con suerte. Se refugia en el personaje de cuento de hadas con altas dosis de deslegitimación que ella contribuyó a crear y que otros alimentan.

Cree ser "una pinche periodista" como la calificó su tía Pita Amor, tía incendiaria que recitaba a San Juan de la Cruz enseñando los pechos.
 

La misma que al ver que Octavio Paz acogía a la joven debutante, le dedicó una insultante copla: "No te compares con tu tía de sangre. No te compares con tu tía de fuego. No te atrevas a aparecerte junto a mis vientos huracanados, mis tempestades, mis ríos. ¡Yo soy el sol, muchachita, apenas te aproximes te carbonizarán mis rayos!".
 

"A mí, como a muchos de los Amor, también se me cruzan los cables entre la lucidez y la demencia. Tengo mucha tendencia a ningunearme y al masoquismo. Es mi defecto de fábrica, me hundo fácil. Muchos no lo creen porque sonrío, pero los demonios están ahí. Su peso no disminuye, se recrudece con los años".
 

Nuestra cita era el 27 de abril, para ella día de suerte: el 7 es su número porque su primogénito nació el 7 del 07.
 

Su agenda estaba saturada, tenía hasta dos eventos diarios para apoyar la candidatura de AMLO. En su devoción al candidato, en su necesidad de cumplirle, no la detiene ni la edad ni el trabajo que se apila sobre su escritorio.

Cuenta que desde que se inició en el periodismo en 1954 ya tenía preocupación por las desigualdades sociales, tanta que su esposo, el reconocido astrónomo Guillermo Haro, se burlaba.
 

"Si tanto te preocupa la suerte de María, dile que baje de su cuarto, que se venga a dormir aquí conmigo y tú súbete al suyo".

Esa mañana de la entrevista, Shadow, el labrador negro de su hijo Felipe, intentó evadir la reja del parque de Chimalistac y se quedó ensartado.

"Hoy no es mi día, eso del perro me idiotizó mucho".

Elena estaba preocupada, había que recoger a Shadow, le cosieron media panza. A cada rato, durante varias horas, se distraía para pedir a Martina, la indígena que trabaja en su casa, y a Conrado, el chofer, instalados en nuestra conversación, que preguntaran por el perro.

Cuando se fueron por Shadow a la veterinaria, y nos quedamos solas en compañía de los gatos: Monsi y Vais, logramos pelar las hirientes capas de la cebolla.
 

"No sé de dónde proviene la culpa", comenzó.

Hace mil años fue a un psicoanálisis grupal con el doctor Jaime Cardeña.
 

Al cabo de un tiempo le preguntó qué opinaba del trabajo. Elena respondió: "Usted a todos los hombres les dice que tienen que cortar el cordón umbilical, y a todas las mujeres, que somos frígidas". Al médico no le pareció la respuesta y Elena no volvió. En 1985, después del terremoto, fue con la doctora Celia Hernández.

"Estaba yo de la patada, pasé demasiados días reporteando en la calle y me quedé llorando como muñeca fea. Por idiota, fui sólo a un par de sesiones; no sirvió".

Ahora va con un nuevo médico, pero sigue atrapada.

"Me exijo demasiado. Paso la vida escuchando a otros, no a mí misma... ¿Por qué será?".

La edad la orilla a sentirse sola, con pérdidas y miedo ante una realidad de agresión. Desde 2006 que ha apoyado a AMLO, la acosan y hostigan.

"Recurrentemente me hablan por teléfono a medianoche para decirme: 'puta vieja' o 'vieja puta', que es lo mismo".

Se cuestiona si hace bien en posponer la escritura viviendo dobles y triples jornadas por cumplir, por ser leal a su afinidad con la izquierda.
 

Quisiera cambiar, pero ya está subida en el barco.

"He sido muy dura conmigo misma, me he negado casi todo. Estudié en un convento de monjas y de cierto modo he seguido siendo una monja que merece castigos, más que recompensas".

Infancia es destino

Elena nació princesa en Francia, en 1932. La llamaron: Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, largo nombre con el que cargaría lealtades invisibles de su herencia aristocrática, incluyendo el Dolores, lastimosa pena de amor que padeció también su propia madre. Para fines prácticos, fue simplemente Hélène, la primogénita del matrimonio entre Jean Evremont Poniatowski Sperry -descendiente de Stanislao Augusto Poniatowski, último rey de Polonia, amante de Catalina la Grande y obligado a abdicar en 1795- y Dolores Amor Iturbe, a quien le decían Paulette, Paula, porque Dolores y Amor no combinaban, hija de terratenientes mexicanos, propietarios de haciendas que ocupaban casi todo el estado de Morelos, fortuna que se mermó con la Revolución.

"Mi familia era como alma flotante, vivía entre neblina, como en una novela tolstoiana", le contó en 1975 a María Elena Rico, de la revista Él. Eran familias sin raíces, gente que se sentía que "no pertenecía" porque los Poniatowski salieron de Varsovia cuando la repartición de Polonia para refugiarse en Francia, y los Iturbe y los Amor huyeron a Biarritz durante la Revolución.

Sus padres se conocieron en un baile en casa de los Rotschild, en 1931. Tuvieron dos niñas: Elena y Kitzia. Todo parecía rosa. Elena recuerda cómo ponía sus manitas sobre las de su papá para interpretar a Chopin, o cómo se sentaba a escucharlo componer. Sin embargo, estalló la Segunda Guerra Mundial y todo se trastocó. Jean partió como paracaidista y capitán del ejército francés sin imaginar que a su retorno, seis años después, cuando sus niñas eran mayorcitas, sería otro.

Los abuelos Andrés y Elizabeth, su nuera Paulette y las niñas, abandonaron la inmensa casa parisina, a unos pasos de donde nació Balzac -"Volví recientemente, hoy es la embajada de Turquía, pedí permiso para ver mi inmenso jardín de infancia, aún estaba el árbol con el que de niña platicaba"-, y se refugiaron en Les Bories, en una mansión entre campos de lavanda. La mamá de Elena continuamente partía a llevar heridos en las ambulancias y las niñas, supervisadas por innumerables nodrizas y por su institutriz, Mademoiselle Garach, sentían el vacío. Elena vivió una educación severa.

"Al modo en que se vivía en estas grandes familias, siempre con intermediarios".

Comenzó así su tormento de sentirse pequeña.

"Era dócil y solitaria, obediente, con una inseguridad bárbara, demasiado chaparra de acuerdo con los estándares de mi familia. No cumplía con el mundo al que pertenecía".

Su estricto abuelo Andrés asumió ser su mentor.

"A Kitzia, que es un año menor a mí, la dejaba jugar en los jardines. Sólo a mí me imponía difíciles tareas".

El abuelo era un intelectual rodeado de celebridades, escribió "De un siglo a otro y De una idea a otra". Conoció a Debussy y a Mallarmé; fue amigo de Paul Valéry, de Sacha Guitry y del General Maxime Weygand.
 

A Elena le enseñaba a leer y escribir, e imposibles problemas matemáticos.
 

"Nadie en mi entorno sabía resolverlos, iba con los jardineros, los cocineros, los ayudantes... no dormía de la angustia de no saber. Desde ahí empieza mi complejo: no estar a la altura, no hacer bien la tarea. Ser chiquita. Fallar".

'This is Mexico'

En 1942, su mamá decidió partir a México con sus niñas de 9 y 8 años, alejarse del conflicto bélico. Pidió a los abuelos que cuando terminara la guerra, Johnny -su esposo, Jean- fuera por ellas. Elena no sabía que tenía raíces mexicanas.

La abuela Elizabeth Sperry Crocker, norteamericana descendiente de la familia de Benjamin Franklin, pegó el grito en el cielo.

"Siempre habíamos vivido juntos y no superó que nos fuéramos. Era amorosísima, la pintó Boldini, quien, como Sargent, pintó a las mujeres más bellas de la época".

Antes de la partida, la abuela intentó detenerlas. Tomó un National Geographic y les mostró las imágenes de unos negros con los pechos hasta el suelo, un hueso en la cabeza y múltiples perforaciones.

"You see children, this is Mexico".

La madre no se dejó intimidar. Tomó el trasatlántico Marqués de Comillas en Bilbao. Al llegar a La Habana, quisieron poner a las niñas en cuarentena en el deplorable campamento migratorio de Trisconia, y doña Paula no se dejó: "Así no se trata a unas princesas". Tras dos días de sol y agua bañándose en calzones en el Caribe, llegaron en un avión bimotor a Veracruz, donde las esperaba la abuela Lulú: Elena Iturbe, viuda de Pablo Amor. Las acogió en su casona de la Ciudad de México, Berlín 6, en la Colonia Juárez, donde vivía con 22 perros callejeros, todos con nombre de ópera.

"Me sorprendió mi abuelita. En Francia había dejado a una cabecita blanca de vestido largo y aquí me topé con una señora de pelo rojo con canotier de paja ladeado sobre la cabeza. Nos recibió con dos enormes muñecas: una para Kitzia, otra para mí. Fue una figura providencial, viví con ella muchos años".

Elena estudió de tercero a sexto de primaria en el Colegio Windsor, donde perfeccionó su inglés reverenciando cada mañana a la reina: "God save the Queen"; y luego, medio año de primero de secundaria en el Liceo Franco Mexicano, una escuela que le fascinó. Su hermana Kitzia se impuso, no le gustó el Liceo, y motivó a su madre a que las mandara al Convento del Sagrado Corazón de Eden Hall en Torresdale, cerca de Filadelfia, donde estaban dos de sus primas.

"Debí haberme quedado en el Liceo, tenía mucho mejor nivel y era laico, pero ¿para qué me lamento?".

Su papá llegó en 1946. Era un desconocido. "En La Flor de Lis" alude a aquel padre que dejó de ver: "antes inventado, ahora de a de veras", que se convirtió en "un hombre tímido, inseguro... que no conoce el camino, no sabe por dónde entrarle a la vida", un ser "que tiembla desde que se levanta a la vida" y por el que hay que rezar. Los ocho más altos honores con los que lo distinguieron como héroe de guerra, no servirían para restarle la desesperanza que hasta su último día abrigó.

"Fue de los primeros en liberar Auschwitz", confiesa quizá por vez primera Elena.

Es un tema doloroso, difícil, otro capítulo del que no se habla, porque, hasta su muerte en México en 1975, fue un sonámbulo sumido en la desdicha de la autodestrucción.

En el convento, Elena destacó de inmediato: se ganó la Banda Azul, la premiaron con la medalla Hija de María, cuya fama era que quien la recibía se iba derechito al cielo, y comenzó a escribir sobre temas históricos en The Current Literary Coin, la revista escolar.

"Yo todo el día me la pasaba en la capilla, quería ser monja, hermana de las que lavan los trastes y levantan las bacinicas. Ayudar, servir. Ya traía esa vocación".

Aunque no soporta ver sangre, quiso estudiar cursos de Medicina en el Manhattanville College, también de las monjas del Sagrado Corazón. Una devaluación del peso imposibilitó su partida, porque la economía familiar parecía ir en picada.

"Diego Rivera quiso pintar a mi mamá, le costaba lo mismo un retrato que un coche, y ¡mi mamá eligió el coche!".

Elena tomó un curso de Derecho Internacional en Relaciones Exteriores, pero claudicó al ver que no tendría futuro en el Servicio Diplomático por ser francesa. Hizo de actriz muda con Brígida Alexander. Trabajó un mes como recepcionista en los laboratorios Linsa de su padre. Y acabó inscrita para estudiar secretaria taquimecanógrafa a fin de aprovechar su condición trilingüe.

"Una de las cosas que más lamento es haberme quedado sin formación, no tuve carácter, ni fe en mí misma".

Periodismo, muleta para sobrevivir

Kitzia se casó con Pablo Aspe, tío de Pedro, a los 18 años, y para la familia era necesario que Elena, la primogénita, consiguiera un buen partido. Querían que fuera a Francia como debutante. Obediente, aceptó ir. Puso como condición tener un oficio, se negaba a ir simplemente a bailar con los franceses: "¿y si nadie me sacaba?".

Le pidió chamba a Eduardo Correa, tío de su amiga, editor de sociales de Excélsior. Para quitársela de encima, le sugirió que entrevistara a su sobrina. Mejor entrevistó a Francis White, el nuevo embajador de Estados Unidos. Fue su debut en el periodismo.
 

Publicada el 27 de mayo de 1953, fue la primera de 365 entrevistas en poco más de un año.
 

"Me metí al periodismo por complejo, fue talacha para superar mi inseguridad, para que no me mandaran a Francia a buscar novio. A mis papás no les fascinó. En nuestro mundo, una joven bien nacida aparecía en Le Figaro al nacer, casarse o morir. Hubieran preferido que tocara bien el piano, que cantara, que me casara bien. No obstante, fue mi mamá quien siempre pegó mis artículos en los álbumes, atesoró la memoria".

En aquel tiempo, Elena Urrutia la aconsejó: "Tus artículos estarían mejor si no los escribieras en ruso".

Le recomendó a Juan José Arreola, un maestro con el que acudían ella y María Elena del Río para aprender dicción a fin de participar en el taller de teatro que se impartía en casa de Raúl y Carito Fournier, tíos de Elena. Le dijo Urrutia que sólo le llevara de vez en cuando una botella de vino tinto, unas galletitas y un queso francés, y que Arreola le enseñaría a escribir en buen español.

Elena le llevó sus artículos. El escritor jalisciense le anticipó que el periodismo no le interesaba: "Estoy muy por arriba de eso. Si tiene otra cosa, tráigamela y vemos". Le compartió "Lilus Kikus", el relato autobiográfico de una niña con uñas de sol que vive en un convento, con el que Arreola reanudó en 1955 la colección Los Presentes, a fin de dar a conocer obras de jóvenes creadores mexicanos. Se hicieron 500 ejemplares que Elena regaló entre la familia. Las portadas eran honguitos que Arreola copió del Larousse y que Elena pintó con acuarelas.

Elena, ¿te puedo hacer una pregunta difícil?
 

Pregunta lo que quieras, ya me has preguntado mucho.

Cargas con un lastre que no te perdonas, con una penitencia... Intuyo que tiene que ver con el nacimiento de tu hijo Mane en aquella época. ¿Es hijo de Arreola?

Sí, es el padre biológico de mi hijo mayor.
 

El escritor, 14 años mayor que ella, en aquel momento ya casado y padre de dos hijos que vivían en Guadalajara, apenas probaba suerte con "Confabulario", publicado en 1952. Había vivido en París durante un año, pero su situación económica era deplorable y sobrevivía como podía, vendiendo zapatos o estufas. Era un histrión, un hombre con labia.

¿Te prometió las estrellas?

No, nada. Él provenía de un mundo totalmente distinto al mío, yo era una niña idiota recién salida del convento. Me decía que era yo un pavo real que había ido a pavonearse a un gallinero. Lo seguí viendo durante algunos meses porque me halagaba su dependencia, decía: "Si Elena me acompaña al Centro Mexicano de Escritores, yo sí voy a dar tal conferencia". Lo llevaba y lo traía, me deslumbró ese mundo al que entraba por vez primera y me di cuenta tarde que fui su bastón. Aunque Arreola es lo peor que me ha sucedido en la vida, Mane, mi hijo, es la mayor dicha de mi vida...

Para Elena, que provenía de un mundo cristiano y conservador, fueron épocas duras de trabajo, valentía, estigmas y una buena dosis de culpa.

"Lo crié en una época en que había un gran rechazo social para una madre soltera, trabajé para mantenerlo y tenerlo conmigo. Mane es lo más importante que me ha sucedido. El periodismo fue mi muleta para salir adelante".
 


En "El último juglar", la biografía de Arreola recogida por su hijo Orso, señala que, en la década de 1950, entraron a su vida tres Elenas: María Elena del Río, Elena Urrutia y Elena Poniatowska. Ésa es la única clave que brinda con respecto a Elena Poniatowska y al hijo fuera del matrimonio que tuvo con ella.

viernes, septiembre 03, 2010

AMLO engañado

Miguel Treviño Rábago

Muchos de mis amables lectores(as) saben de mi simpatía política en favor de Andrés Manuel López Obrador. Esto no es ninguna novedad. Inclusive estoy afiliado con mi respectiva credencial al Gobierno Legítimo y al Movimiento Nacional que por 4 años ha confrontado con mucho éxito a los ineptos gobernantes del PAN y sus aliados incondicionales, los dinosaurios del PRI, que conforman la "Mafia" que se ha apoderado de México.

Por todo lo anterior y porque necesitamos hacer un frente común contra los corruptísimos panistas y priistas que hoy tienen sumido al país en un baño de sangre, es necesario que hablemos con la verdad y sobre todo que Andrés Manuel sepa que lo están engañando y que todavía hay tiempo para sustituir gente y rectificar errores que se cometieron en 2006 y ahora se están repitiendo en 2010, ya en plena carrera sin máscaras rumbo a las elecciones presidenciales del 2012.

Leyendo la columna del maestro José Agustín Ortiz Pinchetti publicada en el periódico La Jornada del domingo 29 de agosto, señala que: "El 25 de julio pasado se determinó que la etapa de resistencia había terminado y que empezaba la consolidación. Después vino el informe de representantes de los 32 estados, se presentó el Proyecto Alternativo de Nación y AMLO aceptó que el movimiento y él buscarían la Presidencia de la República en 2012. Hasta ese día se habían constituido 12 mil comités en casi todos los municipios del país y en un buen número de demarcaciones subalternas".

Y leerlo así da gusto y entusiasma. Pero aquí es donde hay una tremenda equivocación. Por lo menos en Tamaulipas, Nuevo León, y me atrevo a decir que hasta en Coahuila, ¡no existen! en la mayoría de los municipios tales comités. Si acaso habrá grupitos de personas que presumen ser del "gobierno legítimo", pero no tienen ningún peso político, no tienen presencia electoral, no tienen estructura y no están trabajando en nada. Tan es así, que un servidor, que está inmerso en la información política de estos tres estados, ni siquiera conoce los nombres de los "representantes" de AMLO.

Andrés Manuel, que es un político inteligente, sabe cuáles fueron los errores del 2006. Sus razones tendría para no confiar en las estructuras de los partidos y creerse que las "redes" estaban organizadas. La verdad es que no existían y las que medio se organizaron las puso Manuel Camacho en manos de reconocidos priistas del norte del país. Tan es así, que el PAN barrió en las urnas en todos los estados colindantes con los Estados Unidos, contando con la inefable ayuda de Elba Esther Gordillo, quien presionó a los gobernadores de Tamaulipas y Nuevo León para "vender sus activos" a tiempo. Y claro que los dos traicionaron a su partido el PRI.

Cientos o miles de casillas electorales no tenían representantes de AMLO y su coalición y los que llegamos a encontrar estaban impreparados para hacerles frente a panistas y priistas, quienes se comportaban como lobos arrebatándose los votos. Y repito, muchos candidatos del PRD-PT-Convergencia eran reconocidos y resentidos priistas enviados a sabotear. Las "redes" no existían y estimado amigo López Obrador, ¡hoy no existen tampoco! Verifíquelo usted mismo y pida los nombres de los representantes del Movimiento de todos los municipios en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Pídales a sus colaboradores los domicilios y teléfonos y constate que no hay organización a su favor en los tres estados. Si acaso, hay algunos "vivales" que ya hasta andan haciendo "negocio" con "su gobierno".

Mis respetos para la gente que lo rodea, pero le reitero y lo sostengo, ¡lo están engañando! Y si no hay representantes en los municipios de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, creo que difícilmente reclutarán 300 amigos de AMLO en los 300 distritos electorales que a su vez reclutarán en este año 4 millones de simpatizantes que buscarían cosechar 20 millones de votos con los que ganaría usted la presidencia. Mi pregunta es, ¿dónde están los hombres y mujeres que están organizando el Movimiento de AMLO en el norte de México? Comuníqueme si así lo dispone, los nombres de los "representantes" de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, porque yo no los conozco ni sé nada de ellos. Mi credencial del "gobierno legítimo" me da el derecho de saber quiénes son y qué están haciendo en favor de su candidatura, que reitero, yo veo con mucha simpatía.

Un ejemplo más: si se editan 5 millones de ejemplares del periódico Regeneración, que es la voz del movimiento, ¿dónde están? He visto dos números que por mera casualidad han llegado a mis manos. ¿Quién y dónde los distribuyen en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila? Le puedo asegurar que hay paquetes enteros guardados y sin repartir. Mi obligación es comentarle lo que detecto en estos tres estados. Y no se trata de que los compañeros y amigos de AMLO ahorita mismo, con su furiosa intolerancia (no todos por supuesto) se pongan a insultarme porque nada ganan con ello. Tengo 60 años de edad y 45 de ellos en la política, en el magisterio y en el periodismo, y ya se me resbalan las injurias y ofensas de los que no permiten ni la más leve crítica o sugerencia. Pero sí reitero, que algo anda muy mal en el Movimiento en el norte del país. Y lo digo porque sabemos y conocemos a la gente de acá.

El maestro Ortiz Pinchetti asegura en la misma columna: "Y también es excelente la alianza con personalidades como Marcelo Ebrard. Se puede pronosticar que los tres partidos de izquierda irán juntos en 2012, que no harán una división suicida y que la organización lopezobradorista será un activo importantísimo para promover y defender el voto". El asunto es que no es tratado como una probabilidad, sino ya se da por hecho. Entonces, qué sabe usted que millones de simpatizantes de AMLO no sabemos. ¿Ya tienen acuerdos con Ebrard y su promotor Camacho? ¿Ya les dieron el sí los "chuchos" y los "convergentes"? Hasta donde nosotros nos han informado, sólo el PT está dispuesto a respaldar la candidatura y eso si el impredecible Beto Anaya no se les echa para atrás al cuarto para las doce. ¿De dónde saca entonces el maestro Pinchetti que "los tres partidos de izquierda irán juntos en 2012? Y conste que cito textualmente su columna.

No tengo la menor duda que López Obrador es el único líder mexicano de auténtica oposición a la derecha pro yanqui panista y al corruptísimo PRI, por el cual sería un garrafal error permitirle su regreso a Los Pinos. Enrique Peña Nieto o Manlio Fabio Betrones, representan un brinco 70 años atrás al saqueo y al autoritarismo salvaje. Pero AMLO debe estar alerta con las jugadas de Ebrard-Camacho y por qué no decirlo, Cuauhtémoc Cárdenas podría decidirse a buscar la presidencia izquierdista "institucional" con la bendición del PRI, del PAN y de los Estados Unidos que siempre meten su cuchara en las sucesiones presidenciales. ¿O no?

En fin, mi propósito es manifestarle a López Obrador públicamente y a través de los medios que nos abren generosamente un espacio y a través de todos los amigos lectores que reenvían nuestras columnas, que ¡no existen! en el norte del país los comités y los representantes que le están haciendo creer. Y lo puede comprobar muy fácilmente. No hay trabajo político, no hay gestión social, si acaso le dan el nombre de un ciudadano en los municipios de Tamaulipas, Nuevo León o Coahuila, o es inventado o es alguien a quien le pidieron prestado su nombre. Con esa clase de estructura, no se gana una elección presidencial que será rabiosamente disputada por azules que ya les gustó el sabor del poder y tricolores que casi se sienten "por derecho de sangre" (casi 30 mil muertos) a regresar al Palacio Nacional. Unos y otros son responsables de la tragedia nacional que estamos viviendo.

Estimado AMLO: que no te engañen como en 2006, cuando te hicieron creer que miles de representantes, que en realidad eran fantasmas y nombres ficticios, nunca estuvieron en las casillas o simplemente no se presentaron porque no sabían ni qué iban a hacer. Se escucha bonito mencionar miles de comités, de simpatizantes, de seguidores, etcétera; pero la realidad política es brutal en México y la próxima presidencia me atrevo a señalar, que ya se pelea en las calles de México usando muchas armas de alto poder con hombres con uniforme y sin él. Observa y descubrirás quiénes son los "ganones" en esta carnicería narco-política-militar.

Sobre aviso no hay engaño, Andrés Manuel, y estoy contigo cuando dices: "Sólo el pueblo, puede salvar al pueblo". Lástima que no tengamos ni resorteras para defendernos. El único recurso que hasta hora tenemos, es tirarnos al piso para que todos nos pisoteen. A ver cuándo nos decidimos a levantarnos.

miércoles, marzo 24, 2010

Nos Merecemos la Primavera


21 de marzo de 2010

CIUDADANO PRESIDENTE CONSTITUCIONAL
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS,
LIC. BENITO JUÁREZ GARCÍA:

Está usted en presencia de miles de ciudadanas y ciudadanos libres de México que nos congregamos hoy aquí para recordar su nacimiento y para celebrar la llegada de la primavera.

No venimos a rendir culto a una estatua sino a encontrarnos con el que está vivo en cada uno y en cada una de nosotros, en nuestra educación, en nuestras convicciones y en nuestro afecto; con el que sigue luchando a nuestro lado por una nación soberana, democrática, equitativa, honesta y apegada a las leyes; con el que resiste los infortunios y las derrotas, con el perseguido; venimos a hacernos presentes ante el presidente del pueblo.

Nos permitimos informarle de la difícil situación por la que atraviesa el país en estos tiempos. Y queremos presentarle, también, el reporte de nuestros esfuerzos para enderezar el rumbo de México.

Hace ya más de dos décadas que el país se encuentra bajo el control de una minoría rapaz que se ha apoderado de casi todos los bienes públicos, ha fraccionado el territorio nacional para cederlo a intereses extranjeros, ha medrado en la corrupción más escandalosa y ha hundido en la pobreza extrema a la mayor parte de la población.

En poco más de 20 años, presidente Juárez, ese poder oligárquico nos ha dejado sin empresas públicas y sin industria; ha devastado al agro y nos ha colocado en situación de dependencia alimentaria; ha persistido en la agresión a las comunidades indígenas; ha destruido sindicatos y cooperativas; ha malbaratado la banca nacional, los transportes y las telecomunicaciones; nos ha dejado sin vivienda, empleo, educación, salud, cultura, recreación; nos ha reducido el poder adquisitivo; ha conspirado para arrebatarnos conquistas laborales, derechos humanos y políticos, sociales y reproductivos; ha traicionado el principio del Estado Laico y ha instaurado, si no un gobierno abiertamente confesional, cuando menos un gobierno feligrés, al servicio de las posturas más reaccionarias del alto clero; ha procurado incluso destruirnos los sueños y las esperanzas.

La avaricia y la torpeza del grupo gobernante ha dejado sin país a millones de jóvenes, para los cuales no hay más horizontes que la mendicidad, la drogadicción, la emigración, la delincuencia...

Para llevar a cabo esa labor de destrucción, esa minoría no ha necesitado de tropas foráneas. La ha realizado mediante la firma de un Tratado de Libre Comercio, gobernando a contrapelo de la Constitución, aprobando rescates bancarios e Iniciativas Mérida, secuestrando a los organismos del Estado, robándole a la voluntad popular, en dos ocasiones –en 1988 y en 2006–, la titularidad del Poder Ejecutivo.

En 2006 los mafiosos de la política, de las finanzas, de los medios y de la mafia a secas, impusieron en el Poder Ejecutivo a un hombre mediocre, inescrupuloso y torpe, sin capacidad ni voluntad para dar solución a los problemas económicos, ya para entonces graves, ni para contrarrestar la oleada delictiva que ya asolaba diversas regiones. Este hombre no quiso escuchar las advertencias acerca de la crisis que se nos venía encima. Minimiza e ignora los problemas, se hace el sordo ante el clamor popular por la pobreza y el desempleo; tolera o propicia las graves violaciones a los derechos humanos; permite, y hasta justifica, la corrupción escandalosa.

Este gobernante usurpador ha hundido a México en un baño de sangre sin precedentes en los tiempos modernos. Más de 17 mil mexicanos, presidente Juárez, han muerto en esa guerra sin propósito ni bandos definidos; las instituciones han experimentado un nuevo ciclo de descomposición y desprestigio; nuestras Fuerzas Armadas han sido lanzadas a una aventura disparatada en la que la víctima es, en muchas ocasiones, la población inocente.

Usted, presidente Juárez, llegó, con su dignidad perseguida, hasta los confines del país. Resistió, en Paso del Norte, la embestida de la intervención, y recibió la solidaridad y la entrega de los chihuahuenses a la causa de la República. Cuando llegó el momento de la contraofensiva y volvió al sur, en un día de diciembre de 1866, usted exclamó: “Gracias tierra bendita, nunca te olvidaré”.

Hoy en día, presidente Juárez, esa tierra, junto con todo el resto de la franja norte, al igual que Durango y Sinaloa, Guerrero y Michoacán, Veracruz y Tabasco, está devastada y masacrada por una lucha sangrienta entre los oscuros delincuentes dedicados al comercio de drogas y los delincuentes de cuello blanco que usurpan el gobierno federal y que se han atrincherado en cacicagzos estatales. Hoy, en la ciudad que lleva su nombre, en Ciudad Juárez, en Monterrey, en Torreón, en Ecatepec, las mujeres y los jóvenes están siendo asesinados por el hecho de ser mujeres y por el hecho de ser jóvenes. La población se debate entre la desesperación y el desamparo, entre el temor a los capos y el pánico a las fuerzas del orden.

Ante esta catástrofe, somos muchos millones los mexicanos que no nos damos por vencidos. En Cananea, en Necaxa y Juandhó, en las comunidades de Chiapas, en Oaxaca, en San Salvador Atenco, en este Distrito Federal que vive bajo el acoso y el rencor del régimen espurio, los ciudadanos honestos nos oponemos a la destrucción nacional, resistimos la entrega del país mediante acuerdos antipatrióticos, contratos inconfesables y cesiones turbias, y rechazamos la indecencia usurpadora, a la cual le dirigimos hoy las mismas palabras que usted escribió, en la hora negra de la intervención, a otro usurpador, Maximiliano de Habsburgo:

“Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad: el fallo tremendo de la historia”.

Muchas y variadas son las resistencias populares contra el régimen antinacional y delictivo que padecemos. Sabemos que, por encima de las diferencias, las causas populares confluirán, más temprano que tarde, en un gran movimiento que rescate a la nación.

Quienes nos encontramos aquí presentes hemos venido trabajando en la organización desde abajo de la sociedad. No nos solazamos con los espectáculos deprimentes de la clase política ni nos distraen de nuestra tarea los extravíos de sus integrantes. Nuestras fidelidad última no es para con las siglas, sino para con las causas.

En 2008 logramos impedir que el Senado aprobara al vapor una reforma presidencial que habría destruido la industria petrolera del país. Impusimos una agenda legislativa acorde con los supremos intereses nacionales y logramos llevar a cabo, y ganar abrumadoramente, una consulta sobre el estatuto de la industria del petróleo.

El año pasado, en 2009, conseguimos revertir varias maniobras fraudulentas sucesivas que pretendían burlar la voluntad popular en Iztapalapa.

Nos hemos conformado en brigadas, cuando ha sido necesario defender los intereses nacionales; nos hemos congregado en círculos de estudio; los jóvenes conscientes se movilizan en las Redes Universitarias; hemos fundado Casas del Movimiento.

Nos hemos dotado de un Gobierno Legítimo que hoy tiene a dos millones y medio de representantes en los más diversos rumbos del país, así como centenares de comités estatales, delegacionales, municipales y territoriales.

Hemos investido como nuestro presidente legítimo, a Andrés Manuel López Obrador.

Ayer, en la Clínica 26 del IMSS, en las calles de Aguascalientes y Chilpancingo, falleció doña Julieta Estrada, mujer del pueblo, viuda de un obrero, de un jubilado del Sindicato Mexicano de Electricistas. Doña Julieta venía padeciendo crisis de salud y el viernes, anteayer, la hospitalizaron. Cuando llegó a Urgencias, el médico de guardia la examinó y le hizo las preguntas de rutina para comprobar que estuviera lúcida y consciente de su circunstancia de tiempo y de lugar.

—¿En qué año estamos? —le preguntó.
—En el 2010 —respondió ella sin vacilar.
—¿Cómo se llaman sus hijos, doña Julieta?
—Flor de María, Horacio... —empezó ella a soltar nombres sin asomo de duda.
—¿En qué delegación vive usted?
—En la Álvaro Obregón.
—¿Cuáles son los colores de la bandera?
—Verde, blanco y rojo.
—¿Quién es el presidente de México?
—Andrés Manuel López Obrador.

Doña Julieta murió unas horas después, ayer en la mañana, en total lucidez, y sus hijos no pudieron estar con nosotros en esta concentración porque a estas horas están enterrando a su mamá en el Panteón del pueblo de Santa Fe.

Tenemos a un dirigente excepcional, en el que convergen la altura de miras del estadista y la entrega de un luchador por las causas populares. Reconocemos, en sus recorridos infatigables por los rincones del país, la misma energía y el mismo temple con el que usted, en su austero carruaje negro, ponía a salvo la dignidad de la República. Pero el presidente López Obrador no habría podido llegar muy lejos si no tuviese alrededor a esta sociedad, aquí presente, de mujeres y de hombres libres, honestos, combativos y solidarios.

Enfrentamos una campaña sistemática de silenciamiento y de difamaciones por parte de los medios en manos de la mafia: en canales televisivos, estaciones radiales y prensa escrita, se nos ha acusado de todo lo imaginable. Y cuando hemos emprendido esfuerzos de organización pacífica y cívica para sacudirnos la opresión, nos han llamado violentos, nos han calificado de resentidos, nos han llamado “un peligro para México”.

Ante esa ofensiva, presidente Juárez, nos hemos dotado de nuestros propios medios de información.

Hubo un hombre, a principios del siglo XIX, que comprendía a profundidad la importancia de los medios. Cuando encabezó una gran insurrección libertaria, urgió a sus seguidores a procurar y conservar una imprenta porque ésta, decía, “tiene más valor que diez bocas de fuego”, que era como llamaban a los cañones. Ese hombre se llamaba Miguel Hidalgo y Costilla.

Hoy, tenemos claro que no queremos —ni habremos de necesitar— “bocas de fuego” para transformar a este país; en cambio, tenemos a nuestra disposición más de siete mil sitios web, en Internet, sitios del movimiento; promovemos encuentros ciudadanos semanales y asambleas informativas como la presente para informar e informarnos, debatir e intercambiar razones. Y desde enero de este año contamos con un periódico, Regeneración, y tenemos el desafío de hacerlo llegar a todos los rincones del país, de promover su lectura y su retroalimentación entre amplios sectores.

Con la organización de base y mediante la resistencia civil pacífica nos hemos comprometido a defender la economía popular, preservar los bienes propiedad de la Nación y, en última instancia, hacer realidad el postulado del Artículo 39 de nuestra Constitución Política, en el que se asienta:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

Han tratado de reducirnos a la impotencia, de hacernos creer que nada podemos ante la corrupción, el latrocinio institucionalizado, la criminalidad gobernante.

Pero ni el sentimiento de impotencia ni el desaliento tienen cabida en nuestros corazones. Ante usted, presidente Juárez, nos comprometemos a recuperar la soberanía nacional y a instituir un poder público que beneficie al pueblo. Las mexicanas y los mexicanos aquí congregados somos hijos y nietos de su ejemplo, del ejemplo de Miguel Hidalgo y Josefa Ortiz de Domínguez, de los hermanos Flores Magón, de Emiliano Zapata, de Lázaro Cárdenas.

Pugnamos por construir aquí y ahora, en esta época, en esta década, en esta primavera que hoy comienza, un país de gente feliz y de gente libre y de gente digna.

Somos un pueblo que resiste, somos individuos libres, honestos y congruentes. Somos madres y padres amorosos, empeñados en dejar a quienes nos sucedan una nación más justa y amable, más solidaria y más limpia; somos y seremos dignos hijos y nietos de ustedes y además, nos merecemos la primavera.


* Leído en la Asamblea realizada el 21 de marzo de 2010 ante el Hemiciclo a Juárez