viernes, octubre 09, 2009

Conexión Perdida



Ximena Peredo

Los humanos hemos roto comunicación con el resto de los animales. Aunque dependemos absolutamente de esta relación para seguir vivos, pasamos por la vida dándoles trato de inferiores: de bienes de consumo, de juguetes o de objetos de experimentación. Ignoramos su dolor como si de éste no fuéramos responsables, sin embargo, su belleza terca persiste incorruptible.

Mi relación con los animales no humanos es un proceso inacabado. Aunque pertenezco a una familia con un abuelo paterno y un papá que nos enseñaron a contemplar a los insectos en la palma de sus manos: mira sus pelitos, la fragilidad de sus alas, la tersura de su caparazón; la verdad es que crecí pensando que los perros que teníamos en casa eran para jugar un rato y nada más. Había que darles de comer -lo que era una lata- y no dejar que nos mancharan la ropa con sus patas.

Cuando me independicé llegó a la casa un gato, Diamantino. El pobre recibió el típico trato de mascota, y no de compañero. Seguramente encontró en el barrio una familia que apreciara más sus talentos y que acariciara los remolinos de su pecho, porque un día salió y no supe más de él. Tiempo después, ya con mi pareja, llegaron Ícara y Selma, dos damas felinas, a quienes prácticamente debo mi reeducación animalista.

Con la discreción que las caracteriza, fueron introduciéndonos al misterio que nos une con ellas. Hasta hoy no sé mucho más que esto: ellas y yo somos hermanas, aunque no puedo explicarlo. Entonces caí en cuenta del nuevo desafío: ¿y los demás?, ¿puedo tener una relación con los animales con los que no convivo?, ¿me conmueve la vida de la serpiente exhibida en una diminuta caja de cristal?

Isabella Rossellini hace un extraordinario ejercicio de conexión con los animales que, seguramente, adoraba comer: camarones, anchoas, pulpos. Dentro de la serie de videos "Green Porno", Isabella se presenta como una experimentada cocinera que está a punto de enseñarnos las recetas de los calamares a la romana, por ejemplo. Lista para dictarnos los ingredientes, alegre entre sus ollas y sartenes, mira a la cámara para preguntarse: ¿y si yo fuera un calamar? Luego de imaginar cuál sería su destino y el desastre ecológico que provoca la pesca irracional de calamares, la cocinera recapacita: "he perdido el apetito".

El 4 de octubre ha sido instituido como el Día Mundial de los Animales, irónicamente ese día visité Expo Mascota, en Cintermex. Alertada de las crueles imágenes que cosecharía en mi excursión, llegué a la apestosa feria para atestiguar los dos lados de una confrontada realidad: por un lado, la gente animosa y desinformada, que paga 50 pesos para entrar a comprarle a Frodo una playera de los Tigres o unos zapatitos espantosos, aunque al perro le molestan todos estos accesorios.

Por el otro, auténticos traficantes de esclavos. Diminutas jaulas con cachorritos tristes, algunos enfermos, zarandeados por el comerciante que los quiere ver juguetones para que el cliente se enganche. Pregunté por el precio de un perrito que se ocultaba tras la etiqueta: "Cachorro fino". El vendedor me dijo: "te lo dejo en 5 mil pesos. Tiene garantía de 10 días. Si se te muere antes de esa fecha, te lo cambio por otro en menos de tres meses o te regreso tu dinero". Vaya, pensé, la misma cortesía que recibimos en Office Depot al comprar una impresora.

Dentro del mismo evento, dos stands sobresalían: el de Prodan y el de Ovopa, dos de las organizaciones que apuestan por la adopción y la esterilización de gatos y perros para revertir no sólo el daño que hacen los criaderos de animales, sino para salvar la vida a los millones que deambulan por las calles, enfermos y moribundos, antiguos juguetes de algún niño en Navidad. Cada semana 400 perros y gatos son asesinados por la Secretaría de Salud en Nuevo León. Esterilizar es una decisión difícil, pero solidaria.

Pese al breve recuento de infortunios, me atrevo a sugerir que quienes más sufren por el maltrato animal somos las personas. Alejarnos de su belleza incorruptible nos resta libertad y alegría.


ximenaperedo@yahoo.com.mx

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